A lo largo de la historia, la existencia de mujeres con características físicas inusuales ha generado una mezcla de sorpresa, fascinación y controversia. Entre ellas, Julia Pastrana, una indígena mexicana del siglo XIX, destaca por su singular condición y el impacto que tuvo en la ciencia y el espectáculo de su tiempo.

Julia Pastrana (1834 - 1860) es un caso de hipertricosis terminalis. Charles Darwin la describió como “una bailarina española, una magnífica mujer con una gruesa barba masculina y una frente peluda… tenia un doble juego de dientes en la mandíbula superior y la inferior… que hacían que su boca se proyectase hacia fuera y daban a su rostro una apariencia parecida a la de un gorila”.
De hecho, Julia fue descrita en algunos periódicos como el fruto de una relación antinatural entre un humano y una gorila y también como una especie distinta, el eslabón perdido, etc.
Ahora sabemos que sufría hipertricosis, un desorden genético que cubre de pelo la cara y el cuerpo, y también hiperplasia gingival, que daba a su boca un aspecto protuberante y llamativo.
En los espectáculos, se narraba una historia inventada, según la cual había convivido con osos siendo una niña. Lo curioso, además, es que en los shows Julia no era presentada como una desgraciada mujer, sino como una señora a la que le gustaba viajar y que, además, bailaba y cantaba estupendamente.
Julia recibió muchas propuestas de matrimonio y terminó casándose con Theodor Lent, su «manager» En 1859 quedó embarazada y, al llegar a Moscú, durante una gira, dio a luz a un bebé con características parecidas a las suyas.
El bebé falleció a las treinta y cinco horas de nacer y Pastrana murió por complicaciones posparto cinco días después. Su cuerpo fue pasando de país en país y convertido en negocio al exhibirse momificado en museos 8Lent tuvo la idea de embalsamar los dos cuerpos).
Pastrana fue sepultada en México, en el cementerio de Sinaloa de Leyva, pueblo cercano al lugar en el que nació.
Su vida pública arrancó en 1854, cuando ella tenía veinte años. Un cazatalentos de circo la localizó en Sinaloa, donde servía en casa del gobernador, y vio las posibilidades económicas de aquella muchacha de metro treinta y cinco, que tenía todo el cuerpo cubierto de pelo moreno y rizado excepto las palmas de las manos y las plantas de los pies.
A lo largo de su carrera como fenómeno de feria, breve pero intensa, se escribió mucho sobre Julia Pastrana: en folletos publicitarios, en periódicos y también en revistas científicas como 'The Lancet', que en 1857 la calificó de «inteligente y vivaz».
En general, todos los testimonios la presentan como una mujer de trato agradable y cierto refinamiento, que cantaba con una bonita voz de mezzosoprano, bailaba con gracia, tocaba la guitarra, hablaba en tres idiomas (su lengua indígena, español e inglés) y parecía contenta con su nueva rutina de viajes por América y Europa, exámenes médicos y exhibiciones diarias.
En marzo de 1860, cuando estaban en Moscú, tuvieron su primer hijo, que nació cubierto de pelo. El bebé murió a los dos días; la madre, a los cinco.
Ahí comenzó la carrera póstuma de ambos como fenómenos de feria: Lent vendió los cadáveres a un profesor de la Universidad de Moscú, que los embalsamó y los expuso en su museo anatómico.
Los cuerpos de Julia y su hijo fueron pasando de mano en mano, de aquí para allá, siempre exhibidos a cambio de unas monedas: la última vez fue en 1973, cuando los mostraron en una exitosa 'tournée' por Suecia.
Esta semana, Julia ha vuelto a México, dentro de un ataúd blanco. El martes la enterraron en el Panteón Histórico de Sinaloa de Leyva, junto a cientos de alhelíes. Las bandas de música tocaron 'Las golondrinas' y el 'Ave María' y el gobernador, sucesor lejano de su señor de aquel otro tiempo, habló de «un acto de justicia que registrarán la historia y la humanidad».
La triste historia de Julia Pastrana, una cantante extraordinaria
El Hirsutismo y la Hipertricosis: Condiciones que Definen la Vellosidad Anormal
El hirsutismo se define como un exceso de vellosidad en mujeres en aquellas partes del cuerpo donde en condiciones normales no aparece o es mínimo como por ejemplo en la barba, la espalda o en el pecho. También se denomina pelo androgénico porque la distribución de ese vello es parecida a la de un hombre.
Un problema distinto es la hipertricosis, presente tanto en hombres como en mujeres, y que consiste en el crecimiento fuerte de vello en zonas normalmente desprovistas de él, como la cara o el dorso de las manos.
El caso más famoso de hipertricosis terminalis es el Julia Pastrana (1834 - 1860) una indígena mexicana.
El hirsutismo afecta a un 5-10% de las mujeres en edad reproductiva y aunque normalmente es solo un tema estético o psicológico -aunque puede tener un impacto muy negativo en el desarrollo psicosocial- puede ser una señal de una enfermedad seria, sobre todo si aparece, como en la mujer retratada, después de la pubertad.
Las dos causas más comunes son el síndrome de ovario poliquístico o el llamado hirsutismo idiopático, del que no se conoce con claridad la causa. Algunas de las posibilidades planteadas son un incremento en la actividad de la enzima 5-alfa reductasa, implicada en el metabolismo de andrógenos y estrógenos; un polimorfismo en el gen receptor de los andrógenos o un aumento de la sensibilidad de los folículos pilosos a los andrógenos.
Otras posibles causas mucho menos frecuentes son la enfermedad de Cushing, tumores en los ovarios, acromegalia, un cáncer de la glándula adrenal o una resistencia a la insulina. El síndrome de ovario poliquístico causa también resistencia a la insulina y, como compensación, hiperinsulinemia.
Todo ello hace que además del hirsutismo las mujeres con este síndrome tengan una frecuencia mucho mayor de diabetes, acné, hipertensión, hiperlipidemia, enfermedad cardiovascular y obesidad.
Para el diagnóstico de las pacientes con hirsutismo se hace un análisis con ultrasonidos o resonancia magnética del ovario (por la alta incidencia del síndrome de ovario poliquístico) y de las glándulas suprarrenales para excluir la posibilidad de un tumor así como un analítica de distintas hormonas para ver si hay un trastorno endocrino subyacente.
También es útil realizar una cateterización de las venas del ovario y las suprarrenales para determinar la fuente del exceso de andrógenos.
En función de la causa, el tratamiento del hirsutismo puede ser farmacológico (fundamentalmente con compuestos antiandrogénicos, bloqueantes de la putrescina necesaria para el crecimiento de los folículos pilosos o antagonistas de los receptores de andrógenos), estético (depilación, afeitado o eliminación con láser de los folículos pilosos), cambiando el estilo de vida como bajando de peso que normaliza la resistencia a la insulina y que aumenta los niveles de globulina ligante de hormonas sexuales (SHBG) que reduce la cantidad de testosterona en sangre o finalmente, un abordaje quirúrgico.
Magdalena Ventura: Un Retrato del Siglo XVII y el Hirsutismo

En el mundo del arte, la mujer barbuda ya despertó la curiosidad de grandes pintores, como el renacentista José de Ribera, quien retrató con gran realismo en 1631 a Magdalena Ventura de los Abruzos, junto a su hijo y su marido.
Este cuadro representa a Magdalena Ventura, llamada coloquialmente «La Barbuda». Esta mujer fue invitada al Palacio Real de Nápoles por el virrey don Fernando Afán de Ribera y Enríquez, tercer Duque de Alcalá cuando éste supo de su existencia.
La información sobre quién era el artista, quién era el patrón que le encargó el cuadro y la historia de la retratada la encontramos escrita en latín sobre unas lápidas en la parte derecha de la obra. La inscripción se titula «el gran milagro de la naturaleza» que pudo ser su título original y describe como la napolitana Magdalena Ventura, de la ciudad de Accumoli, en la región de los Abruzos, está retratada a la edad de 52 años.
La inscripción narra como a Magdalena desde los 37 años le había crecido una barba tan larga y espesa que se parecía más a un hombre barbudo que a una mujer y que había concebido tres hijos de su marido, Felici de Amici, quién es también retratado en la obra.
Luego la inscripción continúa con el nombre de José de Ribera latinizado, identificándose a sí mismo como miembro de la Orden de la Cruz de Cristo, que el Papa Urbano VIII le había concedido en San Pedro del Vaticano en 1626. También se autodenomina como «Poris alter Apelles», es decir el otro Apelles de su tiempo, refiriéndose al pintor de Alejandro Magno y adulando al III Duque de Alcalá comparándolo con el mítico rey de Macedonia y también haciendo un cierto ejercicio de inmodestia.
El III duque de Alcalá fue un ávido coleccionista y llegó a reunir en su colección de la Casa de Pilatos sevillana otros retratos de enanos y gigantes, así como pinturas de otros caprichos de la naturaleza, como un toro con tres cuernos.
“La mujer barbuda” es un cuadro tenebrista con una iluminación que genera fuertes claroscuros y acentúa el dramatismo de la situación, muy al estilo de Caravaggio.
El foco de luz ilumina la zona de la cabeza del niño, y desde ahí el pecho del que mama y el brazo derecho de la madre con el que lo sujeta, dejando en penumbra el resto de la obra. Por otro lado, rostros, manos, telas y todos los objetos se representan con un naturalismo limpio y nítido.
El resultado es un retrato -o dos contando el magnífico del marido- con un fuerte carácter documental, tratado con un exquisito respeto y de manera casi científica. El rostro de la mujer está surcado por arrugas pero no se ve acné y las manos son grandes pero no tienen acromegalia. La obra nos muestra una mujer que acaba de dar a luz recientemente y que saca con rotundidad uno de sus pechos para dar de mamar a su bebé.
Llama sin embargo la atención ese pecho que parece salir casi del centro del tórax, lo que refuerza la sensación de que no se trata de una mujer con barba sino de un hombre con un pecho pues su rostro es absolutamente viril, con fuertes rasgos y una calvicie incipiente. La posición poco natural del pecho encaja poco con un artista de la calidad de Ribera.
La explicación posible es que el pecho y el bebé son dos añadidos del pintor, quizá posterior al posado, para recalcar la feminidad de la retratada.
El marido, metido en la zona de sombra muestra un aspecto serio, resignado y cansado ¡una posible explicación es el aumento del deseo sexual que podría causar la testosterona en su esposa!
Magdalena Ventura padecía hirsutismo, esto es, una excesiva producción de vello, unida a una virilización que supone el desarrollo de caracteres sexuales masculinos en una mujer. El hirsutismo está probablemente causado por una androgenización que origina, además del incremento de vello corporal y facial, una voz grave y una calvicie de patrón masculino, con grandes entradas como se adivina en el retrato.
El dato de que había dado a luz a tres hijos sugiere que debió tener un funcionamiento normal del eje hipotálamo-hipófisis-ovarios y un sistema reproductor femenino normal. No sabemos su historia menstrual, particularmente a esos 37 años cuando “empezó a entrar en pubertad” significando probablemente que empezó su apariencia masculina y el crecimiento de la barba.
Con respecto a que haya tenido un hijo a los 52 es plausible pues la edad media actual para la menopausia son los 51 y a esa edad se puede quedar embarazada sin técnicas de reproducción asistida. Antes de las técnicas de fecundación in vitro ha habido mujeres que han concebido al menos a los 57 años.
El diagnóstico más probable de Magdalena es un tumor benigno productor de andrógenos, un androblastoma. Su aspecto no es asimilable a un Cushing y su historia de tres partos no apoyaría un déficit enzimático adrenal congénito. También excluye una deficiencia en la 5-alfareductasa, que es lo que se observa en seudohermafroditas que son genéticamente hombres, que suelen ser criados como niñas y que desarrollan características masculinas en la pubertad.
A favor de un androblastoma es que la mayoría surgen entre los 20 y 40 años (ella mostró cambios a los 37), y que los bien diferenciados tienen un curso benigno (Magdalena seguía viva 15 años después).
Otros Casos Históricos de Mujeres con Barba
Ha habido numerosas mujeres con barba algunas de las cuáles alcanzaron gran fama. En el Prado se conserva también el retrato de Brígida del Río, la Barbuda de Peñaranda, realizado por Juan Sánchez Cotán. Fue un personaje popular a finales del siglo XVI, mencionada en varias obras literarias y representada en varias imágenes que difundieron su singularidad.
Otra mujer con barba famosa fue Helena Antonia, una enana nacida en Lieja presente en la corte de María de Austria, emperatriz del Sacro Imperio Romano y considerada una favorita de Margarita de Austria, reina de España.
Más recientemente, Josephine Clofullia (1827-1875) nació con hirsutismo y según dicen tenía una barba de cinco centímetros a la edad de ocho años. Se dedicó al espectáculo viajando por distintos países europeos acompañada de su padre, su marido y su hijo que también era hirsuto. En Francia se recortó la barba imitando la del emperador Napoleón III que encantado con la idea le regaló un diamante de buen tamaño. Después viajó a Estados Unidos donde se unió al circo de P.T. Barnum quien cambió al niño el nombre de Albert por «el pequeño Esaú», en referencia al personaje bíblico.
En 1853, Clofullia fue denunciada indicando que era un fraude y que se trataba en realidad de un hombre disfrazado. Un tribunal la examinó verificando que era una mujer.
Dos ejemplos más recientes son Jane Barnell (1871 -1951) que fue vendida por su madre a un circo y apareció en diversas películas incluida “Freaks” de Tod Browning y Annie Jones (c. 1860 - 1902). Barnell se casó cuatro veces, la última con un ex payaso que se convirtió en su mánager, Jones nació en Virginia y formó también parte del circo de P. T. Barnum, al que se unió -la unieron- cuando tenía nueve meses.
Cuando era niña fue raptada por un frenólogo de Nueva York y encontrada en una feria religiosa. El frenólogo decía ser su padre, lo mismo que sus auténticos padres. El juez la mantuvo bajo custodia y reunidos todos en el tribunal la hizo aparecer súbitamente, yendo la niña corriendo a abrazarse a sus padres. También se piensa que pudo ser un montaje de P.T.
La Familia Aceves: El Síndrome del Hombre Lobo en la Actualidad
Desde hace varias generaciones, los Aceves sufren hipertricosis congénita lanuginosa, más conocido como el síndrome del hombre lobo. Quienes lo padecen suelen tener vello en partes del cuerpo que normalmente carecen de él, y de una consistencia y largura anormal.
Hay ejemplos así en la familia mexicana; entre ellos el padre de Karla, Jesús “Chuy” Aceves, los primos de éste, Danny y Larry, y su sobrino Mario. Pero no es el caso de Karla. Ella, como el resto de las mujeres Aceves con hipertricosis, tiene vello en la frente y el mentón; un pelo similar al lanugo, la pelusa que suelen tener los bebés al nacer, pero de un tono más oscuro. Pero esa ligereza del vello no les ha hecho la vida más fácil.
Lleva casi dos años sin empleo, desde que le dieran de baja en el supermercado para el que trabajaba, supuestamente porque no llegaba al nivel de ventas requerido. “Eso dicen ellos, pero no fue así. Ella era uno de los sustentos de parte de la familia. El otro era su tía, Lilia Aceves, quien también tiene hipertricosis. Ahora, con una anciana y varios niños que mantener, tratan de buscar trabajo, una lucha que conocen bien.
“En el pueblo todos saben de qué familia venimos y nos niegan el trabajo”, explica Jeimy, prima del padre de Karla, mientras se rasura el rostro frente al espejo. La niña también tiene hipertricosis, pero dice Jeimy que jamás la depilaría. “A mí me acostumbraron a rasurarme desde chiquita y ya no me veo con pelo. Todo el mundo me conoce así, depilada.
El circo y los espectáculos de “fenómenos” siguen siendo una opción para quienes padecen hipertricosis. Muchos de los miembros de la familia Aceves han optado por esta alternativa en algún momento de su vida. Ofreció sus servicios como hombre lobo en varios estados de México, en California (EE.UU.) y también en Inglaterra.
“El del circo es un trabajo decente”, dice Chuy en un momento del documental, aún de gira por Reino Unido. Su primo Danny está de acuerdo. “Lo máximo es el aplauso de la gente”, dice en la cinta. Y añade que no se ve a sí mismo haciendo otro trabajo. Pero no todo son aplausos.
Otros Seres Humanos Notables con Características Diferentes
Son muchos los seres, que a lo largo de la historia, fueron abusados, por tener características diferentes.
Lucía Zárate, conocida como la mujer adulta más pequeña del mundo. Nació en Sierra Nevada, México el 28 de enero de 1864. Su enfermedad fue catalogada como “enanismo microcefálico tipo II”. A la edad de 17 años, pesaba, tan solo 2 kilos cien gramos y media solo 60 centímetros. Este fue un caso donde los padres llegaron a utilizar a sus hijos con fines económicos.
Apodado por la gente como “el hombre elefante” Nació en Leicester el 5 de agosto de 1862, y lo que vivió este ser humano, es, sin duda una de las muestras más aberrantes de lo que puede hacer la crueldad humana. Hasta la fecha, no se ha podido definir completamente que tipo de enfermedad sufrió.
Josep Merrick al parecer padecía filariasis o elefantiasis, pero comentan los especialistas que dicha enfermedad, no produce las graves deformaciones óseas que tenía Merrick. Su vida desde pequeño, fue dolorosa, pues a los 10 años pierde a su madre, quien lo quería mucho y su padre lo abandona por su aspecto físico.
Mostró siempre una gran educación, su mentor el doctor Frederick Trevees, lo persuadió para que permitiera recibir gente que quería platicar con él. Lamentablemente el 11 de abril de 1890 a los 27 años, y en la etapa más feliz de su vida, falleció.
Una de las cosas que más hay que destacar, es que este joven siempre se distinguió por imponerse a la adversidad, tuvo una gran fuerza de voluntad.
Mujeres Barbudas en la Historia: Entre el Asombro y la Explotación
Siempre han sido objeto de mofa y escarnio. Desde los orígenes de la humanidad, la existencia de mujeres barbudas sobre la faz de la Tierra ha producido sorpresa, fascinación, curiosidad, burla, recelo y miedo casi a partes iguales.
Marginadas por sus características físicas, fueron acusadas de brujería o exhibidas en barracas de feria y circos. La mujer barbuda se convirtió en uno de los reclamos estrella de los freakshows a finales del siglo XIX, quizá el único lugar donde podían tener cabida.
En las cortes europeas de los siglos XVI y XVII destacan diversas figuras de salvajes, mujeres barbudas, seres anómalos, locos y chocarreros, "sabandijas y musarañas del arca de Noé", como se les llamaba, muy abundantes en la España de los Austrias (decaen durante los Borbones y la Ilustración), que pertenecen a la órbita de la diversión palaciega, el mundo doméstico y otras facetas más turbias de la cultura de la época como el espionaje. En la corte se convivía con seres deformes pero no con anomalías extremas, que a veces se explotaban solo para enseñarlas puntualmente, pero no formaban parte de la casa salvo en las pinturas que las recordaban.
Estamos familiarizados con la mujer barbuda de Ribera como icono, pero más allá del inquietante grupo que configura la imagen sombría que muestra este cuadro, hay vida e historia.
El historiador Ambroise Paré explica el hirsutismo en las mujeres como consecuencia de los caprichos y fijaciones de las madres durante el coito o el embarazo. Habla de una joven velluda como un oso cuya madre estuvo mirando fijamente durante el coito una imagen de san Juan cubierto de pieles peludas.
| Personaje | Condición | Época/Ubicación | Notas |
|---|---|---|---|
| Julia Pastrana | Hipertricosis terminalis, hiperplasia gingival | México, Siglo XIX | Descrita por Darwin, exhibida en circos, estudiada por científicos. |
| Magdalena Ventura | Hirsutismo | Nápoles, Siglo XVII | Retratada por José de Ribera, madre de varios hijos. |
| Brígida del Río | Síndrome de Ambras | España, Siglo XVI | Conocida como la Barbuda de Peñaranda, retratada por Juan Sánchez Cotán. |
| Josephine Clofullia | Hirsutismo | Europa/EE.UU., Siglo XIX | Artista de circo, imitó el corte de barba de Napoleón III. |
| Familia Aceves | Hipertricosis congénita lanuginosa | México, Actualidad | Varias generaciones afectadas, algunos trabajan en circos. |