La Mujer del Obispo: Un Clásico Navideño con Cary Grant

Como ¡QUÉ BELLO ES VIVIR! y EL MILAGRO DE LA CALLE 34, LA MUJER DEL OBISPO es un clásico navideño emitido cada año por televisión, además de una de las mejores películas de Cary Grant.

En 1944, el productor independiente Samuel Goldwyn tenía en cartera tres proyectos cinematográficos. Aprovechando el regreso a la vida civil de William Wyler, Goldwyn le propuso dirigirlos, pero el cineasta sólo se interesó por LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA.

Samuel se mostró encantado con la elección del realizador, pues consideraba ese proyecto el mejor con diferencia de los tres. No obstante, había adquirido por 200.000 dólares los derechos cinematográficos de LA ESPOSA DEL OBISPO, novela publicada por Robert Nathan en 1928, que ansiaba llevar a la pantalla.

Goldwyn intentó convencer a Wyler para que se aviniera a dirigir también LA MUJER DEL OBISPO, pero el realizador se negó en redondo y, poco después, abandonaba definitivamente Samuel Goldwyn Production. Así las cosas, Goldwyn recurrió a William A.

Sinopsis de La Mujer del Obispo

Henry Brougham es un obispo protestante que vive obsesionado con construir una gran catedral, proyecto al que dedica todas sus energías y que, sin ser plenamente consciente de ello, le ha ido apartando de su mujer y su hija.

El obispo episcopal Henry Brougham ha trabajado durante meses en un ambicioso plan para construir una nueva catedral. Los fondos necesarios para la obra espera que procedan de la fortuna de una viuda rica pero un tanto reticente a dar el paso.

Sin embargo, la atención prestada por este tema por parte del obispo provoca que poco a poco vaya perdiendo de vista a su familia. Cuando el obispo cree que a causa de esta preocupación se está alejando tanto de su familia como de Dios, recibe la visita de un ángel guardián llamado Dudley, todo un especialista en ayudar a los demás, aunque no siempre sea de la manera en que ellos esperan.

Pero de pronto aparece Durley, un apuesto y elegante ángel, que se dispone a ayudarle. Y no sólo en el asunto de la catedral, sino también respecto a Julia, la esposa de Henry.

Ama profundamente a su esposo, pero no puede evitar sentirse desgraciada al comprobar cómo Henry, cada vez más obsesionado con erigir la catedral, se aleja emocionalmente de ella.

Dudley ejerce una benéfica influencia sobre todas las personas que se cruzan en su camino. Logra, por ejemplo, que el profesor sea capaz de acabar el libro que había empezado años atrás. También emplea su toque angelical para conseguir que unos reticentes niños dejen de lado el deporte para acudir a cantar al coro de la iglesia, y hasta el perro de los Brougham, para pasmo de Henry, prefiere su compañía.

El Reparto Original

El reparto inicial lo formaban David Niven, Teresa Wright y Dana Andrews. Los dos últimos habían formado pareja en LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRA VIDA. Goldwyn pensaba que eran ideales para interpretar al obispo y a su esposa.

Niven, por su parte, estaba encantado con la idea de encarnar a Dudley. Pero Teresa Wright decidió retirarse del proyecto cuando supo que estaba embarazada. Goldwyn necesitaba otra estrella femenina y pensó en Loretta Young.

Como también debía reemplazar a Andrews, pensó de inmediato en Cary Grant, una estrella consagrada que representaba un valor seguro en taquilla.

David Niven siempre consideró a Brougham el personaje más insípido que le había caído en suerte interpretar, porque, en sus propias palabras: Se trataba de un individuo estirado y antipático, que sólo en el tramo final del film lograba redimirse algo ante el público.

A pesar de la opinión del actor, su encarnación de Henry Brougham es modélica, pues el personaje se comporta en todo momento como se espera de un obispo de la iglesia episcopal. Su estoicismo y perplejidad ante el enviado celestial, que en algunos momentos parece dispuesto a robarle el amor de su esposa y el cariño de su hija, arrancan una sonrisa al espectador. Además, casi todas las escenas cómicas del film se basan en su personaje.

La interpretación de Niven fue muy elogiada por los críticos, quienes señalaron que, en algunos momentos, semejaba estar realmente abrumado por la situación. Y en verdad, algo de eso había, pues, poco antes de empezar a trabajar en la película, la tragedia había golpeado al actor, cuando su joven esposa falleció en un estúpido accidente.

Cary Grant había mostrado gran interés por la película, pero no asimiló bien que Goldwyn le impusiera la encarnación de Dudley, quien, en sus propias palabras, se comporta como una especie de mago prepotente, insolente y vanidoso. Tampoco le gustaba la forma de dirigir de Koster, con el que discutía a menudo. Además, la elección de Loretta Young no fue de su agrado.

Grant había trabajado con ella en NACIDA PARA SER MALA (BORN TO BE BAD, Lowell Sherman, 1934), y desde entonces la consideraba demasiado engreída. Todas las grandes estrellas de Hollywood tenían sus manías. Cary Grant y Loretta Young no eran una excepción.

Ambos estaban convencidos de tener un perfil bueno y otro nada fotogénico, de modo que procuraban evitar que los fotografiaran por el lado malo. Esto, como es obvio, no era más que una tontería, pero generó problemas durante el rodaje.

Grant alegaba que la parte derecha de su rostro era infotografiable, y Young opinaba lo mismo de su perfil izquierdo, de modo que se negaron en redondo a rodar algunas escenas tal y como estaban planificadas en el guión. Koster intentó convencerlos de lo contrario, pero no hubo manera.

Entonces el director, harto de su cerrilismo y para intentar complacerlos, decidió filmar una de las escenas principales con un ángulo de cámara muy forzado. Cuando Goldwyn vio el copión, preguntó a qué venía aquella toma tan mala. Koster le explicó lo sucedido y el productor tomó cartas en el asunto.

A la mañana siguiente se personó en el plató y tuvo unas palabras con Cary y Loretta. Como las estrellas persistían en su actitud, Samuel zanjó el asunto afirmando que, si sólo le daban la mitad de su físico, él sólo les pagaría la mitad de lo acordado.

Cambio de Roles

Grant iba a encarnar a Henry Brougham y David Niven a Dudley. Ambos estaban muy satisfechos con sus respectivos papeles, pero entonces intervino Goldwyn, quien decidió que Grant interpretaría al ángel y Niven al clérigo.

El productor consideraba que esta inversión de roles beneficiaría a la película, ya que, en su opinión, si se mantenía a Grant como esposo de Loretta Young, los espectadores encontrarían inverosímil que la mujer se enamorara de Niven, estando casada con un galán semejante. Aunque Niven tenía fama de conquistador en Hollywood, su atractivo no podía ni compararse con el de Grant.

O, al menos, eso pensaba Goldwyn, así que invirtió los papeles asignados. Los actores mostraron su desacuerdo, e incluso amenazaron con abandonar el proyecto si no les devolvieran sus roles originales.

Producción y Rodaje

El film estaba todavía en fase de preproducción, pero Goldwyn empezó a tener diferencias de opinión con Seiter, de modo que decidió reemplazarle por Henry Koster.

Samuel Goldwyn, decidido a producir una gran película, recabó los servicios del guionista y dramaturgo Robert E. Sherwood para que perfilara el guión inicial de Leonardo Bercovici, que todo el mundo consideraba bueno, aunque algo flojo.

El mítico productor tampoco estaba contento con el diseño de interiores de la casa del obispo, de modo que ordenó rehacer por completo éste y otros decorados. Esto retrasó el comienzo del rodaje, y significo para Samuel Goldwyn Production un desembolso adicional de nada menos que 800.000 dólares.

El retraso provocado por la construcción de nuevos decorados afecto a algunos de los actores secundarios. La entrañable Elsa Lanchester, que debía interpretar al ama de llaves del obispo, tuvo que abandonar la producción para atender un compromiso profesional previo.

Temática Religiosa

El film también fue concebido para contentar a la mayoría protestante estadounidense, que se había quejado en numerosas ocasiones de la preferencia que Hollywood parecía tener por el catolicismo.

No debe olvidarse que casi todas las cintas que trataban, de un modo u otro, el tema religioso, habían sido filmadas desde una óptica eminentemente católica, a pesar de que gran parte de los magnates de la industria cinematográfica fueran judíos.

En títulos como SAN FRANCISCO (Ídem, W. S. Van Dyke, 1936); FORJA DE HOMBRES (BOYS TOWN, Norman Taurog, 1938); LA CIUDAD DE LOS MUCHACHOS (MEN OF BOYS TOWN, Norman Tautrog, 1941); LA CANCIÓN DE BERNADETTE (THE SONG OF BERNADETTE, [ I: 02: Henry King, 1943); SIGUIENDO MI CAMINO (GOING MY WAY, Leo McCarey, 1944); LAS CAMPANAS DE SANTA MARÍA (BELLS OF ST. MARY, Leo McCarey, 1945) o EL FUGITIVO (THE FUGITIVE, John Ford, 1947) los sacerdotes católicos, curas en el lenguaje llano, y la doctrina de la Iglesia católica, habían tenido un relevante protagonismo. Incluso ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

Estreno y Recepción

Concluido el rodaje y la postproducción, y como era costumbre en la industria, al menos cuando de películas de cierto empaque se trataba, hubo una proyección de prueba en un cine de una población menor. El público no se entusiasmo con la cinta, aunque elogió la actuación de Grant.

Goldwyn optó entonces por recabar las opiniones del guionista y director Billy Wilder y de su asociado por aquel entonces, Charles Brackett. Billy y Charlie vieron la película, señalando algunos pasajes en los que, a su juicio, flojeaba la historia. Goldwyn les encargó entonces que reescribieran esas escenas, que Koster rodó de nuevo.

El estreno oficial de LA MUJER DEL OBISPO tuvo lugar en Nueva York, el martes 9 de diciembre de 1947. En Boston, Massachussetts, y en Los Ángeles, California, se estrenaría el jueves 25 de diciembre de ese año, pasando a distribuirse por todo el país a partir del lunes 16 de febrero de 1948.

Su acogida por el público no fue mala, pero al principio no consiguió destacar entre las películas que compartieron cartel con ella. Mientras EL MILAGRO DE LA CALLE 34 rompía las taquillas allí donde se proyectaba, LA MUJER DEL OBISPO permanecía en un discreto segundo plano en las preferencias de los espectadores.

Goldwyn, asumiendo que esto se debía a que su título inducía a la gente a creer que se trataba de una cinta de trasfondo religioso, y sospechando, con razón, que el público estaba un poco harto de los sermones filmados, hizo frente a ese desafío ordenando una nueva campaña publicitaria.

Aunque el título de las copias distribuidas se mantuvo, a partir de entonces en carteles y anuncios de prensa y radio aparecería no como LA MUJER DEL OBISPO, si no como CARY Y LA MUJER DEL OBISPO, dando a entender así que también era una comedia romántica, el género en que mejor se desenvolvía el actor y que le había brindado la mayor parte de sus triunfos profesionales.

Esta hábil estratagema se saldó con un aumento de aproximadamente el veinticinco por ciento en la recaudación en taquilla, arrojando unos beneficios, al año de su estreno, de más de tres millones y medio de dólares. Siguió estando por detrás de EL MILAGRO DE LA CALLE 34, pero como se exhibió durante varios años, hasta mediada la década siguiente, al final resultó muy rentable.

Premios Oscar

Las críticas fueron muy buenas, lo que animó a Goldwyn a presentarla a los Oscars de 1947. En la vigésima edición de los prestigiosos premios, celebrada en el Shrine Auditorium de Los Ángeles el sábado 20 de marzo de 1948, LA MUJER DEL OBISPO compitió en las categorías de mejor película, dirección (Henry Koster), música (Hugo Friedhofer), sonido (departamento sonoro de los Estudios Goldwyn) y montaje (Monica Collingwood). Sólo obtuvo el de mejor sonido.

En la misma edición, Loretta Young consiguió el Oscar a la mejor actriz por UN DESTINO DE MUJER (THE FARMER´S DAUGHTER, H. C. Potter, 1947).

Esta edición de los Oscars fue bastante polémica, pues la mayoría de la crítica estadounidense se quejó, con muchísima razón a mi juicio, de la creciente y perniciosa influencia europeizante en los premios.

Aunque la cinta más premiada fue la fabulosa LA BARRERA INVISIBLE (GENTLEMAN´S AGREEMENT, Elia Kazan, 1947), las británicas CADENAS ROTAS (GREAT EXPECTATIONS, David Lean, 1947) y NARCISO NEGRO (BLACK NARCISSUS, Michael Powell / Emeric Pressburger, 1947), se alzaron con dos estatuillas cada una.

Buena parte de la prensa especializada criticó con amargura que se hubiera premiado dos films extranjeros, mientras que cintas excelentes como RETORNO AL PASADO (OUT OF THE PAST, Jacques Tourneur, 1947); LA SENDA TENEBROSA (DARK PASSAGE, Delmer Daves, 1947) o LA DAMA DE SHANGHAI (THE LADY FROM SHANGHAI, Orson Welles, 1947), obras maestras del cine negro, ni siquiera habían sido nominadas.

Pero mucho peor fue, a mi parecer, esa deferencia hacia producciones extranjeras, cuando también estaban nominadas joyas fílmicas de la categoría de ENCRUCIJADA DE ODIOS (CROSSFIRE, Edward Dmytryk, 1947); UNA MUJER DESTRUIDA (SMASH-UP, THE STORY OF A WOMAN, Stuart Heisler, 1947); EL BESO DE LA MUERTE (KISS OF DEATH, Henry Hathaway, 1947); EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR (THE GHOST AND Mrs. MUIR, Joseph L. Mankiewicz) o EL PROCESO PARADINE (THE PARADINE CASE, Alfred Hitchcock, 1947), ninguna de las cuales resultó premiada.

CADENAS ROTAS y NARCISO NEGRO son dos películas estimables, pero inferiores a las citadas. La primera obtuvo los premios a la mejor fotografía en B/N y dirección artística/decorados en B/N, pero su fotografía no puede compararse, ni de lejos, con la de Charles Lang para EL FANTASMA Y LA SEÑORA MUIR. En cuanto a la dirección artística y los decorados, este cinéfilo considera que son muy superiores en todo los realizados por Lyle Wheeler y Maurice Ransford en DÉBIL ES LA CARNE (THE FOXES OF HARROW, John M. Stahl, 1947), nominada en la misma categoría.

Otro tanto puede afirmarse de NARCISO NEGRO, premiada en las mismas categorías en el apartado de color. La fotografía de RECURSOS DE MUJER (LIFE WITH FATHER, Michael Curtiz, 1947), realizada por Peverell Marley y William J. Skall, o la de SIEMPRE EN TUS BRAZOS (MOTHER WORE TIGHTS, Walter Lang, 1947), obra de Harry Jackson, no tienen nada que envidiar al trabajo de Jack Cardiff en la cinta de Powell y Pressburger. En lo que se refiere a la dirección artística y los decorados, Robert M. Haas y George James Hopkins, responsables de estas tareas en RECURSOS DE MUJER, estuvieron a la par con Alfred Junge.

El Personaje del Ángel

Los personajes angélicos han dado mucho juego en el cine, no hay más que recordar al torpe ángel de la guarda, encarnado por Edward Everett Horton en EL DIFUNTO PROTESTA (HERE COMES MR. JORDAN, Alexander Hall, 1941), o al entrañable Clarence de Henry Travers en ¡QUÉ BELLO ES VIVIR!

En efecto, Dudley no sólo es un ángel con todos los poderes que se les atribuyen a esas criaturas celestiales, sino que, además, se presenta con una apariencia física tremendamente atractiva. Por eso no resulta extraño que todas las féminas que transitan por la película, incluida la en principio antipática y arrogante señora Hamilton, se emboben con él.

La excepción, al menos en parte, la tenemos en el obispo. Aunque al principio Henry no acaba de creerse que ese individuo sea un ángel, los hechos así parecen demostrarlo.

Tabla Resumen de "La Mujer del Obispo"

Aspecto Detalle
Título Original The Bishop's Wife
Director Henry Koster
Reparto Principal Cary Grant, Loretta Young, David Niven
Año de Estreno 1947
Género Comedia, Drama, Fantasía
Premios Oscar al Mejor Sonido

tags: #la #mujer #del #obispo #cary #grant