Realmente, cualquier sustancia química que entre en contacto con nuestro cuerpo nos puede provocar una reacción alérgica. La pasta de dientes también puede ser la causante de una alergia, por lo que es importante conocer sus signos e identificarlos. Aunque no son muy habituales, pueden darse y debemos estar especialmente alerta con los niños cuando empiezan a utilizar pasta dentífrica en su cepillado diario.
Las causas de una alergia es la reacción inmunológica frente a los componentes (uno o varios) de la pasta de dientes. La mayoría de los dentífricos de venta en supermercados o farmacias son productos testados y los componentes son muy similares, aunque no exactamente los mismos.
Las pastas de dientes están compuestas por sustancias que ejercen una función concreta frente a la placa bacteriana como desinfectantes (el formaldehído, por ejemplo) o el flúor como protector del esmalte y dentina. Luego tenemos otros componentes que le aportan la consistencia, estructura y estabilización para realizar su función como estabilizadores y humectantes (polietilénglicol, glicerina, etc.). Por otro lado, están los componentes para acciones específicas, como aquellas sustancias que le aportan la abrasividad (yeso, óxido de aluminio) y detergentes.
Debemos de tener en cuenta que no todas las pastas de dientes tienen los mismos ingredientes. Es por ello, que si somos personas alérgicas a alguna pasta de diente debemos de tener especialmente cuidado en este apartado.

Componentes comunes que causan alergia
- Lauril Sulfato de Sodio (SLS): Detergente que se utiliza para provocar espuma.
- Flúor: Es un material que se utiliza para la prevención de caries.
Síntomas de alergia a la pasta de dientes
Si identificamos algunos de estos síntomas de alergia a un dentífrico debemos dejar de utilizar esa pasta de dientes de inmediato y consultar con el médico.
- Enrojecimiento y Picazón.
- Queilitis: En algunos casos se puede producir una afección denominada queilitis, grietas en la comisura de los labios que se puede extender a la piel de alrededor de la boca y que se producen por la infección de esa zona.
- Sequedad en la piel de la boca. Muchas personas pueden tener la sensación de que tienen seca la boca o de incomodidad. Esto puede ocurrir algunas veces debido a que ciertos elementos de la pasta de dientes pueden causar alguna reacción alérgica leve.
ALERGIAS - SALUD DENTAL
Alternativas y qué hacer ante una alergia
Frente a una alergia al dentífrico debemos consultar nuestra clínica dental por alternativas a la pasta de dientes convencional.
La inflamación bucal y de garganta, también llamada mucositis, tiene el aspecto de ulceraciones que pueden ser rojas y estar hinchadas. El dolor que producen estas ulceraciones puede afectar tu capacidad de comer, beber, masticar, tragar y hablar. Si tu sistema inmunitario está deprimido, quizá estés más propensa a contraer infección bucal por levaduras.

La infección bucal por levaduras puede causar inflamación en la boca y la garganta, y empeorar cualquier úlcera anterior. La infección bucal por levaduras se ve como si tuvieras una capa de ricota en la boca.
Pregunta a tu equipo sanitario si te recomiendan utilizar enjuagues bucales especiales sin alcohol.
Las úlceras bucales son una causa frecuente de dolor en la garganta y la lengua. Tanto si se deben a aftas dolorosas o a cortes producidos por alimentos afilados como si se trata de una infección bacteriana, pueden afectar a cualquiera de los tejidos blandos de la boca, tales como la lengua, la cara interna de las mejillas y el tejido gingival que rodea los dientes.
El primer paso para determinar la causa del dolor de lengua y garganta es determinar (y erradicar) la causa del dolor en sí. Tome las medidas necesarias para dejar de fumar, intensifique su higiene bucodental a base de cepillarse después de cada comida y enjuáguese a diario con el Enjuague para Llagas Bucales Colgate® Peroxyl®. Este tipo de solución ejerce una acción burbujeante que limpia y alivia específicamente las úlceras y otras irritaciones bucales.
Si el dolor de garganta y lengua está realmente relacionado con la higiene bucal, estos procedimientos deberían remediar la causa y favorecer su desaparición a largo plazo. La mayoría de los dolores e irritaciones bucales desaparecen en 14 días o menos. No obstante, si el dolor de garganta y lengua reaparece o perdura sin mostrar signos de remisión, pida cita a su médico.
Por otra parte, un dolor de garganta excepcionalmente intenso o con fiebre asociada superior a 38 ℃, según Infosalus, podría indicar una infección bacteriana que requiere tratamiento con antibióticos. No olvide que el cáncer que afecta a la cabeza y el cuello también puede ocasionar síntomas como dolor de garganta y lengua, los cuales normalmente no remiten en unas semanas a pesar del tratamiento.
El cuidado de la salud bucodental en casa, con frecuencia, se realiza incorrectamente, ya sea por no seguir unos hábitos determinados o por no estar suficientemente informados, algo que pasa muy a menudo. Cometemos muchos errores a la hora de lavarnos los dientes. Con frecuencia no tenemos clara la técnica y, como ya ha publicado anteriormente ‘El Confidencial’, terminamos por lavarnos incorrectamente, lo que puede resultar incluso peor que no hacerlo, derivando en infecciones u otros problemas.
Sin embargo, también existen otros peligros, ya que los productos que utilizamos quizá no sean los adecuados o, aún peor, pueden ser directamente perjudiciales para la salud. Aunque no traguemos la pasta de dientes, a través de la mucosa oral el cuerpo puede llegar a absorber gran parte de las sustancias que componen el dentífrico.
Entre los componentes de la pasta de dientes podemos encontrar productos químicos abrasivos, multitud de alérgenos, espesantes y fluoruro, que pueden resultar realmente perjudiciales para nuestra salud dental.
Así lo concluye una investigación realizada por Cornucopia, el instituto estadounidense orientado a hábitos alimenticios y de consumo, entre otros. Este estudio incide en la presencia de productos potencialmente tóxicos entre los componentes de los dentífricos estadounidenses, también entre las primeras marcas, tales como materiales sintéticos derivados del petróleo. Incluso en el caso de que la pasta de dientes se venda como “natural” ese reclamo poco tiene de saludable; puede que cuente con algunos ingredientes naturales, pero procesados y sintetizados también químicamente, por lo que resultan ya totalmente diferentes al producto original.
Algunos de estos componentes son:
- Carragenina: Un espesante derivado de las algas, que puede producir problemas intestinales e incluso cáncer.
- Dietanolamina: El elemento empleado para que el dentífrico haga espuma y que está comprobado que causa irritación de las mucosas y de la piel.
- Fluoruro: En pequeñas cantidades fortalece el esmalte y previene las caries, pero es altamente tóxico. La ingestión prolongada de grandes cantidades puede afectar a los huesos.
- Formaldehído: Una sustancia que es liberada por multitud de conservantes utilizados para la fabricación de las pastas de dientes y que provoca irritación cutánea y ocular.
- Parabenos: Empleados como conservantes, pueden afectar al sistema endocrino, provocando una liberación irregular de estrógenos, entre otros.
De manera que las sustancias insalubres que contenga pueden pasar directamente a nuestro torrente sanguíneo con cada cepillado.
Regulación y control de los componentes
La causa a la que apunta Cornucopia para que se produzca tal situación es la falta de regulación en la materia. En Estados Unidos es la Food and Drug Administration (FDA) quien debería ocuparse de este tipo de artículos, en tanto que son de cuidado o higiene personal, pero lo cierto es que se engloban en la categoría de cosméticos, que allí cuentan con muy poco seguimiento, con una ley que data de 1938 (se ha avanzado mucho en productos químicos desde entonces). Debido a ello, el control termina dejándose sobre todo en manos de la autorregulación de las propias empresas.
En España, sin embargo, estos productos sí se regulan por Real Decreto (1599/1997 del 17 de octubre, modificado en dos ocasiones), en el que se estipula que “los productos cosméticos que se comercialicen en el territorio comunitario no deberán perjudicar la salud humana cuando se apliquen en las condiciones normales o razonablemente previsibles de uso”. Con un epígrafe específico para dentífricos, establece además las sustancias que no pueden ser empleadas, aunque deja la puerta abierta a un gran número de químicos.
Por su parte, la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es el mecanismo estatal regulador y también contamos con la normativa europea CE 1223/2009 en materia de cosméticos. El hecho es que una misma compañía fabrica actualmente el mismo producto de forma diferente para Europa y EEUU, con el fin de adecuarse a ambas normativas: la estadounidense, más cómoda para emplear sustancias rentables aunque poco saludables, y la europea, más restrictiva en ese sentido.
Esa brecha en la regulación de ambos bloques es precisamente el punto focal del TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones), el acuerdo que pretende establecer una normativa común entre Europa y EEUU a fin de eliminar trabas para las empresas multinacionales. Sus defensores aluden a que esas facilidades fomentarán más inversión, pero el principal motivo de su rechazo social es la intención de flexibilizar las condiciones a la baja, es decir, equipararlas con las estadounidenses.
Por otro lado, la American Dental Association de Estados Unidos recibe grandes subvenciones de la industria cosmética, por lo que no cabe esperar, por el momento, que vaya a poner mucho empeño en denunciar los posibles componentes perjudiciales de un artículo que, no olvidemos, debemos utilizar tres veces al día.
Otras causas de molestias bucales
¿Has padecido alguna alergia con manifestaciones en la boca y la lengua? Es frecuente que estas reacciones del cuerpo provoquen síntomas en la cavidad oral. El síndrome de alergia oral (SAO) es una reacción que afecta a los labios, la boca y la garganta. Esto sucede porque las proteínas que se encuentran en estos alimentos son similares a las del polen, lo que se conoce como reacción cruzada.
El SAO nos lleva a hablar también de las alergias estacionales, ya que como sabes, ambas pueden estar relacionadas. Aunque los síntomas más conocidos de esta enfermedad afectan a la nariz (mucosidad, estornudos, etc.) y los ojos, también pueden provocar sequedad bucal.
Es importante mencionar que el uso excesivo de los fármacos que se administran por vía nasal para aliviar la rinitis pueden provocar molestias orales. Cada vez hay más personas que sufren una reacción al gluten en mayor o menor medida. Desde una sensibilidad hasta una intolerancia, lo que se conoce también como celiaquía. Los síntomas más frecuentes son de tipo digestivo, como diarrea o dolor abdominal.
¿Has oído hablar de la histamina? Esta molécula participa en diferentes funciones del sistema inmunitario, digestivo y nervioso. Esta afección es una pseudoalergia porque tiene los mismos síntomas que las reacciones mencionadas en este artículo: picores, crisis asmáticas, etc.
Si tienes tendencia a padecer alergias, es importante que conozcas qué es la sinusitis maxilar. Este trastorno se caracteriza por una inflamación de los senos paranasales, que surge a raíz de una infección, una reacción alérgica o algunas afecciones dentales. Los síntomas generales de la sinusitis incluyen dolor y presión en el rostro y la cabeza, congestión, cansancio e incluso fiebre. La sinusitis maxilar, en particular, puede confundirse con un dolor de muelas.
Por último, no hay que olvidar la posibilidad de que algunos productos específicos para la salud oral puedan causar alergias.
Cómo aliviar las molestias y buscar un diagnóstico
En primer lugar, acude a tu clínica dental para recibir un diagnóstico preciso. Los síntomas de la alergia en la boca y en la lengua pueden confundirse con otras afecciones bucodentales y requerir un tratamiento diferente.
Para calmar las molestias en la boca deberías, sobre todo, beber mucha agua a lo largo del día. Ante cualquier alergia es imprescindible evitar el contacto con el alérgeno que te causa la reacción.