¿Te duelen los dientes cuando comes algo caliente o frío? ¿Te duelen los dientes con el frío o el calor? Si notas molestias cada vez que consumes bebidas y alimentos muy fríos o muy calientes estás padeciendo sensibilidad dental. Tomar un helado en verano o una bebida caliente en invierno no debería ser motivo de dolor. No deberían. Los dientes sanos no deberían doler ante cambios de temperatura. Si esto ocurre, es probable que exista una alteración en la estructura dental o en el entorno que los rodea, como las encías o los empastes.
Si alguna vez has experimentado dolor en los dientes al beber algo frío, no estás solo. Este tipo de dolor es bastante común y suele ser una señal de que algo no está del todo bien la boca, aunque solo hay que preocuparse en casos extremos.

¿Qué es la sensibilidad dental?
La sensibilidad dental, o hipersensibilidad dentinaria, es un dolor agudo que se produce en el nervio del diente a causa de la exposición de la dentina. Se habla específicamente de sensibilidad dental cuando este aumento de la sensibilidad en el diente no está relacionado con una patología bucal específica, como la caries o una infección en la encía. La sensibilidad dental al frío es un problema que afecta cada vez a más personas.
¿Quieres descubrir cómo afecta el frío a nuestros dientes? Desde las Clínicas Dentales Macenlle en Culleredo y Oleiros queremos responder a esta pregunta con claridad. Seguro que estás familiarizado con la sensibilidad dental frente al consumo de alimentos y bebidas frías.
¿Por qué mis dientes se vuelven sensibles?
La sensibilidad dental o “hipersensibilidad dentinaria” aparece cuando la dentina, la capa interna y porosa del diente que rodea el nervio, queda expuesta. Esta dentina contiene miles de túbulos microscópicos que conectan el exterior con las terminaciones nerviosas del diente.
Esta capa debajo del esmalte se llama dentina, y es el «núcleo» de tus dientes , con el esmalte que cubre la parte superior de esta capa y las encías que cubren la parte inferior. La función de la dentina es proteger y al mismo tiempo conectar con el exterior el tejido que se encuentra en el núcleo de cada diente, conocido como la pulpa. Como ya hemos visto, la dentina es un tejido altamente sensible a los cambios de temperatura.
Cuando el esmalte dental se desgasta o las encías retroceden, expones una capa de tus dientes que es muy sensible a los cambios de temperatura. La causa de la sensibilidad dental suele radicar en el hecho de que la dentina haya quedado expuesta como consecuencia de la erosión del esmalte. Cuando la dentina queda expuesta, los túbulos que conectan con la pulpa dentaria, también.
La sensibilidad a la intemperie puede ocurrir independientemente de lo bien que cuides tus dientes, pero corres un mayor riesgo si no practicas una buena higiene bucal y vives en un área que tiene cambios de temperatura extremos.
En respuesta al calor y al frío extremos, tus dientes se expanden y contraen. Durante el invierno, tus dientes se contraen en respuesta al frío intenso. Con el tiempo, esto puede provocar grietas en los dientes, exponiendo las partes más sensibles debajo del esmalte. Esto puede provocar grietas en los dientes y causar el mismo tipo de dolor que experimentas al morder el helado.

Sensibilidad Dental: Síntomas, Causas y Tratamientos
Causas de la exposición de la dentina:
- Caries dental: La sensibilidad al frío es un signo temprano de un problema de caries dental no detectado. Cuando una caries penetra el esmalte y alcanza la dentina, el diente se vuelve mucho más sensible a los estímulos externos.
- Enfermedad periodontal: Las enfermedades de las encías, el ligamento periodontal y el hueso alveolar pueden exponer la dentina y causar sensibilidad. Recesión de las encías: Cuando las encías se retraen, ya sea por una enfermedad periodontal (gingivitis o periodontitis) o por una técnica de cepillado incorrecta, exponen la raíz del diente.
- Desgaste del esmalte: El esmalte dental es la capa protectora más externa de los dientes. Con el paso del tiempo se puede desgastar por motivos muy diversos como un cepillado demasiado fuerte, el consumo de alimentos excesivamente ácidos o el bruxismo. El esmalte es la capa más dura del cuerpo, pero no es invencible.
- Apretar y rechinar: Algunas personas pueden apretar o rechinar los dientes mientras duermen. Bruxismos, ese roce nocturno entre los dientes de arriba y abajo que acaba desgastando el esmalte.
- Agentes para blanquear los dientes: ¿Has comenzado a usar un nuevo producto para blanquear los dientes?
- Otros hábitos de estilo de vida: Otros malos hábitos de salud bucal, como el tabaco, no cepillarse los dientes o no usar el hilo dental adecuadamente, pueden hacer que tus encías retrocedan.
- Erosión dental: por los ácidos del estómago.
- Inflamación pulpar: Todos estos causas deben resolverse con la ayuda de un profesional sanitario.
¿Qué puedes hacer?
Si notas que tus dientes reaccionan con molestias al frío o al calor, no lo ignores. Si ya se sufre este dolor, se trata de hacer lo posible para mitigarla. Aunque las pastas dentales desensibilizantes pueden ofrecer un alivio temporal, la solución a largo plazo requiere un diagnóstico profesional para tratar la causa de raíz.
El dolor dental al beber algo frío no debes ignorarlo. Es un síntoma de que algo no está funcionando correctamente en tu boca y hay que prestarle atención. Por ello si notamos este dolor no estaría de más acudir al dentista, al odontólogo para que nos haga una revisión, una exploración y localizar el problema.
Medidas preventivas y cuidados esenciales:
- Higiene bucodental correcta: Cepillar con frecuencia los dientes y hacerlo bien. Esto evitará las caries y la inflamación gingival. Mantener una buena higiene bucodental todo el año, en invierno y en cualquier época del año, es esencial para proteger los dientes contra el frío. Junto con el cepillado dental después de cada comida, es recomendable complementar la higiene oral con el uso de seda dental, cepillos interdentales y enjuague bucal. Para tu rutina de higiene oral, emplea siempre dentífricos testados por tu odontólogo y cepillos de cerdas suaves, respetuosos con tu dentición.
- Cepillos suaves: Emplear cepillos suaves o muy suaves.
- Visitas al odontólogo: Para detectar cualquier problema a tiempo temprano y mantener la boca saludable las visitas al dentista son inexcusables. Por último, no olvides llevar un calendario regular de visitas con tu dentista de confianza en Culleredo y Oleiros. De manera general, a no ser que tu odontólogo te indique lo contrario, lo recomendable es que pidas cita para una valoración personalizada de tu estado de salud bucodental cada seis o doce meses. Esto te permitirá averiguar por qué se produce la sensibilidad dental en tu caso concreto.
- Dieta saludable: Para conseguir la mejor protección en los dientes desde fuera, es necesario cuidarlos también desde dentro. Seguir una alimentación sana y equilibrada, rica en nutrientes esenciales para la salud de dientes y encías. Desde bien pequeños, en diferentes ámbitos no repiten la importancia de no consumir azúcar para mantener en buen estado los dientes.
- Evitar malos hábitos: Dejar a un lado determinados hábitos diarios que podrían favorecer la sensibilidad dental al frío es clave para que los dientes gocen de una mejor salud.
Este verano, el único escalofrío debería ser por el placer de un helado, no por el dolor. No tienes por qué renunciar a los placeres del verano.
Si tienes cualquier duda sobre la sensibilidad dental al frío, consúltalo directamente con tu dentista.
