Una polilla es una mariposa de hábitos nocturnos que desarrolla una metamorfosis completa y que dispone de boca succionadora y dos pares de alas. Se conocen hasta 120.000 tipos de polillas en el mundo, además, están adaptadas a las condiciones ambientales del lugar en el que viven. A pesar de esto, son sólo unas cuantas las que pueden ser consideradas como plagas y se transforman en un problema.
Las consecuencias de tener polillas en casa pueden ser irreparables en prendas de vestir, alfombras o tapicerías e incluso, alimentos.

Características y Tipos de Polillas
Las polillas tienen cabeza amarillenta y cuerpo de color grisáceo, con una mancha oscura en las alas y miden alrededor de 1 centímetro de largo. Sus larvas destruyen el material donde anidan, que puede ser papel, tejido o piel curtida.
Es importante saber que hay distintos tipos:
- Polillas de la ropa: La llamada polilla de la ropa, de nombre científico Tineola bisselliella, se caracteriza por dañar las prendas de indumentaria. Estas polillas se encuentran sobre todo en armarios y guardarropas, en donde las larvas consumen sobre todo fibras naturales como lino, lana o seda. Aunque es sabido que, para sobrevivir, algunas polillas llegan incluso a consumir productos sintéticos.
- Polillas de alimentos: Las polillas de alimentos van a por productos de despensa y granos: cereales, galletas, arroz, entre otros. Estas pueden perforar papel, plástico o cartón e introducirse en los productos envasados.

¿Cómo evitar la presencia de polillas en tu hogar?
La limpieza preventiva es el mejor método para evitar las polillas. Evita la acumulación de polvo, fibras y migajas aspirando constantemente. Tanto en la cocina como en el guardarropa pasa la aspiradora a todo lo que puedas, incluso a alfombras, paredes, estanterías y rodapiés; luego arroja el contenido de la aspiradora inmediatamente ya que podría contener huevos de polillas.
Para evitar la presencia de polillas en tu hogar, es imprescindible guardar las prendas una vez que estén limpias: si presentan manchas de sudor o restos de comida, se incrementa la probabilidad de un ataque de polillas.
En vez de eso puedes recurrir a almacenar la ropa en lugares donde las polillas no puedan acceder. Por ejemplo, las prendas de ropa de temporada que no se emplea se puede guardar en bolsas herméticas o cajas, en lugares visibles, no muy calientes ni con humedad.
Cabe destacar que, así como las polillas de la ropa prefieren la oscuridad, otros tipos de polillas siempre se dirigen hacia las fuentes de luz. Esto se debe a que, al ser nocturnas, evolucionaron utilizando el brillo de la luna como guía o referencia para volar.

Trampa para polillas de la comida
Curiosidades sobre las polillas
Durante siglos, marineros y exploradores de todo el mundo han usado las estrellas para guiarse en sus viajes. Pero esta capacidad astronómica no es exclusiva de los seres humanos. Otras especies también se guían gracias a las estrellas, como algunos pájaros y focas. Ahora, un nuevo estudio publicado en Nature revela que las polillas australianas Agrotis infusa también son capaces de hacerlo. Cada primavera, miles de millones de estas polillas escapan del calor del sureste de Australia y migran hasta 1 000 kilómetros para refugiarse en cuevas de los Alpes australianos. Allí permanecen inactivas hasta el otoño, cuando regresan a sus lugares de cría para reproducirse y morir.
Investigaciones anteriores ya habían demostrado que estos insectos perciben el campo magnético de la Tierra y que, junto a puntos de referencia visuales, les ayuda a llegar a su destino. Lo que ha averiguado el trabajo liderado por la Universidad de Lund (Suecia) es que las referencias visuales se encuentran en el cielo.
David Dreyer, investigador de la universidad sueca y uno de los autores del estudio, explica a SINC que para el trabajo utilizaron un simulador de vuelo para polillas. Además, el equipo investigador identificó que zonas del cerebro de las polillas estaban implicadas en el proceso gracias al uso de electrodos. En concreto, se activaban los lóbulos ópticos (información visual), el complejo central (centro de integración de la información relacionada con la navegación) y los lóbulos accesorios laterales, que reciben información del complejo central y envían órdenes a las motoneuronas. Estas neuronas respondieron específicamente a las rotaciones del cielo nocturno.
Lo que aún sigue sin esclarecerse, según los investigadores, es qué estructuras específicas utilizan para guiarse. “Aún sabemos si detectan grupos de estrellas, el eje de la Vía Láctea o elementos muy brillantes como la nebulosa Carina”, dice Dreyer, que deja esta incógnita para futuras investigaciones.
Lo que sí que sospecha es que Agrotis infusa no es la única especie que tiene esta capacidad astronómica.