Layne Staley: Dientes, Drogas y el Declive de un Ícono del Grunge

El grunge, un género musical que surgió a finales de los años 80 y principios de los 90 en la región de Seattle, dejó una marca imborrable en la historia de la música. Sin embargo, su ascenso estuvo marcado por tragedias personales, incluyendo la pérdida de varios de sus íconos a causa de la adicción. Uno de los casos más emblemáticos es el de Layne Staley, el carismático vocalista de Alice in Chains.

Layne Staley durante una presentación con Alice in Chains en 1996.

El Auge del Grunge y la Tragedia de sus Íconos

En 1994, el grunge, y Nirvana en particular, estaban en la cresta de una ola transitoria, con toda la atención del mundo musical sobre la región de Seattle y sobre aquellos chavales con camisas de franela que estaban revolucionando el rock. Así, la muerte de Kurt Cobain, su principal icono, fue un mazazo que recorrió el mundo entero y marcó a millones de personas con una de las premisas del grunge, el pesimismo.

Pero fue Kurt a quien no pudimos ver haciendo el ridículo, y Nirvana es lo que es hoy gracias a ese fatídico día que, sin embargo, para muchos es maldito por otra razón: el cinco de abril de 2002 murió otro mito del grunge, Layne Staley.

El paralelismo entre ambas muertes, la de Kurt Cobain y la de Layne Staley, termina en la fecha en la que sucedió, el resto de circunstancias que las rodearon fueron muy diferentes.

Layne Staley: La Soledad y el Declive Final

En 2002, cuando las aguas del grunge se habían quedado sin pescados y solo aguantaban los supervivientes como Pearl Jam o Mudhoney, un Layne Staley totalmente demacrado y descompuesto yacía sobre un lecho de jeringuillas con las que rompió una de las mejores voces del rock. La soledad de sus últimos días y su estado en el momento de la muerte -apenas cuarenta kilos y sin dientes- determinaron el cruel fin de la era del grunge y afianzaron aún más esa desesperanza que siempre lo había rodeado.

Su deterioro físico y mental llegó a su máximo a partir de 1999. Staley era como un cadáver andante, se volvió todavía más solitario y rara vez salía de su apartamento de Seattle. Perdió varios dientes, su piel sera pálida y su estado era demacrado. El 19 de abril de 2002 fue hallado muerto en su casa a los 34 años.

El visible deterioro de Layne Staley en sus últimos años.

Alice in Chains: Un Legado Musical Innegable

Y si el nombre de Nirvana se asocia a menudo con la palabra sobrevalorado, Alice in Chains siempre aparece en las antípodas de este concepto. Hace poco, escuchaba a un chaval de veinte años preguntarse incrédulo cómo podía ser posible que toda la gente conociera a Nirvana y casi nadie a Pearl Jam o a Alice in Chains.

Diferencias generacionales aparte, es cierto que, a pesar de su considerable éxito entre el público, la banda de Layne Staley y Jerry Cantrell no llegó a las cotas alcanzadas por sus contemporáneos, en parte como consecuencia de su anárquica trayectoria propiciada por los constantes problemas de drogas de Staley.

Las innegables influencias metaleras presentes en el sonido de la banda -con secciones vocales dobladas, composiciones más lejanas al punk y guitarras pesadas- son el elemento que los diferencia del resto de grupos del llamado sonido Seattle.

Temáticas Liricas y Drogadicción

La discografía de Alice in Chains es un reflejo de los efectos de la drogadicción de sus miembros, especialmente de Layne Staley y del bajista original Mike Starr -expulsado de la banda en 1993 y fallecido en 2011-, y de la degeneración provocada por la misma.

Las temáticas líricas de la banda gravitan en torno a la droga -canciones como Sickman o Junkhead- y a la idiosincrasia inherente al adicto: la depresión -en Down in a hole-, la ira, el aislamiento -en Stay away- y la muerte -en Them bones o Would?, homenaje al padre del grunge Andrew Wood-.

Pero esos temas no eran exclusivos de las letras y el efecto de las drogas y la depresión transformaron al enérgico frontman -con aires chulescos, gafas y pelo engominado hacia atrás- del videoclip de Would?, en el esqueleto humano de sus últimos conciertos con Alice in Chains.

MTV Unplugged: Un Concierto para la Historia

El 10 de abril de 1996, Alice in Chains resurgió de su hiato para realizar su primer concierto en dos años y medio para MTV Unplugged, un show que contaría con las canciones totalmente acústicas. Durante cierto tiempo se le ofreció a la banda la oportunidad de realizar este show y siempre declinaban la oferta, finalmente aceptaron.

Layne Staley aportó la idea de tener grandes velas decorando el escenario para mantenerlo oscuro y algo siniestro, ya que a la banda nunca le gustaron las luces brillantes. La actuación contó con algunos de las canciones más destacadas de la banda, incluidos «Rooster», «Down in a Hole», «Heaven Beside You» y «Would?». También presentó una nueva canción, «The Killer Is Me».

A modo de curiosidades, Jerry Cantrell aseguró estar enfermo durante la actuación como resultado de una intoxicación alimentaria por un hot dog consumido antes del concierto. El bajo de Mike Inez tenía escrita la frase «Friends Don’t Let Friends Get Friends Haircuts…», dirigida a los miembros de Metallica que estaban entre la audiencia y que recientemente se habían cortado el pelo.

Antes de «Angry Chair», Jerry Cantrell rindió más homenaje tocando la introducción de «Battery» en la canción de Hee Haw, «Gloom, Despair, and Agony on Me». Esto se omitió del CD, pero se puede encontrar en el VHS y el DVD.

En la versión en CD del concierto de MTV Unplugged, como Staley dice «Está bien, eso es todo», al final de la canción, se pueden escuchar abucheos (presumiblemente debido a la conclusión de la actuación). Cantrell comentó que la banda estaba considerando tocar las canciones «Love, Hate, Love» y «We Die Young» para el repertorio, pero finalmente decidió no hacerlo por culpa del tiempo limitado. Además, algunas canciones como «Got Me Wrong» y «Sludge Factory» tuvieron que reproducirse varias veces debido a errores.

El álbum debutó en el número 3 en la lista Billboard 200 y ha sido certificado platino por la RIAA. La actuación fue lanzada en DVD el 26 de octubre de 1999 y relanzada como un paquete de CD / DVD con imágenes inéditas el 18 de septiembre de 2007.

Afirmo con rotundidad que Unplugged de Alice in Chains es uno de los discos más emotivos y preciosos de todos los tiempos. Varios factores lo encumbran al título de obra maestra, porque no solamente en el terreno estrictamente musical es una obra colosal. La modulación de las voces, la adaptación del rock en formato acústico.

El trágico fin de la voz memorable de los 90: Layne Staley

Portada del álbum MTV Unplugged de Alice in Chains.

La Heroína y la Música: Una Relación Peligrosa

La heroína impacto de lleno en el movimiento grunge a principios de los noventa. Andrew Wood de Mother Love Bone fue el primero en morir de una sobredosis, más tarde le llegó el turno a Kristen Pfaff de Hole.

Charlie Parker, contrariado, se esforzaba por desmentir esta creencia: «Cualquier músico que diga que toca mejor con ayuda de la marihuana, de la aguja, o cuando está colocado es, simple y llanamente, un mentiroso.

Sus imitadores no comprendieron que era un yonqui fuera de lo común; durante la adolescencia, un accidente de coche lo había puesto en contacto con la morfina. Desde entonces, había consumido heroína con regularidad. También bebía mucho y no solo como sustitución de los opiáceos en momentos de escasez. Y, cosa rara en un heroinómano, comía mucho y no perdía el apetito.

La heroína no había tenido nada que ver con sus hallazgos; era una anestesia ante la vida, las depresiones, las malas noticias. Si no hubiese muerto a los treinta y cuatro años, hubiese tenido que elegir entre la sobriedad o el desempleo, porque llevaba tiempo siendo un apestado para muchos clubes, cuyos dueños se habían hartado de su conducta imprevisible.

Los tiempos en que sus músicos lo veían desplegar una inexplicable grandeza sonora después de haberse bebido una hilera de once chupitos de whisky, con el cigarrillo de maría en los labios y la corbata arrugada por haberle servido de torniquete justo antes de salir al escenario, ya habían pasado. Había dejado de ser un sujeto excepcional, genial bajo cualquier circunstancia. Las drogas y el alcohol habían empezado a demoler su templo creativo, ladrillo a ladrillo.

Las drogas recreativas podían servir para animar las noches, pero la heroína hacía los días tolerables. La mayor parte de los jazzmen de las ciudades estadounidenses llevaban una existencia precaria, alejada del esplendor de las grandes estrellas del swing. Tocaban cuando podían, cobraban poco; eran estafados y explotados, cuando no perseguidos por la policía, ansiosa de pescar a los que no tuviesen en regla la licencia necesaria para actuar en vivo; los negros, claro, eran las víctimas propiciatorias.

Muchos jazzmen llegaban a Nueva York o Los Ángeles en busca del triunfo y encontraban escasez, incertidumbre financiera, incomprensión, asfixia vital. Vivían de hoy para mañana; con suerte, de una semana a la siguiente. Seguían la senda de la mayoría de los músicos en cualquier tiempo y eran vagabundos que ya no viajaban de aldea en aldea, sino de esquina en esquina, de un club al siguiente.

La heroína era un bálsamo, durante un tiempo al menos, porque hacía que nada de eso les importase. La heroína es la vida sin ansiedad.

Layne Staley, una de las voces más icónicas del grunge.

El Suicidio y la Salud Mental en el Mundo del Éxito

Ayer Chester Bennington, líder de Linkin' Park, se suicidó. Durante la tarde de ayer, una noticia llegaba a nuestros oídos que nos dejaba helados: Chester Bennington se había suicidado.

Chester Bennington es el último, pero no el único. Chris Cornell, Kurt Cobain, Jim Morrison, Ian Curtis, Layne Staley... Muchas son las personas de éxito que se han suicidado sin una razón aparente. Son jóvenes, con talento, éxito, familia y amigos, dinero... sobre el papel, todo lo que una persona podría desear.

Pero, ¿qué lleva a una persona de éxito a acabar con su vida? ¿Por qué se suicida la gente? Hemos consultado a la psicóloga de la Universidad de Salamanca Marta Astiz para que arroje algo de luz en el asunto.

Según Marta Astiz, el suicidio es algo inherente al ser humano, que siempre ha estado ahi y se ha hecho de alguna manera. Las personas que se suicidan lo hacen porque hay una situación en su vida que no pueden manejar y buscan alivio y dejar de sufrir.

Astiz asegura que el suicidio es un acto muy complejo, que no tiene que reducirse a un solo factor. Además, que desde fuera asumamos que esa persona ha de ser feliz por tener éxito, no sabemos cómo está viviendo su realidad o cómo maneja emocionalmente un conflicto o si tiene conductas depresivas, trastornos, adicciones... Hay que tener claro que el éxito o el dinero no significa que estés exento de suicidarte.

Marta destaca un hecho sorprendente: la mayoría de casos de los que hablamos son hombres. Y es que los hombres se suicidan más que las mujeres.

La terapeuta es tajante en algo: nadie se suicida por llamar la atención. Por encima de todo, ha de tenerse en cuenta las señales. Desde la más drástica como es un intento de suicidio fallido a comentarios en los que alguien dice explícitamente que quiere quitarse la vida, ambos son factores de riesgo. Y es que puede que lo haga, por ello hay que hacer un seguimiento.

A nivel individual, hay que vigilar la depresión, ansiedad... que están viviendo las personas de nuestro entorno. Es vital estar alerta ante frases como: Creo que si me quitara la vida no pasaría nada, tengo ganas de desaparecer de este mundo, me voy a quitar la vida.

Es fundamental trabajar en la inteligencia emocional y gestión de emociones. Y es que el ingrediente fundamental que hace que los hombres se suiciden más que las mujeres es precisamente eso, las escasas herramientas de las que disponen para gestionar los reveses de la vida.

También debemos saber escuchar la tristeza, la desesperación... sin forzar, simplemente acompañando a la persona en riesgo.

tags: #layne #staley #dientes