La correcta esterilización del instrumental odontológico es fundamental para prevenir la transmisión de infecciones entre pacientes. El acondicionamiento del instrumental y de los instrumentos de transmisión (piezas de mano y contraángulos) utilizados tiene un gran peso en la higiene dental.

Clasificación del Instrumental Odontológico
Para una correcta esterilización, es crucial clasificar los instrumentos según las directrices oficiales del Instituto Robert Koch (www.rki.de). Dicha clasificación se rige por la valoración del riesgo y se debe llevar a cabo antes del acondicionamiento y registrarla en hojas de trabajo.
Los productos sanitarios se dividen principalmente en no críticos, semicríticos y críticos. No obstante, esta clasificación no es inamovible, sino que puede variar en función de la aplicación.
- Productos sanitarios no críticos: En esta categoría se incluyen los productos sanitarios que sólo entran en contacto con la piel intacta del paciente. En el ámbito de la odontología entran dentro de este grupo las espátulas para cemento, las partes externas del arco facial o las tijeras para cortar hilo de retracción.
- Productos sanitarios semicríticos: Los productos sanitarios que entran o pueden entrar en contacto durante el tratamiento con mucosa intacta o con piel no intacta se consideran semicríticos. En el ámbito de la odontología pertenecen a este grupo todos los instrumentos que entran en contacto con la mucosa oral como espejos, depresores linguales, aspiradores o atacadores de bola y también instrumentos de transmisión como turbinas o contraángulos.
- Productos sanitarios críticos: Pertenecen a esta categoría los productos sanitarios que entran en contacto con sangre, con líquidos tisulares como pus, con otros líquidos orgánicos o con heridas. Pero también deben clasificarse en el grupo de críticos los instrumentos que atraviesan o pueden atravesar la superficie corporal, o que se utilizan en el interior del organismo. En el ámbito de la odontología se inscriben en esta categoría todos los instrumentos quirúrgicos. Pero también lo hacen las sondas utilizadas en la exploración de bolsas periodontales y todas las sondas de la OMS que se utilizan para el examen periodontal básico (PSI).
Los productos sanitarios críticos y semicríticos se dividen a su vez en distintos grupos. Dicha división se rige por la dificultad o los requisitos del acondicionamiento, que puede ser específico del producto (material) o bien depender de la configuración del instrumento.
- Grupo A: No existen requisitos especiales para el acondicionamiento de los instrumentos del grupo A, dado que se trata de productos cuyas superficies se pueden limpiar fácilmente y se pueden examinar en su totalidad. Es decir, todos los componentes del instrumento se pueden inspeccionar a simple vista y limpiar sin demasiado esfuerzo. En este grupo se incluyen instrumentos como la sonda dental, los elevadores Bein, el periotomo o las cucharillas/excavadores.
- Grupo B: En este grupo se incluyen los instrumentos cuyo acondicionamiento debe cumplir ciertos requisitos. En estos productos sanitarios no es posible comprobar la eficacia de la limpieza con una inspección visual directa por presentar oquedades largas o estrechas o una sola abertura, que no se pueden limpiar correctamente. Los productos con superficies complejas que presentan aristas, ángulos, etc. que dificultan una limpieza eficaz (portamatrices, fórceps o cánulas de aspiración) pertenecen a este grupo. También en el acondicionamiento de instrumentos con cavidades internas cerradas como cabezales con engranajes (piezas de mano y contraángulos) se deben cumplir requisitos más estrictos para garantizar no sólo una limpieza eficaz sino también que funcionen correctamente. Los productos sanitarios a los que el fabricante asigna una fecha de caducidad también se incluyen en el grupo B.
- Grupo C: En este grupo se suelen incluir productos sanitarios poco relevantes en odontología, como los endoscopios quirúrgicos, para cuyo acondicionamiento es necesario cumplir requisitos muy estrictos.
El Proceso de Acondicionamiento Higiénico
El objetivo de esta parte de la gestión de la calidad es reutilizar los instrumentos en el paciente. Esto se logra siguiendo una serie de pasos:
- Realizar una preparación adecuada (pretratar, reunir, prelavar y desmontar si es necesario los instrumentos utilizados y trasladarlos al lugar de acondicionamiento correctamente protegidos contra posibles daños y de forma rápida y segura.
- Llevar a cabo la limpieza/desinfección, el aclarado y el secado.
- Comprobar la limpieza y la integridad (p. ej., corrosión, calidad del material), si es necesario, repetir el paso 2) y la identificación por ejemplo con el fin de decidir si se debe acondicionar de nuevo cuando el número de acondicionamientos está limitado.
- Realizar el mantenimiento y las reparaciones necesarias.
- Comprobar el funcionamiento.
- Si es necesario, identificación, empaquetado y esterilización.
Tras la valoración del riesgo y la clasificación de todos los instrumentos por categorías, se puede iniciar el proceso de acondicionamiento higiénico. El procedimiento consta de las siguientes fases: partiendo de una situación en la que se ha finalizado el tratamiento y el paciente ha abandonado la sala de tratamiento, se suelen iniciar las tareas de limpieza y desinfección del instrumental.

En función de si se dispone de un aparato de limpieza y desinfección como la termodesinfectadora Miele (método automático) o sólo de una cubeta para desinfección por inmersión (método manual), se deben seguir los pasos descritos a continuación. Si se utiliza un método automático hay que tener en cuenta que los instrumentos se deben transportar a la unidad de esterilización en un recipiente cerrado (los más idóneos son bandejas cerradas) para prevenir eficazmente el riesgo de lesiones. Si se utiliza una cubeta para instrumental hay que mezclar el líquido desinfectante siguiendo las instrucciones del fabricante en función del tiempo de exposición deseado. Según las recomendaciones del RKI la solución desinfectante se debe renovar «al menos en cada jornada laboral ». Los instrumentos que no se pueden sumergir en líquidos como las piezas de mano y los contraángulos se tienen que desinfectar con un paño. Preferentemente se usarán paños de algodón impregnados en desinfectante, puesto que desprenden sin problemas el líquido absorbido.
Es necesario garantizar el máximo grado de seguridad posible para todas las personas implicadas, incluyendo al odontólogo, a los auxiliares y al resto del personal.
Tipos de Líquidos Desinfectantes para Instrumental Odontológico
Un desinfectante instrumental es un producto que se utiliza para la limpieza y desinfección de instrumentos. Se trata de líquidos concentrados que se utilizan en frío, para limpieza manual o con cubas de ultrasonidos. Este tipo de desinfectantes se utilizan para tratar instrumental quirúrgico, fresas dentales y dispositivos médicos de uso en el sector dental. Son productos que se eliminan de manera segura a través de la red de alcantarillado.
Los detergentes y desinfectantes de instrumental protegen contra la corrosión y tienen un amplio espectro de acción pues eliminan bacterias, hongos y virus.
Algunos ejemplos de líquidos desinfectantes disponibles en el mercado son:
- Desinfectante Concentrado Lacledin de Clarben
- Solución Desinfectante para Instrumentos Quirúrgicos y Rotatorios de Medicaline
- Z1 Ultra Desinfectante de Instrumental de Zhermack
- Desinfectante en polvo Zeta 2 Sporex de Zhermack
- Traypurol Tabs, Limpiador Instrumental 50u de Voco
- Solución Concentrada Libre de Aldehídos de Septodont
- Desinfectante de Amplio Espectro de Acción de Septodont
- Desinfectante de Instrumental ID 212 de Durr Dental
Características que debe tener un desinfectante para esterilizar instrumental:
- Debe contar con un amplio espectro, capaz de destruir la mayor gama de microorganismos.
- Debe tener acción rápida.
- Además debe ser estable y que su acción no interfiera en las características del medio en el que actúa.
Generalmente para desinfectar material quirúrgico, instrumental odontológico o de otra clase, se usa el “Hipoclorito Sódico”. Se debe limpiar la superficie con una compresa húmeda y agua destilada estéril. Además se usan detergentes neutros (Ph 7), bactericidas y viricidas.
La inclusión de un instrumento en un determinado grupo de riesgo se debe realizar teniendo en cuenta la minimización del riesgo, es decir, en caso de duda, se debe elegir la categoría inmediatamente superior. Con este método se protege tanto al paciente como al personal. Se debe facilitar formación práctica al personal responsable.
El acondicionamiento y la liberación de un producto para su reutilización es una tarea difícil y de una gran responsabilidad que nunca debe confiarse a personas sin experiencia. Hacerlo sería un acto tan irresponsable como dejar el mantenimiento de los frenos de un bólido de Fórmula Uno en manos de un aprendiz de mecánica sin ningún tipo de supervisión por una persona más cualificada.
1- PROTOCOLO DE DESINFECCIÓN Y ESTERILIZACIÓN DE INSTRUMENTAL QUIRÚRGICO Y ODONTOLOGÍA.
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