Macrogranjas: Impacto en Animales, Medio Ambiente y Personas

En España, la cantidad de cerdos supera a la de personas, un dato que invita a la reflexión sobre el consumo de animales y el auge de las macrogranjas. ¿Cómo afecta este modelo industrial a los animales, al medio ambiente y a las comunidades locales?

Entre 2007 y 2020, los sacrificios de cerdos aumentaron un 36% en España, pasando de 41 millones a 56 millones de animales. Estas cifras han convertido a España en el líder en exportaciones de producto porcino de la Unión Europea y el cuarto a nivel mundial. La gran mayoría de la carne se exporta a países europeos como Francia, Portugal e Italia, y fuera de la UE, principalmente a China. Abastecer a China es uno de los motivos del auge de las macrogranjas y los mataderos en España.

Estas ‘fábricas de carne’ han perjudicado a la pequeña y mediana empresa. Han desaparecido hasta un 50% de granjas pequeñas y un 25% de explotaciones medianas, mientras que las macrogranjas han crecido hasta un 49,19%. Informes, datos, imágenes y denuncias han revelado las cuestionables, e incluso ilegales, prácticas de ciertas explotaciones ganaderas.

La ganadería industrial, también conocida como ganadería intensiva o macrogranjas, se basa en un sistema de cría de animales donde se busca la máxima producción de carne, leche y huevos al menor coste y en el menor tiempo posible. Son granjas de cientos de metros cuadrados que albergan a miles de vidas hacinadas y/o enjauladas, alimentadas con pienso industrial. Los desechos y purines contaminan la tierra, el aire y las aguas del entorno, haciendo que la vida local sea insostenible.

Paloma Rodríguez, vicepresidenta de la asociación Quintaverde Pueblo Vivo, comenta: ‘Todo lo que rodea a esta industria dentro y fuera de sus muros ha salido a la luz y por primera vez toda España sabe lo que es una macrogranja. El que diga que no existen nos toma por tontos.’

Las Víctimas de las Macrogranjas

Aunque la cría intensiva de animales tiene grandes consecuencias en el medio ambiente, es esencial considerar la explotación desmesurada, deshumanizada, nociva y cruel hacia los animales. Javier Moreno, cofundador de la organización internacional Igualdad Animal, expone que ‘las principales víctimas en esta problemática son los animales encerrados’.

Quienes han visitado las granjas industriales aseguran que ‘la vida de los animales en las granjas industriales es un auténtico infierno desde el momento en el que nacen, nada que ver con esa publicidad engañosa de vacas felices’.

Por ejemplo, a los cerdos recién nacidos, se les cortan los dientes, el rabo y se les castra sin anestesia. A las cerdas destinadas para la cría, las inseminan artificialmente, paren y amamantan a sus camadas entre los barrotes de una jaula, sin apenas poder moverse. En el caso de las gallinas, viven en pequeñas jaulas dispuestas en batería o en espacios muy reducidos. Cuando son polluelos se les amputa el pico sin anestesia. Si nacen machos son sacrificados el primer día de vida porque no se consideran valiosos (no producirán huevos). Las vacas viven en espacios muy reducidos, se las descuerna siendo todavía crías (normalmente sin anestesia) y cuando son adultas las inseminan artificialmente anualmente para dar a luz un ternero que, a las pocas horas, meterán en una jaula pequeña lejos del calor y la leche materna.

La vida de otras especies de animales de granja como cabras, conejos, ovejas y caballos es muy similar. Se les considera un producto a explotar, no seres con capacidad de sufrimiento. Y todo esto no son casos aislados, son prácticas cotidianas que se realizan en cualquier ganadería y que distan mucho del bienestar animal, la ética y en muchos casos, la legalidad.

El cofundador de Igualdad Animal invita a la reflexión sobre esta crueldad ejercida sobre los animales de consumo: ’Es necesario que pensemos sobre toda esta violencia y nuestra responsabilidad ante ella, no solo como individuos, sino también como sociedad’.

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Datos sobre la Producción y el Consumo

Según estadísticas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA), casi 1.000 millones de animales murieron (909.937.000) para ser consumidos, sin contabilizar todos aquellos que fueron desechados por enfermedad, lesiones o inutilidad y que acabaron como residuos en un contenedor. Todas esas vidas provenían de las 507.020 explotaciones ganaderas activas, tanto de ganadería extensiva como intensiva que existen en España. De éstas, 3.765 son macrogranjas, la gran mayoría repartidas por las comunidades autónomas de Cataluña y Aragón, seguidas de Castilla y León, Castilla la Mancha y Murcia.

A pesar de que a nivel legislativo el término ‘macrogranja’ no existe, este concepto se aplica a aquellas granjas que cuentan con más de 40.000 gallinas ponedoras y más de 2.000 cerdos de cebo que superan los 30kg o más de 750 cerdas reproductoras. La única forma de controlar este tipo de instalaciones es cuando alcanzan estos números, porque deben informar de sus emisiones al Registro Estatal de Emisiones y Fuentes Contaminantes del Ministerio de Transición Ecológica (PRTR). Sin embargo, según Paloma Rodríguez, ‘muchos promotores presentan proyectos de 1990 cabezas y crean varias instalaciones cada dos kilómetros para burlar así los registros medioambientales y valerse solo de una autorización individual que no mide el conjunto de explotación’.

España sigue situándose como el mayor país productor de carne de cerdo de la Union Europea, antes de Alemania, y el tercero a nivel mundial. Estos animales, en su mayoría, son crías de 6 meses de edad que ya han alcanzado el peso establecido como adecuado por la industria cárnica. Detrás, en las granjas industriales, quedarán sus madres, que seguirán en el ciclo de partos, separación de las crías, y nueva inseminación artificial. De forma resumida, así serán las vidas tanto para madres como para su prole. El tiempo máximo de vida de una cerda en una granja de cría intensiva es entre 2 y 3 años.

Ciclo de vida de las cerdas en granjas intensivas:

  1. Las cerdas en edad reproductiva pasan dos meses y medio en grupos y en total, casi dos meses y medio en jaulas (de gestación y de maternidad). Luego, el ciclo comienza de nuevo.
  2. Una vez que ha tenido lugar el parto, permanecen inmovilizadas en las «jaulas de maternidad» (armazón de hierro que separa la cerda de las crías).

Cerdas en jaulas de gestación. Investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos en España.

Cerda en jaula de maternidad.

Prácticas comunes en lechones:

  1. En España se castran cerca del 30% de los cerdos machos de granja industrial. Los cerdos criados bajo el método extensivo (con acceso al exterior de granja o en dehesa) se castran casi en su totalidad, para la venta de productos considerados de alta calidad. Sin embargo, el 90% de los cerdos viven en condiciones intensivas. Esta castración es dolorosa y traumática para los animales recién nacidos. El motivo de que se extirpen sus órganos genitales es para evitar cierto olor en la carne que no gusta al consumidor.
  2. El lechón en el momento que nace pasa por 12 horas vitales para su crecimiento. Es el denominado «encalostramiento», donde recibirá todas las defensas de la madre.
  3. Son trasladados a un criadero de transición donde permanecerán un mes. A partir de los 2 meses de vida se alimenta a los cerdos con pienso artificial diseñado para que engorden en el mínimo tiempo posible. Durante esta etapa los animales desarrollan problemas psicológicos fruto de la falta de estímulos y el hacinamiento.

Castración de un lechón.

Lechón muerto tras el nacimiento. Investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos en España.

Corrales de destete.

Corrales de engorde. Investigación de Igualdad Animal en granjas de cerdos en España.

Tras el trauma del viaje en camión en condiciones de extremo hacinamiento llegan al matadero. Allí sus vidas llegan al fín. Los mataderos funcionan a destajo, es decir, se ven obligados a cubrir sus cuotas de producción. La industria cárnica, al vender solo partes de los animales al consumidor final, consigue que las personas desvinculen el producto del animal.

Cerda con el día de su muerte pintado con spray en su cuerpo: «viernes».

La Contaminación del Agua, Aire y Tierra

Los principales gases que emite la ganadería intensiva son el metano, el amoniaco y el óxido nitroso, que tienen un alto potencial contaminante, incluso superior al del CO2, siendo el metano 25 veces más potente. La contaminación del aire se produce por la degradación de los excrementos y genera emisiones de amoniaco, sulfuros de hidrógeno y gases de efecto invernadero, como CO2, metano y óxido nitroso. Esto además de contribuir al cambio climático, daña la salud humana y de los animales, que desarrollan trastornos respiratorios y digestivos.

Otro problema es la descomposición de los purines que acaban envenenando la tierra y las aguas. Los desechos se almacenan en balsas y se utilizan para abono, pero si se hace en exceso, puede acabar contaminando el suelo, filtrándose hasta los acuíferos afectando a las aguas subterráneas y, en consecuencia, perjudicando el ecosistema, las reservas y el suministro de agua corriente.

Debido a esta situación, Bruselas tuvo que dar un toque de atención a España en 2021 por la contaminación derivada de la agricultura y ganadería intensiva, cuya actividad estaba provocando desastres ecológicos en lugares como el Mar Menor .

El Impacto en las Comunidades Locales

‘Las macrogranjas no se avistan alrededor de las grandes ciudades, los promotores y empresarios pactan con los políticos para que se ubiquen en zonas rurales y cuanto más pequeñas, mejor, porque así no habrá oposición de los vecinos’. Cuenta Paloma Rodríguez, vicepresidenta de Stop Macrogranjas Quintanar del Rey, que lleva desde 2020 luchando contra la instalación de la macrogranja situada a 300 metros del pozo de agua que abastece Quintanar del Rey (Cuenca).

Desde hace varios años los movimientos vecinales de los pueblos y las zonas rurales de España se han levantado para proteger sus intereses y protestar por la instalación de las macrogranjas cerca de sus hogares y negocios, ya que la vida en estas zonas es inviable por muchos factores. ‘En primer lugar los olores. No es que huela mal, es que el olor no te deja vivir porque verdaderamente es repugnante’, asegura Paloma: ‘Y, en segundo lugar, la calidad del aire, cargado de metano está provocando el agravamiento de enfermedades pulmonares en niños y personas vulnerables’.

Además, ‘el agua contaminada ha obligado a los habitantes a comprar garrafas y tener a disposición cisternas públicas facilitadas por los ayuntamientos para cubrir las necesidades de los vecinos’. Esta situación conlleva a que el precio de las viviendas y las tierras se empobrezcan, a que los alojamientos rurales quiebren y los negocios ecológicos no puedan llevarse a cabo por la mala calidad del aire, del agua y la tierra. ‘Es que ni las ovejas quieren pastar en los campos inundados de purines’ sentencia Paloma.

Hacia un Consumo Responsable

Aunque hay estudios que indican que los españoles comen cada vez menos carne, lo cierto es que este sector no para de crecer en nuestro país. Quizá cuando China vuelva a generar su propia producción porcina, explote la burbuja de las macrogranjas y vivamos un momento de inflexión que nos abra los ojos ante la realidad que se nos viene encima.

Mientras tanto, es urgente tomar medidas contra la ganadería industrial, el modelo de producción y de consumo. Los gobiernos llevan ignorando esta alarma desde 2006, cuando la FAO sacó a la luz un informe que relacionaba de forma directa a la ganadería industrial con el cambio climático.

Europa está siguiendo una hoja de ruta con estrategias como “De la Granja a la Mesa” que pone el foco en la necesidad de un cambio de modelo alimentario hacia uno más sostenible y saludable y en la apuesta por la reducción del consumo de carne y la promoción de una alimentación más vegetal.

Todo se resume a una sencilla ecuación muy razonable: menos consumo de carne y de derivados animales es igual a menor número de vidas sacrificadas, menor contaminación medioambiental y, en general, una mejor convivencia para los seres que habitamos el planeta. Solo hay que ponerla en práctica (si es posible desde ya) y obtendremos un resultado esperanzador.

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