Pensar en que «mi bebé muerde al dar el pecho» es una de las situaciones que muchas madres se encuentran durante la lactancia. Realmente, es una circunstancia que puede resultar desconcertante, a la vez que molesto o doloroso, y por eso es importante saber que, por suerte, tiene solución.

¿Por qué los bebés muerden al amamantar?
Aunque molesta, la conducta de morder el pecho es normal en los bebés y todos acostumbran a pasar por esta etapa en algún momento. Se asocia a su propio desarrollo, no en vano la boca es a donde llevan todo aquello que quieren explorar durante sus primeros meses de vida.
- Exploración: Chupar y, más adelante, morder le permiten al bebé conocer su entorno y sus capacidades.
- Atención: En ocasiones, cuando el bebé muerde recibe atención o incluso risas. Esto puede llevarlo a repetir el mordisco, ya que le hace gracia la reacción que produce y busca reclamar nuestra atención.
- Involuntario: Algunos bebés muerden de forma completamente involuntaria, de hecho, algunos bebés muerden cuando ya se han quedado dormidos.
- Dentición: La más obvia es la dentición. Incluso varias semanas antes de que asomen los primeros dientes de leche, las encías se hinchan y duelen y el bebé comienza a morder todo lo que tiene a su alcance (y la teta de mamá no es la excepción).
- Resfriado o dolor de oídos: Pero también puede que muerda por un resfriado o por un dolor de oídos.

¿Qué hacer cuando el bebé muerde?
Existen muchas razones por las que los bebés pueden pegar un bocado al tomar el pecho. ¿Qué hacer frente a un bebé que muerde cuando se le da el pecho? ¿Se puede corregir esta actitud?
- Comunicación clara: Decir directamente un «no» seco y claro a la vez que miramos al bebé con cara seria para que entienda bien el mensaje. Es bueno que lo hagamos nada más recibamos el primer mordisco.
- Retirar el pecho: Otra opción es retirarle el pecho de la boca, aunque podemos seguir manteniéndolo en nuestros brazos. Después podemos volver a ofrecerle el pecho, explicándole que no puede mordernos.
- Consolar al bebé: Si el niño llora cuando le pedimos que no nos muerda o lo apartamos del pecho, podemos consolarlo y explicarle que nos ha hecho daño.
- Intervención física suave: Cuando el bebé muerde el pecho y no nos suelta, podemos introducir con cuidado un dedo en el lateral de su boca para forzarlo a que la abra. Este movimiento puede hacerse incluso con el bebé dormido.
- Anticipación: En cambio, si tu bebé es de los que muerde al quedarse dormido, debes intentar retirarle el pecho de la boca justo antes.
Lo primero es marcar bien el límite con la expresión facial y la palabra. Un “no” dicho de forma muy firme y con cara seria hace maravillas, incluso con un bebé al que le falta mucho para poder hablar. Si el bebé muerde, retira suavemente el pezón y no le des el pecho por un ratito.
Si notas que las mordidas coinciden con la etapa de dentición, ofrece al bebé un aro para morder, por ejemplo, para que pueda aliviar sus molestias. Otras veces, el bebé muerde el pezón al notar a la madre distraída.

¿Qué no hacer?
Nada de castigos físicos. Este tipo de castigos nunca son lo indicado: tu bebé sentirá miedo y probablemente llore, pero eso no corrige la mordida. Tampoco presiones el pecho contra su rostro para que abra mejor la boca, pues es otra manera indirecta de castigo.
Corrección de la prendida
En cambio, sí puedes corregir suavemente la prendida, ya que a veces, cuando asoman los primeros dientes, los bebés “olvidan” cómo deben coger el pecho para succionar.
Siempre conviene revisar la postura de nuestro bebé cuando le damos de mamar y recolocarlo si la posición no es buena para evitar que esto sea una causa de que muerda el pezón. Recuerda que el bebé debe estar bien pegado al pecho, cuerpo contra cuerpo con el de la mamá y con la boca bien abierta, introduciendo en ella una buena porción del pecho.
Lactancia y dientes: ¿Son compatibles?
Cuando a los bebés les salen los primeros dientes muchas madres dejan de amamantarlos. Pero en realidad los dientes no son un motivo para iniciar el destete. ¿Qué puedes hacer si tu hijo trata de morder cuando le das el pecho? ¿Hay algo especial que debas tener en cuenta si quieres seguir amamantando a un niño pequeño?
Si amamantas a tu hijo puede ocurrir que también satisfaga esa necesidad de morder con el pecho y eso puede ser muy desagradable. Por eso dale suficientes opciones para morder fuera de las tomas. Por ejemplo, ofrécele un mordedor de caucho natural. Además, si metes el mordedor un rato en la nevera tendrá un efecto refrescante que le resultará muy agradable al niño. Asegúrate siempre de que esté limpia antes de utilizarla.
Cuando tu bebé trate de morder mientras mama introduce el dedo meñique en la comisura de sus labios para eliminar el vacío que se crea con la succión y aparta a tu hijo del pecho sin asustarlo pero con determinación. Explícale - sin elevar el tono de voz - que no debe morderte. Si trata de morder otra vez vuelve a soltarlo del pecho. Así aprenderá que morder tiene como consecuencia que lo apartes de tu pecho. Normalmente el hecho de que al bebé le salgan los dientes no es motivo para iniciar el destete.
Si los mordiscos en el pecho se convierten en un problema, por ejemplo, porque ocasionan grietas en los pezones, consulta con tu matrona o con una asesora de lactancia para que puedas volver a amamantar relajadamente. Y ten presente que la mayoría de las veces los niños pequeños ya no muerden una vez que el diente ha salido.

Dentición y sus síntomas
La dentición puedes ser una causa de comportamiento inquieto en tu bebé entre los 6 meses y los 2 años. El primer diente de tu bebé probablemente aparecerá después de los seis meses de edad, aunque hay algunos bebés que nacen con uno o más dientes y otros en que los dientes no aparecen hasta que tienen casi un año.
La sensación que producen los dientes al empujar hacia arriba a través de las encías puede provocar un aumento de la producción de saliva, un dolor de mandíbula y una presión desagradable. Sus encías pueden estar rojas e hinchadas y el babeo puede volverse más prominente. También podrán verse afectados sus patrones de sueño, así que no te sorprendas si no duerme algunas noches o está más irritable. Además puede pasar que sus heces sean más ligeras y experimente una erupción en su pañal debido al aumento en la cantidad de saliva que produce. Como morderá mucho, asegúrate de darle muchas frutas y verduras.
Si la presión en las encías resulta muy molesta, morder algo firme puede hacerle sentir mejor. Muchas mujeres temen por sus pezones durante este periodo y piensan que la aparición del primer diente pueda ser el momento de dejar de amamantar, pero no tendría por qué ser así.
Es importante recordar que cuando el bebé está mamando, su lengua se extiende más allá de su encía inferior para poder traer el pezón hacia el interior de su boca. Esto ayuda a proteger al pezón de los nuevos dientes. Además, es posible enseñarle a un bebé que mordisquea el pecho a desprenderse de él cerca del final de una toma. Para ello, una vez que veas signos de desaceleración en el pecho, desengancha a tu pequeño rompiendo suavemente el cierre introduciendo un dedo limpio en la comisura de los labios. Si tu hijo tiende a masticar y morder al principio de la comida, ofrécele la misma medida antes de empezar.
Otra cosa que hay que tener en cuenta es que los pezones pueden volver a estar algo sensibles, ya sea por las cuestiones mencionadas anteriormente o por los cambios estructurales que se están produciendo en la boca del bebé.
La respuesta es sí mientras te asegures de mantener el pezón limpio lavándolo con jabón y agua. Puedes consultar con tu profesional de la salud por medidas adicionales, como la aplicación de una crema antimicrobiana, por ejemplo.
Una vez que haya pasado la fase inicial de prueba de los nuevos dientes (y, de hecho, también durante esta fase), la lactancia materna será una herramienta increíble para facilitar las molestias de tu pequeño, tanto de día como de noche. La dentición puede presentar nuevos desafíos, pero la leche materna continúa siendo el mejor alimento para tu bebé. Amamantar en estos casos puede ayudar a superar esos tiempos difíciles.
¿Cuándo buscar ayuda profesional?
Aunque los síntomas de salida de dientes en bebés suelen ser normales, hay momentos en los que es mejor acudir al pediatra para descartar otras condiciones.
Mordiscos involuntarios
Los mordiscos involuntarios se producen cuando el bebé se duerme o se relaja mientras mama y cierra la boca de manera brusca. Es una situación que también se puede experimentar antes de que el bebé tenga dientes, o también si presentan dificultades de succión o agarre. En estos casos, el bebé va a buscar maneras de conseguir la leche que necesita y es posible que no se agarre del todo bien y puede dañar el pezón al cerrar la boca, simplemente por la presión que realiza con la encía.
La salida de los dientes puede ocasionar indeseados mordiscos nocturnos. En estos casos, hay que tener paciencia e intentar retirar el pecho justo en el momento adecuado (cuando están bastante dormidos) para que no se queden con el pezón dentro de la boca. Hay madres que colocan el dedo entre los dientes del bebé y el pecho cuando el bebé se va durmiendo; así, si el bebé cierra la boca, el mordisco se lo lleva el dedo que siempre duele menos que en el pecho.
Mordiscos como juego
Esta situación suele ocurrir sobre los 8 o 9 meses aproximadamente. Todo suele empezar con una situación accidental, el bebé cierra la boca y muerde, a lo que la madre reacciona. Este hecho le sorprende y le fascina e inicia un “juego”. Cuando el bebé muerde y mira a la madre, se ríe, espera una reacción.
En este sentido, es importante, a menos que nos pille desprevenidas, intentar no chillar ni apartar al bebé de manera brusca. Tampoco hay que reír, los mordiscos duelen pero, cuando los ves con esa cara de pillines, se te puede escapar una sonrisa y eso fomenta el juego: te muerdo a ver qué pasa.
Antes de seguir, quiero dejar claro que los bebés no son manipuladores, no muerden para fastidiar ni para hacernos daño a propósito. Esta es una situación muy habitual, que tiene que ver con la maduración del bebé, que va descubriendo el mundo que le rodea y que, como muchas otras cosas, pasará.
Para evitar que siga pasando es necesario volver a centrarse en la toma; hablar con el bebé, jugar, no perder el contacto visual… muchos mordiscos se producen por un reclamo de atención. Tenemos que reconocer que a medida que pasan los meses y la lactancia, la normalizamos como una acción casi mecánica y hacemos otras cosas mientras el bebé mama; estamos menos pendientes de lo que hacen.
Es muy importante recolocar al bebé de nuevo al pecho como si fuera un recién nacido durante las primeras semanas de lactancia, es decir: muy pegado al pecho, intentar que abra mucho la boca poniéndola como un “león” y colocarlo en una postura “clásica”, es decir, nada de mamar de pie, de lado o haciendo el pino puente… Hay que evitar que ponga boca de piñón como si succionara un espagueti porque con esa boquita cerrada es muy fácil morder.
Si, a pesar de todo lo anterior, sigues recibiendo mordiscos, hay que ir un poco más allá. Porque si comenzamos a dar el pecho con miedo o tenemos dolor mientras amamantamos, esa lactancia tiene fecha de caducidad. Aquí te damos algunas ideas para conseguir que deje de morder, siempre de la forma más respetuosa posible.
- Es mejor que la toma sea breve y evitar que el bebé se aburra o se relaje demasiado.
- En otras ocasiones, “guardar” el pecho es más que suficiente para que lo entiendan.
Si a pesar de todo sigue mordiendo, la solución pasa por separarse del bebé, dejarlo en un sitio seguro y salir de su campo de visión para poder llorar o gritar. Hay que evitar hacerlo delante de ellos.
Es una situación bastante habitual que un bebé no quiera mamar después de este tipo de experiencias. Literalmente se asustan y no quieren repetir el incidente por lo que dejan de mamar. Rechazan el pecho y todo contacto con él.
Este tipo de destete/huelga puede ser temporal. No es lo ideal que un bebé de menos de un año se destete, así que con un poco de empeño el bebé suele volver a mamar. Tan solo es necesario no forzarle a mamar, debe tener el pecho a pedir de boca pero no debemos ofrecer de manera directa ni ponerle en posición para mamar, especialmente si esto le incomoda.
Es mejor “seducir”, intentar que se relaje cerca del pecho, que se reenamore… y, para eso, lo ideal es hacerle reír mucho, bañarse con él, hacerle cosquillas… y esperar, tener paciencia. Estos destetes/huelgas pueden durar de unos días hasta un mes.
Estas heridas se infectan con mucha facilidad. Es vital que mantengas la higiene sobre estas heridas, realizando una limpieza a fondo dos o tres veces al día con agua y jabón neutro y secando la herida dando toques.