Mi bebé muerde el pezón: Causas y soluciones efectivas

La lactancia materna es uno de los momentos más importantes del postparto, aunque para muchas madres puede resultar un desafío. Es común que surjan problemas, como las grietas en los pezones, que pueden complicarse si el bebé muerde el pezón al mamar. Este artículo aborda las causas de este comportamiento y ofrece soluciones para evitar que los mordiscos interrumpan la lactancia.

¿Por qué los bebés muerden al mamar?

No existe una única razón para que los bebés muerdan al mamar, y la mayoría lo hará en algún momento. Las causas varían según la edad y el momento:

  • Recién nacidos y bebés pequeños: Pueden morder debido a un mal enganche al pecho, lo que provoca lesiones en el pezón al intentar extraer la leche con las encías.
  • Salida de los dientes: Los bebés pueden morder para aliviar las molestias en las encías durante la dentición.
  • Bebés mayores (8-9 meses): Pueden morder como una llamada de atención, ya que la lactancia se ha convertido en un acto mecánico y buscan atención.
  • Como juego: La reacción de la madre puede divertir al bebé, llevándolo a repetir el mordisco.
  • Involuntariamente: Los bebés pueden morder al dormirse, relajándose y cerrando la boca de golpe.

!Mi bebé me muerde cuando lacta!

Soluciones para evitar los mordiscos

Hay varios trucos que pueden ayudar a evitar los mordiscos y asegurar que la lactancia sea disfrutada por ambas partes:

  • Corregir el enganche: Si el bebé es pequeño, consultar con un especialista en lactancia para mejorar el enganche. Cambiar la postura y seguir pautas adecuadas puede ser suficiente.
  • Atención durante las tomas: Si el bebé es mayor, estar atento durante las tomas, mirarle y hablarle para evitar que reclame atención mordiendo.
  • Retirar el pezón al dormirse: Retirar el pezón cuando el bebé esté adormilado para evitar mordiscos involuntarios.
  • Reaccionar adecuadamente: No hacer movimientos bruscos ni reírse. Separar al bebé y explicarle que no debe morder.

El frenillo lingual corto y su impacto en la lactancia

El frenillo lingual corto, o anquiloglosia, es una condición congénita que limita el movimiento de la lengua y puede dificultar la lactancia. La lengua está formada por dos caras: una superior y otra inferior. Es en esta cara hacia la mitad donde encontramos el frenillo. Es un pliegue mucoso con forma de media luna, que une la lengua don la mucosa del suelo de la boca. Si te fijas en tu bebé, su lengua ocupa casi toda su boca. No es un capricho. Su papel es fundamental en la lactancia materna.

Tipos de frenillo corto:

  • Frenillo anterior tipo 1: Se extiende desde la base de la lengua hasta su punta. Adopta una forma de corazón y no se puede tocar la encía inferior. El movimiento de la lengua es restringido.
  • Frenillo anterior tipo 2: El tejido está más atrás de la punta de la lengua dándole un aspecto plano o arqueado a la misma. Limita la elevación y la extensión.
  • Frenillo posterior tipo 3: Se ubica en la parte de atrás de la lengua, tiene otro tipo de anclaje submucoso en el suelo de la boca. La lengua se hunde en el centro o se curva a los lados y no llega al paladar con la boca abierta. La elevación es restringida.
  • Frenillo posterior tipo 4: También llamado lengua corta. Está escondido por un tejido mucoso, evita totalmente el movimiento de la lengua.

Cuando el frenillo de la lengua del bebé es corto a menudo no consigue mamar correctamente, lo que puede provocar que no gane el peso adecuado y que la madre sufra grietas en el pezón.

Los problemas de succión por anquiloglosia pueden paliarse cambiando las posturas del bebé al pecho, de forma que el agarre sea lo más profundo y ventral posible. A menudo ayuda la postura a caballito o del bebé sobre la madre, como en la del afianzamiento espontáneo de la primera toma tras el nacimiento.

En todo caso es importante que una persona formada y experimentada en resolver dificultades de lactancia, revise el frenillo y la succión del bebé, observando clínicamente una toma. Y proponiendo si es recomendable la intervención quirúrgica de la anquiloglosia, que puede hacerse por distintas técnicas, frenotomía o frenectomía, con o sin anestesia, según el tipo de frenillo y la experiencia del profesional.

Tratamiento del frenillo lingual corto

El tratamiento para este trastorno dependerá de la gravedad del caso. Algunas veces solo hace falta hacer una serie de ejercicios bajo la supervisión de un logopeda. Estos sirven para suplir la movilidad de la lengua. Pero en casos más severos es necesaria la realización de una cirugía de frenillo lingual. Esta es una operación menor, llamada frenectomía lingual. Se efectúa con anestesia local y no genera muchas complicaciones.

La erupción dental y los mordiscos

La erupción dental en bebés de 10-15 meses es una etapa crucial en su desarrollo, pero también puede representar un reto para la lactancia materna. Muchos bebés experimentan molestias en dientes y encías y, en su búsqueda de alivio, pueden morder el pezón de la madre. Esto puede generar dolor, heridas y, en algunos casos, afectar la continuidad de la lactancia.

Los primeros dientes suelen aparecer entre los 6 y 12 meses, aunque en algunos bebés pueden retrasarse hasta los 10-15 meses. Los incisivos centrales inferiores suelen erupcionar primero, seguidos por los incisivos superiores y, posteriormente, los molares.

Estrategias para manejar los mordiscos durante la dentición:

  1. Observa las señales del bebé antes de morder, como disminuir la succión o jugar con el pezón.
  2. Asegura un agarre adecuado.
  3. Evita reaccionar de manera exagerada si el bebé muerde.
  4. Ofrece un mordedor o un mordedor frío antes de la toma.

Cuidado de las heridas en el pezón

Las heridas de los pezones producidas por mordiscos son habituales y suelen resultar complicadas de curar. Es vital actuar rápidamente para evitar infecciones y dolor. Lo más simple y recomendable es usar agua y jabón neutro de bebé para limpiar la herida. Secar dando toques con papel, evitando toallas de baño que pueden contener bacterias.

Es importante seguir amamantando, a pesar del dolor, para evitar mastitis por falta de drenaje. Si la herida no mejora, consultar al ginecólogo o dermatólogo para una crema antibacteriana tópica. Aplicar la crema después de la toma en pequeñas cantidades y masajear. No es necesario retirar la crema antes de dar el pecho, pero si es indicado, lavar con agua y secar con papel.

En definitiva, las heridas en el pezón además de ser dolorosas, pueden entorpecer seriamente la lactancia, por lo que hay que atajar el problema lo antes posible.

¿Qué hacer si el bebé rechaza el pecho?

Es una situación bastante habitual que un bebé no quiera mamar después de este tipo de experiencias. Literalmente se asustan y no quieren repetir el incidente por lo que dejan de mamar. Rechazan el pecho y todo contacto con él. Este tipo de destete/huelga puede ser temporal.

No es lo ideal que un bebé de menos de un año se destete, así que con un poco de empeño el bebé suele volver a mamar. Tan solo es necesario no forzarle a mamar, debe tener el pecho a pedir de boca pero no debemos ofrecer de manera directa ni ponerle en posición para mamar, especialmente si esto le incomoda.

Es mejor “seducir”, intentar que se relaje cerca del pecho, que se reenamore… y, para eso, lo ideal es hacerle reír mucho, bañarse con él, hacerle cosquillas… y esperar, tener paciencia. Estos destetes/huelgas pueden durar de unos días hasta un mes.

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