Nietos de Cari Lapique: Un Pilar Fundamental Tras las Pérdidas Familiares

Han pasado más de siete meses desde que la familia Goyanes Lapique recibió una de las noticias más tristes: el fallecimiento de Caritina Goyanes, una pérdida que ocurría tan solo dos semanas después de la muerte de su padre, Carlos Goyanes. Poco a poco, su familia y, sobre todo su madre, Cari Lapique, han retomado su vida. En estos meses, hemos visto a Cari totalmente devastada, llevando el duelo de la pérdida de su marido, su hija y recientemente de su hermano Manuel, el pasado mes de enero. A pesar de todo, ha sacado fuerzas de flaqueza para retomar su normalidad.

En estos momentos tan difíciles, su familia, y sus nietos en especial, están siendo su razón para seguir hacia adelante. En sus redes sociales ha compartido algunas historias y dos post junto a su familia: uno del cumpleaños de su nieto Pedro y otro de un plan de sábado con su nieto Beltrán. Tras dar las gracias, ha entrado en el showroom de Yowe World despidiéndose con una tímida sonrisa. Un día de mucho trabajo que ha compartido en sus historias de Instagram y que le está ayudando mucho a recuperar, en la medida de lo posible, su rutina diaria.

Cari Lapique (72 años) vive, sin duda, unos lacerantes días, aunque ninguno como los que tuvo que encarar el pasado mes de agosto, cuando en un tramo de 15 días tuvo que despedir a su gran amor, el hombre de su vida, el empresario Carlos Goyanes, y, más tarde, a su hija Caritina Goyanes. La desgracia se ha cebado con esta familia, tan relevante en el ámbito social, como en la cultura y el cine de nuestro país. Si ya Lapique quedó desarbolada y tocada con el deceso del timón de su vida, su marido, ni qué decir cuando se le fue, de súbito, su primogénita. Para eso no hay palabras.

Para eso no hay palabras. ¿Cómo va a pasar Cari Lapique la Navidad? ¿Y el viudo de Caritina, Antonio Matos (47), qué hará en estas fiestas? El propio Matos despeja, en parte, la duda en una entrevista en ¡HOLA!: "Estaremos en la piña que formamos con mi suegra y los niños y con Carla; esta Navidad es la primera. Es especial. EL ESPAÑOL trata de ampliar la información a través de fuentes de total solvencia. En efecto, Cari va a estar "rodeada de todos". No la van a dejar sola en ningún momento. Por supuesto, también acompañará a la familia Antonio Matos. Nada ha cambiado -ni lo hará- con el deceso de Caritina: los afectos, el cariño, el amor están por encima de todo.

Pasarán unos días en Madrid, pero también cabe la posibilidad de que se trasladen a Marbella, donde la familia tiene su residencia de descanso. Lo cierto es que desde el 7 de agosto -día en que pierde la vida Carlos Goyanes a causa de un infarto-, Myriam, en connivencia con Carla, hija menor de Cari, tomó una decisión: irse a vivir con su hermana, al regreso de las vacaciones de verano. Verse viuda de esa forma tan abrupta tocó profundamente el ánimo de Cari. Se confía en que Myriam, también alentada por sus hijos, Felipe y Carlos -que adoran a su tía Cari- le contó en aquellos días a su hermana la determinación de vivir juntas, extremo que alegró de algún modo a Cari.

Nada más llegar la familia Lapique, a principios del mes de septiembre, a Madrid, a esa hoy desangelada casa familiar de Puerta de Hierro, Myriam se instaló con su hermana. Cuenta quien las conoce, y también las ha visitado, que están más compenetradas que nunca. Myriam tira de Cari cuando los ánimos vuelan bajos. El domicilio de Lapique, desde aquel agosto, ha sido "un no parar" de visitas. Cari puede vanagloriarse de contar con grandísimos amigos, gente que la quiere mucho y bien.

"Yo voy porque ella ha estado en mis desgracias, ¿cómo no voy a estar yo? La amistad es eso, es cuidarse, pero al mismo nivel. Hay otros miembros de la familia de Cari Lapique que también conforman su resistente red de apoyo: su hija Carla, sus nietos -en especial, los vástagos de Caritina, Pedro y Mini Cari, de 13 y 10 años, respectivamente- y Matos, su yerno. "Tener a Cari cerca es una tranquilidad para Antonio", informa quien lo puede hacer. La relación con sus hijos es maravillosa, pero a nadie se le escapa que su responsabilidad ahora es doble, pues ha de desempeñar el papel no sólo de progenitor, sino también, en la medida de lo posible, de madre. Así se lo prometió Carla a su hermana en una durísima carta: "Ten por seguro que voy a ser muy fuerte y voy a cuidar a tus hijos todo lo que me dejen como si fueran míos, voy a cuidar a mamá por las dos y voy a cuidar a Matos porque sé cuánto le querías". Tal cual lo está haciendo, ella y todos: demostrar que son una familia unida, sin fisuras.

Carlos Goyanes fallecía este miércoles a los 79 años en su casa de Guadalmina. La triste noticia la conocían sus amistades más íntimas a mediodía, cuando Cari Lapique se lo comunicaba aún sin procesar la tragedia. Esa mañana, se encontraba con su hermana Miriam en Sotogrande para acudir a un mercadillo de los que habitualmente se organizan en esa urbanización. Nadie imaginaba que Carlos Goyanes no despertaría este miércoles cuando su hija Cari (Caritina) preguntó por él y le dijeron que estaba durmiendo.

Pedrito, el hijo de Caritina, es un chico muy maduro para su edad, que adoraba al abuelo igual que su hermana Cari y sus primos, los tres hijos de Carla y Jorge Benguria. Era habitual que Goyanes llevara un cinta de cuero al cuello con un colgante que para él era una especie de talismán. Como homenaje a su abuelo Pedro ha querido heredar esa pieza. En el tanatorio se le pudo ver con ella, que debería tener un gran significado para el empresario y a partir de ahora para el hijo de Caritina Goyanes.

Desde que se jubiló, Carlos estaba viviendo una etapa de tranquilidad y volcado en los nietos con los que jugaba al fútbol en el jardín del chalet de Guadalmina. Hace unos días hubo celebración por el cumpleaños de la abuelona, como llaman a Cari Lapique los hijos de sus hijas. La celebración fue en la casa familiar del verano. Todos juntos, como siempre. Con el paso de los años, esta vivienda con salida directa a la playa es ahora un bien patrimonial en alza. No se encuentra en la categoría de las grandes casas y mansiones de la zona y de Marbella, pero con el tiempo Guadalmina se revalorizó. La compraron cuando aún la urbanización no estaba de moda.

Quienes comenzaron a fijarse en ese lugar, a quince minutos sin atascos del centro de Marbella, eran matrimonios jóvenes como los Goyanes/Lapique y sus niñas. En aquellos años era habitual que en los veranos posaran para la revista ‘Tiempo’, contando sus proyectos profesionales.

Guadalmina se convirtió en el lugar preferido de Carlos Goyanes. Desde que se jubiló, pasaba más tiempo en su casa de la playa que en Madrid. Uno de los días en los que se encontraba en la capital del reino y había acudido a una fiesta relacionada con la firma Suárez en la que trabaja su mujer contaba a Vanitatis lo encantado que estaba con su nueva vida. “Pasamos el confinamiento y la pandemia sin enterarnos. Ver el mar todas las mañanas con el mundo cerrado era un privilegio. Soy un pensionista feliz” . Y explicaba que, salvo convocatorias muy concretas, prefería quedarse en la casa de Madrid y cada vez más en la del Marbella, viendo en la televisión algún partido en los canales de deporte a los que estaba abonado. Prefería eso que salir a socializar.

Carlos y Cari habían veraneado siempre en Marbella, donde los padres respectivos eran fijos en las grandes fiestas del verano y ellos recogieron el testigo. Era habitual que acudieran a las convocatorias del relaciones públicas Nacho Angula en la discoteca del Marbella Club, o a las galas del hotel Los Monteros, los almuerzos con sobremesas eternas en el chiringuito de Marisa o la primera copa en el bar de Menchu en Puerto Banús. Formaban un grupo divertido y coincidían con Luis Ortiz, Gunilla, Yeyo Llagosteras, Antonio Arribas, Lita Trujillo, Lolita, Charo Vega, Tony Caravaca, Lola Flores, Tessa de Baviera y su marido, el marqués De Castro en cualquiera de las convocatorias que solían ser diarias.

Con Goyanes desaparece una etapa divertida, brillante y cosmopolita en el mundo social. Fue un gran padre, un excelente abuelo, amigo fiel y formaba un equipo sólido con Cari Lapique, una mujer extraordinaria. En el recuerdo de todos los que asistimos a los enlaces de Caritina y Carla siempre estará presente ese padre orgulloso llevando a sus dos hijas del brazo el día de sus bodas.

Carlos Goyanes fallecía este miércoles a los 79 años en su casa de Guadalmina. La triste noticia la conocían sus amistades más íntimas a mediodía, cuando Cari Lapique se lo comunicaba aún sin procesar la tragedia. Esa mañana, se encontraba con su hermana Miriam en Sotogrande para acudir a un mercadillo de los que habitualmente se organizan en esa urbanización. Nadie imaginaba que Carlos Goyanes no despertaría este miércoles cuando su hija Cari (Caritina) preguntó por él y le dijeron que estaba durmiendo.

El fallecimiento de Caritina Goyanes ha dejado un gran vacío en la familia que trata de adaptarse a la nueva situación. Un eslabón fundamental es ahora Cari Lapique, que siempre ayudó a la empresaria en la conciliación de su vida personal y profesional. Es por ello por lo que ahora sigue volcada en el cuidado de sus nietos. "Los niños están tranquilos, pero la madre sigue devastada. Se ha entregado en cuerpo y alma al cuidado de sus nietos", dice a "Semana" una persona de su entorno. La socialité encuentra en ellos paz, por lo que no quiere separarse de ellos. Un vínculo especial mantenía Carlos Goyanes, fallecido también este verano, veinte días antes que su hija, con su nieto Pedro. Sentía devoción por él, por lo que, según dicen en "Informalia", era él el quien les llevaba al colegio, se encargaba de acercarles a los entrenamientos y pasaba la mayor parte del tiempo con él. Otro de los motivos por el que ahora Cari "no se separa de ellos".

Por su parte, Antonio Matos ha decidido que el legado de su esposa continúe. El catering SixSens creado por Caritina Goyanes sigue sacando adelante todos los proyectos que ella dejó cerrados antes de su fallecimiento. El último, el de La Vuelta a España. Hace unos días se reunió con los trabajadores de la empresa hostelera para organizar los nuevos eventos. Además de apoyarse y aceptar la ayuda de su familia política, y en su hermano Jaime, no ha descuidado su trabajo en la correduría de seguros Malumm Brokers de la que es socio.

La muerte de Caritina sorprendió a todos. También a sus compañeros de trabajo. Precisamente ha sido una de ellas la que se despedía de la empresaria dedicándole estas palabras en sus redes sociales: "Teníamos un evento juntas, era uno más o eso pensaba yo. Jamás pude imaginar que en este ya no estarías. Que no estarías guiando a tu equipo que te adoraba, ni en la cocina haciendo magia para que todo saliera perfecto. Pero hoy verás desde el cielo como todo el equipo que formaste sigue vivo y es uno de tus legados. Te vamos a echar tantísimo de menos.

La primera de ellas, Caritina vino al mundo el 10 de noviembre de 1976 y siete años después, el 11 de mayo de 1983 lo hacía su hermana pequeña, Carla, quien nació en Londres. La primera en otogarle el titulo del que, quizás, estaba más orgulloso fue su hija mayor, quien tras contraer matrimonio con Alfonso Matos, se convirtió en madre por primera vez de Pedro, quien actualmente tiene 13 años, y a quien dió una hermanita tres años después, a quien llama cariñosamente 'MiniCari'. Carla, por su parte, quien contrajo matrimonio con Jorge Benguría el 16 de julio de 2011le dio tres nietos más, Carlos, Santi y Beltrán de 11, 9 y 4 años, respectivamente.

Una muerte prematura trae consigo un dolor indescriptible. Miedos, falta de respuestas y angustia. Esto es exactamente lo que siente la familia de Caritina Goyanes desde que el pasado 26 de agosto su corazón dejara de latir. Solo tenía 46 años y miles de sueños por cumplir. Junto a sus hijos, su marido y su madre, Cari Lapique, quien siempre la protegió y la acompañó en sus decisiones. Lo que ninguno de ellos imaginaba es que se iría sin avisar, sin apenas tiempo para despedirse de ella. Así está ahora Cari Lapique semanas después de enterrar a su hija.

Quizás por ello a Cari Lapique solo le salga proteger a sus nietos. Cuidarles y velar por ellos. "Los niños están tranquilos, pero la madre sigue devastada. Se ha entregado en cuerpo y alma al cuidado de sus nietos", dice una persona de su entorno. En ellos encuentra paz, tanta que no quiere separarse de ellos ni un segundo del día. Algo relativamente fácil teniendo en cuenta que vive en el mismo edificio en el que Caritina residía junto a sus hijos y junto a Antonio Matos, su pareja durante los últimos 16 años. Estaban tremendamente unidos antes de la hecatombe familiar.

Caritina Goyanes confiaba plenamente en sus padres, quienes le ayudaban a conciliar su vida personal con el trabajo. Una situación que cambió por completo cuando el pasado 7 de agosto Carlos Goyanes, el marido de Cari Lapique, falleció de un infarto. Entonces se encontraban en Marbella, pero semanas antes en Madrid todo estaba bien. No había problemas de los que preocuparse.

Se demuestra en el hecho de que Caritina y sus hijos estuvieran continuamente bajando y subiendo de su casa a la de sus padres. Y, aunque todos se llevaban de maravilla, había un vínculo muy especial entre Carlos Goyanes y su nieto mayor, Pedro. Sentía devoción por él, por lo que, según dicen en 'Informalia', era él el que se encargaba de llevarle al colegio, a los entrenamientos y quien pasaba la mayor parte del tiempo con él. Por esa y otras muchas razones, Cari ahora "no se separa de ellos".

Está destrozada, pero sabe que sus nietos y el marido de Caritina también pasan por un mal momento. Se hace evidente en las fotografías ofrecidas en el último número de SEMANA, donde podemos ver que Antonio Matos está mal, pero luchando por continuar con el gran sueño de su mujer. En vez de tirar la toalla, ha decidido seguir con el catering de su esposa, Sixsens, el cual, por cierto, ha sido contratado para La Vuelta a España.

Además de cumplir con la palabra de Caritina Goyanes y con todos los eventos que tenía ya contratados, Antonio se centra en que los números salgan. Para ello hace unos días se reunió durante cuatro horas con los trabajadores del catering de Caritina, de cuyo encuentro salió muy serio y pensativo. No es de extrañar teniendo en cuenta el complicadísimo momento que atraviesa. Antonio Matos intenta enfocarse en el día a día. Ya ni siquiera piensa en el futuro, ese lugar tan incierto en el que siempre imaginó que estaría la madre de sus hijos. Caritina falleció de un infarto solo 19 días después de la muerte de su padre, Carlos Goyanes, quien partió por el mismo motivo que ella. En la misma ciudad y en el mismo mes, lo que dinamitó por completo a los suyos.

Esto es lo que trata de hacer Antonio Matos, el marido de Caritina Goyanes. Además de apoyarse en su familia política, con la que se lleva de maravilla, y en su hermano Jaime, al que adora, también se vuelca en el trabajo. Es empleado de una correduría de seguros llamada Malumm Brokers, de la que es socio y donde han sabido entender todo lo sucedido.

La muerte de Caritina ha calado hondo en la sociedad. Por su muerte repentina y porque era muy querida en los medios de comunicación. Era alegría y representaba una dedicación máxima que sus trabajadores aún recuerdan. Tanto que nadie podrá olvidarla como jefa, tampoco como compañera. "Teníamos un evento juntas, era uno más o eso pensaba yo. Jamás pude imaginar que en este ya no estarías. Que no estarías guiando a tu equipo que te adoraba, ni en la cocina haciendo magia para que todo saliera perfecto. Pero hoy verás desde el cielo como todo el equipo que formaste sigue vivo y es uno de tus legados. Te vamos a echar tantísimo de menos.

La familia Goyanes-Lapique está completamente rota tras la muerte del patriarca, Carlos, este miércoles en su casa de Marbella. El empresario estaba ya retirado y disfrutaba de su dorada jubilación junto a su mujer, Cari, con la que contrajo matrimonio hace ya 49 años. Era 20 de septiembre de 1975 cuando Carlos Goyanes le dio el "sí, quiero" a una de las grandes damas de la alta sociedad de la época, Cari Lapique, hija de los Condes de Villamirandala. Los hijos llegaron pronto: Caritina (1976) y Carla (1983). La mayor, casada con Antonio Matos y amante de la buena cocina, triunfa con su propia empresa de catering y tiene dos hijos, Pedro y Cari. La pequeña, que hizo sus pinitos en el mundo de la moda y saltó a las páginas del papel cuché por un breve romance con el torero Fran Rivera, estudió Administración y Dirección de empresas y sucedió a su padre al frente de la empresa familiar, Agencias A Promociones Inmobiliarias.

Apasionado de los deportes, Carlos no se perdía la retransmisión de los Juegos Olímpicos de París, incluso trasnochaba para animar a los equipos españoles en las competiciones. Esa es la razón, según TardeAR, por la que este miércoles su esposa se ha marchado al mercadillo de Sotogrande sin despertarlo.

En 2025 habrían celebrado sus Bodas de Oro. El matrimonio con Cari Lapique fue el segundo en la vida del productor musical, que contrajo primeras nupcias con Pepa Flores, más conocida como Marisol, la niña prodigio de la época a la que descubrió el propio padre de Carlos Goyanes. Fue el 16 de mayo de 1969 ante más de 4000 personas. Más tarde, ella confesó que no estaba enamorada aquel día, así como los abusos y el aislamiento que sufrió bajo la 'protección' de la familia Goyanes desde su más tierna infancia: "Yo no me relacionaba con otra gente que no fueran las que me dejaran en aquella casa. Cuando ya siendo mayor quería conocer a un chico, me lo prohibían, y si de los que conocía me gustaba alguno, me lo aislaban inmediatamente. Yo era intocable. Era su negocio".

El relato de la cantante era estremecedor: "Me llevaban a un chalet del Viso y allí acudía gente importante, gente del régimen, a verme desnuda, a mí y a otras niñas. A mi madre, cuando venía a verme, los Goyanes la ponían a comer en la cocina". Marisol y Carlos habían convivido juntos como 'hermanos' y se ennoviaron en secreto. Cuando se hizo oficial, todo se desdibujó: "En mi opinión, cuando todo estuvo secreto, era como una formidable aventura en la que confundíamos los sentimientos. Pusieron fin a su matrimonio solo tres años después, en 1972, tras haber intentado ser padres sin lograrlo. Ella sufría una malformación en el útero y fue operada, pero la presión y los sinsabores dieron al traste con un matrimonio que fue más producto del márketing que de un sentimiento sincero.

El divorcio de Marisol fue un escándalo en la época pero nada comparado con el que Goyanes protagonizó en 1990, cuando el juez Baltasar Garzón ordenó su ingreso en prisión por un presunto delito de narcotráfico en el marco de la Operación Mago. Él siempre defendió su inocencia y tras cinco meses entre rejas, reunió los 30 millones de fianza que impuso el magistrado para recuperar la libertad: "Estoy muy feliz de poder estar otra vez con mi familia. Únicamente siento haber tenido que estar cinco meses para demostrar que ha sido totalmente injusto el que haya estado en prisión.

La madre de Carla y Caritina Goyanes ha celebrado esta nueva etapa rodeada de sus nietos. Cari ya aseguró en las declaraciones que concedió a finales de año que no tenía "la más mínima intención" de jubilarse porque le encanta "la actividad" que tiene y es feliz trabajando en lo que le gusta. Pero, sin duda, el regalo más especial para ella en este 70 cumpleaños ha sido estar rodeada de sus cinco nietos. Carlos, Santi y Beltrán son los tres hijos de Carla Goyanes y su marido Jorge Benguria. Por otro lado, Pedro y Cari son los que han nacido fruto de la relación entre Caritina y Antonio Matos.

En la entrevista que concedió al medio citadio anteriormente, Cari Lapique explicaba que su nieta Cari, la única chica de los cinco nietos que tiene, es "genial y la más presumida del mundo". "Le encanta ir de tiendas, algo que a mis hijas les horroriza. Es simpática y muy lista. Vive obsesionada con ponerse cremas y en cuanto miro para otro lado ya se está maquillando", aseguraba orgullosa de la pequeña Cari, hija de Caritina y Antonio. Pero también habló de lo "divertidos" que son sus otros cuatro nietos. Por un lado, Carlos y Santi, que son los dos hijos mayores de Carla y Jorge, "son muy futboleros". "Mientras que Beltrán, el pequeño, es muy gracioso. Pedrito, el hijo de Cari, es muy cariñoso", les definió uno a uno.

Cari Lapique rodeada de sus nietos en su casa de Marbella.

Árbol Genealógico Simplificado de la Familia Goyanes-Lapique

GeneraciónMiembrosRelación
PrimeraCarlos GoyanesPatriarca, esposo de Cari Lapique
Cari LapiqueMatriarca, esposa de Carlos Goyanes
SegundaCaritina GoyanesHija de Carlos y Cari, casada con Antonio Matos
Carla GoyanesHija de Carlos y Cari, casada con Jorge Benguria
TerceraPedro Matos GoyanesNieto de Carlos y Cari, hijo de Caritina y Antonio
Cari Matos Goyanes ("Mini Cari")Nieta de Carlos y Cari, hija de Caritina y Antonio
Carlos Benguria GoyanesNieto de Carlos y Cari, hijo de Carla y Jorge
Santi Benguria GoyanesNieto de Carlos y Cari, hijo de Carla y Jorge
Beltrán Benguria GoyanesNieto de Carlos y Cari, hijo de Carla y Jorge

"El Imperio de Carlos Goyanes: Dos Hijas Imparables y una Fortuna en Manos de Cari Lapiqué"

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