Soluciones si no te gustan tus coronas dentales

Es comprensible que algunas personas puedan sentirse insatisfechas con los resultados de sus coronas dentales. Si el color, la forma o el material de tu corona no te convencen, se puede sustituir por una nueva. Afortunadamente, existen diversas soluciones para mejorar la apariencia de tu sonrisa y recuperar la confianza en ti mismo.

¿Qué son las coronas dentales?

Una funda dental es lo que se llama coloquialmente una corona dental artificial, la cual se coloca sobre la corona del diente natural tallada previamente. Las fundas dentales o coronas artificiales nos ayudan a recuperar la función y/o estética perdida por la corona natural del diente. Por lo tanto, se colocará una corona artificial en los casos en los que se vea perjudicada la integridad del diente y necesitemos hacer un diente más fuerte y/o estético.

El proceso de colocación de una corona dental

El proceso de colocación de una corona dental es un proceso minucioso y largo formado por diferentes pruebas, ya que se tienen que tomar las medidas necesarias de la boca del paciente, del diente sobre que se va a colocar la corona y de la mordida del paciente.

  1. Tallado del diente: realizamos una reducción de la pieza natural para hacer hueco para la corona artificial.
  2. Prueba de metal: el laboratorio nos manda el casquillo metálico.

En un principio, debes saber que para colocar una corona artificial, se necesita un tallado previo de la corona natural del diente para realizar el espacio necesario para colocar encima la corona artificial. Como ya hemos comentado en el apartado anterior, tras el tallado dental, el diente se debilita, y si el diente está vital, puede presentar una sensibilidad transitoria sobre todo al frío y al calor.

Si esta sensibilidad persiste, se valorará la posibilidad de que la corona esté demasiado alta en el diente y por ello puede producir molestias al morder; si este es el caso, se rebajará la oclusión mediante unas fresas en clínica.

Posibles problemas con las coronas dentales

Aunque es bastante raro y muy poco común, existen pacientes que desarrollan alergias a diferentes materiales como metales o porcelanas. En ocasiones, puedes notar una ligera movilidad de la corona. Debes acudir cuanto antes a tu dentista, porque a veces, el cemento que retiene la corona en el diente, se disuelve y se desintegra con el tiempo, originando filtraciones de las bacterias y por lo tanto puede originar el daño de la pieza natural provocando caries y fractura de la pieza.

En ocasiones la corona se cae completamente por desintegración del cemento o mal ajuste de la corona. No debes olvidar, que estas coronas están realizadas de porcelana, las cuales pueden sufrir ligeras lesiones como puede ser un astillado de la corona saltando así la porcelana. Esto puede ser normal, ya que debajo de la porcelana blanca de la corona, se encuentra un metal que adapta correctamente al diente.

Es importante que sepas que cuanto más cuidado y mayor higiene lleves en la zona, más va a durar.

¿Cómo se pone una corona dental?

¿Cómo se Coloca una Corona Dental? | Top Dental

La colocación de coronas dentales suele realizarse en varias fases y, por lo general, en dos visitas a la clínica. Todo comienza con una evaluación inicial. En esta cita, examino cuidadosamente el diente afectado y su entorno. Confirmamos si la corona dental es el tratamiento indicado para ti y si el diente está en condiciones de recibirla.

Ejemplo real: Muchos pacientes me preguntan si es necesaria una endodoncia previa. No siempre lo es, solo en caso de que el nervio del diente esté dañado o haya infección. Si tu diente lo requiere (por ejemplo, está muy destruido o con el nervio afectado), primero realizaremos una endodoncia (tratamiento de conducto) y, tras asegurarnos de que el diente esté libre de infección, seguiremos adelante con el plan de la corona.

En este diagnóstico inicial también decidimos el material de la corona más adecuado según el diente (no es lo mismo un incisivo que un molar), tus preferencias estéticas y presupuesto. Te explico las opciones (porcelana, zirconio, etc., que detallo más abajo) para que juntos tomemos la mejor decisión.

Ahora llega el momento del tallado dental, que suele ser en la primera visita de tratamiento propiamente dicho. Antes de empezar, siempre te aplico anestesia local para que no sientas dolor. Cuando la zona está bien adormecida, procedo a preparar el diente: elimino cualquier caries restante, retiro empastes antiguos defectuosos y reduzco el tamaño del diente alrededor y en la parte superior (esto es el tallado). Tallamos lo mínimo indispensable, pero sí, hay que limar el diente para hacer hueco a la funda. Entiendo que puede impresionar un poco imaginarlo, pero te aseguro que es un proceso cuidadoso y preciso. Voy dando forma de manera que quede un pilar firme y ligeramente cónico. Cuando termino el tallado, compruebo que la forma y tamaño del muñón dental sean adecuados. Suele quedar un “toconcito” redondeado. Después, pulimos la superficie para que esté lisa y facilite la adhesión del cemento de la corona más adelante.

Quiero que sepas que durante todo este proceso estarás anestesiado/a, así que no sentirás dolor, solo quizás presión o vibración de la fresa. Si en algún momento sientes molestia, paramos y aplicamos más anestesia.

Con el diente ya tallado, pasamos a tomar impresiones. Este paso puede hacerse de dos maneras: la tradicional, usando una cubeta con una silicona o pasta blanda, o mediante escáner intraoral digital. Si usamos el método tradicional, colocamos una cubeta con material de impresión sobre el diente. Te pediré que muerdas durante unos segundos hasta que el material endurezca y copie la forma de tus dientes. Sé que puede ser un momento un poco incómodo (¡esa pasta sabe extraña y a veces da arcada!), pero es rápido.

Si contamos con tecnología digital, mejor: pasamos un escáner intraoral, una pequeña camarita, por tu boca. Este escáner captura miles de fotografías y crea una imagen 3D digital de tus dientes. El resultado, ya sea un molde físico o un archivo digital, lo enviamos al laboratorio dental. Allí, los técnicos protesistas fabricarán tu corona personalizada. Este proceso de laboratorio suele tomar unos pocos días hasta un par de semanas, dependiendo del material elegido y la carga de trabajo del laboratorio.

Al terminar la impresión en esa primera visita, te coloco una corona temporal de inmediato. ¿Por qué es necesaria? Porque el diente tallado ha perdido su capa externa de esmalte y dentina, pudiendo quedar sensible; además, estéticamente puede verse feo si es un diente anterior. Estas coronas temporales suelen estar hechas de resina acrílica o composite, materiales plásticos más blandos que la porcelana. Las fijo con un cemento provisional, que es un adhesivo más débil: esto facilita retirarla después sin dañar nada. No te preocupes si la temporal no es perfecta en color o forma; su función es provisional.

Llegó la segunda visita: ¡por fin tenemos tu corona hecha a medida en el laboratorio! Lo primero que hago es retirar con cuidado la corona temporal (fácil gracias al cemento débil) y probar la corona definitiva sobre tu diente.

  • Ajuste: compruebo que la corona siente bien sobre el diente tallado, que bordea correctamente la encía y no queda espacio ni sobresale.
  • Oclusión (mordida): te pediré que muerdas suave sobre un papel de articular. Así vemos si la altura de la corona es correcta respecto a los dientes contrarios. Si está muy alta (chocas antes con ella) o muy baja (no contacta), lo ajusto.
  • Color y forma: evaluamos juntos el aspecto estético. La corona definitiva se habrá fabricado del color elegido que más se aproxima al resto de tus dientes. Compruebo bajo la luz que el tono sea armonioso. Aquí me gusta involucrarte: te daré un espejo para que veas cómo quedó. Tu opinión es importante. Si sientes que algo no se ve o siente bien, este es el momento de decírmelo.

Ajustar una corona es un trabajo delicado: a veces implica quitarla, limarla un poco y volver a probar. Puede llevar unos minutos adicionales, pero quiero que quedes 100% satisfecho/a antes del cementado.

Cuando tú y yo ya estamos conformes con el ajuste y la estética, pasamos al cementado definitivo. Vuelvo a retirar la corona, limpio y seco bien el diente, y preparo la superficie con un adhesivo especial si el procedimiento lo requiere. Aplico entonces el cemento dental definitivo, que es un tipo de «pegamento» médico muy fuerte. El cemento comienza a fraguar (endurecer) rápidamente. Antes de que esté completamente duro, retiro con instrumental cualquier exceso de cemento alrededor de la corona, sobre todo cerca de la encía, para que no quede atrapado allí (ese sobrante podría generar irritación o placa si no se quita).

Finalmente, pulimos la corona y verificamos la mordida por última vez. ¡Listo! La corona queda fija en tu diente; has recuperado la forma, función y apariencia de esa pieza dental. Puedes masticar normalmente con ella (aunque recomiendo empezar suave y probar primero con cosas blandas ese día).

Te daré algunas instrucciones de cuidado que repasamos a continuación. En resumen: el procedimiento completo de poner una corona dental abarca diagnóstico, preparación, impresión, provisional y cementado final. Puede sonar a muchos pasos, pero en la práctica se resume en dos visitas breves: una para preparar el diente y tomar registros, y otra para colocar la corona definitiva.

Tipos de coronas dentales

No todas las coronas dentales son iguales; el material con el que están hechas influye en su aspecto, durabilidad y precio.

  • Coronas de porcelana: Están hechas totalmente de materiales cerámicos (porcelanas de alta resistencia, disilicato de litio, etc.). Imitan de forma excelente el aspecto de un diente natural: el brillo, el color y la transparencia de la porcelana se parecen mucho al esmalte original. Por eso, son la opción preferida para dientes frontales o zonas estéticas visibles.
  • Coronas de zirconio: El zirconio es un material cerámico avanzado que se ha vuelto muy popular en odontología. Técnicamente es un óxido de zirconio cristalino muy duro. Las coronas de zirconio destacan por ser extremadamente resistentes y duraderas; soportan muy bien la fuerza de la masticación, por lo que son ideales para molares o pacientes con bruxismo. En cuanto a la estética, el zirconio moderno puede ser altamente estético también.
  • Coronas metal-cerámicas: Son un clásico en odontología restauradora. Constan de un núcleo interno metálico (una aleación de metal, como cromo-níquel, cromo-cobalto, o incluso oro) recubierto por porcelana dental en la parte externa visible. Llevan décadas usándose y han dado muy buen resultado, especialmente en sectores posteriores.
  • Coronas de resina o acrílico: En realidad se emplean sobre todo de forma provisional. Como comenté antes, las coronas temporales suelen ser de resina acrílica.

Cada material tiene indicaciones específicas. Porcelana y zirconio brillan en estética y durabilidad respectivamente; la metal-cerámica equilibra fuerza y estética con años de respaldo clínico; el metal puro (como el oro) ofrece longevidad máxima en zonas no visibles; y la resina se usa básicamente para temporales o soluciones cortas. Tu dentista te recomendará el material más adecuado según tu caso: por ejemplo, para un diente frontal probablemente te sugieran porcelana o zirconio altamente estético, mientras que para una muela muy posterior con poco espacio tal vez una corona metal-cerámica resistente.

Cuidados después de la colocación de una corona dental

¡Felicidades! Ya tienes tu corona colocada. Ahora, ¿cómo cuidarla y cuidarte tú para que todo vaya genial?

  • Higiene oral rigurosa: Cepilla tus dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada, prestando atención especial a la zona de la corona. Usa hilo dental o cepillos interdentales diariamente, ya que en el borde entre la corona y la encía puede acumularse placa.
  • Cuidado al masticar los primeros días: Tras el cementado, espera a que pase completamente el efecto de la anestesia antes de comer. Al principio, prueba alimentos blandos y ve introduciendo tu dieta normal gradualmente. Aunque la corona definitiva está fuerte, tus tejidos alrededor pueden estar algo sensibles.
  • Protege la corona si aprietas los dientes: Si sufres bruxismo (rechinas o aprietas los dientes, sobre todo de noche), coméntalo con tu dentista. Es posible que te indiquemos usar una férula nocturna (protector bucal) para evitar ejercer demasiada presión sobre la corona mientras duermes.
  • Evita hábitos perjudiciales: No uses tus dientes (ni tu nueva corona) para abrir paquetes, morder bolígrafos, destapar botellas ni nada que no sea comida.
  • Observa y acude a tus revisiones: En días posteriores, fíjate si notas algo inusual: ¿la mordida sigue rara?, ¿sientes el diente alto o dolor al morder?, ¿hay sensibilidad prolongada al frío/calor? Un leve ajuste es normal, pero si algo te molesta varios días, visita a tu dentista para un ajuste.

Con estos cuidados, tu corona dental se mantendrá en óptimas condiciones. Muchos pacientes me comentan en las revisiones que se olvidan de cuál diente tiene corona porque la sienten como parte natural de su boca - ¡esa es la idea!

¿Cuánto duran las coronas dentales?

Esta es una pregunta muy común. La duración de una corona dental depende de varios factores, pero en términos generales suele ser de entre 10 y 15 años. Por supuesto, muchas coronas bien cuidadas pueden durar bastante más - conozco pacientes con coronas de 20 y hasta 25 años en perfecto estado.

¿Por qué algunas coronas duran más que otras?

  • La ubicación y función: No es lo mismo una corona en un incisivo (sujeta menos fuerza) que en un molar que tritura comida dura a diario.
  • Tus hábitos e higiene: Como mencionamos en los cuidados, si mantienes tu boca limpia, acudes a controles, no masticas cosas indebidas ni rechinas los dientes sin protección, prolongarás la vida de la corona.
  • La calidad de la elaboración: Una corona bien ajustada por el dentista y el laboratorio, hecha con precisión (a ser posible con tecnologías digitales para un ajuste perfecto), tendrá menos probabilidades de filtración o fractura.

Debes saber que, aunque las coronas dentales son muy duraderas, ninguna es eterna. Con el paso de los años, los materiales pueden sufrir desgaste natural, el cemento de fijación puede debilitarse ligeramente, o tus encías y hueso pueden cambiar (por ejemplo, ligera retracción de encía que exponga un borde). La buena noticia es que cuando una corona está desgastada o envejecida, puede sustituirse por una nueva reutilizando muchas veces el mismo diente pilar, siempre que esté sano.

Otras soluciones estéticas si no te gustan tus coronas

Si tras la ortodoncia no te sientes completamente satisfecho con tu sonrisa, existen diferentes opciones para lograr el resultado que deseas:

  • Contorneado dental: El contorneado dental, también conocido como remodelado estético dental, es un procedimiento sencillo y no invasivo que permite mejorar la apariencia de los dientes de manera inmediata. Se basa en la eliminación de pequeñas irregularidades del esmalte dental, logrando un contorno más uniforme y armonioso.
  • Blanqueamiento profesional: Si notas manchas o decoloración en tus dientes, un blanqueamiento profesional puede ser la solución ideal para devolver el brillo y uniformidad a tu sonrisa. Existen varias opciones, como el blanqueamiento con luz LED, blanqueamiento con láser o el uso de geles especializados.
  • Carillas dentales: Las carillas son láminas delgadas de porcelana o resina que se adhieren a la parte frontal de los dientes. Son una excelente opción si quieres mejorar el color, tamaño o forma de tus dientes.
  • Ajustes de ortodoncia: Si notas desajustes en la alineación de tus dientes, consulta con tu ortodoncista. En algunos casos, podría recomendarse el uso de retenedores adicionales o ajustes menores para mejorar el resultado.
  • Recontorneo gingival: Si el problema radica en la forma de tus encías, un procedimiento de recontorneo gingival puede ayudar a equilibrar la estética de tu sonrisa.
  • Tratamiento ortodóntico complementario: En algunos casos, puede ser necesario realizar un tratamiento ortodóntico complementario para corregir pequeñas imperfecciones.

Una vez finalizado el tratamiento ortodóntico, es crucial realizar controles periódicos con el especialista para asegurarse de que los dientes se mantengan en la posición correcta y prevenir problemas futuros.

En Face Clinic, los especialistas en prótesis diseñan coronas de zirconio de alta gama que imitan a la perfección la traslucidez y textura de un diente natural para un resultado estético impecable. Este problema estético tiene una solución muy eficaz: la cirugía plástica gingival. Mediante un injerto de encía, podemos aumentar el volumen del tejido blando para cubrir por completo ese borde metálico y devolverle un aspecto rosado y saludable.

¿Qué hacer si sientes molestias con tu corona?

No, no es normal y no debes ignorarlo. Significa que el punto de contacto entre la corona del implante y el diente vecino no es correcto. Esto dificulta la higiene y puede causar caries en el diente adyacente o inflamación de la encía.

Una sensación de mordida incómoda o de que el implante “choca” antes de tiempo indica un problema funcional de oclusión. Puede deberse a un mal ajuste de la corona.

Es una preocupación muy válida. Un implante no solo debe estar sano, debe integrarse en la armonía de tu sonrisa. Te recomendamos una cita para un Diseño Digital de Sonrisa (DSD) en Face Clinic. El profesional ideal es un prostodoncista, el odontólogo especializado en la rehabilitación y estética de las prótesis. Si además hay problemas de encía, se requiere un periodoncista.

Problema Solución
Coloración o manchas Blanqueamiento dental profesional
Forma irregular Contorneado dental o carillas
Desajustes en la mordida Ajustes de ortodoncia
Problemas con las encías Recontorneo gingival

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