Noticias sobre el Fallecimiento de Caritina Goyanes: Un Año Después de su Trágica Partida

Los familiares y amigos de Caritina Goyanes aún no pueden creer su inesperado fallecimiento a los 46 años, un suceso que sigue resultando increíble. Caritina Goyanes falleció el 26 de agosto de 2024 por un paro cardíaco que no pudo superar.

La empresaria se encontraba en la casa familiar de la urbanización Guadalmina, donde los Goyanes Lapique han pasado sus vacaciones de verano toda la vida, y donde también falleció su padre. Haciendo vida normal con su familia, comenzó a encontrarse peor mientras disfrutaba de una jornada de piscina junto a sus hijos. Su marido, Antonio Matos, la llevó de inmediato al hospital de Estepona.

Según informa Paloma Barrientos en Vanitatis, nada hacía sospechar el fatal desenlace de Caritina Goyanes. La empresaria había decidido permanecer en Marbella de vacaciones con su familia tras la muerte de su padre en un intento de desconexión. Disfrutaban de días de playa, piscina, paseos... Caritina estaba viviendo unos días muy duros a causa de la muerte de Carlos Goyanes. Fue ella quien le encontró sin vida y quien tuvo que dar la noticia a su familia del triste fallecimiento.

Durante la misa a la que acudió el domingo se mareó, y lo mismo sucedió el lunes. Dos avisos a los que Caritina restó importancia. La noticia de la muerte de su hija mayor pillaba a Cari Lapique en Mallorca, donde estaba pasando unos días junto a su hermana, Miriam, en un intento precisamente por mantenerse alejada de la casa de Guadalmina y los recuerdos de la muerte de su marido. Destrozada, no tardaba ni un minuto en regresar a Málaga.

Este mes de septiembre, el día 20, Cari hubiera celebrado sus bodas de oro con el que siempre llamó «el amor de su vida». La partida de su esposo le dejó un vacío profundo que, poco a poco, ha ido aprendiendo a sobrellevar durante este año tan difícil. Lo ha afrontado con entereza, arropada por el cariño de su hija Carla y de sus cinco nietos, quienes se han convertido en su mayor sostén.

El año comienza de la peor forma posible para Cari Lapique, que a finales de agosto decía adiós a su hija Caritina Goyanes. Su hija mayor fallecía de un infarto en Marbella, apenas veinte días después de la muerte de su marido, Carlos Goyanes. Este viernes 10 de enero se confirma la peor de las noticias: el hermano de Cari, Manuel, ha fallecido.

Seis meses sin Caritina Goyanes: así ha reorganizado su viudo, Antonio Matos, la exitosa empresa de

El Dolor de la Familia

Este 26 de agosto se cumple un año de la muerte de la hija mayor de Carlos Goyanes, a los 46 años, a causa de un infarto. Caritina Goyanes se fue como vivió: sin hacer ruido. Sin embargo, su ausencia ha dejado una huella imborrable que, hoy, un año después de su muerte, persiste y es añorada por todos los que la conocieron. Se marchó con el luto de su padre prendido en las entrañas, a los 46 años, y con muchos sueños y proyectos aún por cumplir.

Su partida fue tan discreta como su forma de ser, pero el vacío que dejó sigue muy presente en su familia y en quienes la querían. Hoy, sus seres queridos recuerdan a la mayor de los Goyanes con un cariño indefinible y en la más absoluta intimidad. Su madre, Cari Lapique, ha declarado a LA RAZÓN: «El aniversario de su muerte lo vamos a pasar todos juntos, en la mayor intimidad. Os damos las gracias por seguir recordando a mi hija».

Profundamente creyente, Caritina siempre agradecía a Dios cada bendición que recibía, y, en su honor, su familia ha decidido conmemorar este día con actos religiosos, discretos y personales, como a ella le hubiera gustado. Cari aún arrastra el dolor inmenso de haber perdido también a su marido, Carlos Goyanes, quien falleció de manera inesperada tan solo diecinueve días antes de la partida de su hija.

Para homenajear su memoria, el pasado 7 de agosto de 2025 compartió una emotiva fotografía en sus redes sociales. En la imagen, Carlos Goyanes sostiene a su nieto Beltrán durante el primer verano del pequeño, en 2019. La instantánea iba acompañada de un mensaje sencillo pero cargado de nostalgia: «Carlos con Beltrán en su primer verano. Buenísimos tiempos». Palabras que reflejan la melancolía y el dolor que todavía embargan a Cari, especialmente en estas fechas.

Recordada por los Suyos

Para ella, la mejor manera de encontrar consuelo ha sido mantener vivo el recuerdo de Caritina, «su Cari». En cada viaje realizado este año, Cari ha llevado consigo recuerdos y pequeños detalles que evocan a su hija: desde su visita a Marruecos para reencontrarse con sus amigos Inés y Bruno, hasta su estancia en Grecia y sus días en Mallorca junto a su hermana Myriam, otro de sus grandes apoyos en este tiempo de duelo.

El recuerdo de Caritina ha permanecido vivo en cada rincón de la familia, al igual que el de Carlos Goyanes. Este mes de agosto, Carla Goyanes quiso rendir homenaje a sus seres queridos organizando un emotivo acto para conmemorar el primer aniversario de estas dos pérdidas irreparables. En el Club Nueva Alcántara creó la primera edición del «Torneo de Pádel Memorial Carlos Goyanes», un evento que celebró la trayectoria del empresario, pionero en la promoción del pádel en Marbella.

Allí, amigos cercanos como el periodista José María García o Luis Fraile, íntimo amigo de Caritina, se reunieron para recordar a ambos con emoción y cariño. Para muchos, este homenaje ha sido una manera hermosa de mantener viva su presencia a pesar de su ausencia física. Uno de los momentos más aplaudidos de la jornada fue la participación de dos de los nietos de Cari: Carlos Benguría Goyanes y Pedro Matos Goyanes, hijo de Caritina, quienes compitieron en el torneo en memoria de su abuelo.

La vida sigue, pero para la familia Goyanes nada volverá a ser igual. Todos son conscientes de que la pérdida de Caritina y Carlos ha dejado una herida que nunca cerrará del todo. Para Antonio Matos, el esposo de Caritina, la casa de Guadalmina, donde ocurrió aquel fatídico 26 de agosto de 2024, jamás volverá a sentirse igual. Aquella tarde, mientras disfrutaban de un baño en la piscina, Caritina comenzó a sentirse mal.

Preocupado, Antonio la trasladó de inmediato al hospital, pero ya no pudieron hacer nada por salvarla. Esa noche tenían planeado asistir juntos al concierto de Melendi en Starlite, un plan que su hija pequeña «Mini Cari» esperaba con ilusión, pero que nunca llegó a cumplirse.

Antonio Matos, su Gran Amor

La repentina partida de Caritina tomó a todos por sorpresa. No padecía ninguna enfermedad y llevaba una vida completamente normal hasta ese día. Siempre había cuidado su salud con esmero y mantenía hábitos alimenticios saludables. «Comer es para mí una forma de vivir», solía decir en entrevistas, recordando con cariño cómo, de niña, seguía a Isi, la cocinera de la familia, a quien querían como a una más del hogar.

Para Antonio Matos, su gran amor y padre de sus hijos, Caritina fue más que una esposa; fue, como él mismo expresó, «mi socia de vida y mi camino al cielo». Juntos compartieron dieciséis años de amor profundo y construyeron una familia con dos hijos: Pedro y la pequeña «Mini Cari». A su hijo lo describía como «un corazón con dos piernas» y a su hija como «un terremoto alegre, con una personalidad arrolladora».

A sus 70 años, Manuel se encontraba ingresado en el Hospital Ramón y Cajal de Madrid debido a su delicado estado de salud y una larga lucha contra una enfermedad. La última vez que se vio a Manuel públicamente fue en el funeral de Caritina Goyanes. Caritina Goyanes ha fallecido a los 46 años en el hospital de Estepona, donde ya los facultativos no pudieron hacer nada por reanimarla.

La cronología de la tragedia sucedió alrededor de las tres de la tarde. Su hijo Pedrito salió del chalet y fue a pedir ayuda acompañado de la empleada de servicio al beach club que pertenece a la urbanización Guadalmina. Cuentan a Vanitatis que el hijo se dirigió a la zona de la piscina donde se encuentra la cafetería para pedir ayuda. En la casa se encontraba su marido y un amigo que fueron los que la llevaron al hospital más cercano en Estepona.

Los dos hijos se quedaron en la casa sin saber cómo iba a evolucionar su madre. Caritina Goyanes fallecía este lunes, a los 46 años, a causa de un infarto. La hija mayor de Carlos Goyanes y Cari Lapique se encontraba indispuesta a primera hora de la tarde en la casa familiar de Marbella, donde acostumbran a pasar todos los veranos.

Estaba con su marido, Antonio Matos, y sus dos hijos, Pedro, de catorce años, y Minicari, de diez. Según confirma la revista 'Lecturas', la familia pidió ayuda al personal de la cafetería de la urbanización y acudieron de urgencia al hospital de Estepona. Los pequeños se quedaron en casa y fue Antonio quien estuvo al lado de su mujer hasta el final. Todavía sin entender lo que acababa de pasar, llamó a la familia de Caritina para comunicarles la trágica noticia.

Avisó a una Cari Lapique todavía destrozada por el fallecimiento de su marido, Carlos Goyanes, que había perdido la vida tan solo 20 días antes. En esos momentos, la viuda se encontraba pasando unos días con su hermana Miriam en Mallorca. Al día siguiente, familiares y amigos rotos por el dolor, despedían a Caritina en la capilla de Guadalmina, en Marbella.

Estos días han sido muchos quienes han querido dedicarle un último adiós a Caritina, entre ellos su hermana Carla, quien lamenta que se haya ido «demasiado pronto y llena de planes e ilusiones». Le dedica un post en Instagram junto a un vídeo de varios instantes de felicidad en familia. «Nos faltaba mucho por hacer.

Los trabajadores del catering 'Six Sens by Cari' también están consternados ante el fallecimiento de «una jefa única». La mayor de los Goyanes fundaba este negocio hace años y actualmente es uno de las más punteros y solicitados para bodas, empresas y particulares. «Querida Cari, te despedimos todos incrédulos y tremendamente tristes por saber que no sigues con nosotros», escriben junto a una foto de varios miembros del equipo.

Han pasado doce meses y su recuerdo sigue igual de vivo entre todos los que la quisieron y admiraron. Caritina Goyanes falleció de forma inesperada el 26 de agosto de 2024 en Marbella. El inesperado adiós de Caritina con 46 años dejaba a todos completamente desolados. Aquella empresaria familiar y emprendedora, a la que vimos crecer a través de las páginas de la revista ¡HOLA! Su viudo, Antonio Matos, y sus hijos Pedro, de 15 años, y Mini Cari, de 12, continúan afrontando el mayor golpe de sus vidas.

Para ellos, Caritina lo era todo: esposa, madre, guía, confidente y motor de la familia. Pero de la noche a la mañana, tuvieron que aprender a vivir sin ella, arropados por el cariño incondicional de toda la familia. La que fuera esposa de Carlos Goyanes ha encontrado en sus recuerdos, la forma más hermosa de mantener vivo a sus seres queridos en su memoria.

“Voy a cuidar a tus hijos todo lo que me dejen, como si fueran míos. Carla presumió muy orgullosa de los excelentes resultados académicos de su sobrino. Pese a atravesar el año más difícil de su vida, el adolescente saco una nota media de 9,8 en el curso y varias matrículas de honor. "¡Enhorabuena Pe! No se puede ser más listo, más responsable y más disciplinado con los estudios. ¡Además de guapo por dentro y por fuera!", destacó su tía después de que Pedro completara 3º de la ESO en el Colegio Retamar.

Seis meses después de su fallecimiento, escribía una carta desgarradora, en la que confesaba lo mucho que echa de menos a su esposa. "Hace seis meses mi mundo se paró en seco, de golpe...", confesó devastado. Después, reprodujo varias estrofas de Pa, la balada que Tini Stoessel, dedicó a su padre, Alejandro Stoessel, cuando estuvo a punto de perderlo. "El mundo seguía girando, pero no pa' mí. Pensando en todo lo que aún nos falta por vivir. Siempre fuiste tú lo mejor de mí. Me enseñaste a amar amándome a mí. No podía aceptar despedirme así. Por eso, de rodillas pedí. Por un ratito más. Porque sigas aquí. Porque, entre tanta gente, nadie me hace tan feliz. Y si un día te vas, nunca te vas a ir. Porque cada momento que me diste vive en mí. Porque soy parte de ti".

Esta canción que se convirtió en una especie de himno para su familia. “Aunque esta no era una de nuestras canciones, siempre que la escucho con Mini nos acordamos infinito de ti", añadía con ternura. El empresario se ha refugiado en la fe para superar este tremendo dolor. "Prefiero pensar en que Cari está en un sitio mejor. Que su padre la llamó porque la necesitaba con él a su lado. Carla quiso rendir homenaje a su hermana a través de una conmovedora carta publicada en ¡HOLA! tras ser elegida estrella in memoriam. "Eras una mujer generosa, positiva y optimista, de fuertes convicciones, apasionada, buena y con una gran capacidad para perdonar. Eras todo corazón”.'”Estarás feliz y orgullosa de ver que tus hijos están siendo supermaduros, responsables y están rodeados de amor”, continuaba.

“ Ten por seguro que, con tu ayuda, voy a cumplir con la promesa de cuidar de mamá y de tus hijos lo que me dejen. Con tanto amor a su alrededor, tengo mucha competencia”. Caritina Goyanes fallece en Marbella. A los 46 años, se ha encontrado su cuerpo sin vida, de lo que podría ser un infarto. La empresaria podría haber empezado a encontrarse mal en la piscina de su domicilio y, apenas 19 días después de la muerte de su padre Carlos Goyanes por la misma causa, la empresaria nos deja.

La capilla ardiente se ha instalado en el Tanatorio de San Pedro de Alcántara, en Málaga, donde empiezan a llegar familiares y amigos. Parece que las enfermedades de corazón podrían ser algo congénito en la familia Goyanes, ya que su tío Tito falleció ayer también por un infarto. "Es una desgracia", ha asegurado la periodista Beatriz Cortázar.

Según Pilar Vidal, colaboradora de Y ahora Sonsoles, el matrimonio entre Caritina y su marido Antonio Matos podría no pasar por su mejor momento. La muerte de Caritina tiene a todos conmocionados. Este martes 26 de agosto se cumple un año de la muerte de Cari Goyanes (Caritina). Una tragedia que impacto por las circunstancias tan especiales que vivía la familia en aquellas fechas.

Homenaje a través de su Gente Más Íntima

Luis García Fraile, Constanza Manfredi, Huga Rey, las hermanas Eugenia y Lucia Fraile, los sacerdotes de la parroquia de San Agustín, recuerdan anécdotas, situaciones especiales y momentos cotidianos compartidos que guardaran siempre en su memoria. La gran familia que formaban los Fraile, Goyanes Lapique y Cortina Lapique. Las imágenes cedidas muestran ese cordón umbilical que les une de por vida y donde Cari está siempre presente. Aún hay muchas lágrimas cada vez que hablan de la amiga fiel, cariñosa, divertida, genial y generosa.

Luis García Fraile

No hay situaciones concretas que pueda contar de Cari porque ha sido toda una vida compartida. Hemos pasado muchas cosas juntos y lo que puedo resaltar es que era el pilar de todos nosotros, la líder sin ser líder.

Era la guía, la que organizaba cenas, comidas, salidas... para que todos nos viéramos. Si no lo hubiera hecho ella, habría sido diferente y seguro que no habríamos tenido esa unidad. No le costaba organizar y llamarnos. Este año sin ella ha sido durísimo.

Huga Rey

Me cuesta hablar de Cari porque me pongo a llorar. Era tan divertida, cariñosa, genial, que ha dejado un hueco enorme que es muy difícil de llenar. Tengo una vida con ella. Mi padre era íntimo de su abuela y mi prima hermana de Cari madre (Lapique). Nosotras hemos sido la tercera generación de esa amistad íntima. Compartimos piso en la calle Zurbano hasta que se casó el 26 de agosto, la misma fecha en la que murió.

Nos apañábamos muy bien porque a ninguna de las dos nos gustaba discutir. Creo que solo una vez tuve que darle un toque. Resulta que, cuando Matos y ella eran solo novios, le encantaban los quesos y Cari tenía la nevera llena. Y le dije: "Haz lo que quieras, pero que no huela". Y al día siguiente trajo táper para guardar los treinta quesos.

Recuerdo muchos viajes que hicimos juntas. Sobre todo, a París porque la abuela de Cari tenía casa. Y en verano alquilábamos una casa en Ibiza y lo pasábamos bomba. Por eso se casó allí. Era una enamorada de Formentera y se reía porque yo llamaba a la isla Alcatraz. No había nada que hacer salvo bañarse, tomar el sol y estar en el Blue Bar. La diversión estaba en Ibiza. Lo bueno de viajar con ella era que se encargaba de todo. Sabíamos donde íbamos a desayunar, comer, cenar porque todo lo organizaba. Nosotras lo único que hacíamos era pagar la parte proporcional. Era genial.

Cuando terminaba el catering de SixSens (empezó con Geñi y Lala Fraile) nos íbamos a Pacha. Llegábamos con la furgoneta con el logo y nos dejaban siempre el mejor sitio para aparcar al lado de supercochazos. Su carisma y simpatía la hacía que le cayera bien a todo el mundo. Al principio, cocinaba en casa de sus padres y, cuando ya había frito cuatrocientas croquetas, todas olíamos a croquetas. Era una trabajadora impresionante. Igual que su madre.

Lo curioso de Cari era que, con todo lo echada para delante, era muy miedosa. Y tengo un recuerdo muy visual de Carlos Goyanes. Cuando volvíamos de marcha, a veces me quedaba en su casa. Y Carlos estaba despierto viendo deporte. Le daba igual un partido de criquet pakistan / india, que lo que fuera. Al llegar no nos regañaba. Nos preguntaba con quién habíamos estado y nos decía: "Venga, poneros una copa de lo que estuvierais bebiendo". Era un hombre extraordinario, igual que su hija.

Geñi y Lala Fraile

Cari fue mucho más que una amiga, era como una hermana para nosotras. Desde pequeñas fuimos inseparables y nuestras familias siempre se trataron como una sola. Nosotras tres nos llamábamos “Las Estupendas”, como a ella le gustaba decir, y compartimos mil aventuras y muchos momentos felices y damos gracias a Dios por haberlos vivido juntas.

Montamos nuestra primera tienda de chuches que era un carrito de madera ideal y se llamaba Golosi. Lo poníamos en frente de su casa de Guadalmina Beach y la verdad vendíamos poco, pero nos pasábamos el rato escuchando todas las historias de Cari, que eran infinitas y muy divertidas. Hacíamos shows sin parar, imitábamos a Las Viudas y cantábamos todas las canciones de Lolita. Lo hacíamos porque espiábamos a nuestras madres que en el barco cantaban esos temas sin parar y nosotras hacíamos lo mismo.

Cuando nos mandaron a Culver (al campamento), Cari se pasó las primeras dos semanas llorando porque se quería ir y las dos últimas llorando porque no sé quería marchar. Ella era así. Llegamos a Beau Soleil (colegio suizo) las tres vestidas iguales. Tardamos una semana en pedir la ropa prestada a todas las francesas. Eran mucho más modernas que nosotras, que íbamos con Friki (la tienda infantil de Madrid) de arriba abajo.

Por las noches Cari no nos dejaba dormir porque tenía mucho que contar. Las fiestas sorpresas que se organizaba a sí misma y lo sorprendida que se hacía siempre. Las cenas de primos en Navidad que eran divertidísimas. Hicimos numerosos viajes. A la Polinesia, Londres o Suiza, y estuvimos juntas en campamentos e internados. Montamos nuestra propia empresa de catering y hasta participamos en despedidas de soltera únicas, disfrazadas y sin importarnos el qué dirán.

Cari siempre nos regaló alegrías, generosidad y muchas, muchas risas. En los momentos difíciles, siempre estaba la primera. En los buenos, hacía que todo fuera mejor y más divertido. Con ella todo era único. La vida sigue, pero no volverá a ser igual. Nos ha dejado un vacío enorme, pero el recuerdo de todo lo vivido siempre permanecerá. No hay ni un solo día que no nos acordemos o hablemos de ella y sé que así seguirá hasta que nos volvamos a ver. Por siempre y para siempre: Las Estupendas Lala, Cari y Geñi.

Constanza Manfredi

Para mí, Cari era una hermana, una grandísima amiga y también una segunda madre para mis hijos. Estuvo a nuestro lado en los momentos más importantes de nuestra vida, siempre con amor incondicional, apoyo y una generosidad infinita. Jamás juzgaba, y esa era una de sus cualidades más admirables, junto a su capacidad de dar sin medida. Siempre escuchaba y encontraba la manera de ayudar, porque no soportaba ver sufrir a los que quería.

Su ausencia deja un vacío imposible de llenar, pero la siento tan presente que a menudo me sorprendo hablándole o preguntándome qué haría o qué me aconsejaría. Desde que se fue, no ha pasado un solo día sin pensar en ella varias veces. Me deja como regalo recuerdos maravillosos de más de 30 años de amistad; dos hijos que se suman a mis tres (siempre digo que no tengo tres, sino cinco); una segunda madre, mi querida abuelona, a la que adoro; y dos nuevos hermanos: Carlu y Antonio.

Sembró tanto amor a lo largo de su vida que ese legado inmenso sigue vivo en sus hijos y en todos los que tuvimos la suerte de quererla y de vivirla. Jamás podré estarle lo suficientemente agradecida por todo lo que me dio durante los años que compartimos y por todo lo que sembró en mí. Lo que sí puedo decirte, es que una gran parte de sus amigas hicimos el Retiro de Emaús, gracias a ella, y fue ella la que nos abrió las puertas a una vida de fe, con Dios en el centro de nuestro corazón, y para la gran mayoría -incluida yo- ha sido un antes de un después en nuestra vida.

Parroquia de San Agustín

En esta parroquia era donde Cari participaba activamente en todas los eventos. No suelen hacer declaraciones a la prensa, pero a través de una amiga trasladan el siguiente mensaje para este homenaje: "En nombre de la parroquia explican que la recuerdan con muchísimo cariño, como una feligresa que participaba siempre en las actividades de la parroquia, era siempre la primera para ayudar. Daba igual para lo que fuera. No faltaba nunca a la misa del domingo donde leía y acudía con sus familiares y amigos. Hoy en día siguen pidiendo por ella en la misa de las ocho de la tarde en esta iglesia".

El 7 de agosto del 2024, los Goyanes Lapique recibían la devastadora noticia del fallecimiento de Carlos Goyanes a los 79 años en su casa de Marbella a causa de un infarto. Solo 19 días después, la tragedia se cebaba con la familia y era su hija mayor, Caritina Goyanes, quien moría el 26 de agosto, también de manera súbita y por un infarto en la misma residencia marbellí a los 46 años. A Cari la hemos visto de escapada en Mallorca junto a su hermana Myriam, uno de sus grandes pilares.

Por su parte, Carla ha estado descansando en Cádiz con su marido y sus hijos. Además, el pasado 4 de agosto, las dos mujeres presidieron el I Memorial Carlos Goyanes, un torneo de pádel en el Nueva Alcántara Club, en Marbella, que reunió a familiares y amigos. De hecho, dos nietos del empresario fueron finalistas de la competición.

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