Bruxismo: Explorando el Origen Emocional y sus Manifestaciones

En línea con artículos anteriores en los que hablábamos de cómo las vivencias emocionales pueden reflejarse en diferentes manifestaciones somáticas (del cuerpo), en este artículo hemos querido centrar la mirada en una de estas expresiones, el bruxismo o comúnmente conocido como rechinar de los dientes. Segurx que habéis eschuchadx sobre ello o incluso lo habéis padecido en algún momento de vuestra vida.

Bruxismo - Dolor y tensión de la mandíbula - Tratamiento con ejercicios, automasajes y estiramientos

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo es una afectación caracterizada por el movimiento involuntario de rechinar o apretar los dientes. El bruxismo puede darse tanto a lo largo del día como durante la noche. Al tratarse de un hábito involuntario, es frecuente que el/la paciente no sea consciente del problema hasta que algún compañerx de cama alerta sobre la actividad nocturna o es detectado en consulta por el/la dentista a partir de los síntomas que manifiesta el paciente. El rechinar de dientes afecta tanto a hombres como mujeres por igual; adultos o jóvenes.

Según el último dato del Consejo de Dentistas de España, el bruxismo es uno de los diagnósticos odontológicos más prevalentes (se estima que de un 8 a un 10% de adultos europeos padecen bruxismo diurno o nocturno) y en España esta cifra se ha multiplicado por cuatro, de 6% al 23% desde el año 2019 coincidente con el inicio de la pandemia.

Aunque es más frecuente durante el sueño, también puede aparecer en vigilia.

Relación entre el cuerpo y las emociones

Generalmente, cuando tenemos una dolencia física (por ejemplo, migraña, un dolor muscular, una molestia gastrointestinal…) centramos la mirada en atender esa afectación y “resolverla”. Es decir, nos focalizamos en eliminarla para poder seguir sintiéndonos bien. Cada vez más, se introduce en la ecuación la evidencia de que existe una relación muy estrecha entre cómo nos sentimos y diferentes tipos de dolencias. No se trata de una relación lineal y directa, sino que estados emocionales intensos y sostenidos pueden conllevar a la aparición o empeoramiento de diferentes afectaciones.

El bruxismo como expresión de tensión

Siguiendo en esta línea, el bruxismo es una manifestación de tensión en la mandíbula y los músculos que la rodean, por lo que no es de extrañar que esté ampliamente ligado a la expresión emocional.

Principales desencadenantes emocionales del bruxismo:

  • Estrés y ansiedad
  • Ira, enfado, frustración
  • Miedo, inseguridad

Dos de las emociones principales que se esconden tras el bruxismo. Cuando estamos en momentos de tensión, tendemos a apretar la mandíbula como una forma de poder sostener todo lo que tenemos a las espaldas. Una forma fácil de entender este punto consiste en imaginarnos a un animal muy enfadado. ¿Qué detalles de su expresión nos vienen a la mente? Sacar los dientes y apretarlos es una de ellas ¿verdad? Pues efectivamente apretar los dientes es una de las formas automáticas en las que nuestro cuerpo expresa la rabia. Cuando la persona no expresa su enfado de una forma sana e intenta reprimirlo, los micro movimientos en la mandíbula terminan generando tensión en la zona.

Del mismo modo que la ansiedad, cuando nos sentimos abrumados/as por el miedo o la inseguridad, apretar los dientes puede funcionar como una forma de relajarnos o calmar nuestra angustia (como cuando nos mordemos las uñas). Esto ocasionará tensión en la mandíbula y de forma indirecta dolores de cabeza, musculares en cuello, oído, etc.

Causas del bruxismo

No existe una única causa. La causa más frecuente es el estrés emocional o la ansiedad prolongada. El bruxismo nocturno se asocia a menudo con trastornos del sueño, como apnea, insomnio o despertares frecuentes. Una mala mordida o dientes desalineados pueden favorecer el bruxismo. En algunos casos, puede haber predisposición genética o relación con trastornos neurológicos (como el Parkinson o el TDAH).

Otras causas:

  • Estrés
  • Fisionomía
  • Ingesta de cafeína o tabaco
  • Ciertos medicamentos

Síntomas del bruxismo

En muchas personas, el bruxismo es asintomático durante años, hasta que empiezan a notar sus efectos. Lo primero es detectar si somos bruxistas evaluando los síntomas. Pero a veces no es fácil. Como hemos comentado en el punto número 2, la causa principal es alguna alteración psicológica o en tu estado de ánimo. Te preguntaremos y escucharemos cuándo se producen esos síntomas, factores que lo pueden desencadenar, si duermes bien o no. Revisaremos tu boca como los músculos de la cara para detectar anomalías.

Como comentamos antes, de lo que más se quejan las personas al llegar a consulta es de dolor de cabeza, mandíbula y rechine.

Otros síntomas:

  • Tensión en la mandíbula
  • Desgaste prematuro de los dientes
  • Dolor al masticar
  • Ruidos articulares
  • Dolores de cabeza persistentes

Si notas alguno de estos síntomas, no lo ignores. ¿Te sientes identificado con estos síntomas?

Tratamientos para el bruxismo

El tratamiento habitual del bruxismo consiste en la utilización de protectores bucales (férula dental para proteger dientes y encías), tratamiento con fisioterapia (para descongestionar y relajar las diferentes zonas musculares), tratamiento odontológico, farmacología (como relajantes musculares), bótox para inmovilizar el músculo…

El tratamiento depende del origen del problema y del grado de afectación. Son el tratamiento más común y eficaz. El manejo del estrés es fundamental.

La cuestión es que esta resolución no atiende al origen o causa de esta tensión. Una propuesta complementaria es la de poder escuchar aquello que nuestro cuerpo está queriendo decirnos. ¿Cómo me siento? ¿qué me está queriendo decir mi rechinar de dientes? ¿cómo está mi rutina últimamente?

Algunos tratamientos:

  • Relajación, bienestar y control del estrés. Si nos damos cuenta que existe alguna causa emocional que ha desencadenado este trastorno lo mejor es consultar a un psicólogo/a para comenzar terapia.
  • Férulas dentales. Más conocidas como férulas de descarga, se tratan de dispositivos de resinas hechas a medida que cubren una arcada completa y ayudan a la relajación muscular. Pero esta férula tiene que ser hechas por un/a profesional.
  • Tratamientos de ortodoncia. Hemos visto que una mala oclusión puede provocar la aparición de bruxismo. Aunque no es lo más habitual, en ocasiones un tratamiento de ortodoncia puede corregir la mordida, realizar un avance mandibular o mejora la respiración durante el sueño.

Si tienes más dudas o crees que podrías estar sufriendo de bruxismo, no dudes en contactarnos para programar una cita y recibir la orientación necesaria. La salud mental y la salud bucal están más interconectadas de lo que parece.

El bruxismo infantil

El bruxismo en la infancia es una preocupación creciente para muchos padres. Ver a un niño rechinar los dientes por las noches o notar que tiene la mandíbula tensa durante el día puede generar inquietud. Sin embargo, la solución no está solo en la boca.

Causas del bruxismo infantil:

  1. Factores emocionales: el estrés infantil.
  2. Malas posturas y problemas musculares: La postura juega un papel clave en la salud de la mandíbula.
  3. Factores nutricionales y alergias: La alimentación también influye en el bruxismo.
  4. Problemas respiratorios y apnea del sueño: Los niños que respiran por la boca, tienen amígdalas inflamadas o sufren apnea del sueño pueden experimentar bruxismo como una respuesta del cuerpo para mejorar la entrada de aire.

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