Descubre los Sabores Auténticos de Cuenca: Un Viaje Gastronómico Inolvidable

La ciudad de Cuenca, capital de la provincia del mismo nombre, es, con permiso de Toledo, el más impresionante conjunto monumental de Castilla-La Mancha. Su abigarrado casco histórico, construido en altura entre las hoces de los ríos Júcar y Huécar, es una peculiar muestra de arquitectura tardomedieval que se conserva gracias a dos figuras claves en la moderna historia de la ciudad: el alcalde Rodrigo Lozano de la Fuente y el artista Fernando Zóbel.

Las Casas Colgadas y su importante catedral gótica fueron decisivas para que, en 1996, la Unesco nombrara a Cuenca Patrimonio de la Humanidad. Una distinción que atrae a cientos de turistas, muchos de los cuales, no obstante, no suelen quedarse a dormir.

Cierto, Cuenca se puede ver atropelladamente en un día -y ahora que tiene Ave, se va desde Madrid en menos de una hora- pero es una ciudad ideal para pasar dos o tres días, pues ofrece muchos más atractivos de los que hay a simple vista, incluida su gastronomía. Como en toda ciudad turística, Cuenca tiene mucho restaurante-trampa, pero incluso en pleno centro histórico se puede disfrutar de una gastronomía de calidad.

Su encantador casco histórico, las emblemáticas Casas Colgadas y el fascinante Museo de Arte Abstracto, así como sus encantadores pueblos y los impresionantes espacios naturales de las hoces del Huécar y del Júcar, ofrecen una maravillosa experiencia para el visitante.

En Cuenca vas a encontrar buenas carnes, quesos, mieles, ajos, caza... Son, por lo general, recetas de cierta contundencia, quizás más de invierno que de verano, pero hay algunas elaboraciones que tampoco vienen mal en esta época, como el mojete, el ajoarriero o los zarajos. Son muchos los ejemplos culinarios que han hecho de Castilla-La Mancha una región muy potente en cuanto a gastronomía.

La ciudad de Cuenca, a medio camino entre la llanura y la Serranía, se convierte así en una de esas capitales de interior cargada de humildes tesoros gastronómicos. La mayor parte de la cocina castellano-manchega tiene un fuerte arraigo rural, marcada por los trabajos en el campo tanto en la agricultura como en la ganadería.

La matanza marcaba uno de los momentos más importantes del año, no solo en lo culinario, sino en lo social y de aquella fiesta se sacaban las chacinas para toda la temporada. El cordero es uno de los reyes manchegos, siendo las ovejas las reinas de estos parajes, donde su lana, su leche y su carne se aprovechaban por igual.

Popularizado en las cinco provincias de Castilla-La Mancha, el atascaburras es el gran plato manchego de pescado. Allí donde hay un pastor hay una receta de migas. Las manchegas implican un pan bastante duro, de hogaza, que se remoja durante varias horas y que luego se sofríe una vez escurrido en el aceite donde se fríen los ajos y las chacinas, siendo habitual el tocino y la panceta pero también chorizo y algunas hortalizas.

El casco histórico atrae así al turista como reclamo pero no quiere decir que los únicos buenos bares de la ciudad se encuentre en él (aunque muchos de ellos están allí). Dentro del centro de la ciudad la Plaza Mayor es uno de los grandes reclamos, como también lo es también el barrio del Castillo, en la parte alta de la ciudad.

Es casi imposible no encontrar la trinidad de pisto, morteruelo y atascaburras en una barra o restaurante de Cuenca. Bien y barato son dos conceptos que podemos aplicar a la mayoría de capitales de provincia de España y Cuenca no es una excepción. Es muy frecuente ver en cuenta bares de toda la vida donde la barra y la sala comparten parte de la carta o donde picotear y sentarse forma parte de la misma experiencia.

Morteruelo Conquense, un plato tradicional de Cuenca.

Es asequible, tradicional y sus cartas están cuajadas de referencias a platos muy conquenses, donde elaboran un muy buen morteruelo y un buen ajoarriero. También merece la pena probar algunas de las especialidades de la casa, como el fantástico codillo en salsa.

La primera parte de la carta la ocupan entrantes, incluyendo algún plato típico y algunas especialidades clásicas de la casa como la trucha escabechada, el bacalao a la manchega o los caracoles (muy recomendables).

Restaurantes Destacados en Cuenca

Av. Sencillo, moderno y original. Menciones en la Guía Michelin y algún sol Repsol son el refrendo de la crítica especializada para algunos de los restaurantes de Cuenca. Tiene propuestas de menú degustación, que cambian a menudo, y una oferta de carta muy competitiva -además de una carta de vinos bastante extensa, cuajada de referencias manchegas- que le hacen ser uno de los restaurantes con más proyección de la ciudad.

Migas, pisto, asadillo, zarajos, ajoarriero (en la imagen), morteruelo... Es un lugar perfecto para saciar las ganas de ajoarriero, morteruelo o pisto pero también para darse festines a base de buenas carnes o descubrir algunos guiños al pescado.

Su carta está cuajada de recetas en las que combina influencias muy latinas con algunos guiños orientales pero todo con una base de producto y ejecución impecable, especialmente en los puntos de carnes y pescados.

Confiterías y Pastelerías Tradicionales

Casi 60 son los años que este icono de los dulces conquenses lleva funcionando. Milhojas de merengue.

Otra de las pastelerías fundamentales en la vida de todo conquense. Raro es aquel que no ha llevado unos pasteles del Lerma un domingo a casa, o el que no se ha cubierto de gloria regalando sus espléndidos milhojas de merengue.

Camino de su centenario -que se dice pronto- esta confitería respeta un legado familiar y se convierte en parada obligatoria para golosos.

Verás a mucho conquense hablar de las tortas de manteca pero si una de ellas destaca sobre las demás son las que se elaboran en esta panadería, recóndita y chiquitita, donde prácticamente vuelan si llegas más allá de las diez de la mañana.

Brunch en Cuenca

Si pensabas que el brunch no había llegado a Cuenca te equivocabas y, aunque no son muchos los casos, al menos el de Tomates Verdes Fritos sí merece hacer un alto en el camino por este desayuno largo que se puede disfrutar en fin de semana.

Álex (23) y Olga (25) pueden convertirse en el descubrimiento de los próximos meses. Un par de veinteañeros que chutan ánimo a todo el que se acerca hasta el 'Restaurante Fuentelgato' en Huerta del Marquesado, un pueblo de agua, rocas kársticas, pinos y acebos, quejigos y encinas.

Y mucha caza -corzo, jabalí, aves-, pero poco más. “Nosotros no podemos venderos lo de kilómetro 0. Aquí no lo hay. ¿De dónde vamos a sacar verduras o pescados, carnes que no sean de caza? Aquí lo que hay es caza mayor y patatas. Es una tierra dura y solo hay algunos huertos, como el nuestro y el de otros vecinos, que se plantan en primavera para consumo propio y dependen de la climatología”, apunta Olga con absoluta sinceridad.

Les temblaba el bolsillo a la hora de pagar cada mes el alojamiento. “Si trabajábamos en un restaurante en el centro -yo lo hice en 'Orígen Clandestino' y con Ricard Camarena ('Ricard Camarena Restaurant', 3 Soles Guía Repsol) un tiempo después de la escuela de cocina-, el alojamiento nos convenía en el centro. Y entre pagos de alquiler y gastos de manutención no llegábamos. Nos hubiera encantado abrir en Valencia.

El arroz con ortiguillas, una delicia a contracorriente del lugar. Antes han caído unas croquetas con cocido de cordero, nata de trufa y orégano como “entradita suave” y a compartir con los clientes de la barra.

La improvisación es una de sus banderas. “Pero es que no nos queda otro remedio. Nuestros dos principales suministradores nos marcan el paso. En verduras, Antonio. Cada semana cambiamos los menús. A veces cada día. Por ejemplo, a principios de semana, Antonio -en Meilide, Pontevedra, nuestro huerto ecológico- nos dice qué verduras tendremos en la semana; lo mismo hace Roberto, de Artesans da Pesca. Y de acuerdo con lo que ambos nos cuentan, nosotros elaboramos el menú.

Los cambios que les imponen sus dos proveedores de cabecera cada semana los han convertido en un activo. “Nos sentamos el lunes o el martes con lo que ellos nos han ofrecido y, dependiendo de lo que hay, elaboramos los menús de la semana.

Las cosas no han sido fáciles para los dos chefs. Venir al pueblo de tus padres, a casi 80 kilómetros de Cuenca y a otros 80 de Teruel -esta, una carretera pésima-, y decidir que coges el bar de tus progenitores para hacer otra cosa -y no bocatas o platos combinados, lo que pedían o necesitaban senderistas, ciclistas, excursionistas de la sierra- ha sido una tarea dura, que no siempre ha contado con el apoyo de los alrededores.

“Pero somos muy cabezotas -reconoce Álex- y hemos seguido”. Hoy tienen una clientela constante, desde Valencia a Madrid, que viene a comer específicamente a su restaurante. Sus verduras, sus pescados -en la Serranía Alta de Cuenca es una contradicción estimulante- y su forma de hacer y crear en la cocina, han roto barrera en una región donde lo innovador es una noticia.

“Utilizamos producto excelente. Siempre.

“Nos gusta sobre todo la verdura y el pescado en nuestro menú. Aunque siempre incluimos un plato de carne, pero cada vez menos. Y no es por nada en especial, de verdad. Es que a los dos nos encantan verdura, pescado y caldos para el souquet. Los guisos nos vuelven locos”, reconoce Olga, que habla de lo excelente cocinera que es la abuela de Álex, Pilar. “Hace unas albóndigas increíbles”.

A Alejandro le da un poco de pudor porque “eso de los cocineros, que siempre tiramos de nuestras abuelas para hablar de la cocina, es un tópico. Ha quedado emplatado y listo el tercer plato, después de los puerros y las alcachofas.

Un arroz en menestra -lo que ha llegado: coliflor, brócoli y tupinambo; todo al dente- con el arroz bombita madurado (de ‘Molino Roca’, arroz dinamita), porque ellos reivindican a sus proveedores.

Otra de las verdades que confiesan -además de la del kilómetro 0, tan honesta- es que ellos no hacen dulces de azúcar. “Quien nos reserve pensando en el azúcar, se equivoca. Apostamos por los postres naturales, incluso tirando a salados, continuación del menú”. Hoy, por ejemplo, tiene una manzana Chante Claire con jugo de sus pieles al vapor. Fresca, que produce la ilusión de que vas a digerir bien todo lo que te has comido.

Esta pareja, aún sin malear por la fama en el sector -que quizá les llegue-, no tienen empacho en reconocer sus debilidades como cocineros referentes: Ricard Camarena, César Martín y su ‘Lakasa’ (2 Soles Guía Repsol) -“además de que nos vuelve locos su flan, ¡a los dos!, es que nos gusta él, cómo lo hace y gestiona. Tradición y modernidad, y encima trata bien a su gente”, suelta Olga sin filtros.

Empezaron con menú de 15 euros y cinco platitos antes de la pandemia, “pero costaba mucho que en la zona nos entendieran. Aguantamos. Y llegó la pandemia. Antes habíamos subido el menú hasta los 17 euros, luego bajamos un poco el ticket. Ahora, gracias a la gente que viene y luego repite y trae a otros amigos, de segunda vivienda algunos y la gente de Valencia o Cuenca, hemos ido ajustando y aquí estamos”, resume Olga.

Y queda un punto curioso, extraño, como otras cosas a tantos kilómetros de todo. Y es la carta de vinos de Olga y Alejandro. Una carta con caldos franceses -son su debilidad, reconoce la chef- espumosos, blancos y tintos que es voluntaria, claro está, de consumir o no.

La Ponderosa: Un Clásico de la Gastronomía Española

El mundo de las barras es inmenso, al tiempo que muy variopinto. Por aquellos años, la Televisión Española, muy cortos de contenidos y de producción, basaban buena parte de su oferta en las series americanas, mucho más dotadas de contenidos y medios. Una de las especialidades que ofrecían era la perdiz escabechada por ellos mismos.

Recuerdo el día que los conocí en persona en Getaria, después de un día de Congreso en San Sebastián. La primera tapa que me sirve Ángel es el torrezno frito, con un punto crujiente difícil de igualar. En la demanda no puede faltar el revuelto de boletus edulis con huevo de corral.

Otro de los clásicos de la casa son los tomates Raff que llegan de Almería, la elaboración es fácil; aceite y sal. Esos contactos que le atribuyo, hacen posible que en Cuenca podamos encontrar unos boquerones malagueños que rezuman frescura.

No podemos perdonar las chuletas de lechal, que se deshacen en la boca. La Ponderosa es todo un clásico de la gastronomía española.

La Ponderosa. C/ San Francisco, 20.

El Templete Cuenca: Un Viaje por los Sabores del Mundo

Te damos la más cálida bienvenida a El Templete Cuenca. Es un placer tener la oportunidad de presentarte nuestra propuesta culinaria, un viaje por los sabores más auténticos de Cuenca y del mundo.

En El Templete Cuenca nos enorgullece poder fusionar las tradiciones gastronómicas de nuestra tierra con las tendencias modernas de la cocina internacional.

La Filosofía detrás de El Templete Cuenca

Nuestra misión es más que servir comida: queremos que cada visita se convierta en una experiencia inigualable.

Variedad Gastronómica

Explora nuestro extenso menú: desde tapas tradicionales que reflejan la riqueza de nuestra tierra, hasta innovadoras creaciones que te llevarán a un viaje gastronómico alrededor del mundo.

Ambiente Acogedor

Nuestra decoración, crea un ambiente cálido y hogareño, donde cada rincón cuenta una historia.

Nuestro Menú

Relájate y disfruta de nuestro menú. Nuestros platos en «El Templete Cuenca» destacan por la frescura y autenticidad de los ingredientes que empleamos, todos de procedencia local. Acompaña tu elección con una copa de los mejores vinos que ofrecemos.

Una Carta de Vinos Excepcional

Para acompañar nuestra comida, hemos seleccionado una gama de vinos tanto locales como internacionales, que resaltan y complementan los sabores de nuestros platos.

El Templete Cuenca te invita a redescubrir la esencia de Cuenca a través de su gastronomía. Nuestro equipo de profesionales se dedica a garantizar que cada visita sea especial.

Hemos ido a cenar a la terraza y bastante bien. A pesar de que había mucha gente, la camarera estaba atenta y dió buen servicio. La comida abundante aunque pensé que el crepe vendría cerrado. El crepe de salmón fueron 8€ y la tosta de solomillo 12€.

Una de las cosas que más valoramos a la hora de comer es la amabilidad de los camareros y si además de ser amables, el servicio es rápido, la materia prima es de primera calidad y está bien cocinada, creo que no hay mucho más que añadir.

Todo ello con un precio más que correcto y unos platos generosos. Si lleváis niños tienen pizzas y hamburguesas.

Perfecto para comer o tomar algo. La terraza está dentro del Parque de San Julián por lo que se esta estupendamente. Además las raciones son muy grandes y están muy ricas.

Influenciada por generaciones y con un toque de modernidad, la cocina de Cuenca es un festín de ingredientes sabores: desde la exquisita carne de cerdo hasta los vinos robustos y las verduras frescas y crujientes. La sazón, imbuida de especias regionales, da vida a platos que quedan grabados en la memoria.

Cuenta con un extenso menú: desde tapas tradicionales que reflejan la riqueza de Cuenca, hasta innovadoras creaciones que te llevarán a un viaje gastronómico alrededor del mundo. Es una fiesta de sabores para todo tipo de comensales.

Los platos de «El Templete Cuenca» destacan por la frescura y autenticidad de los ingredientes que empleamos, todos de procedencia local.

También cuentan con una gran variedad de vinos regionales en un homenaje al terruño de Castilla-La Mancha, capturando la esencia de sus viñedos y bodegas centenarias.

Ya sea tapas, pizzas, ensaladas, sándwiches o deliciosos postres regionales, hay algo para cada paladar en su menú.

Restaurante Bien Porteño, fusión de cocina argentina y mediterránea.

Bien Porteño y Otras Opciones Culinarias

El Restaurante Bien Porteño presenta una cocina típica argentina que fusiona muy bien con especialidades mediterráneas. Es ideal para comidas y cenas de empresa al igual que para tomar una caña con una buena tapa. Situado enfrente del Parque San Julián, el pleno centro de Cuenca.

Este mesón ofrece lo mejor de la tradición, la técnica y el producto para disfrutar de una experiencia memorable. Una gastronomía única, con sabor y sobre todo cuidando la calidad de nuestros productos. Cuentan con platos clásicos de la cocina española, especialmente de Cuenca, donde la actividad ganadera muestra una abundancia de platos cárnicos y de lácteos.

Dirección: C.

Con una terraza agradable dentro del parque Santa Ana, Bar Vivero brinda la oportunidad de disfrutar de sus deliciosas tapas al aire libre. Su servicio de terraza a la sombra en un entorno natural lo convierte en el lugar perfecto para relajarse y disfrutar de una buena comida en familia.

Dirección: C.

Restaurante moderno junto al río, con terraza y zona de juego para los más pequeños con columpio y tobogán. Se especializan en carnes a la brasa y platos de temporada. Está situado muy cerca de la Catedral de Cuenca.

Este restaurante ofrece a sus clientes probar la cocina típica española. Recomendamos pedir sus tiernas empanadas, sus sorprendentes migas o su atrayente cochinillo. Si todavía no has degustado el singular pastel de frutas, su famosa tarta de queso o los bien preparados helados, entonces no dudes en pedirlos en tu visita.

Tabla de Restaurantes Recomendados en Cuenca

Restaurante Especialidad Ubicación
El Templete Cuenca Cocina de fusión, tapas tradicionales e innovadoras Centro de Cuenca
Bien Porteño Cocina argentina con toques mediterráneos Frente al Parque San Julián
Bar Vivero Tapas al aire libre Parque Santa Ana
[Nombre del Restaurante] Carnes a la brasa y platos de temporada Cerca de la Catedral
La Ponderosa Cocina tradicional española C/ San Francisco, 20

Cuenca destino bioseguro y sostenible turismo al aire libre y gastronomía tradicional

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