Sensibilidad Dental: Causas, Diagnóstico y Tratamientos

De la mano del Doctor José Antonio Pascual Aramburu, miembro de la Sociedad Española de Periodoncia (SEPA), analizamos todo lo que tiene que ver con la sensibilidad dental, cuáles son sus causas y cómo prevenir este problema tan cotidiano típico de la salud bucodental.

La sensibilidad dental es un problema de salud bucodental que afecta a una gran parte de la población. Muchos de los pacientes que la padecen sufren en silencio, principalmente por desconocimiento de la existencia de tratamientos efectivos para eliminar o mejorar los síntomas asociados.

La sensibilidad dental afecta a muchas personas. A menudo se produce al comer o beber algo caliente, frío, dulce o ácido. La sensibilidad dental es una sensación que genera un dolor o molestia de intensidad variable, generalmente promovido por un estimulo externo. Seguro que alguna vez has notado los dientes sensibles tras comer helado o algún alimento muy caliente.

La hipersensibilidad o sensibilidad dental es un dolor agudo y corto causado por la exposición de la dentina y como respuesta a diferentes estímulos externos (como el frío, el calor, el ácido o los dulces).

Así, gestos como comer o beber pueden resultar especialmente dolorosos o molestos por culpa de dicho problema. La peor consecuencia de la sensibilidad dental guarda relación con las limitaciones que puede provocar en la vida cotidiana de los pacientes; algunos de ellos pueden llegar a sufrir una hipersensibilidad tan exagerada como para provocarles molestias incluso al respirar.

Es esencial comprender que la sensibilidad dental es un problema común, pero que puede gestionarse con éxito. Los cuidados dentales adecuados, la consulta regular a un dentista y la identificación de las causas subyacentes son fundamentales para aliviar el malestar.

¿Qué es la hipersensibilidad dentinaria?

La sensibilidad dental -que también puede denominarse hipersensibilidad o sensibilidad dentinaria- se define como un dolor corto y agudo que aparece en los dientes como respuesta a un estímulo térmico (frío o calor), táctil (la comida, la lengua, el cepillo de dientes), evaporativo (alimentos dulces) y que no puede atribuirse a ninguna otra patología o defecto dental.

Se conoce como sensibilidad dental al dolor o molestia que se percibe en el diente tras la exposición a un estímulo externo. El dolor que percibe la persona que sufre de dientes hipersensibles es de corta duración, pero muy intenso.

¿A quién afecta?

La hipersensibilidad dental afecta a entre el 15% y el 25 % de la población general, aunque las mujeres y personas entre 20 y 40 años son quienes presentan más frecuentemente este problema. Además, es más común que aparezca afectación en los dientes premolares y los caninos, aunque la hipersensibilidad puede manifestarse en cualquier diente de la cavidad oral.

Causas de la Hipersensibilidad Dental

La hipersensibilidad dental es un problema muy frecuente que afecta a una de cada cinco personas. Normalmente, la dentina, la parte interna de los dientes, está cubierta por el esmalte, pero a veces este esmalte se desgasta, perdiendo la dentina su protección natural.

Entonces, diversos estímulos térmicos (como el contacto con alimentos muy fríos o muy calientes), químicos (como ingerir alimentos muy ácidos) o táctiles pueden transmitirse a través de la dentina hasta el nervio, causando dolor.

El dolor corto y agudo propio de la hipersensibilidad dentinaria suele estar causado por:

  • Desgaste del esmalte dental: El esmalte dental es la capa protectora de nuestros dientes. La principal función del esmalte dental es la de proteger la integridad del diente.
  • Cepillado agresivo: Origina que la encía se retire y también la pérdida del cemento radicular (un tejido óseo especial del diente), provocando la exposición de los túbulos dentinarios (unos conductos que recorren la dentina o capa que rodea la parte interna de los dientes). Un cepillado de dientes agresivo provoca que la encía se retraiga. Y, cuando la encía se retrae, esta deja al descubierto la raíz del diente (una zona especialmente sensible). Hay muchas personas que recurren a un cepillado muy enérgico porque consideran que, de esa manera, la limpieza de sus dientes será más eficaz y profunda. Sin embargo, esto no es así.
  • Bruxismo: (acto involuntario de apretar los dientes). Además, el bruxismo, o rechinamiento de dientes, que suele ser involuntario e inconsciente, también daña directamente el esmalte dental y causa sensibilidad. Algunas personas, de forma consciente o inconsciente, frotan los dientes superiores contra los inferiores, produciendo un ruido característico. Este fenómeno es más frecuente por las noches, durante el sueño.
  • Maloclusiones dentarias: (cuando la arcada superior e inferior de la boca no encajan).
  • Dietas muy ácidas: (zumos de fruta, yogures, bebidas gaseosas, etc.), seguidas de un cepillado inmediato. Hay que procurar no abusar de alimentos ácidos que pueden contribuir a erosionar el esmalte, como los cítricos, el yogur, la salsa de tomate o algunos refrescos. La ingesta frecuente de alimentos y bebidas ácidas provoca un desgaste progresivo del esmalte dental. Alimentos y bebidas como cítricos, refrescos y vinagre, consumidas en exceso, pueden erosionar el esmalte dental con el tiempo, aumentando la sensibilidad.
  • Retracción gingival: (pérdida de encía), que deja expuesta la dentina a la cavidad oral. Cuando las encías retroceden, dejan al descubierto parte de las raíces de los dientes. Estas zonas son más sensibles y propensas a la sensibilidad dental, ya que no están protegidas por el esmalte. El deterioro de las encías es un problema bastante común que afecta más a las personas que no mantienen una adecuada higiene dental.
    • Enfermedades periodontales: (periodontitis): cursan una pérdida de los tejidos de soporte del diente (encía, cemento radicular y hueso alveolar), provocando una mayor exposición de la superficie radicular, es decir, de la raíz.
    • Cepillados agresivos.
    • Maloclusiones dentarias.
  • Fracturas dentales. Un diente roto o astillado puede producir un dolor que vaya más allá de la sensibilidad dental. El dentista tendrá que evaluar cómo está ese diente para decidir el tratamiento más correcto.
  • Empastes defectuosos.
  • Caries no tratadas. Esta patología tan común es también una de las causas más frecuentes de sensibilidad dental, porque se destruye el esmalte. Las caries pueden erosionar el esmalte dental y exponer la dentina, lo que provoca sensibilidad. Son infecciones ocasionadas por las bacterias de la boca y promovidas por el déficit de higiene bucodental. Si nos enfrentamos a una caries superficial, lo más frecuente es llevar a cabo un empaste u obturación.
  • Tratamientos de blanqueamiento dental: pueden surgir episodios de sensibilidad dentinaria que, en la mayoría de los casos y con el tratamiento adecuado, son reversibles. La cirugía periodontal, la limpieza profesional y, en menor grado, los tratamientos de blanqueamiento pueden provocar sensibilidad dental pasajera. Los tratamientos de blanqueamiento dental causan sensibilidad dental temporal debido a la permeabilidad que se provoca en los dientes. Esto es transitorio, mientras dura el tratamiento, y disminuye con al terminarlo. El abuso de productos de blanqueamiento dental, o el uso de algunos inadecuados, puede provocar otras complicaciones dentales.
  • Ciertas patologías bucales: como el bruxismo favorecen el desgaste del esmalte dental.
  • Reflujo estomacal y acidez: Los pacientes que presentan patologías que cursan con reflujo estomacal y acidez pueden sufrir de sensibilidad dental. Cuando los ácidos del estómago son regurgitados hacia la cavidad oral, estos actúan afectando la integridad del esmalte dental y provocan irritación en las encías.
  • Golpe en la boca: También pueden notarse los dientes sensibles tras un golpe en la boca. Cualquier traumatismo bucodental podría haber generado pequeñas grietas en las piezas dentales a través de las que se produciría la hipersensibilidad.

¿Cómo se desarrolla?

La dentina, que es la capa interior de los dientes, está compuesta por una gran cantidad de túbulos (conductos) dentales que comunican el nervio del diente (pulpa dentaria) con el cemento de la raíz o con el esmalte de la corona de los dientes. La dentina es la parte interna del diente, que se sitúa en el interior del esmalte. Esta zona es blanda y se encuentra repleta de pequeños agujeros que son el comienzo de unos canales que discurren hasta el centro del diente, donde se localiza el nervio.

Cuando se produce la pérdida o desgaste de estos tejidos, por causas que hemos comentado anteriormente, deriva en la exposición de los túbulos a la cavidad bucal y se vuelven más sensibles a cualquier estímulo que allí se produzca, desencadenando así la respuesta dolorosa.

Así mismo, en pacientes con hipersensibilidad dentinaria hay mayor cantidad de túbulos dentinarios abiertos y de mayor diámetro.

¿Existen factores de riesgo para la hipersensibilidad dental?

En relación con las causas de este problema, los principales factores de riesgo de la hipersensibilidad dental son:

  • Un cepillado agresivo: como hemos mencionado, puede llegar a provocar la exposición de los túbulos dentinarios.
  • Una dieta ácida, seguida de un cepillado inmediato, hace que el esmalte dental no tenga tiempo de recuperarse, por lo que puede dañarse más fácilmente.
  • La enfermedad periodontal: porque puede desembocar en una mayor exposición de la raíz del diente.
  • El uso de cepillos dentales duros: ya que causan un trauma en los tejidos blandos periodontales. ¿Sabías que los cepillos de dientes suelen dividirse según si sus cerdas son blandas, medias o duras?

¿Qué complicaciones conlleva la hipersensibilidad dentinaria?

Normalmente, la mayoría de las personas se ven afectadas porque encuentran limitaciones a la hora de las comidas, especialmente con comidas frías y ácidas, así como en su higiene oral, debido a que el roce del cepillo sobre la localización afectada puede provocar dolor y hacer que el paciente evite cepillarse esa zona.

La sensibilidad dental va más allá de ser una simple molestia en la boca.

Diagnóstico de la Sensibilidad Dental

El diagnóstico de la hipersensibilidad dentinaria es clínico, en base a la sintomatología del paciente.

Se pueden también realizar pruebas de:

  • Vitalidad pulpar: permite valorar si en determinados dientes hay una mayor sensibilidad a estímulos de cambio de temperatura con respecto a otros dientes.
  • Hipersensibilidad por estímulos de presión: la exploración clínica puede servir para detectar zonas de sensibilidad más localizadas.

Así mismo, se debe realizar un diagnóstico diferencial con otras patologías, como caries profundas que puedan estar causando patologías pulpares. En algunos casos, puede estar indicado realizar radiografías para descartar lesiones de caries interproximales (caries en los espacios interdentales).

Una vez confirmado nuestro diagnóstico, podemos reproducir aquellos estímulos que producen la sensibilidad con el fin de confirmar el diente afectado y el sitio exacto en el que se produce el dolor.

  • Estímulos térmicos: estímulos fríos y/o calientes. El frío es lo más común.

Tratamientos para la Hipersensibilidad Dental

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La hipersensibilidad dental se puede tratar. En muchos casos, basta con utilizar un producto específico diseñado para aliviar esta molestia.

La sensibilidad dental es muy fácil de tratar. Según el tipo y el nivel de sensibilidad dental, hay algunos tratamientos que se pueden seguir fácilmente en casa y otros que se aplican directamente en la clínica.

Existen dos líneas de tratamiento para la sensibilidad dentinaria:

  • Oclusión de los túbulos dentinarios: el tratamiento se basa en cerrar los túbulos que están presentes en el espesor de la dentina y que se comunican con la pulpa, lo que reduce el movimiento del fluido contenido en su interior. Para conseguir esta oclusión, se utilizan numerosos agentes, que pueden aplicarse en la consulta dental (láser, técnicas adhesivas, barnices de flúor, selladores dentales, etc.) o bien por el propio paciente (dentífricos, colutorios o geles) como parte del cuidado bucodental cotidiano. La eficacia de estos agentes depende de su capacidad para adherirse a la superficie dentinaria y para resistir la acción erosiva de los ácidos por lo que es recomendable usarlos repetidamente. Aplicar fluoruro en las zonas sensibles para ayudar a reforzar el diente. Los selladores dentales son una solución para los dientes sensibles. Se trata de una fina capa de resina que el odontólogo puede poner sobre los dientes para ayudar a reducir la sensibilidad. Una de las formas más sencillas de mejorar la hipersensibilidad dentinaria es el uso de dentífricos y enjuagues bucales para fortalecer el esmalte de los dientes.
  • Intervención sobre las fibras nerviosas que hay en la pulpa dental: se trata de lograr un efecto de despolarización, que se consigue con productos tales como las sales de potasio. Esta línea de tratamiento es más lenta y los resultados tardan más tiempo en notarse, por lo que esta técnica puede utilizarse para conseguir mantener los resultados obtenidos tras una fase aguda de oclusión.
  • Desensibilización con láser o desensibilización con barniz: Entre ellos, los tratamientos más utilizados en la clínica dental son la desensibilización con láser o la desensibilización con barniz.

10 Consejos para prevenir la hipersensibilidad dental

  • Mantén una correcta higiene oral. El propósito de la limpieza mecánica mediante un cepillo de dientes y la limpieza interproximal con hilo dental es eliminar la placa que se forma después de comer, que puede desgastar el esmalte. Así como cepillarse los dientes al menos dos veces al día, usar hilo dental es una parte importante de su rutina de higiene dental. Usarlo al menos una vez al día evita que se acumule placa en los dientes. Utiliza un cepillo de dureza media o blanda, bien manual o eléctrico, y renuévalo cada tres meses para no perder su eficacia. La técnica de cepillado debe ser la adecuada, realizando movimientos del cepillo en sentido vertical y no horizontal.
  • No te olvides del hilo dental. El hilo dental es tan importante como el cepillado de los dientes. Te ayudará a prevenir infecciones en las encías, eliminando los restos de alimentos que se quedan en los espacios interdentales o que son de difícil acceso para el cepillo de dientes.
  • Elige bien tu pasta dentífrica. Opta por un dentífrico con un índice de abrasividad bajo para evitar desgastes del esmalte dentario y compleméntalo con un buen enjuague bucal, te ayudará a reducir la sensibilidad dental. Algunos dentífricos para blanquear los dientes contienen sustancias abrasivas que pueden dañar el esmalte. Si el dentífrico fuera el culpable de la sensibilidad dental, se cambiará de marca siguiendo las recomendaciones del dentista. Existen en el mercado pastas dentales abrasivas pueden dañar el esmalte dental, contribuyendo a la sensibilidad. Es importante elegir una pasta dental adecuada.
  • Sigue hábitos dietéticos adecuados. Antes de tratar la sensibilidad, el mejor remedio es hacer una buena prevención. Los expertos en odontología recomiendan seguir unos buenos hábitos alimenticios para prevenir la sensibilidad en los dientes. Evita el consumo excesivo de alimentos ácidos, como la calabaza, las aceitunas y algunas frutas como las moras y los arándanos. ¿Cuáles son los alimentos que favorecen la sensibilidad dental? Si los ingieres, espera, al menos, veinte minutos para lavarte los dientes, así darás tiempo a que el esmalte dentario se recupere de la agresión, gracias al efecto tampón de la saliva. Lo que comes es primordial para disfrutar de una sonrisa perfecta. Si tu alimentación se basa en productos ricos en azúcares, ácidos o alimentos muy picantes es un factor de riesgo para la sensibilidad dental.
  • Evita el consumo de bebidas y alimentos muy fríos o calientes. Los cambios bruscos de temperatura aumentan la sensibilidad dental e inflaman los nervios situados en el interior de tus dientes, provocando inflamación y dolor. Si notas que el consumo de alimentos o bebidas extremadamente frías o calientes te provoca sensibilidad dental es porque los cambios de temperatura pueden expandir y contraer el esmalte dental y la dentina. Ahora que se acerca el verano, con el aumento de la temperatura ambiental, es más frecuente el consumo de comidas o bebidas especialmente frías como refrescos con mucho hielo o helados. No es el único motivo, pero la ingesta de comidas o bebidas frías pueden desencadenar molestias o dolor en nuestros dientes debidos a una hipersensibilidad dental.
  • Deja de fumar. El tabaco está directamente relacionado con la retracción o pérdida de las encías, pudiendo desarrollar hipersensibilidad dental y otras patologías bucales como la gingivitis o la aparición de caries.
  • No hagas un uso indebido de tus dientes. Morder bolígrafos o lápices, cortar objetos o tirar de elementos con tus dientes acelerará su desgaste y la aparición de enfermedades bucodentales.
  • Emplea férulas de descarga si sufres bruxismo. El acto involuntario de apretar los dientes puede desgastar tus dientes y provocar sensibilidad dental, dando lugar también a problemas en la articulación de la mandíbula. Una buena medida para proteger los dientes es utilizar una férula de descarga durante el descanso nocturno. En muchos casos la férula de descarga contra el bruxismo mejora la situación.
  • No caigas en falsos mitos para blanquear tus dientes. La aplicación de bicarbonato y zumo de limón en los dientes no es un magnífico método de blanqueamiento como popularmente se cree, sino todo lo contrario; ambos productos resultan muy dañinos para el esmalte del diente, causando la aparición de hipersensibilidad dentinaria.
  • Consulta a tu dentista ante la aparición de hipersensibilidad dentinaria. Tu odontólogo, tras su diagnóstico según tu caso, determinará el tratamiento más adecuado y descartará la presencia de otras patologías. Si la hipersensibilidad fuera extrema o persiste a pesar de las medidas preventivas, es importante acudir al dentista para que evalúe el problema y pueda aplicar la mejor solución. Y recuerda siempre nuestro principal consejo: ante cualquier problema con tus dientes, acude a tu dentista. Y que el verano no te pille «hipersensible».
  • Cambia de enjuague bucal: Algunos enjuagues contienen alcohol y otras sustancias que pueden hacer que los dientes sean más sensibles. La solución es cambiar de enjuague. Los más adecuados son los neutros y con flúor.

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