"Todo el mundo quiere ser Cary Grant. Incluso yo quiero ser Cary Grant". Con esta sorna, Archibald Alexander Leach explicaba lo que sentía ante la figura de su 'alter ego', uno de los grandes galanes de la historia del cine, el guapo cómico por antonomasia.

Cary Grant en el trailer de "Sospecha"
Para muchos cinéfilos, también fue el mejor actor de la historia del cine. Fallecido un 29 de noviembre de 1986, Cary Grant puede presumir de tener una de las mejores filmografías jamás vistas. Si le suenan 'La fiera de mi niña', 'Historias de Filadelfia', 'Encadenados', 'Con la muerte en los talones' o 'Charada', es uno de los afortunados que conocen algunas de las mejores películas de la historia. El actor trabajó con Cukor, Hawks, Hitchcock o Stevens. Pocos de los grandes de Hollywood se le resistieron.
En cuanto a su vida personal, las historias sobre él siguen despertando el interés de la prensa y el público. Se ha hablado de su supuesto affair gay con Randolph Scott, de sus cinco mujeres, de su afición por el LSD o de las penurias económicas que sufrió en su infancia y que lo convirtieron en un hombre tacaño. En Hollywood se cuenta que incluso cobraba unos pocos centavos por firmar autógrafos al público.
Infancia y Juventud
La infancia de Archibald Alexander Leach, nacido en Bristol el 18 de enero de 1904, fue de película, pero de las dramáticas. Tuvo una hermana que murió con solo un año de edad, eso sí, cuatro años antes de su nacimiento. Su padre, Elias James Leach, era alcohólico e inestable. Su madre, Elsie María Leach Kingdom, fue ingresada en un psiquiátrico por su marido bajo “depresión”. Sin embargo, al pequeño Archie no le dijeron eso, sino que su madre había fallecido.
Es imposible saber la realidad clínica de todo el asunto, pero sí que ese mismo año Elias James se casó con otra mujer y fundó otra familia, dejando a Archibald en un estado casi de supervivencia cenicientiesca. Más allá de la pobreza e inestabilidad de su infancia, también se conoce que Grant fue un mal alumno. De hecho, dejó su educación a los 14 tras ser expulsado por un “incidente relacionado con el vestuario de las chicas” que nunca se ha esclarecido.
Los que aluden a él como un seductor se imaginan una cosa, los que afirman su homosexualidad, más bien la contraria… Lo importante es que Grant ingresó de adolescente en una compañía de Vodevil ambulante dónde se formó. Fue un chico multiusos. Durante la década de los años 20 recorrió teatros ambulantes como corista, acróbata e incluso cantante. En 1931 hizo parada en Hollywood y Paramount se fijó en él.
No fue hasta ya asentado en la industria del cine, con más de 30 años de edad, cuando su padre le confesó, poco antes de morir (falleció en 1935), que su madre seguía viva y estaba en un manicomio. Dicen que Grant tiró de influencias y dinero para conseguir sacarla, pero tras más de veinte años en la institución, su estado era lamentable.
Matrimonios y Relaciones
Sin embargo, hoy en día todavía se discute sobre su vida privada. Sus matrimonios fueron cinco:
- Virginia Cherrill (1934-1935)
- Barbara Hutton (1942-1945)
- Betsy Drake (1949-1962)
- Dyan Cannon (1965-1968)
- Barbara Harris (1981-1986)
Cary Grant, criado en la pobreza y con una legendaria fama de tacaño en Hollywood pese a ser durante años el actor mejor pagado del mundo, firmó un contrato prenupcial en todos y cada uno de sus matrimonios. Tuvo solo una hija, Jennifer Grant (1966). Curiosamente, le prohibió dedicarse al mundo de la actuación y esta respetó sus deseos hasta el fallecimiento del actor. Después, apareció en series como 'Beverly Hills 90210', 'Movie Stars' e incluso 'Friends'. Tanto ella como sus cinco esposas han negado de forma más o menos vehemente las relaciones de Grant con hombres. Algunas, como Betsy Drake, han presumido incluso de la apetencia sexual del actor. Otras se han limitado a aclarar la relación de Grant con el actor de westerns (curiosamente) Randolph Scott.
Algunos se empeñan en reivindicar su heterosexualidad, otros hablan de matrimonios ficticios y homosexualidad. La mayoría opta por la vía del consenso y habla de bisexualidad en torno a un Grant cuya estrecha relación con Scott es innegable. Cary Grant y Scott compartieron una mansión en Santa Monica durante 12 años, entre 1932 y 1944. De hecho, se dice que su matrimonio con Virginia Cherrill fue la respuesta del estudio para acallar los rumores tras aparecer en la prensa fotos de ambos conviviendo juntos.
Cary Grant y Randolph Scott
Ambos se conocieron rodando ‘Sábado de juerga’ y no tardaron en irse a vivir juntos. Mantuvieron su convivencia, matrimonios mediante, hasta que el estudio les obligó a cortar también eso por lo sano.
Lo cierto es que ni Scott y Grant, como ninguno de su familiares, han confirmado una relación que varias fuentes de chismorreos del Hollywood clásico dan por sentada. Su inclinación sexual y la amplitud y variedad de sus amantes es solo un punto más en una vida personal casi tan interesante como la profesional y de la que la orientación sexual solo debe ser un pequeño añadido.
Eso sí, es a Cary Grant al que le debemos la popularización de la palabra “gay” con el significado contemporáneo. En dicha época, el término coloquial y ofensivo era mayormente “fags” mientras que “gay” significaba alegre y extravagante. Sin embargo, en ‘La fiera de mi niña’ hay una escena en la que el personaje de Grant se ve obligado a vestirse únicamente con un camisón femenino y, cuando le descubren, se justifica con un “me he vuelto gay”.
Aunque era una forma de decir loco, divertido, etc, el vestuario de mujer completó el sentido. “Gay” no se utilizó de manera común para referirse a homosexual hasta los 70 pero, teniendo en cuenta que tanto Grant como Howard Hawks supuestamente pertenecían en secreto a la comunidad LGTBI de Hollywood, muchos historiadores siguen entendiendo ese “soy gay” como una sutil salida del armario que modificaría una palabra para siempre.
España y Sophia Loren
Uno de los episodios felices de la vida de Cary Grant tuvo que ver precisamente con España, país al que llegó para rodar la mastodóntica 'Orgullo y pasión' a mediados de los 50. El rodaje de la superproducción sobre la Guerra de la Independencia tuvo lugar entre Ávila y Segovia y, entre toma y toma, se vivió una montaña rusa emocional. Dos años antes, la protagonista femenina, una voluptuosa Sophia Loren, se había enamorado de Carlo Ponti.
El productor echó un cable a la actriz para que formase parte del reparto, pero casi se arrepiente unos meses después. Ponti no contaba con que Cary Grant coquetease con la chica de sus sueños. El protagonista de 'Con la muerte en los talones' quiso proponerle matrimonio a la Loren y cuentan las malas lenguas que incluso llegó a ridiculizar a Ponti. Ella no solo rechazó las insinuaciones del galán, sino que defendió a su amado con la furia que la caracterizaba en aquellos años.
Hubo, por supuesto, otras versiones. Algún miembro del rodaje dijo que, entre paseo y paseo, los dos actores vivieron un apasionado idilio. Pero la primera versión es la que ha prevalecido con el paso de los años. Los que conocieron a Grant durante el rodaje también recuerdan su pasión por uno de los burros que formaban parte del rodaje. Es un hecho que lo primero que Grant quiso hacer al poner un pie en España fue conocer a 'Tesoro', nombre del asno.
El resto del anecdotario del galán mientras estaba en un país que durante la posguerra confundía su nombre (muchos lo llamaban Gary en lugar de Cary) es igualmente memorable. Cary Grant se alojaba en el Hotel Palace y encargaba sus camisas a la Camisería Burgos, cuyos empleados siempre elogiaron la humildad con la que comentaba cualquier anécdota con ellos. Entre toma y toma, la estrella también se paseó por el Madrid de 1956 comprobando cómo mujeres, niños y hombres lo reconocían al pasar por lugares tan emblemáticos como la Plaza de Colón. De esto último, de hecho, hay testimonio gráfico, así como de su comida en Segovia con la Loren.

Afiche de la película "Orgullo y Pasión"
Sophia Loren ha desmentido uno de los mitos románticos más célebres de la historia del cine. La actriz italiana y Cary Grant fueron protagonistas de una relación amorosa que conquistó el Hollywood de la época. Juntos mostraban una química que, siendo evidente a la hora de trabajar juntos en las cintas “Orgullo y pasión” (1957) y “Cintia” (1958), traspasó la pantalla hasta tal punto de convertir su romance en todo tipo de mitos y leyendas.
No obstante, ahora la actriz ha decidido que es hora de desmentir lo que nunca ocurrió. “Cary Grant era un hombre muy atractivo y un actor maravilloso, pero no me pidió matrimonio”, explica Loren a sus 86 años a “Radio Times”, revista británica. Explica que habría sido “imposible” que el actor le pidiera su mano.
Últimos Años y Legado
Tras el rodaje en España, a Cary Grant lo siguieron llamando de las productoras, lo cual tenía mucho mérito en un sistema de Estudios que vivía sus últimos días de gloria. Ya alcanzada la madurez y mientras otros de sus coetáneos caían en el olvido, él protagonizaba películas inmortales como 'Tú y yo' (1957), 'Con la muerte en los talones' (1959) o 'Charada' (1963). En última él mismo dijo verse demasiado mayor para enamorar a Audrey Hepburn.
A mediados de los 50, Grant estaba casado con Betsy Drake y aún acumularía dos mujeres más, Dyan Cannon y Barbara Harris, con la que estuvo casado los últimos cinco años de su vida. Su pelo blanco y una imagen más avejentada no disimulaban que, durante unos años, había llegado a estar tan obsesionado con su físico que se sometió a varias operaciones de estética. Su acérrima defensa de la experimentación con el LSD, cuando aún se desconocían los efectos nocivos de la droga, también acabó haciendo mella en su cuidada imagen, aunque nunca perdió la elegancia ni el porte de su más de 1'80 de altura.
Su retiro a mediados de los 60 solo provocó un aumento de su leyenda. El Oscar honorífico que le concedieron en 1970 por toda su carrera, durante la que le habían considerado un mero 'enterteiner', parecía una justa compensación por no tomárselo nunca en serio. Aquella noche de premios, el gentleman por excelencia dejó caer alguna lágrima por sus mejillas y, como ya había aparcado su labor profesional, ni siquiera se molestó en disimular su pelo blanco o esos años que ya empezaban a pesarle.
El 29 de noviembre de 1981, cuando preparaba una de sus charlas en el Teatro Adler de Davenport, sufrió un derrame cerebral. Pocas horas después, fallecía en un remoto hospital de Iowa. Reconocido en vida, pese a lo elusivo de su Oscar, Cary Grant pudo comprobar que no solo él quería ser Cary Grant. Todos, absolutamente todos, quisimos serlo en algún momento de nuestras vidas.