Patatas con Calamares: Receta Tradicional al Estilo Directo al Paladar

Después de un buen marmitako o unas patatas a la riojana, uno de los guisos con patata que más me gusta son las patatas con calamares. Un plato que prepara mi madre desde que yo recuerdo y que lo borda. Esta receta de calamares en su tinta con patatas, es de esas recetas muy económicas, muy fáciles y rápidas de hacer. Es de esas que perfuman la cocina inevitablemente, haciendo relamerse a todo el vecindario. En una media hora aproximadamente tenemos un plato de cuchara que levanta un muerto, y el frío, por supuesto.

La textura y aromas potentes del calamar combinan a la perfección en este tipo de guiso que os cocino hoy. Una receta clásica de comida casera, bien preparada, nutritiva y sabrosa. La podréis ver en multitud de restaurantes como plato estrella en el menú del día o como plato de carta. Incluso la he visto en Asturias como tapa para acompañar una sidrina o un vino blanco. Os aseguro que será una receta de las que entran en casa para quedarse y preparar en multitud de ocasiones.

Y si quieres puedes tunear esta cazuela como más te guste, unas almejas o unas coquinas, o incluso un poco de rosada o bacalao. Es un plato que admite muchas variaciones. Esta cazuela de patatas con calamares te salva la comida de un domingo con los suegros, quedarás como un rey/reina. Están buenísimos y son muy sencillos de hacer.

El calamar es uno de los ingredientes perfectos para añadir a una dieta baja en calorías ya que solo tiene unas 80 calorías por 100 gramos. En otras ocasiones he hecho recetas con este gran molusco. Los calamares en salsa son una de mis receta de calamares preferidas. Es una receta fácil, os lo garantizo.

Guiso de calamares en su tinta y patata cremosa

Ingredientes y Preparación

Esta receta la podemos preparar con calamares frescos o congelados o también, con anillas de calamar. Al ser un guiso “express”, como le suelo llamar yo, vamos a utilizar caldo de pescado para acelerar el proceso. Comprad uno de buena calidad, lo más natural posible. Si tenéis alguno ya preparado genial, en mi caso siempre tengo fondo de congelador que me salva un montón de veces.

Limpiamos y lavamos el calamar si no lo estuviera. Si no, lo pedimos en la pescadería para que quiten la bolsa y la pluma. Lo mejor es que pidamos al pescadero si es posible que nos limpie los calamares, si no puede por falta de tiempo, es un poco rollo que lo sepáis. Los lavamos muy bien por fuera y por dentro y les dejamos la piel. A continuación, cortamos el cuerpo del calamar en anillas y los tentáculos y las aletas los cortamos a la mitad. Ya en casa, cortamos los calamares en trozos pequeños, que luego nos quepan en la boca de un bocado. Hacemos anillas con el cuerpo y éstas las dividimos en cuatro. La parte de los tentáculos en 2 ó 3 pedazos.

Lavamos los pimientos y los picamos en dados pequeños, desechando la parte interior de las semillas. En una cazuela ancha y plana, vertemos una lámina de aceite de oliva virgen extra, no os paséis con el aceite que no queremos que nos quede con mucha grasa y echamos el ajo picado. En esa cazuela echamos la cebolla, el ajo y los pimientos, picado todo en brunoise y lo sofreímos unos 10 minutos. Pochamos todo durante 5 minutos a temperatura media y salpimentamos para que suden todas las verduras. Rehogamos todo bien, removemos todo para juntar las verduras y cocinamos hasta que quede bien blandito y un poco tostado.

A continuación, añadimos la cebolla, un poco de sal y mezclamos bien. La clave está en pochar muy bien la cebolla a fuego lento durante unos 20 minutos para que nos quede muy blandita. Comenzamos haciendo un buen sofrito. Incorporamos los calamares y removemos al gusto. Así se juntarán todos los ingredientes y se harán los calamares antes. Van a soltar agua y durante un poquito tendrá bastante líquido, pero se evaporará rápido. Con 2-3 minutos de cocción es suficiente. Ahora es momento de agregar las anillas de calamar.

Limpiamos y troceamos los calamares, reservando la tinta y la parte limpia de su interior y los mareamos en una cazuela con un chorreón de AOVE, añadimos la cebolla, la guindilla y el pimiento finamente picados y pochamos todo. Una vez pochado añadimos el tomate rallado, mareamos, agregamos las patatas y damos unas vueltas, regamos con el brandy, añadimos el perejil picado, el pimentón y cubrimos de agua. Es mejor romperlas con el cuchillo para que suelten todo el almidón y quede una salsita más jugosa.

Antes de poner el caldo de pescado se puede también regar con un poco de vino blanco o incluso con una copita de brandy, potencia mucho el sabor, pero entonces conviene dejarlo cocer hasta que se evapore todo el alcohol. Debemos cocer lentamente las patatas hasta que queden blanditas pero sin pasarse, pero eso no lleva más de 20-22 minutos. Lo mejor es ir probando el plato para ver si está en su conjunto. Agregamos un vasito de agua, la cayena y dejamos cocinar a fuego lento durante 20 minutos.

Esta receta de calamares en su tinta con patatas, se puede hacer más espesa, con menos caldo, para comer como un aperitivo o segundo plato. Se puede hacer más clarita y añadirle unos fideos o unos granos de arroz, si se nos presentan invitados y hemos de “engordarla”. O podemos comerla tal cual, con una ensalada de lechuga y, chuparnos los dedos a placer. En Directo al Paladar | Calamares en su tinta con cebolleta.

Presentación y Acompañamiento

Servimos caliente tras dejar algún minuto de reposo. Servimos bien caliente, al momento, decorando opcionalmente con unas hojas de perejil. A partir de ahí, coser y cantar para una receta que, como en tantos otros guisos y cazuelas, va a ganar con un día de reposo cuando los sabores se asienten. Si da tiempo, claro.

Si abandonamos el mar, como la receta es potente, podemos limitarnos a dar cancha a una buena ensalada o a disfrutar de algunas hortalizas de temporada como pueden ser unos espárragos en conserva o a preparar algunas alcachofas al horno, que también quedan genial.

Pontevedresa y larpeira hasta la médula, soy una fiel seguidora de lo que en nuestra casa llamamos la regla de las tres “C”: cocinar, comer y compartir. Lo que más me gusta en el mundo es comerme un bocata en la playa mirando al mar con una cerveza bien fresquita. Soy la autora junto a mi pareja de la web de recetas El cocinero casero, un proyecto familiar que nació como hobby de fin de semana pero que poco a poco y casi sin darnos cuenta se ha convertido en el epicentro de nuestras vidas.

Para 4 3.8€/pers. El precio podría variar.

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