La periodontitis crónica es una enfermedad inflamatoria de las encías que, si no se trata a tiempo, puede provocar la pérdida de los dientes. Cuanto antes se detecte la enfermedad periodontal crónica, menos invasivo será el tratamiento y menos dañada estará la estructura bucodental.
Dentro de las variantes de la periodontitis, se encuentra la periodontitis apical crónica, una de las menos conocidas. En estos casos, la afección se encuentra dentro del conducto radicular, a causa de caries profundas o fracturas, llegando al hueso que rodea la raíz y produciendo una lesión crónica del diente.

Causas de la Periodontitis Apical Crónica
La causa principal de la periodontitis crónica es la acumulación de placa bacteriana entre los dientes y las encías, que si no se elimina durante el cepillado, con cepillos interdentales o hilo dental, se endurece y forma el sarro, que no puede eliminarse con la higiene habitual y requiere de una limpieza profesional.
La periodontitis apical está usualmente producida por una infección intrarradicular. Cuando la infección alcanza el periápice, se establece una flora mixta predominantemente anaerobia; en respuesta, el huésped libera mecanismos de defensa, en forma de varios tipos celulares, mensajeros intercelulares y anticuerpos.
Factores microbiológicos y el mecanismo de defensa del huésped interaccionan, destruyendo una gran cantidad de tejido periapical y dando lugar a los diferentes tipos de lesión periapical. La primera respuesta a nivel vascular es una rápida vasoconstricción, seguida casi inmediatamente por una vasodilatación, dando lugar a una acumulación de glóbulos rojos en el centro del vaso, y a una migración de leucocitos a las áreas periféricas, adhiriéndose a las paredes vasculares.
Esto provoca la formación de pequeñas fisuras en el endotelio del vaso, induciendo una extravasación de plasma hacia el tejido conectivo; se produce un edema, el cual aumenta la presión local y comprime las terminaciones nerviosas causando dolor. La consecuencia final del proceso inflamatorio es un infiltrado que contiene linfocitos, macrófagos y células plasmáticas.
En la fase aguda de la inflamación, se produce un exudado como respuesta a la agresión de la pulpa y el tejido periapical, con predominio de neutrófilos polimorfonucleares. Una vez que la inflamación ha alcanzado la etapa crónica, el huésped responde con una proliferación de células nuevas, vasos y fibras, en un intento de reparar la lesión, resultando en la formación de un tejido nuevo, conocido como tejido de granulación.
El intento del huésped para regenerar y reparar el tejido dañado está comprometido por la presencia de contaminación bacteriana, esto se convierte en un proceso crónico a menos que un tratamiento clínico adecuado para eliminar los agentes infecciosos se lleve a cabo.
La principal causa de la periodontitis apical es la persistencia de microorganismos en el sistema de canales radiculares. Los microorganismos encontrados en estos casos fueron predominantemente gram positivos (cocos, bacilos y filamentos, tales como Actinomyces, Enterococcus y Propionibacterium).
Otros posibles factores causantes son:
- Persistencia de la infección intrarradicular
- Infección extrarradicular (principalmente actinomicosis)
- Extraña reacción del cuerpo relacionada con el material de obturación
- Acumulación de cristales de colesterol endógenos que irritan el tejido periapical
- Lesiones quísticas verdaderas
- Tejido de cicatrización
Diagnóstico de la Periodontitis Apical Crónica
El diagnóstico de la periodontitis apical crónica incluye:
- Signos Diagnósticos: No hay respuesta al frío o pruebas eléctricas.
- Fistulografía: Para identificar la extensión de la lesión.
- Infiltrado de leucocitos polimorfonucleares y exudado inflamatorio: Observado en análisis histopatológicos.
- Lesiones periapicales: Identificadas mediante radiografías.
- Osteítis, periodontitis, celulitis u osteomielitis: En casos avanzados.
Aproximadamente la tercera parte de los quistes se diagnostican de forma casual a través de una exploración radiográfica. En general son asintomáticos hasta que por su crecimiento y/o sobreinfección debutan con una clínica que puede ser desde banal (tumefacción) hasta ocasionar deformidad facial, impotencia funcional, etc.
La imagen radiográfica más característica es la radiolucidez uni o multilocular, relacionada o no con el diente causal.

Un estudio histológico puede ser usado para medir los síntomas clínicos y los signos radiográficos contra la naturaleza de las posibles alteraciones del tejido perirradicular; y confirmar el diagnóstico de periodontitis periapical y distinguirla de una lesión no inflamatoria.
Tratamiento de la Periodontitis Apical Crónica
El tratamiento de la periodontitis crónica depende de la gravedad del caso. El tratamiento consiste en la eliminación de los agentes infecciosos mediante el tratamiento del canal radicular, permitiendo la cicatrización de la lesión.
Sin embargo, cuando la infección no es eliminada completamente, la lesión periapical permanece, siendo considerada un fallo del tratamiento.
Cuando nos encontramos con una lesión periapical que persiste después del tratamiento del canal radicular, incluso cuando sea asintomática, el dentista debería considerar entre el retratamiento del canal, cirugía periapical o la extracción del diente afectado.
Las opciones de tratamiento incluyen:
- Tratamiento de Endodoncia: Eliminación de los agentes infecciosos del canal radicular.
- Antibióticos: En algunos casos, el dentista puede recetar antibióticos para la periodontitis crónica, como geles tópicos para aplicar directamente en las bolsas periodontales o comprimidos para acabar con la infección y disminuir la carga bacteriana.
- Cirugía Periapical: Cuando el retratamiento del canal no es suficiente.
- Extracción del Diente Afectado: Como último recurso.
- NO sellar el conducto y desocluirlo: En casos de reacción sistémica.
Es crucial el seguimiento del procedimiento. Un ejemplo es el caso del Dr. [Nombre del Dr. - Dato faltante] que indica tratamiento antibiótico y analgésico por cinco días, además del tratamiento de endodoncia.

Prevención de la Periodontitis Apical Crónica
La prevención es la mejor arma para evitar esta enfermedad periodontal. Cepillarse al menos dos veces al día es fundamental para eliminar los restos de comida que pueden convertirse en sarro con el tiempo, para lo que puede ayudarte el uso de hilo dental o cepillos interdentales que limpien la suciedad entre los dientes.
Detectando la gingivitis o periodontitis a tiempo evitarás la pérdida de dientes y complicaciones más graves en tu boca. Si por el contrario ya es tarde y las manifestaciones de la periodontitis ya se hacen visibles en tu boca, por ejemplo con espacios entre los dientes o apiñamiento dental, debes saber que se puede solucionar con ortodoncia.
Además, es importante realizar visitas regulares al dentista para limpiezas profesionales y exámenes bucales.
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