El mundo natural está lleno de curiosidades y rarezas, pero, ¿qué dinosaurio tiene 500 dientes? Iniciemos una aventura jurásica y exploremos cuál es su nombre. Sin dudas, lo que más ha captado la atención de los investigadores de dinosaurios ha sido la sorprendente anatomía dental que presenta éste dinosaurio con 500 dientes, identificándolo -en honor a su descubridor y posterior lugar de hallazgo-, con el nombre de Nigersaurus taqueti.

Cráneo fundido de un Nigersaurus taqueti en exhibición en el Museo Real de Ontario. Imagen Ilustrativa de Wikimedia Commons
El Descubrimiento del Nigersaurus
En el corazón del Sahara, Philippe Taquet, un explorador y paleontólogo francés, encontró los primeros restos de una nueva especie de dinosaurio en el año 1976. Pero fue en 1999, durante las excavaciones realizadas en la república de Níger, que se hallaron más restos fósiles y en mejor estado, con los que el paleontólogo estadounidense, Paul Sereno, pudo continuar armando el esqueleto del Nigersaurus.
Una nueva especie de dinosaurio africano, de 110 millones de años de antigüedad y con un hocico que funcionaba como una especie de aspiradora, fue presentada en Washington por paleontólogos estadounidenses. Didier Duthiel, un miembro del equipo de Sereno, fue el primero en observar los huesos del Nigersaurus en 1997. En dos expediciones al Sáhara, los expertos recolectaron casi el 80% del esqueleto. La osamenta del animal reconstituido actualmente en el Museo de National Geographic tiene 13 metros de largo y se considera que pertenece al primo menor del diplodocus de América del Norte.
Características Físicas y Alimentación
De huesos y cráneo livianos, la forma de su mandíbula estaba perfectamente dispuesta y adaptada para extraer alimentos del suelo con gran facilidad (plantas, brotes, raíces) y también de árboles o cualquier superficie plana. Un saurópodo herbívoro, de tamaño pequeño, con boca ancha y cuadrada y un cuerpo bastante ligero comparado a otros de su familia; pesando lo que pesa un elefante, más o menos 4 toneladas, se estima que medía 9 metros de alto y de 2 a 3 metros de largo, vivió hace 110 millones de años en el Cretácico inferior.
En relación a otros saurópodos, tan altos como un edificio, Nigersaurus era realmente el "pequeñín" de su género. Casi todo su esqueleto estaba repleto de sacos de aire, menos sus extremidades, que eran macizas y robustas. Su cola era muy larga, al contrario de su cuello, corto. Sus patas delanteras tenían dos tercios del tamaño de las traseras, la columna del Nigersaurus es un tema de asombro, con sólo 13 vértebras, la causa de su cuello corto.

Representación artística del Nigersaurus pastando.
La Singularidad de sus Dientes
El cráneo es, probablemente la parte más interesante del dinosaurio con 500 dientes, además de ser muy diferente y raro, estaba especializado para su alimentación, aunque sus huesos de la cara eran muy delgados, podía conseguir perforar hoyos en la tierra. Tenía dientes alargados y curvados, ligeramente planos hacia atrás.
Este dinosaurio es el único animal conocido que tiene todos los dientes al frente de la cara. Debido al posible desgaste acelerado, tenía una columna de dientes de reemplazo debajo de la hilera de dientes activos; en el caso de que alguno se rompiera, mudando cada diente con una frecuencia increíble, cada 2 semanas aproximadamente.
Con estos dientes el Nigersaurus cortaba helechos y otras plantas rastreras. Cada mes se le desgastaban los dientes y los reemplazaba inmediatamente con otros que surgían detrás de ellos. Una investigación con escáner reveló nueve columnas de dientes de repuesto que crecían al mismo tiempo, detrás del diente activo.
En comparación a otros saurópodos, este dinosaurio es pequeño. Imagen Cortesía de The Us Sun
Adaptaciones y Estilo de Vida
Otra singularidad de este dinosaurio, de nueve metros de largo, es su poco peso. Sus vértebras y el cerebro están llenos de espacios donde no había carne, sino sólo aire, como ocurre con los pájaros, que son parientes de los dinosaurios. Al mismo tiempo, los huesos de sus patas eran relativamente finos. "Intentaba aligerar peso", porque menos peso significa menos energía necesaria para mantener el cuerpo, según Sereno, profesor de la Universidad de Chicago.
Esos descubrimientos proyectan una imagen de un animal relativamente vulnerable. "No tiene armadura y sus huesos son muy frágiles, como un pieza de papel", aunque reforzados con colágeno y tejidos de apoyo, explicó Wilson. Además, caminaba con la cabeza para abajo, en un lugar poblado de terribles depredadores, incluido un cocodrilo de 12 metros de largo. Sobrevivió al moverse en manadas, conjeturó Wilson, y la abundancia de fósiles de este dinosaurio en Níger apunta a que era muy común en la Era Mesozoica.
Nigersaurus: ¡El dinosaurio con más de 500 dientes! | Documental de dinosaurios
Tras una década de estudio, el Nigersaurus aún contiene misterios. Se desconoce, por ejemplo, la función de su larga cola. No la arrastraba, porque no hay pruebas fosilizadas de su paso, aunque sí existen huellas, con lo que la debía llevar en el aire, indicó Pereda. Para un animal que consiguió reducir muchos de sus huesos al grosor del papel con el objeto de conservar energía, el tener la cola en alto parece un exceso.
El Legado del Nigersaurus
A pesar de sus peculiares rasgos, los fósiles de estos dinosaurios se hallan frecuentemente en los lugares de excavaciones paleontológicas, llegando a la conclusión que tal vez ésta especie tuvo un impacto importante en el ecosistema de la era jurásica. Hasta los momentos es la única especie registrada de su género y literalmente, Nigersaurus significa “lagarto de Níger”.
Muchos dinosaurios han dejado huella por su tamaño colosal o su fiereza, pero el Nigersaurus destacó por su singular aparato dental. Su historia, sin embargo, permaneció enterrada durante décadas. Los primeros huesos del Nigersaurus salieron a la luz en los años 60, cuando el paleontólogo Philippe Taquet exploró la región de Gadofaoua, en Níger. No fue hasta 1997 que un equipo liderado por Paul Sereno y Jeff Wilson Mantilla, ambos exploradores y paleontólogos, volvió al lugar y excavó los restos con tecnología moderna.

El paleontólogo Paúl Sereno junto con el Nigersaurus. Imagen Ilustrativa de Desert News
Lo que encontraron era tan inusual que algunos huesos del cráneo dejaban pasar la luz. Finalmente, en 1999, el dinosaurio recibió un nombre: Nigersaurus taqueti, en honor a su país de origen y al paleontólogo que inició su hallazgo.
Los estudios revelaron además que sus huesos estaban huecos, con sacos aéreos similares a los de las aves actuales. Los resultados mostraron que el dinosaurio mantenía el hocico inclinado hacia el suelo, ideal para pastar. Su sentido del olfato, por otro lado, parecía poco desarrollado, lo que sugiere que no dependía mucho de él para sobrevivir. Pasaba la mayor parte del tiempo comiendo, como si su única misión fuese mantener el ritmo de desgaste dental que lo hacía tan especial.