La caries dental es, con toda probabilidad, lo último que el paciente de una clínica dental desea escuchar a su odontólogo. Es una de las enfermedades infecciosas más comunes, y entender su progresión es crucial para prevenir complicaciones. Este problema de salud bucodental sucede cuando la placa dental (constituida por partículas de alimentos, bacterias y minerales) se forma sobre la superficie del diente como consecuencia de unos hábitos de higiene dental inadecuados.
No son pocos los afectados que se preguntan cuánto tarda una caries en llegar al nervio. Sin embargo, este proceso no puede cuantificarse de manera precisa en un número determinado de años. No obstante, es posible responder de otra forma a la cuestión de cuánto tarda una caries en llegar al nervio: explicando las etapas del proceso de formación de este problema de salud bucodental.
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Etapas del Desarrollo de la Caries Dental
La caries no aparece de la noche a la mañana, sino que atraviesa varias etapas que muchas veces pasan desapercibidas. Entender cómo evoluciona esta enfermedad silenciosa es clave para detenerla a tiempo. A continuación, exploraremos las etapas del progreso de la caries dental:
- Fase 1: Puntos Blancos
En primer lugar, esta enfermedad se manifiesta con la aparición de puntos blancos en la superficie de la pieza o piezas dentales afectadas. En un primer momento aparecen unas manchas blancas que son el resultado de la descalcificación superficial del esmalte dental. La descalcificicación es el resultado del ataque del ácido que crean las bacterias de la placa dental al metabolizar los azúcares presentes en la dieta.

Etapas iniciales de la caries dental.
- Fase 2: Deterioro del Esmalte
En una segunda etapa, el deterioro del esmalte hace que se rompa en la parte inferior del diente, da lugar a lesiones internas, que pueden ocasionar la rotura del diente en casos extremos. Aquí es cuando comienza una lesión dentro del diente, y si el deterioro persiste, la superficie del diente es susceptible de romperse.
- Fase 3: Afectación de la Dentina
Al debilitamiento del esmalte sigue el de la dentina (una capa de marfil que rodea la pulpa dentaria). Cuando la caries ha llegado a esta fase, el dolor comienza a hacerse presente de una forma aguda en el diente enfermo. Si el ataque ácido continúa la lesión provocada por la caries llega hasta la dentina (que es la capa del diente que se encuentra por debajo del esmalte). En esta fase las molestias pueden ser bastante importantes y puede aparecer dolor.
- Fase 4: Afectación de la Pulpa
Este problema hace que la pulpa, que es el centro de la pieza dental, sea vulnerable a la acción de las bacterias. Cuando la pulpa se infecta, se forma un pus que deteriora los nervios y vasos sanguíneos del diente. Si la pulpa se llega a infectar con bacterias, lo que va a suceder es que se forma un pus que mata los vasos sanguíneos y los nervios dentales. Si las bacterias responsables de la caries llegan a la pulpa se suele producir lo que se conoce vulgarmente como dolor de muelas. Los tejidos infectados primero se inflamarán y después morirán. El tratamiento en esta etapa suele ser la endodoncia, conocida coloquialmente como “matar el nervio”.
En consecuencia, los afectados que atraviesen esta etapa y se pregunten cuánto tarda una caries en llegar al nervio, deben entender que el mismo ya ha sido afectado en esta fase.
- Fase 5: Absceso y Pérdida del Diente
Esta enfermedad continúa con los abscesos, cuya formación se acompaña de intensos dolores, que preceden a la pérdida definitiva de la pieza dental. Una vez que esta infección ha llegado hasta la punta de la raíz del diente, lo más probable es que se infecten los huesos adyacentes. Por otra parte, las encías y la lengua pueden sufrir e hincharse, también puede verse afectada el habla y se podrían desencadenar otras enfermedades.
Factores Etiológicos Implicados
Hay que considerar la caries dental como una enfermedad multifactorial condicionada tanto en su localización y extensión, como en su progresión por elementos, como son las características del huésped (diente), la presencia de bacterias (microflora) y el sustrato (carbohidratos refinados), que tienen que coincidir en el tiempo en una medida determinada. El conjunto de ellos constituye un sistema donde cada elemento puede ser un factor de riesgo para desarrollar la enfermedad y, a su vez, convertirse en un elemento para su prevención y control.
Cierto número de factores propios del huésped determinan la predisposición de riesgo y la gravedad de la caries, como son la composición y el flujo de la saliva, los procesos eruptivos, la morfología del diente y la naturaleza físico-química de la superficie dentaria. Por otra parte, se han implicado otros factores como la edad y la genética, y aspectos ajenos a la propia afección, como los factores sociales, económicos y culturales.
La presencia de microorganismos es necesaria para el desarrollo de la caries, siendo el Streptococcus el más implicado en este proceso y especialmente las especies mutans, sanguis y salivarius, y sobrinus. Este aspecto microbiológico determina que la caries dental es una enfermedad transmisible.
Las bacterias acidogénicas del biofilme dental necesitan los hidratos de carbono como fuente de energía para sus actividades celulares. Los hidratos de carbono, como la sacarosa y lactosa, son metabolizados con rapidez por ciertos microorganismos, produciendo mayor acidez en periodos cortos.
El Papel de la Dieta
Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado el papel fundamental de la dieta en la etiología de la caries. Los hidratos de carbono, especialmente los azúcares, son rápidamente metabolizados por las bacterias cariogénicas y eliminan ácidos que causan un súbito descenso del pH normal a partir del que se inicia el proceso de desmineralización del esmalte dentario. La recuperación del pH normal tarda entre 20 y 30 minutos, dependiendo de la capacidad “tampón” de la saliva y de la concentración y adherencia de los alimentos, entre otros factores.
La frecuencia en la ingesta de alimentos cariogénicos, sobre todo entre comidas, tiene una fuerte relación con el riesgo de caries, pues favorece cambios en el pH y alarga el tiempo de aclaramiento oral, lo que incrementa la probabilidad de desmineralización del esmalte.

Algunos alimentos que contribuyen al desarrollo de la caries.
Estrategias de Prevención
La mejor forma de prevenir la aparición de caries dental es cepillarse a diario después de las comidas, procurando que el dentífrico cuente con flúor. Último, y no menos importante, es fundamental reducir la cantidad de bacterias que hay en tu boca, aunque es imposible eliminarlas al 100%, existen formas de controlarlas.
Prevención Primaria
Siendo la caries una enfermedad transmisible, la prevención primaria se ha de centrar en la intervención sobre la colonización de la flora oral del bebé durante el primer año. Hay datos que confirman que el éxito de la intervención es mayor cuando se comienza con la embarazada y, sobre todo, si se le motiva a cuidar su propia boca para proteger la de su bebé se puede conseguir una colonización de la boca del niño con menos cantidad de bacterias cariogénicas, controlando así uno de los principales factores predisponentes a presentar la enfermedad en la primera infancia.
Orientación Anticipada sobre la Caries
Se trata de dar información adecuada a los padres sobre los aspectos más importantes de la salud oral del niño en los primeros años. Debe incluir aspectos como origen de la caries, la higiene oral, los hábitos dietéticos y el uso racional del flúor:
- Higiene oral: Los padres deben limpiar los dientes del niño desde su aparición al menos 2 veces al día una de ellas por la noche antes de acostarlo y esta responsabilidad se debe mantener mientras el niño crece y va adquiriendo habilidad para realizar por sí mismo la higiene.
- Flúor: El cepillado dental con pasta fluorada es la medida de prevención de la caries más efectiva que existe por cuanto que es accesible, y está extendida y aceptada universalmente en todas las culturas, y conduce a establecer un hábito de higiene en el niño desde muy pronto.
- Dieta: Se debe explicar la importancia de limitar la frecuencia de contacto con azúcares sólidos o líquidos a partir de los 6 meses. No acostar al niño a dormir con el biberón porque es la forma en la se aumenta la permanencia de sustratos sobre los dientes a partir de los cuales las bacterias acidogénicas en el biofilme dental, producirán ácidos que bajarán el pH bucal, resultando en la desmineralización del esmalte.
Estrategias Específicas para Disminuir el Riesgo de Caries
- Establecer progresivamente una dieta variada, equilibrada, sin excesivos contenidos en dulces y grasas, acostumbrar al niño a seguir las pautas horarias que progresivamente han de confluir en las 5 comidas diarias, para que los factores protectores actúen y no se agoten, educarle a beber agua para satisfacer la sed, limitando el consumo de otros alimentos no esenciales para la nutrición.
- Crear un hábito de higiene de la boca que incluye la limpieza de los dientes al menos 2 veces al día y una de ellas por la noche es fundamental para disminuir el riesgo de caries. Es difícil eliminar por completo el biofilme de todas las superficies dentales con el cepillado dental y menos que un niño de corta edad lo consiga.