Protección de Encías Durante el Blanqueamiento Dental Casero: Guía Completa

Conseguir una sonrisa blanca y radiante es un objetivo estético para muchas personas. Hoy en día, hacerse con un kit domiciliario para blanquear los dientes es tremendamente fácil. Los hay en cualquier plataforma de comercio electrónico: los más sencillos se presentan en polvo a base de carbón activado; los hay que incorporan un aparatito con luz LED y un pincel, otros con tiras recubiertas de gel y los que llegan más lejos incluyen una férula y jeringuillas con gel. Y sí, son métodos baratos para conseguir unos dientes blancos, pero pueden salir muy caros, porque los riesgos son elevados.

Sin embargo, es crucial proteger las encías durante este proceso para evitar irritaciones, quemaduras y otros problemas. En definitiva, es prioritario acudir a un profesional licenciado en odontología a la hora de hacerse un blanqueamiento dental.

Blanqueamiento Dental con Férulas: Una Opción Segura y Efectiva

Si estás pensando en blanquear tus dientes en casa con férulas, seguramente te preguntas si realmente funciona, si es seguro, cuánto más blancos verás tus dientes y qué opinan quienes ya lo han probado. El blanqueamiento dental con férulas (también llamado blanqueamiento dental ambulatorio, blanqueamiento con cubetas o kit blanqueador dental profesional) es un tratamiento para aclarar el tono de los dientes que se realiza principalmente en tu hogar, pero preferiblemente bajo la indicación y supervisión de un dentista.

Consiste en usar unas férulas transparentes hechas a medida de tus dientes, dentro de las cuales se aplica un gel blanqueador especial. Las férulas blanqueadoras son como unas fundas o moldes flexibles que encajan perfectamente en tu dentadura, fabricadas a partir de impresiones de tus dientes. Al ser a medida, aseguran que el gel blanqueador cubra bien la superficie dental y no se escape hacia las encías.

El gel utilizado contiene peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida en concentraciones seguras y efectivas (mucho más altas que las permitidas en productos blanqueadores de supermercado, pero disponibles legalmente solo a través de clínicas dentales). Estos agentes blanqueadores penetran en el esmalte y la dentina del diente, oxidando los pigmentos que causan el tono amarillo o manchado.

Muchos dentistas ofrecemos el blanqueamiento ambulatorio con férula porque permite un aclarado gradual y completo en unas pocas semanas, manteniendo un mejor control de la sensibilidad. A diferencia de una sesión única con lámpara en clínica, el método con férulas en casa expone tus dientes al agente blanqueador por más tiempo pero con menor concentración por sesión, logrando resultados similares o superiores de forma más cómoda para ti.

Importancia de la Supervisión Profesional

Eso sí, “en casa” no significa sin supervisión. Lo ideal es acudir primero al odontólogo: él evaluará tu salud bucodental, hará una limpieza previa si es necesaria y tomará los moldes para las férulas a medida. Luego tú seguirás el tratamiento en tu hogar con el kit blanqueador dental proporcionado, pero con revisiones o comunicación con la clínica para asegurar que todo va bien.

En mi práctica profesional he visto decenas de pacientes conseguir sonrisas notablemente más blancas tras el tratamiento ambulatorio con férulas. Muchos de ellos llegan con dudas, habiendo leído opiniones diversas en foros y comentarios en internet. Yo mismo investigué experiencias ajenas antes de blanquearme los dientes por primera vez.

Por ejemplo, una paciente mía, María, fumadora y gran consumidora de té, notó sus dientes varios tonos más claros después de 4 semanas usando las férulas cada noche. “Tenía los dientes muy manchados y ahora los veo genial, mucho más blancos pero naturales”, comentó feliz. Incluso un año después, sus dientes seguían más blancos que al inicio (aunque no tan brillantes como justo al terminar, algo normal).

Un tema frecuente en opiniones es la sensibilidad. Algunas personas reportan que durante el tratamiento sintieron pequeñas punzadas de sensibilidad al tomar bebidas frías, especialmente si se dejaban las férulas puestas más tiempo del indicado. En mi caso personal, las primeras noches sentí los dientes un poco “delicados”, pero ajusté el tiempo de uso y usé una pasta dental desensibilizante, y la molestia desapareció. La mayoría describe la sensibilidad como “leve y temporal”.

De hecho, la evidencia científica indica que la sensibilidad dental y una ligera irritación de encías son los efectos secundarios más comunes del blanqueamiento, pero suelen ser mildes y transitorios, desapareciendo al cabo de uno o dos días de pausa o al finalizar el tratamiento.

Casi todos coinciden en que las tiras u otros productos comerciales se quedan cortos: “El efecto solo se notaba al quitarlas y al día siguiente ya no”, decía una usuaria sobre unas tiras famosas, tras dos semanas de uso. En cambio, quienes optaron por las férulas a medida vieron un cambio más notorio.

También vi comentarios de personas que obtuvieron el gel blanqueador por su cuenta tras que un dentista les hiciera las férulas, para abaratar costos, y lograron mantener su sonrisa blanca con retoques ocasionales.

También aparecen opiniones negativas, casi siempre ligadas a tratamientos sin control profesional. Por ejemplo, alguien contó que en una cadena dental le cobraron por adelantado y sintió que la “obligaban” a hacerlo sin explicarle bien; salió asustada al leer luego por internet posibles daños. Otro caso fue quien usó un gel comprado online sin consulta previa y se quemó las encías por sobrepasar la dosis.

Estas experiencias resaltan la importancia de acudir a un dentista de confianza: un buen profesional te dirá honestamente si eres candidato ideal o no, ajustará el tratamiento a tus necesidades y te acompañará para que todo salga bien. Si una clínica te presiona o no responde tus dudas, busca una segunda opinión.

Las opiniones de personas reales (incluyéndome a mí) respaldan que el blanqueamiento con férulas en casa sí merece la pena por su eficacia y comodidad, siempre que se realice con responsabilidad.

Una de las ventajas de este método es que es sencillo de realizar, pero es fundamental seguir las instrucciones al pie de la letra. Antes de empezar, visita a tu dentista. Este paso es obligatorio si buscas un blanqueamiento dental casero seguro y efectivo.

En esa cita inicial, el odontólogo examinará tu boca para confirmar que no haya caries, problemas de encías (gingivitis, periodontitis) u otras condiciones que deban tratarse primero. Luego viene la toma de impresiones de tus dientes (moldes). Con esas impresiones, en el laboratorio dental fabricarán tus férulas transparentes a medida - normalmente se hacen una para la arcada superior y otra para la inferior. Son de un plástico flexible y fino, diseñadas para ajustarse cómodamente y cubrir solo tus dientes, no la encía.

Toma una jeringa de gel blanqueador y dispensa una gotita de gel dentro de cada compartimento de la férula correspondiente a cada diente frontal. ¡Ojo! Aquí menos es más: no por poner más gel tus dientes blanquearán más rápido, al contrario, el exceso suele salirse al colocar la férula y puede irritar encías o garganta.

Coloca la férula con cuidado sobre tus dientes, presionando ligeramente para que se ajuste bien y el gel se esparza por la superficie. Si notas que sobresale gel por los bordes, limpia ese exceso inmediatamente con una gasa o tu dedo envuelto en papel, para que no quede gel sobre la encía. Al principio puede resultar un poco engorroso o baboso (es normal salivar más con la férula puesta). Pero te acostumbrarás en uno o dos días.

Por lo general, se recomienda llevar puestas las férulas con el gel entre 4 y 6 horas al día. Muchos pacientes optan por usarlas durante la noche al dormir, ya que así cumplen el tiempo sin interrumpir sus actividades diarias.

La duración total del tratamiento varía: habitualmente de 2 a 4 semanas de uso diario. En casos de dientes muy amarillentos o manchados, el odontólogo puede sugerir extenderlo a 5-6 semanas en total para obtener un mejor resultado, siempre evaluando que no haya mucha sensibilidad. En cambio, si ya en dos semanas alcanzaste el tono deseado, podrías detenerte ahí según criterio profesional. Cada persona aclara a un ritmo distinto.

Recomendación del odontólogo: el blanqueamiento con cubetas lo puedes realizar de 8 a 15 días.

Una vez completado el periodo indicado (ej. 4 semanas), se hace una revisión final en la clínica. Allí comparamos el color inicial y final de tus dientes (¡te sorprenderá la diferencia!), verificamos que todo esté en orden y te damos recomendaciones para mantener tu nueva sonrisa.

Tras cada uso (por ejemplo, al levantarte si las usaste de noche), retira las férulas y enjuaga tu boca con agua tibia. No ingieras restos de gel; escupe el agua de enjuague. Luego lava las férulas suavemente solo con agua fría o tibia (no uses agua caliente, podría deformarlas) y un cepillo de dientes suave, sin pasta dentífrica, para eliminar residuos de gel. Enjuágalas bien y guárdalas en su estuche.

Esta es la gran pregunta que todos tenemos: “¿Lograré la sonrisa blanca que deseo?”. Por lo común, se consigue aclarar de 2 a 4 tonos en la escala de color dental. Hay casos en que el cambio ha sido de hasta 5-6 tonos en dientes muy amarillos, pero no todos alcanzaremos ese nivel.

Aproximadamente a la primera semana ya empiezas a notarlo. Al mirarte cada día quizás el cambio es gradual y no te sorprende, pero si comparas con la foto inicial o alguien que no te veía hace días te dice “¡qué dientes más blancos!”, te darás cuenta. El pico del blanqueamiento suele lograrse tras 3-4 semanas de uso continuo.

Aquí debemos ser claros: ningún blanqueamiento es permanente de por vida. Con el tiempo, los dientes pueden oscurecerse ligeramente de nuevo, sobre todo si vuelves a exponerlos a agentes que manchan (como café, vino tinto, tabaco) o simplemente por el envejecimiento natural del diente.

Muchos pacientes mantienen un tono mucho más claro que el original durante 1 a 3 años antes de notar que necesitan un repaso. Los primeros 6-12 meses suelen lucir casi igual de blancos; luego puede ocurrir una leve recidiva (reaparición) del color antiguo en torno a un 10-20% del cambio logrado, según explican los expertos.

Yo recomiendo conservar las férulas a buen recaudo; así, si en un año tus dientes pierden un poco de brillo, tu dentista puede suministrarte gel para que hagas un retoque en casa de 2-3 noches y vuelvas al blanco logrado inicialmente.

Absolutamente sí, si el tratamiento está bien planificado. El dentista te ayudará a escoger un tono objetivo que armonice con tu sonrisa y tez. El objetivo es una mejora estética notable pero creíble.

Debo mencionar que hay tipos de pigmentación difíciles de eliminar por completo con blanqueamiento. Por ejemplo, los dientes manchados por tetraciclinas (un antibiótico) o con coloraciones grises por trauma pueden resistirse al cambio; pueden mejorar, sí, pero tal vez no lleguen al tono deseado y requieran tratamientos alternativos (como carillas). En dientes con flúorosis (manchitas blancas opacas) el blanqueamiento puede uniformar un poco el color de fondo pero las manchas blancas pueden seguir notándose.

Puedes esperar dientes visiblemente más blancos por varios años, con la posibilidad de necesitar un mantenimiento puntual. Yo, después de mi tratamiento, noté que al menos durante dos años completos mantuve la sonrisa mucho más luminosa que antes; solo pasados casi 3 años volví a hacer un ligero repaso.

Esta es otra preocupación muy entendible: “¿Me puede hacer daño en los dientes?”. La respuesta breve es sí es seguro, siempre y cuando se realice bajo las condiciones adecuadas.

Como ya mencioné, el efecto adverso más común es la sensibilidad en dientes o encías durante el tratamiento. Puede ocurrirle a aproximadamente la mitad de las personas en algún grado. Suele manifestarse como pequeñas molestias al consumir algo frío, o un leve cosquilleo en los dientes mientras llevas la férula. ¿Por qué pasa? Porque el gel blanqueador penetra el esmalte y temporariamente puede irritar las terminaciones nerviosas del diente.

La mancha blanca en la encía y las molestias desaparecen en unas horas o pocos días.

Riesgos de los Kits de Blanqueamiento Dental Caseros No Supervisados

Algunos kits de blanqueamiento dental vendidos por internet contienen concentraciones peligrosas de químicos agresivos. Es más barato pero, a la larga, puede salir caro. Algunos kits vendidos por Internet contienen niveles peligrosos de peróxido de hidrógeno: mientras que el límite legal para los profesionales es del 6%, los kits blanqueadores sin receta no deben contener más del 0,1%.

El doctor Khaled Kasem, jefe de ortodoncia de Impress, cuenta que con un kit casero de talla única “es probable que el gel se derrame en la boca o la piel, provocando quemaduras químicas. Por eso es tan importante comprobar los ingredientes antes de comprar cualquier producto.

«Aunque la mayoría de los kits de blanqueamiento caseros contienen peróxido de hidrógeno, los hay con dióxido de cloro, que es el mismo ácido que se utiliza para limpiar piscinas. Además, y aunque pueda sonar dramático, al aplicar productos químicos peligrosos es posible que se destruya el tejido de las encías, y en algún caso, que se pierda el diente.

Hay que tener en cuenta que, al acudir a una clínica, el precio más elevado está justificado. El bajo coste es, claramente, el motivo del éxito de los kits de blanqueamiento dental.

Como explica la doctora Claudia Bustamante, odontóloga de la Clínica Dr. Férulas estándar. Los kits que venden en el mercado incluyen férulas estándar, y por tanto, al ser la misma para todos pueden no ajustarse correctamente, cuando es imprescindible que queden “como un guante en la superficie del diente. Al ser talla única puede no cubrirse toda la parte coronal, ni las encías ni las mucosas, las cuales pueden sufrir daños irreparables si están en contacto con los productos para realizar el blanqueamiento”, detalla la especialista.

El ingrediente activo debe ser elegido a conciencia por un profesional para su uso correcto, tanto para determinar la concentración como el tiempo, la frecuencia de uso y los dientes a tratar. “Las composiciones de los blanqueamientos son variadas. Están el peróxido de hidrógeno, el peróxido de carbamida y alguno más. Todos ellos deben tener un uso estrictamente por parte de odontólogos, ya que utilizarlos sin protección a nivel de mucosas y de encías puede producir quemaduras, y la concentración elevada puede aumentar considerablemente la sensibilidad dental.

Corresponde al odontólogo elegir el tiempo de exposición y qué dientes deben tratarse, dependiendo del estado y salud de cada uno. “Hay que valorar igualmente las causas del color no deseado; no es lo mismo tratar dientes con tinción por medicamentos, por tratamiento endodónticos previos, por cambios hormonales, por falta de higiene, por protocolos prolongados o simplemente por tener un color oscuro que no se vea bien por el tono de piel, todo ello determina el tiempo de blanqueamiento a seguir.

La higiene bucal es indispensable para tener una buena salud dental. Existen muchos productos que nos ayudan a aliviar el exceso de sensibilidad, como los enjuagues bucales. Una de las maneras para calmar la sensibilidad dental después de un blanqueamiento es cuidando los alimentos que se ingieren. Si el problema es por la temperatura, evita los productos muy fríos o muy calientes.

Untar las encías con aceite de sésamo, de clavos de olor o la raíz de jengibre que posee un alto poder analgésico son recomendaciones sobre cómo aliviar el dolor después de un blanqueamiento dental de manera local.

Está comprobado por los propios especialistas en salud dental que cerca de un 80% de las personas que se hacen un tratamiento blanqueador en los dientes, justo después y por unos días, sufre de sensibilidad dental. Esto se debe a que este tratamiento puede llegar a ser algo agresivo con el esmalte dental, algo que depende de cómo se lleve a cabo y de cuál sea el estado de salud previo del paciente.

En el tratamiento para blanquear los dientes se utilizan el peróxido de carbamida y el peróxido de hidrógeno o agua oxigenada, ya que logran eliminar residuos y penetrar en el esmalte aclarándolo. El problema se da cuando penetra demasiado el esmalte, ya sea por haberse excedido en la fórmula o en su uso por realizarse este tratamiento demasiadas veces o muy a menudo. Además, recordemos que a algunas personas les afectará más que a otras dependiendo de la calidad de su esmalte.

Si se te quema la encía o labio durante el blanqueamiento lo sueles notar como que te ardía la encía en la zona donde te toca el producto blanqueador. A la observación verás como una costra blanquecina en la zona del tejido blando en el cual ha tocado el liquido. Otro caso frecuente en que se puede quemar la encía por el producto blanqueador cuando usas férulas en casa.

Hace unos días fui al dentista a hacerme un blanqueamiento dental led, y durante la sesión me picaba muchísimo la encía. ¿Es normal notar ese picor/escozor en las encías ?Aguante, y cuando me quitaron el protector de las encías… me fui a mi casa con una línea blanca en las encías. Me dijeron que es una quemadura y que es normal.Al día siguiente visite al odontologo, (ya no tenía lo blanco en las encías, pero tengo hasta heridas, muy irritadas, y veo las estrellas cada vez que tengo que limpiarme la boca). Se trata de un efecto de este blanqueamiento que esta descamando las mucosas y sí, puede afectar también a tus encías.

Llevo un día blanqueamiento en casa con férula y me quedaron las encías muy irritadas y rojas casi al punto de sangrar. Además tengo un a sensación de quemazón en la encía y algo de sensibilidad en mis dientes.Me gustaría saber qué debo hacer lo suspendo, disminuyo la cantidad. Debes colocar menos cantidad de producto blanqueador en las cubetas para que al colocar estas el producto no se vaya a las encías. En resumen, sí te has quemado la encía y mi consejo es que esperes a que esta cicatrice para aplicar de nuevo el blanqueamiento dental (que si utilizas férulas, únicamente deberá ser una gota pequeña en casa diente).

Consejos para un Blanqueamiento Dental Casero Seguro

  1. Consulta a tu dentista: Antes de comenzar cualquier tratamiento, es fundamental que un profesional evalúe tu salud bucal y te aconseje sobre el método más adecuado.
  2. Usa férulas a medida: Las férulas estándar pueden no ajustarse correctamente, permitiendo que el gel blanqueador entre en contacto con las encías.
  3. Controla la cantidad de gel: Aplica solo una pequeña gota de gel en cada compartimento de la férula, evitando que se desborde y entre en contacto con las encías.
  4. Lava las férulas correctamente: Después de cada uso, lava las férulas con agua fría o tibia y un cepillo suave, sin pasta dentífrica.
  5. Vigila la sensibilidad: Si sientes sensibilidad dental, reduce el tiempo de uso de las férulas y utiliza una pasta dental desensibilizante.

Siguiendo estos consejos, puedes proteger tus encías y lograr una sonrisa más blanca y saludable de forma segura.

Remedios para la Sensibilidad Dental Después del Blanqueamiento

Para saber cómo quitar la sensibilidad de los dientes por un blanqueamiento lo primero que hay que tener en cuenta es que es vital seguir cuidando bien de nuestra boca, para que se puede recuperar cuanto antes. Limpiar la boca y los dientes correctamente es esencial para tratar esta afección. Sigue los mismos pasos de siempre, pero utiliza productos especiales para cuidar la dentadura en esta situación, es decir, un cepillo de cerdas suaves, pasta especial para ello, enjugue para encías sensibles o especial para esta condición dental e hilo o seda dental, siempre de forma suave.

Mientras te dure esta condición te recomendamos que cambies tu dentífrico habitual por uno específico para tratar la sensibilidad dental. Deberás usarlo tres veces al día, es decir, cada vez que te aves la boca. Olvídate de otras pastas con sabores muy refrescantes o con efecto blanqueador.Esta pasta te ayudará a sellar los poros dentales que comunican a través de los túbulos dentales directamente con el interior del diente o dentina y el nervio, dónde sientes el dolor.

Este tipo de geles está formulados expresamente para ayudar a reducir rápidamente la sensibilidad de esta zona de la boca, causando un efecto analgésico o algo anestésico. Si te aparece este problema después de que un profesional blanquee tus dientes, lo más probable es que debas dejar el blanqueamiento, al menos, por un tiempo hasta que te recuperes y fortalezcas tus piezas dentales, o bien para no volver a usarlo.

La férula de descarga o funda o protector bucal o dental es una de las mejores soluciones para aliviar el dolor por sensibilidad dental. Usando esta funda evitarás que tus piezas rocen las unas con las otras y así sentirás menos molestias, incluso evitando despertare por la noche debido a esto. Este es un consejo que especialmente se recomienda a quienes padecen bruxismo.

Existen varios tipos de comida y bebida que causan este problema y que, en caso de padecerlo ya, lo empeoran notablemente. Por ello, se tienen que evitar alimentos que producen sensibilidad dental, como los siguientes:

  • Alimentos ácidos
  • Los dulces y los alimentos muy azucarados
  • Alimentos muy fríos
  • Alimentos muy calientes

Tanto las temperaturas extremas como los azúcares y ácidos provocan, de forma inmediata, una sensación de dolor agudo en las piezas afectadas. Además de seguir todos estos consejos efectivos para cuidar los dientes sensibles cuando el problemas se da a raíz de un tratamiento para su blanqueamiento, también es muy recomendable usar algunos remedios naturales para la sensibilidad dental:

Esta planta contiene eugenol que es un componente con grandes propiedades antibacterianas, calmantes y antiinflamatorias, e incluso anestésicas siempre que se use de forma tópica y localizada. Por ello, es uno de los mejores remedios contra el dolor de muelas, la sensibilidad de los dientes y para las heridas en la boca. Prepara una infusión cargada y úsala de enjuague o bien puedes aplicar un poco de su aceite directamente en los dientes y encías más afectados. Hazlo 2 o 3 veces al día.

Es otro aceite con gran capacidad para desinflamar y para combatir las bacterias, por lo que es perfecto para tratar este problema y evitar que llegue a darse alguna infección. Diluye 10 gotas de aceite de sésamo en un vaso grande de agua tibia y úsalo de enjugue bucal de 2 a 4 veces al día.

Esta planta es muy conocida en todo el mundo por sus grandes beneficios para la salud y, asimismo, resulta ser una buena opción contra este problema dental. Es un gran analgésico y antiinflamatorio, dos propiedades idóneas para olvidarte del dolor en los dientes producido por el blanqueamiento. Si tras una sesión de tratamiento para blanquear los dientes resulta que sientes algo más que sensibilidad, si sientes mucho dolor, lo más aconsejable es que llames o acudas de nuevo al mismo dentista para que te revise de nuevo la boca y diga qué es mejor que hagas en tu caso. Es probable que debas esperar un buen tiempo para poder retomar el tratamiento, esto también te lo indicará el odontólogo.

Blanqueamiento dental en Casa. ¿ Cómo se hace? Así de fácil!!

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