¿Qué antibiótico tomar para una infección dental? Tratamiento y consideraciones

Tu sonrisa se merece estar perfecta, pero sobre todo se merece estar cuidada. Por eso es imprescindible que conozcas los efectos que tienen ciertos antibióticos que recetamos los especialistas. Y, al igual que ocurre con otro tipo de medicamentos, con los que están relacionados con tu salud dental tampoco puedes automedicarte.

En muchas ocasiones, seguro que has conocido a alguien que decía que, ante el dolor de muela, se tomaba un antibiótico. Pero como el propio nombre indica, un antibiótico se encarga de combatir las infecciones bacterianas, por lo que su uso sin control y de manera excesiva, puede desencadenar problemas de inmunización ante su consumo. O, lo que es lo mismo, que no te hagan ningún efecto en el futuro.

A lo largo de este artículo te hablaremos de los antibióticos más comunes ante este tipo de infecciones y cómo actúan.

¿Qué causa la resistencia a los antibióticos? - Kevin Wu

Antibióticos comunes para infecciones bucales

Los antibióticos se utilizan para el tratamiento de numerosas infecciones microbianas del cuerpo humano. Sin embargo, su abuso, la automedicación por parte del paciente (en España llega hasta el 17,7%) unido en muchos casos a prescripciones erróneas han favorecido la aparición de muchas resistencias bacterianas y, por tanto, el progreso de la infección, y el consecuente aumento del gasto económico correspondiente.

Además, las cepas resistentes de un individuo pueden pasar a otros de la comunidad, agravando el problema desde un punto de vista epidemiológico y económico. Por tanto, se debe seleccionar el antibiótico necesario para cada caso y deben evitarse, en la medida de lo posible, las prescripciones innecesarias y empíricas, con falta de rigor científico.

Se estima que en España el 10% de las prescripciones antibióticas se realizan por infecciones orales. Teniendo en cuenta este dato y que en la boca existen más de 700 especies diferentes de bacterias, resulta fundamental en odontología conocer los antibióticos disponibles y sus indicaciones, con los siguientes objetivos principales:

  • Maximizar la eficacia terapéutica
  • Minimizar la aparición de resistencias
  • Determinar el balance beneficio/riesgo y, por tanto, la necesidad de la terapia con antibióticos

Hay que tener claro que no todas las infecciones bacterianas orales necesitan ser tratadas con antibióticos, como por ejemplo, la caries y la mayoría de las gingivitis. Los tratamientos para las infecciones orales pueden incluir (solos o en combinación) tratamiento odontológico (en todos los casos), tratamiento quirúrgico, tratamiento antimicrobiano y tratamiento sistémico de soporte.

El uso de antibióticos podría estar indicado en casos de:

  • Gingivitis Ulcerativa Necrotizante (GUN) y gingivitis estreptocócica con afectación sistémica
  • Periodontitis agresivas y crónicas severas
  • Absceso periodontal (si hay diseminación local o sistémica) y absceso periapical
  • Pericoronaritis
  • Algunas infecciones endodónticas como complemento
  • Profilaxis antibiótica en pacientes con riesgo de endocarditis
  • Se debe hacer interconsulta con el médico después de procedimientos quirúrgicos invasivos
  • Previo a la colocación de implantes o injertos óseos

Uno de los antibióticos de elección para la mayoría de las infecciones orales es la amoxicilina, de amplio espectro de acción y perteneciente a la familia de las penicilinas. Suele combinarse con ácido clavulánico para aumentar la eficacia sobre cepas resistentes, ya que un mecanismo de resistencia bacteriana consiste en la producción de beta-lactamasas (que son unas enzimas que inhiben la acción de las penicilinas y otros antibióticos beta-lactámicos) y el ácido clavulánico es un inhibidor de estas enzimas.

En el caso de alergia a la penicilina o a otros antibióticos beta-lactámicos (penicilinas, cefalosporinas, carbapenémicos y monobactámicos), se recomienda usar otros antibióticos alternativos como la azitromicina, el metronidazol o, en último caso, la clindamicina.

La azitromicina, antibiótico perteneciente a la familia de los macrólidos, también ha demostrado elevada efectividad frente a las bacterias anaerobias (que no toleran bien el oxígeno), con la ventaja de tener una posología más sencilla (1 vez al día durante 3 días consecutivos) que facilita el cumplimiento por parte del paciente.

El metronidazol también ha demostrado efectividad frente a la mayoría de las bacterias que causan infecciones orales, especialmente en la gingivitis ulcerativa necrotizante y la periodontitis crónica severa, aunque pueda requerir ser administrado en combinación con otros antibióticos para completar su espectro de acción.

Por último, la clindamicina, perteneciente a la familia de las lincosamidas, tiene buena efectividad frente a varias bacterias anaerobias. Sin embargo, la falta de actividad frente a algunas bacterias periodontopatógenas y los efectos adversos derivados de su uso (principalmente, colitis pseudomembranosa) hacen que se reserve su uso para infecciones muy graves o tras el fracaso de otros antibióticos.

En aquellos pacientes en los que el antibiótico no tenga la eficacia esperada es recomendable realizar un antibiograma, para determinar cuál puede ser más beneficioso para el paciente.

Por tanto, es fundamental elegir estudiar cada caso y determinar por un lado la necesidad de usar un antibiótico y por otro elegir el más adecuado para esa situación, con el fin de evitar la aparición de resistencias bacterianas.

Hay muchas probabilidades que al acudir a tu dentista con una infección dental te haya recetado utilizar Rhodogil. Pero, ¿exactamente para qué sirve? Es antibiótico para tratar la infección dental como puede ser una patología periodontal. Su consumo debe ser moderado, al igual que ocurre con el resto de medicamentos. Por eso solo debe recetarlo un especialista en salud bucodental.

Este antibiótico solo es efectivo para tratar la infección bucal, por eso aunque tengas Rhodogil en casa de alguna otra ocasión, jamás debes automedicarte. Cuando te duela alguna parte de la boca, ya sea por encías inflamadas, llagas u otras patologías orales, es imprescindible que acudas a tu clínica dental y averigües qué está ocurriendo ahí. Si no sufres una infección bucal y te administras un antibiótico, el dolor persistirá y tu cuerpo no agradecerá para nada la medicación.

La espiramicina y el metronidazol son los componentes del Rhodogil. Se trata de una combinación de antibióticos bastante eficaz en el tratamiento de infecciones provocadas por bacterias.

Es importante que sigas el tratamiento farmacológico tal y como te lo prescriba el odontólogo.

Si sufres un dolor dental, puedes tomar un analgésico para paliar las molestias, pero visita al dentista siempre.

Nuestros especialistas recetan este tipo de medicamentos cuando se ha detectado una infección bacteriana.

El mejor consejo que podemos darte es que no te automediques nunca.

¿Cómo se usa el Rhodogil en odontología?

Cada dentista es diferente, pero lo que está claro es que la ingesta de antibióticos debe realizarse únicamente en situaciones muy concretas. Los profesionales de Clínica Dental Plata tratamos a cada paciente por separado y nos ceñimos a tu situación para tratar las infecciones y que no causen más daños en tu boca.

El Rhodogil nos permite tratar infecciones en la boca con éxito, evitando que las bacterias orales causen más daños en tu organismo.

La mejor forma de tomar Rhodogil es aquella que te indique el dentista, en función de tu diagnóstico.

Nuestros dentistas apuestan siempre por la individualización de cada caso.

Si quieres conocer algunas de las enfermedades que pueden ir asociadas a un antibiótico para la boca, sigue leyendo:

  • Enfermedades periodontales
  • Abscesos dentales
  • Caries profundas
  • Cirugía oral y maxilofacial

Enfermedades periodontales

Algunas patologías dentales vienen por culpa de la presencia de bacterias en la boca que pueden generar daños graves en la estructura de tu boca. Lo que ocurre con este tipo de enfermedades es que las bacterias colonizan los tejidos del periodonto para dañarlos sin piedad.

Las patologías periodontales, como la gingivitis y la periodontitis, están ocasionadas por la presencia de bacterias orales. Este tipo de enfermedades son consecuencia directa de la carencia o déficit de una correcta higiene bucodental.

Cuando la placa bacteriana no se ha eliminado con éxito, dará paso al sarro dental. Si no te sometes a una tartrectomía de calidad en la clínica odontológica, el sarro comenzará su proceso destructivo, pudiendo llegar a provocar la pérdida de dientes.

¿Cómo se evitan estas situaciones? Acudiendo al dentista de manera regular y llevando una higiene bucodental correcta que te permita mantener los dientes limpios.

Abscesos dentales

Los abscesos dentales, más conocidos como flemones, aparecen por la acumulación de pus en las mucosas orales. Y este pus se forma por las bacterias orales que no se han eliminado eficazmente.

Un flemón o absceso dental suele estar originado por la acumulación de pus en las mucosas orales. El pus se forma debido a las bacterias orales, que no han sido eliminadas con seguridad.

En este caso, el uso de un antibiótico para la infección de boca como el Rhodogil permite que se frene la infección bucal.

El tratamiento con Rhodogil nos permite frenar la infección bucal.

Caries profundas

Las caries en sí, son enfermedades que aparecen por la presencia de bacterias y están muy relacionadas con la falta de higiene bucodental. Si la caries es leve, el problema se solventa con un empaste dental, pero, claro, cuando se trata de una caries profunda, el procedimiento es otro.

Las caries dentales son enfermedades ocasionadas por la presencia de bacterias. También están muy relacionadas con la falta de higiene bucodental. Cuando la caries es leve, podemos solventar el problema mediante una obturación o empaste dental. Sin embargo, ante caries profundas, que han dañado la pulpa dental, es la endodoncia el tratamiento más indicado.

En estos casos se puede haber dañado la pulpa dental, por ello, un antibiótico para infección bucal junto con una endodoncia es el mejor tratamiento posible.

Cirugía oral y maxilofacial

El uso de un antibiótico para la infección dental se puede utilizar para prevenir infecciones ocasionadas por bacterias. Por ello es normal que se recete Rhodogil en casos de intervenciones de cirugía oral, como las exodoncias complejas de las muelas del juicio o cordales. El antibiótico de forma preventiva en este caso nos asegura que tras la intervención, las bacterias no puedan provocar daños en las estructuras orales.

El Rhodogil es un fármaco utilizado para la prevención de las infecciones ocasionadas por bacterias. Por este motivo, su prescripción es frecuente en casos de intervenciones de cirugía oral, como las exodoncias complejas de las muelas del juicio o cordales.

¿Cuáles son las contraindicaciones del Rhodogil?

Al igual que ocurre en otros antibióticos, el Rhodogil también debe evitarse en ciertas situaciones como, por ejemplo: las personas que sufren problemas en el hígado. Aunque tampoco pueden ingerirlo las personas intolerantes a la fructosa ni las embarazadas. Además, jamás se debe tomar un tratamiento de antibióticos con bebidas alcohólicas.

Pide cita con un equipo de profesionales, para asegurarte de que tu problema bucodental necesite su uso o con otro tratamiento estaría solucionado.

No tomes medicamentos, como el Rhodogil, sin la prescripción previa de un dentista especializado.

Consideraciones adicionales

Los antibióticos ocupan una posición privilegiada entre la multitud de grupos de sustancias farmacológicas. Los representantes de otros grupos de principios activos farmacológicos influyen en alguna estructura o función del organismo humano, mientras que la acción de los antibióticos va dirigida a los microorganismos.

Para el antibiótico ideal, el organismo humano constituye únicamente el espacio físico de acción. Toda acción del antibiótico sobre una estructura del macroorganismo constituye un efecto adverso.

Dado que los antibióticos aprobados se hallan más o menos alejados de la condición ideal de actuar exclusivamente sobre los microorganismos, la evaluación de un antibiótico se basa en la siguiente relación triangular: principio activo-macroorganismo-microorganismo (fig. 1).

Figura 1. Los antibióticos se distinguen de otros fármacos por su lugar de acción que, en este caso, no es una estructura o una función del organismo humano, sino un microorganismo. Se establece una relación triangular.

En realidad, el uso de los antibióticos se enmarca en circunstancias más complejas. No basta con tener en cuenta la sensibilidad del o de los gérmenes implicados en la infección existente y los posibles efectos adversos en el sujeto tratado, sino que también se ha de valorar el beneficio del uso terapéutico (y más aún del uso preventivo) para el individuo en relación con el riesgo de acelerar el desarrollo de resistencias y, por ende, de perjudicar a la comunidad.

Por consiguiente se debe contraponer el beneficio del uso en el individuo frente al riesgo de la pérdida de sustancias y grupos de sustancias con una gran actividad antimicrobiana.

Lugares de acción de los antibióticos

La inhibición de los microorganismos se consigue fundamentalmente por las diferencias estructurales y funcionales de la célula bacteriana (fig. 2):

Figura 2. Representación esquemática de una célula bacteriana que protege su medio interno frente al medio externo, como todas las demás células, con una membrana celular (verde) que posee una permeabilidad limitada a los electrolitos. Además, la célula bacteriana posee una pared celular (rojo-amarillo) que ofrece protección mecánica a la célula.
  • El grupo de los antibióticos β-lactámicos (penicilinas, cefalosporinas) se aprovecha de la circunstancia de que la célula bacteriana no dispone sólo, como el resto de las células, de una membrana celular, sino que posee también una pared celular.
  • Los representantes del grupo de los aminoglucósidos, los macrólidos y las tetraciclinas interfieren en la biosíntesis proteica de las bacterias.
  • Los inhibidores de la girasa (inhibidores de la topoisomerasa ~ fluoroquinolonas) y los nitroimidazoles inhiben la replicación del ADN.
  • Las sulfonamidas compiten con el ácido p-amino-benzoico durante la síntesis del ácido tetrahidrofólico en las bacterias.
  • Por último, los polienos y los azoles son principios activos que modifican la permeabilidad de la membrana celular.

Además del perfil de efectos adversos que puede diferir entre los distintos grupos de sustancias e incluso entre los diferentes principios activos, todos los tratamientos antimicrobianos se asocian a un riesgo de alteración de la flora oral, colónica y vaginal.

La alteración de la colonización fisiológica en estas cavidades orgánicas puede dar lugar a la proliferación de especies cuyo crecimiento es inhibido en condiciones normales por poblaciones competidoras de la flora fisiológica. La colonización por gérmenes no fisiológicos explica la frecuencia de trastornos gastrointestinales, enteritis y cistitis crónicas recidivantes durante y después del tratamiento antibiótico.

Efecto bacteriostático-efecto bactericida

Además de la clasificación en función de su mecanismo de acción, los antibióticos se pueden diferenciar por su acción bactericida o su acción bacteriostática. Esta diferencia es importante para el tratamiento.

Los principios activos con acción bactericida dependiente de la concentración deben administrarse a dosis altas durante un período de tiempo corto, mientras que en el caso de las sustancias bacteriostáticas y las sustancias con acción bactericida dependiente del tiempo es más importante mantener concentraciones antibacterianas eficaces durante un período de tiempo más largo.

Los principios activos bacteriostáticos y los bactericidas muestran una cinética de inhibición diferente. Los dos principios activos, el bacteriostático y también el bactericida, inhiben el crecimiento bacteriano como muestra la figura 3. En el caso del principio activo bactericida, la población bacteriana disminuye de forma más rápida y más acusada. Sin embargo, ninguno de los principios activos consigue la erradicación completa de la población bacteriana.

Figura 3. Evolución cronológica de la eficacia antimicrobiana de principios activos bacteriostáticos y principios activos bactericidas.

El tratamiento antibiótico es capaz de reducir la población microbiana, pero para lograr la erradicación de los gérmenes residuales deben intervenir las defensas del organismo. La importancia de un sistema inmunitario intacto se pone de manifiesto con especial contundencia en vista de la gravedad que pueden adquirir las infecciones más triviales en pacientes inmunodeprimidos.

Parámetros del efecto inhibitorio y de la resistencia

La concentración mínima inhibitoria (CMI) o la concentración mínima bactericida (CMB) son las concentraciones de una sustancia con actividad antimicrobiana que inhiben el crecimiento in vitro de una determinada cepa bacteriana o disminuyen la población de gérmenes vitales.

Los gérmenes se califican de resistentes si para su inhibición o destrucción hacen falta concentraciones más altas de un principio activo que las que se alcanzan en el organismo a dosis terapéuticas.

Tratamiento antibiótico en odontología

El procedimiento ideal para elegir un antibiótico y determinar la dosis adecuada es la identificación del germen o de los gérmenes y la determinación de su sensibilidad frente a los antibióticos disponibles. Por motivos técnicos y de tiempo, este procedimiento se aplica sólo en casos excepcionales en la consulta dental.

En su lugar, la elección del antibiótico se orienta habitualmente por datos estadísticos de frecuencia con la que se identifican los gérmenes en una determinada infección y por la sensibilidad de éstos, estudiada recientemente en uno de los institutos microbiológicos regionales.

Antes de exponer situaciones terapéuticas concretas hay que resaltar que la administración de antibióticos no suele ser la medida más importante ni tampoco la única en el tratamiento de las infecciones odontogénicas. Este comentario previo es importante, dado que este artículo se centra en los principios activos antiinfecciosos.

En el caso de los abscesos, por ejemplo, el drenaje quirúrgico es el tratamiento de elección y el tratamiento antibiótico sólo cumple una función complementaria.

Infecciones odontogénicas

En general, las infecciones odontogénicas son infecciones mixtas, es decir, en ellas están implicados varios gérmenes patógenos. Hasta hace algunos años, se recomendaba administrar penicilina V como tratamiento de elección.

La aparición de nuevos datos respecto a la situación de las resistencias, sobre todo de gérmenes anaerobios en infecciones odontogénicas, obligó a la comisión de expertos a revisar esta recomendación: la penicilina V es sustituida por una aminopenicilina combinada con un inhibidor de la β-lactamasa.

A diferencia de la penicilina V, el efecto inhibitorio de las aminopenicilinas incluye entre el espectro de gérmenes habitual algunas especies patógenas gramnegativas.

Aminopenicilinas

Las aminopenicilinas disponibles incluyen la ampicilina y la amoxicilina. La amoxicilina se absorbe casi totalmente (70-95%) después de la administración oral, mientras que en el caso de la ampicilina la absorción se reduce al 40%. La fracción no reabsorbida de la ampicilina, es decir, la que permanece en la luz intestinal, daña la flora intestinal. Por lo tanto, el tratamiento con ampicilina se asocia a menudo a trastornos gastrointestinales. Éste es el motivo por el que se recomienda cambiar a amoxicilina, al menos para el tratamiento oral.

Con las penicilinas se obtienen concentraciones tisulares (también óseas) suficientemente altas. La amoxicilina se elimina por vía renal. Su semivida de 1-2 h es aproximadamente dos veces mayor que la de la bencilpenicilina. Las aminopencilinas se descomponen y, por consiguiente, se inactivan por acción de la enzima β-lactamasa.

Antibióticos para niños

En la tabla a continuación, se presenta un resumen del tratamiento antimicrobiano empírico para infecciones dentoalveolares y angina de Ludwig en niños, incluyendo las dosis y alternativas:

Infección Indicaciones Primera Elección Alternativas
Infección Dentoalveolar Infección local extendida, síntomas sistémicos, pacientes con factores de riesgo, patología dentaria traumática Amoxicilina 40-50 mg/kg/día en 3 dosis (máx. 500 mg/dosis) VO Azitromicina 10 mg/kg/día dosis única (máx. 500 mg) VO; Metronidazol 30 mg/kg/día en 3 dosis (máx. 500 mg/dosis) VO; Amoxicilina/clavulánico 100 mg/kg/día en 3 dosis IV (si es grave)
Angina de Ludwig Siempre antibioterapia, preservar vía aérea, considerar drenaje quirúrgico Ceftriaxona 50-100 mg/kg/día en 1-2 dosis (máx. 2g/dosis) IV + Metronidazol 20-40 mg/kg/día en 3-4 dosis IV o Clindamicina 20-40 mg/kg/día en 4 dosis IV Meropenem 20 mg/kg/8h en 3 dosis (si alergia a penicilinas)

Es importante recordar que estas son recomendaciones generales y que el tratamiento específico debe ser determinado por un profesional de la salud basándose en la evaluación individual del paciente.

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