La articulación temporomandibular (ATM) es la unión articular entre el hueso temporal y la mandíbula, permitiendo funciones fisiológicas esenciales como la masticación y el habla.

Anatomía de la Articulación Temporomandibular (ATM)
En palabras del Colegio de Odontólogos y estomatólogos de Alicante (COEA), la ATM es un sistema complejo de músculos, ligamentos, discos y huesos que actúa como una bisagra, responsable de mover la mandíbula inferior hacia delante, atrás y de lado a lado. La articulación temporomandibular se define médicamente como la articulación sinovial bilateral que conecta la mandíbula con el cráneo, específicamente entre el cóndilo mandibular y la fosa mandibular del hueso temporal.
Etimológicamente, el término deriva del latín «tempus» (tiempo/sien) y «mandibula» (mandíbula), haciendo referencia a su localización anatómica entre el hueso temporal y la mandíbula.
Según la clasificación internacional de articulaciones, la ATM pertenece al grupo de articulaciones sinoviales compuestas, específicamente clasificada como una articulación ginglimoartrodial que combina movimientos de bisagra y deslizamiento.
El concepto moderno de la ATM fue establecido por Thomas Costen en 1934, quien describió por primera vez el síndrome de disfunción temporomandibular. Sin embargo, los primeros estudios anatómicos detallados se remontan a Andreas Vesalius en 1543.
Los estudios epidemiológicos más recientes indican que las disfunciones temporomandibulares afectan entre el 20-25% de la población general, con una prevalencia significativamente mayor en mujeres (proporción 3:1) y un pico de incidencia entre los 20-40 años.
La relevancia clínica actual en odontología moderna radica en su papel fundamental en la función masticatoria, la fonación y la deglución.
La ATM trabaja de forma simétrica, siendo una de las articulaciónes con más funciónalidad y complejidad del cuerpo humano.
La prevalencia de patologías relaciónadas con la ATM en la población general es del 25-50%.
Es la que une la mandíbula o maxilar inferior con el cráneo dando forma a nuestro tercio facial inferior y permitiendo el movimiento de la propia mandíbula.
Tal como otras articulaciones de nuestro cuerpo, es doble pero con la particularidad que ambas articulaciones están unidas por la propia mandíbula y han de moverse conjuntamente, es decir, por ejemplo, las dos rodillas están separadas y pueden realizar movimientos diferentes al mismo tiempo independientemente la una de la otra.
Las dos ATM no pueden moverse por separado, lo han de hacer al unísono y de forma coordinada, ello complica su patología.
Es una articulación compleja anatómicamente, dispone de un menisco intraarticular que también se desplaza con los movimientos mandibulares, ligamentos con inserción intraarticular y extraarticular, musculatura que le proporciona el movimiento, cápsula articular.
Esta variedad de elementos hace que fácilmente puedan aparecer patologías, que no siempre son fáciles de localizar y diagnosticar.
Función e Importancia de la ATM
La función principal de la ATM es orientar y limitar los movimientos del maxilar inferior, ya que ésta articulación interviene en diversas acciones faciales, como la fonación, comunicación, masticación, deglución y bostezo.
En el caso de la temporomandibular, la mandíbula es la parte móvil y el hueso temporal, la fija. Sin estos movimientos que parecen tan básicos no podríamos comer, hablar, cantar, reír o bostezar.
Al margen de que es una articulación como las demás, la ATM tiene unas características especiales:
- Presencia de un fibrocartílago intra-articular: conocido como disco.
- Bilateralidad: la bilateralidad es un fenómeno que sin duda alguna condiciona su movilidad.
- Cartílago fibroso: las superficies articulares principales, la del cóndilo mandibular y la alojada en el hueso temporal se tapizan de cartílago fibroso.
- Oclusión: el final del recorrido articular en otras articulaciones es por ligamentos y músculos.
Por tanto, es importante para entender que el movimiento de la articulación temporomandibular durante la función de la mandíbula, no se reduce solo a rotación y traslación, sino que es tridimensional.
Los mecanismos biomecánicos de la ATM involucran un sistema complejo de fuerzas compresivas y de cizallamiento que actúan sobre las superficies articulares durante los movimientos mandibulares.
A nivel molecular, la homeostasis articular se mantiene mediante el equilibrio entre la síntesis y degradación de componentes de la matriz extracelular.
Los factores de crecimiento como TGF-β, IGF-1 y BMP-2 regulan la diferenciación celular y la reparación tisular.
Los modelos biomecánicos actuales consideran la ATM como un sistema de palancas clase III, donde las fuerzas musculares se aplican entre el fulcro (ATM) y la resistencia (alimentos).
Síntomas de Problemas en la ATM
Los trastornos temporomandibulares, comúnmente llamados trastornos de la ATM, son unas alteraciones que causan dolor y disfunción en las articulaciones y los músculos que controlan el movimiento de la mandíbula. Este problema, parece ser más común en mujeres que en hombres y es con frecuencia objeto de consulta al cirujano maxilofacial. Muchas veces la sintomatología pasa desapercibida al atribuirse a otras causas.
Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Dolor en la cara, mandíbula o cuello.
- Dolor en, alrededor o delante de la oreja.
- Dolor ambos lados de la cabeza.
- Dolor en un lado de la cabeza, que se activa por apretar los dientes.
- Dolor en los músculos y/o articulación de la mandíbula.
- Movimiento limitado o bloqueo de la mandíbula.
- Rigidez en los músculos de la mandíbula.
- Dificultad o molestias para masticar.
- Un cambio en la forma en la que los dientes encajan entre sí.
- Espasmos musculares alrededor de la mandíbula.
- Pérdida de movilidad normal de la boca a causa de las limitaciones variables a la apertura con desviación de la mandíbula.
- Puede provocar además una cefalea crónica, y el CODBI afirma que la sobrecarga muscular es la causante del 50% de los dolores de cabeza.
- Sensación de fatiga de la mandíbula
- Dificultad para abrir la boca, crujidos en la mandíbula
- Problemas de mala oclusión
- Mareos
- Dolor de cabeza, cuello o espalda
- Bloqueo de la mandíbula
- Desgaste de dientes
- Chasquido al abrir o cerrar la boca
- Rechinamiento de dientes involuntario

Zonas afectadas y síntomas de la disfunción de la ATM
Además, la articulación temporomandibular está unida a ligamentos que proceden de la cabeza y el cuello.
Cuando una persona es incapaz de abrir la cavidad oral más de 35 mm, hablamos de trismus.
La evolución de los problemas de la ATM es crónica y es necesario actuar para que no empeoren cada vez más.
Si sientes incomodidad o dolor en la mandíbula, o dificultad al articularla, no esperes más y acude a un profesional.
Tratamientos quirúrgicos para los trastornos de la ATM (TTM)
Causas de las Alteraciones de la ATM
A menudo, es imposible determinar la causa exacta de esa falta de alineación.
Este tipo de alteraciones se dividen en tres categorías:
- El dolor miofascial en los músculos que controlan la mandíbula.
- Una asimetría interna causada por un disco desplazado, la mandíbula dislocada o lesiones del cóndilo.
- Alteraciones degenerativas e inflamatorias de las articulaciones temporomandibulares.
Las causas más comunes de las alteraciones de la ATM son:
- Lesión en la mandíbula o en la articulación temporomandibular.
- Una mala oclusión.
- El tratamiento de ortodoncia.
- Desgaste del disco o el cartílago de la articulación.
- El estrés o la ansiedad.
- Tendencia a apretar o rechinar los dientes (bruxismo).
- Artritis reumatoide o gota, enfermedades que causan la inflamación de la mandíbula.
Clásicamente se ha atribuido la maloclusión de los dientes como causante de patología articular. Hoy en día sabemos que no todo el mundo con una maloclusión padece de ATM.
No obstante, sabemos que ciertas maloclusiones con ciertas tipologías de mandíbula son un factor de riesgo para padecer problemas de ATM. Por ejemplo, maloclusiones de Angle clase II, con planos mandibulares grandes, o mordidas abiertas son factores de riesgo a padecer problemas de ATM.
También sabemos que cuando algún diente contacta prematuramente respecto al resto, también puede ser causa de problemas de ATM.
Tratamientos para la ATM
Generalmente todos los tratamientos comienzan con el uso de una férula (o placa) de descarga, una especie de molde hecho a medida y que se coloca entre las arcadas dentarias como si fuera una funda.
En el caso de problemas de la articulación temporomandibular funcionales se debe equilibrar la oclusión restituyendo los dientes perdidos y eliminando los contactos prematuros o anómalos.
Muchas veces estas alteraciones son transitorias y no empeoran. Estos casos sólo precisan un tratamiento sencillo para aliviar el malestar. El equipo del Instituto Maxilofacial Teknon comienza con terapias menos invasivas como férulas de estabilización hechas a medida y fisioterapia.
Los tratamientos disponibles para el dolor de ATM son:
- Fisioterapia Craneal
- Placas de descarga
- Artrocentesis
- Cirugía ortognática
Ingerir alimentos blandos. Aprender técnicas de relajación para hacer en casa y ayudar a controlar la tensión muscular sobre la mandíbula.
Tratamientos Conservadores
El algoritmo terapéutico inicial comienza con medidas conservadoras de primera línea: terapia cognitivo-conductual, ejercicios fisioterapéuticos específicos y farmacoterapia analgésica.
Los relajantes musculares como ciclobenzaprina 5-10mg nocturno o tizanidina 2-4mg cada 8 horas son efectivos para el componente miofascial.
Las férulas oclusales representan la terapia de primera línea para bruxismo y disfunción intraarticular. La férula de relajación debe cubrir todos los dientes de una arcada, con contactos posteriores uniformes y guía canina bilateral.
Tratamientos Quirúrgicos
Si con estas terapias no se controlan los síntomas, la primera opción terapéutica consiste en una cirugía maxilofacial mínimamente invasiva.
- Artrocentesis: mediante dos agujas intra-articulares se realiza un lavado articular para eliminar todas las partículas microscópicas y se inyecta una solución para a ayudar a lubricar la articulación.
- Artroscopia: mediante un abordaje delante de la oreja se puede introducir una cámara intra-articular (artroscopio) para permitir al cirujano examinar la articulación y así retirar el tejido inflamatorio y manipular las estructuras.
Si el problema temporomandibular produce gran incapacidad funcional y no existe respuesta a las medidas conservadoras, hay que sustituir la articulación dañada por una prótesis.
- Remplazo de articulaciones: las partes enfermas de la mandíbula se sustituyen por un sustituto artificial: prótesis de articulación temporomandibular.
- Cirugía abierta: En caso de tumores en la articulación u otras patologías específicas puede ser preciso realizar un abordaje abierto completo de la articulación para que el cirujano pueda tener acceso total a ella.
Los tratamientos infiltrativos incluyen inyecciones intraarticulares de ácido hialurónico (16-20mg semanales por 3-5 aplicaciones) para lubricación articular.
La toxina botulínica tipo A (25-50 unidades por músculo) constituye una opción para hiperactividad muscular refractaria.
Los procedimientos quirúrgicos mínimamente invasivos incluyen artrocentesis (lavado articular con solución salina) y artroscopia terapéutica.
La cirugía abierta se reserva para casos severos: discectomía, condilectomía alta o reemplazo articular total.
La evolución natural sin tratamiento muestra progresión crónica en 60-70% de casos, con exacerbaciones periódicas asociadas a factores desencadenantes como estrés o cambios hormonales.
Los factores pronósticos favorables incluyen edad menor a 40 años, ausencia de patología articular degenerativa, síntomas de duración menor a 6 meses y buena respuesta inicial a medidas conservadoras.
Las tasas de éxito varían según el tratamiento: férulas oclusales 70-85%, fisioterapia 65-80%, artrocentesis 80-90% y artroscopia 85-95%.
Las complicaciones potenciales incluyen anquilosis articular (0.5-1% de casos), parálisis del nervio facial (riesgo quirúrgico 2-5%), maloclusión iatrogénica y síndrome de dolor crónico.
Prevención
La prevención primaria se enfoca en educación sobre hábitos parafuncionales, manejo del estrés y ergonomía postural.
Sí, mediante el control de factores de riesgo como evitar hábitos parafuncionales (bruxismo, apretamiento), manejo del estrés, mantener buena postura cervical, evitar alimentos muy duros y realizar ejercicios de relajación muscular.
Manejo Interdisciplinario
El manejo interdisciplinario requiere coordinación entre odontólogos especialistas, fisioterapeutas, psicólogos clínicos y reumatólogos.
La interconsulta con psiquiatría es necesaria en casos con comorbilidad psiquiátrica significativa, trastornos del sueño asociados o cronificación del dolor.
Las implicaciones sistémicas incluyen asociación con fibromialgia, síndrome de fatiga crónica y trastornos del sueño.
Conclusión
La articulación temporomandibular o ATM es una articulación que conecta el maxilar superior con el inferior. Este trastorno es más habitual de lo que parece, a pesar de ser un gran desconocido.
Si crees que puedes tener disfunción de la articulación temporomandibular o ATM es importante que la trates.