Caries Dental: Definición, Causas, Prevención y Tratamiento

La boca es una de las partes más importantes del cuerpo, ya que cumple diversas funciones como masticar alimentos, beber líquidos, inhalar y exhalar aire, emitir sonidos (hablar, cantar) y hasta demostrar emociones como sonrisa, enfado, sorpresa, etc. Mantener saludable la boca no siempre es fácil y necesita cierta atención.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que las enfermedades bucodentales afectan a casi 3.500 millones de personas en todo el mundo. Y una de las más habituales es la caries dental.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la salud bucodental como “la ausencia de dolor bucal o facial, de infecciones o llagas bucales, de enfermedades de las encías, caries, pérdida de dientes y otras patologías o trastornos que limiten la capacidad de morder, masticar, sonreír y hablar, y que repercutan en el bienestar psicosocial”. De hecho, la OMS estima que 9 de cada 10 personas en el mundo está en riesgo de sufrir algún tipo de enfermedad bucodental y, en los países desarrollados, entre el 60% y el 90% de los niños en edad escolar tiene caries. Cifras contundentes que demuestran que no se le brinda suficiente importancia al problema.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la definición de la caries dental sería “un proceso patológico localizado, poseruptivo, de origen externo que produce un reblandecimiento del tejido dentario duro y que conduce a la formación de una cavidad”.

La caries dental es una enfermedad infecciosa caracterizada por la destrucción de los tejidos duros dentarios. Es la enfermedad infantil crónica más común, pero es prevenible y curable.

La caries dental es una enfermedad producida por la concurrencia de varias circunstancias. Keyes representó de modo gráfico los tres factores principales necesarios para el desarrollo de la caries como tres círculos parcialmente superpuestos (microorganismos, sustrato y huésped), a los que Newbrun ha añadido un cuarto círculo (el tiempo), para expresar la necesidad de la persistencia de la agresión de los factores en la producción de la caries (figura 1).

Figura 1. Factores principales en el desarrollo de la caries dental.

¿Qué causa la caries?

La destrucción química dental se asocia con la ingesta de azúcares y ácidos presentes, por ejemplo, en ciertas bebidas y alimentos, si bien deben actuar durante un tiempo prolongado. La caries se caracteriza por una serie de complejas reacciones químicas y microbiológicas que acaban destruyendo el diente. Se acepta que esta destrucción es el resultado de la acción de ácidos producidos por bacterias en el medio ambiente de la placa dental.

Otros factores relacionados con la aparición de caries son:

  • La propia anatomía dental: puede tener un papel crucial en la aparición de caries, ya que la complejidad de la superficie en molares, y su localización (en zonas posteriores) hace que estos dientes retengan más placa dental. También es importante tener en cuenta que si los dientes están mal posicionados o apiñados habrá más zonas retentivas de placa, siendo más difícil realizar una buena higiene y, por ello, más fácil que aparezca caries.
  • Algunas bacterias orales: Streptococcus mutans y Lactobacillus acidophilus son más proclives a causar caries, puesto que son capaces de adherirse a las estructuras dentales formando colonias (biofilm). También son relevantes otros microorganismos, como Bifidobacterium dentium y Scardovia wiggsiae (este último asociado con la caries temprana de la infancia).
  • La influencia del pH de la saliva: las personas con un pH bajo en la boca tienen más predisposición a sufrir caries. Hay que recordar que el nivel óptimo del pH en nuestra saliva está en torno al 7, de modo que un descenso continuado por debajo de 5,5 puede favorecer la aparición de bacterias cariogénicas.
  • Algunas enfermedades: la anorexia nerviosa o la bulimia, debido a los vómitos de repetición o el reflujo gastroesofágico pueden favorecer su aparición.
  • La sequedad bucal intensa: es otro factor que favorece la aparición de caries al faltar el papel protector de la saliva.

Factores de riesgo de la caries

Las caries aparecen por la presencia de las bacterias y lo demás son factores que la favorecen. Entre otros muchos aspectos que influyen en su aparición, se incluyen:

  • El consumo frecuente de azúcares, bebidas carbonatadas (tipo refrescos, zumos embotellados, bebidas isotónicas ) y abuso de alimentos ricos en ácidos.
  • La mala higiene oral: ya sea por un mal cepillado o un cuidado dental insuficiente, sobre todo relacionado con la falta de uso de métodos de limpieza interdental como hilo o cepillos interdentales.
  • La herencia genética: aunque la contribución es baja, la genética puede incrementar la susceptibilidad a padecer caries.
  • Un pH bucal bajo.
  • Ciertos medicamentos: especialmente aquellos que incorporan azúcares añadidos (sacarosa) dentro de sus excipientes o los que reducen el flujo salivar como ansiolíticos, antihistamínicos etc.
  • Tener los dientes muy juntos o montados entre ellos.
  • Padecer periodontitis: los pacientes con esta afección tienen mayor riesgo de sufrir caries radicular.

Caries en niños: cómo evitarla y tratamiento

Tipos de Caries

Generalmente, podemos distinguir entre tres tipos de caries:

  • Caries coronal: es la más frecuente, especialmente en los niños y adultos jóvenes, y afecta a las partes del diente que realizan la función de masticación.
  • Caries radicular: se asocia normalmente a pacientes de mayor edad con problemas periodontales en los que queda expuesta la raíz del diente. Este tipo de caries suele ser más peligrosa (por estar más cercana al nervio) y es más difícil de tratar, por lo que, en los casos más avanzados, muchas veces se requiere de la extracción del diente al no ser posible su restauración.
  • Caries recurrente: aquella que aparece debajo de los empastes o de las fundas que se han colocado previamente para el tratamiento de otra caries o en otras circunstancias, como reconstrucción de dientes fracturados, reposición de dientes de ausentes, tratamientos restauradores estéticos etc.

Las lesiones cariogénicas se pueden clasificar en función del tejido afectado, la localización, el número de caras perjudicadas y la preparación cavitaria. Las caries pueden clasificarse según el tejido afectado:

  • Primer grado: Afecta al esmalte. Esta lesión es asintomática, extensa y poco profunda. Suele presentarse en forma de manchas blanquecinas granulosas.
  • Segundo grado: Afecta al esmalte y dentina. La caries ya se ha implantado en la dentina, por lo que el proceso carioso evoluciona con mayor rapidez.
  • Tercer grado: Afecta al esmalte, dentina y pulpa. La lesión llega hasta la pulpa y, en consecuencia, provoca su inflamación.
  • Cuarto grado: Necrosis pulpar. En este grado la pulpa está totalmente destruida. El paciente no padece dolor, pero presenta complicaciones dolorosas.
  • Quinto grado: Caries radicular. El cemento queda expuesto por reducción gingival.

Síntomas de la caries

La caries se inicia generalmente a nivel del esmalte dental o del cemento que cubre la raíz del diente cuando la encía se ha retraído. En el caso de que la caries progrese, afectará a la dentina (tejido del diente debajo del esmalte) e incluso llegar al nervio del diente. Al principio pueden sentirse molestias al beber o comer alimentos dulces y/o fríos, y más adelante también con calientes. Si sigue evolucionando llegará a causar dolor (odontalgia) e incluso, en ocasiones, puede asociarse con la aparición de flemones.

Otros signos y síntomas que se pueden asociar con la presencia de caries son:

  • Oscurecimiento del color del diente.
  • Mal aliento.
  • Presencia de un sabor bucal desagradable.

Diagnóstico de la Caries

El diagnóstico de la caries se basa en un examen clínico y/o radiográfico. El principal determinante para considerar que la enfermedad está activa es la presencia de lesiones blandas dentro del diente, lesiones que el dentista explorará con una sonda o instrumento específico para tal fin.

Relación entre la Caries y la Enfermedad Periodontal

Aunque la caries y las enfermedades periodontales son patologías de origen infeccioso que se dan en un mismo entorno (la boca o los dientes), existen importantes rasgos diferenciales que hacen que sean patologías completamente distintas. Sin embargo, sí que se ha visto, como hemos comentado, que los pacientes que presentan retracción en las encías, como consecuencia de la enfermedad periodontal, tienen un mayor riesgo de experimentar caries en las raíces de los dientes y que estas son más difíciles de tratar.

¿Cómo prevenir la caries?

Los problemas de salud bucodental se pueden prevenir en gran medida:

  1. Cepíllate los dientes al menos 2 veces al día durante 2 minutos. Una buena higiene bucal reduce la presencia de gingivitis y el riesgo de desarrollar lesiones de caries.
  2. Utiliza una pasta que contenga flúor. El flúor previene la caries y también es fundamental para el tratamiento y recuperación de lesiones iniciales ya establecidas.
  3. No te olvides del hilo dental. Utilízalo de forma diaria para eliminar aquellas bacterias ubicadas entre tus dientes y difíciles de eliminar con tu cepillo habitual.
  4. Complementa tu higiene bucal con un enjuague oral. Finaliza la limpieza de tu boca con un colutorio adecuado y recomendado por un profesional sanitario.
  5. Cambia tu cepillo de dientes cada tres meses. A veces, incluso antes si está muy deteriorado y siempre para evitar la acumulación de bacterias en tu cepillo, que se origina con el paso del tiempo.
  6. Evita el consumo de bebidas y alimentos azucarados. La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja reducir el consumo de azúcar a menos del 10% del aporte calórico diario con el fin de reducir el riesgo de caries dental.
  7. Apuesta por una dieta variada y equilibrada. La alimentación juega un papel clave en la prevención de la caries. Consume de manera regular, verduras, legumbres, carne y pescado, sin olvidar los alimentos ricos en vitamina C como la naranja, el kiwi o las fresas.
  8. Bebe agua tras las comidas. Sobre todo si no tienes posibilidad de cepillarte, ya que ayudarás a eliminar las partículas de glucosa depositadas en los dientes.
  9. Abandona el tabaco y alcohol. Su consumo no solo es perjudicial para tu organismo sino que, también, favorece la aparición de infecciones bucales.
  10. Acudir al dentista una vez al año.

El Flúor y la Caries Dental

El flúor (F) es un elemento químico perteneciente al grupo de los halógenos, de bajo peso atómico y de gran electronegatividad, por lo que se combina con cationes tales como el calcio o el sodio para formar compuestos estables (como el fluoruro de calcio o el fluoruro de sodio), que están en la naturaleza (en el agua o los minerales). Desde 1909 se conoce el efecto preventivo del flúor sobre la CD.

El F presente en la fase fluida de la superficie dental es el que realmente disminuye la desmineralización y aumenta la remineralización del esmalte, siendo clave la frecuencia de la exposición al F. La saliva es el principal transportador del F tópico.

La administración de flúor puede realizarse de forma sistémica o tópica. La administración sistémica puede, a su vez, hacerse de modo colectivo (fluoración del agua potable) o individual.

La fluoración artificial del agua de consumo público ha sido la medida más eficaz y económica para la profilaxis colectiva de la CD, ya que no necesita cooperación diaria y consciente de los interesados.

Actualmente se sigue estimando que el nivel apropiado de flúor en el agua de consumo público debe estar entre 0,7 y 1,2 mg/l en función de la ingesta máxima media de la población en cuestión, ya que la ingesta total de flúor depende del nivel de ingesta hídrica.

Fluorosis Dental

La fluorosis dental (FD) es la hipomineralización del esmalte dental por aumento de la porosidad. Se debe a una excesiva ingesta de F durante el desarrollo del esmalte antes de la erupción. La FD presenta una relación dosis-respuesta.

En definitiva, la FD puede ser prevenida si se enfoca la administración de F sistémico por edades (menores de 2-3 años, de 3 a 6 años y mayores de 6 años), pues en los 2-3 primeros años es cuando no hay que sobrepasar las dosis recomendadas de F para evitar la FD de las piezas, que se verán tras la erupción.

Higiene Bucodental en Niños

El cuidado de la salud bucodental comienza en la infancia. Los dientes y encías de los pequeños de la casa al igual que los de los adultos, corren el riesgo de sufrir múltiples enfermedades con efectos negativos sobre su salud. Desde Laboratorios KIN queremos fomentar la higiene dental infantil y la prevención de la caries en niños.

La caries es la enfermedad crónica infantil más común y puede desarrollarse desde la aparición de los primeros dientes de leche. Cuando no se trata en el momento adecuado, pueden comenzar a formarse pequeñas cavidades, que con el paso del tiempo pueden hacerse más profundas, logrando llegar a capas más internas del diente. Por muy elevada que sea la dureza del esmalte dental, la acción de las bacterias que forman la placa bacteriana, y los desechos que liberan, van dañando el esmalte de manera irreversible.

Conocida como caries del biberón, la acción de la placa bacteriana puede comenzar con la salida de los primeros dientes de leche en el bebé lactante. Es una enfermedad asociada a la ingesta frecuente de azúcares y se relaciona sobre todo con el mal hábito de dormir con el biberón en la boca.

La formación y actividad de la placa bacteriana sobre los dientes no son fáciles de detectar a simple vista. La primera señal es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. En una fase más avanzada, se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona cariada.

El avance de las caries suele ser muy lento, por este motivo es tan importante hacer una visita periódica al dentista para poder detectar cualquier daño en su estado incipiente. Son muchos los factores que influyen en la formación de la caries en dientes de leche. No hacer una limpieza de dientes y encías después de cada comida, o hacerla de manera incorrecta, proporciona el medio idóneo para que las bacterias de la boca puedan desarrollarse y formar la placa bacteriana.

Además de esto, el consumo de alimentos ricos en azúcar es otro factor determinante en la caries infantil. Para el tratamiento de la caries, el odontólogo tendrá en cuenta el grado de la lesión en el diente.

Educar a los niños en una buena higiene bucodental es la clave para que los pequeños de la casa aprendan a cuidar sus dientes. La medida de prevención más importante es la higiene diaria desde la aparición de los primeros dientes.

Es fundamental conocer y hacer saber a los más pequeños por qué debemos cepillarnos los dientes. Se ha de transmitir la información de que cepillar los dientes sirve para limpiarlos de la placa bacteriana, que es una capa pegajosa de bacterias que se forma sobre los dientes y las encías. La placa produce ácidos que atacan el esmalte de los dientes y que pueden dar lugar a la caries y también irritar las encías (lo que llamamos gingivitis).

Durante los primeros seis años de vida los niños deben ser ayudados por sus padres. Para ayudar correctamente a los hijos, primero han de aprender los adultos. Seguir un orden: empezar con la parte superior, las caras externas de los dientes. Posteriormente es recomendable cepillar la lengua, con el cepillo perpendicular y haciendo barridos siempre hacia adelante.

Según las recomendaciones actuales de 20185, de 0 a 3 años de edad pasta dental con 1000 partes por millón (ppm) de flúor (cantidad como un grano de arroz). Disminuir el consumo de alimentos azucarados. La sacarosa es el carbohidrato más cariógeno.

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