Cuando pensamos en salud bucodental, solemos centrarnos en los dientes. Sin embargo, las encías son igual de importantes, ya que son el tejido que protege y sostiene nuestros dientes, y su estado puede decir mucho sobre nuestra salud oral.
En este artículo, exploraremos la definición de papila dental, su desarrollo durante la odontogénesis y su crucial función en la protección de nuestros dientes y la estética dental.
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¿Qué es la Papila Dental?
La papila interdental hace referencia al tejido de la encía que se encuentra entre diente y diente, a nivel de contacto entre ambos y la base del hueso. Cohen comunicó por primera vez la definición de papila interdental como “picos vestibulares y linguales de tejido queratinizado con una zona interproximal no queratinizada o paraqueratinizada”.

Función de la Papila Dental
La función de la papila es crucial puesto que evita que se queden los alimentos entre los dientes y, por tanto, tiene una función protectora en la aparición de caries. Además, uno de los factores críticos para conseguir estética alrededor de los implantes dentales es la estabilidad de los tejidos blandos periimplantarios en la cara vestibular e interproximal.
Odontogénesis: El Desarrollo de los Dientes
Llamamos odontogénesis al proceso embrionario mediante el cual las células del estomodeo o boca primitiva se diferencian para dar lugar a los dientes. La odontogénesis es un proceso embrionario durante el que las células del ectodermo y del mesodermo forman los dientes. Un desarrollo orgánico y de maduración biológica que si concluye correctamente potenciará una buena oclusión dental.
Este ciclo vital de los órganos dentarios comprende una serie de cambios químicos, morfológicos y funcionales que comienzan en la sexta semana de vida intrauterina (cuarenta y cinco días aproximadamente de embarazo) y que continua a lo largo de toda la vida del diente. En el curso del desarrollo de los órganos dentarios humanos aparecen dos clases de dientes que son sucesivos: los dientes primarios (o de leche) y los permanentes (o definitivos).
Los dientes se desarrollan a partir de brotes epiteliales, que empiezan a formarse normalmente de adelante hacia atrás. Cada pieza dental tendrá una forma determinada según el diente que dará. El inicio de la formación de la corona requiere que sucedan una serie de cambios químicos, morfológicos y funcionales que comienzan en la sexta semana de vida intrauterina. La primera manifestación consiste en la diferenciación de la lámina dental a partir del ectodermo que tapiza la cavidad bucal primitiva. El epitelio ectodérmico bucal en este momento está constituido por dos capas.
La odontogénesis es el proceso embriológico que dará lugar a la formación de las distintas capas germinativas que participan en la formación de los dientes. Cerca de la sexta semana de desarrollo del embrión humano aparecen unas zonas de mayor actividad y engrosamiento de las células que darán origen a la lámina dental. En este desarrollo intervienen los tejidos del ectodermo y mesodermo, separados por la capa basal. en diferentes etapas hasta su morfodiferenciación, con la aparición de los patrones coronarios y radiculares y los distintos tipos de tejidos dentarios.
A lo largo de la membrana basal tendrá lugar una mayor actividad celular, originando los brotes dentarios y el crecimiento inicial de los dientes temporales (10 en el maxilar y 10 en la mandíbula) y los 32 gérmenes de la dentición permanente. Alrededor de la décima semana, las células epiteliales proliferan y la superficie profunda de los brotes se invagina formando el germen dental constituido por el órgano del esmalte, la papila dental (futura pulpa) y el saco dental, formado por una capa interna celulovascular y otra externa con fibras colágenas. A partir de este momento, el germen dental cuenta ya con todos los tejidos necesarios para el desarrollo del diente y su ligamento periodontal.
La lámina dentaria del diente temporal se va construyendo progresivamente hasta semejarse a un cordón, a la vez que comienza a emitir una extensión que dará lugar al futuro diente permanente. Sobre las 18 semanas tendrá lugar la morfodiferenciación, en que las células del germen dentario se organizan y se disponen, determinando el tamaño y la forma de la corona del diente de leche e iniciando el desarrollo del diente permanente.
Finalizada la fase que da origen al tamaño y forma del diente, se inicia la fase del crecimiento aditivo en forma de capas de una matriz no vital con carácter de matriz tisular. La elaboración de la matriz va seguida de la mineralización dentaria, que comprende la precipitación de calcio y fósforo sobre la matriz tisular. El proceso comienza con la precipitación de un pequeño punto en los vértices de las cúspides y en los bordes incisales de los dientes, continuando con la precipitación de capas sucesivas y concéntricas. De este modo ya se identifica, en la zona de las futuras cúspides, la presencia de matriz del esmalte.

Estadios Dentales
El proceso consta de varias etapas o estadios, en total cinco. La primera recibe el nombre de fase laminar. Le siguen cuatro fases dentarias (estadio de yema, estadio de casquete, estadio de campana y estadio maduro).
- Estadio Laminar: La fase laminar coincide con la diferenciación de las células de las láminas dentales procedentes del ectodermo del estomodeo. En estas láminas dentales se formarán los primordios dentales o yemas. A partir de aquí los futuros dientes pasan por los diferentes estadios de diferenciación.
- Estadio de Brote o Yema: El estadio de brote o yema consiste en la aparición de diez engrosamientos en cada lámina dentaria (futura arcada dental) que son los estadios primitivos de los dientes deciduos. En primer lugar aparecen los diez inferiores o mandibulares. Al final de la semana 8 intrauterina ya ha finalizado el proceso de los diez superiores o maxilares. Son engrosamientos de aspecto redondeado, donde asienta el crecimiento potencial del diente. La estructura de los brotes es simple, en la periferia se identifican células cilíndricas y en el interior son de aspecto poligonal. Las células del ectomesénquima se encuentran condensadas por debajo (futura papila dentaria).
- Estadio de Casquete: El estadio de casquete coincide con el modelamiento de la futura corona dentaria que adopta forma de capuchón en esta fase. A partir de las yemas o brotes se diferenciará el órgano del esmalte en la capa externa del capuchón y en su interior empieza a diferenciarse la papila dental que dará lugar a la pulpa y la dentina. La proliferación desigual del brote, determina una concavidad en su cara profunda por lo que adquiere el aspecto de casquete. La concavidad central encierra una pequeña porcion del ectomesénquima que lo rodea y es la futura papila dentaria que da origen al complejo dentinapulpa. Al finalizar esta etapa empieza a insinuarse en el epitelio interno un acumulo de células (nudo) de donde parte una prolongación de celular llamada cuerda del esmalte que coincide con la cúspide (o cúspides) de los dientes. Alrededor del capuchón se forma el llamado saco dentario, futuro cemento y ligamento periodontal del diente. Al finalizar este estadio podemos introducir el término de germen dentario o conjunto de esmalte, papila dental y saco dentario.
- Estadio de Campana: El estadio de campana se caracteriza por la diferenciación de las células que van a dar lugar al esmalte y la dentina. Aproximadamente en la semana 10 de vida intrauterina encontramos los dientes deciduos en fase de campana y los dientes permanentes en fase de brote. Se acentúa la invaginación del epitelio interno y adquiere un aspecto de campana es el epitelio intermedio. Se puede distinguir la papila dental (es una diferenciación de los ondontoblastos) ya formada, está irrigada y inervada.
- Estadio de Erupción: El proceso de formación del diente llega a su final coincidiendo con la fase de erupción y consiste en la formación de la raíz del mismo. Comienza cuando se identifica, en la zona de las futuras cúspides o borde incisal, la presencia de depósitos de la matriz del esmalte sobre la dentina.
- Estadio terminal o maduro: Comienza cuando se identifica, en la zona de las futuras cúspides o borde incisal, la presencia de depósitos de la matriz del esmalte sobre la dentina.
Tipos de Encía
Podemos clasificar las encías de varias maneras, pero la más habitual es según su ubicación y función:
- Encía Marginal o Libre: Es la parte más visible y externa, que rodea el cuello del diente sin estar adherida directamente a él.
- Encía Adherida o Insertada: Esta encía está firmemente unida al hueso subyacente. Es más resistente y menos móvil que la marginal, y actúa como un escudo contra los traumatismos durante la masticación o el cepillado.
- Encía Interdental o Papila: También conocida como papila interdental, es el tejido que ocupa el espacio entre diente y diente. Su forma triangular permite evitar la acumulación de restos de comida y proteger la zona de contacto entre los dientes.
Problemas y Tratamientos
Las papilas interdentales se pierden a causa del desgaste de hueso consecuencia del progreso de la enfermedad periodontal. No es posible regenerar encías. Sin embargo, sí que existen tratamientos para disimular y cerrar los espacios.
Si has perdido tejido gingival, es probable que el dentista te recomiende cirugía. Sin embargo, si que existen técnicas que nos permiten evitar que el problema empeore. Este tratamiento se centra en dos partes. Por un lado, se eliminaría toda la placa y el sarro endurecido encima y debajo de la línea de la encía. En casos graves, el profesional puede recomendarte que te sometas a una cirugía.
EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, la sustitución de dientes con restauraciones implanto-soportadas se ha convertido en una opción de tratamiento predecible. Sin embargo, el aumento de las exigencias estéticas requiere lograr un resultado estético que satisfaga las expectativas del paciente para que el tratamiento pueda ser considerado exitoso. Uno de los factores críticos para conseguir estética alrededor de los implantes dentales es la estabilidad de los tejidos blandos periimplantarios en la cara vestibular e interproximal.
Hay que señalar que la ausencia de papilas en la zona estética puede poner en peligro el aspecto estético de los tejidos periimplantarios y los resultados comunicados por el paciente, incluso en implantes sanos.
Las Papilas Gustativas
Las papilas gustativas son pequeños órganos sensoriales localizados en diferentes estructuras de la cavidad oral que envían los mensajes gustativos al cerebro. Se creía que la lengua estaba dividida como un mapa en secciones responsables de saborear las cosas saladas, agrias, dulces, amargas y ácidas.
A través de pequeñas aberturas en el epitelio de la lengua, llamadas poros gustativos, parte de los alimentos disueltos en la saliva entran en contacto con los receptores gustativos. Estos se encuentran en la parte superior de las células receptoras del gusto que constituyen las papilas gustativas.
Los receptores del gusto están ubicados alrededor de las pequeñas estructuras conocidas como papilas que se encuentran en la superficie superior de la lengua, el paladar blando, la parte superior del esófago, la mejilla y la epiglotis.
Trastornos del Gusto
Existen una serie de trastornos del gusto:
- Disgeusia: Es una condición en la que existe un sabor persistente, a menudo amargo o agrio, incluso cuando no hay nada en la boca. La disgeusia es el conocido como síndrome de boca ardiente. Es una afección dolorosa en la que una persona experimenta una sensación de ardor o quemazón en la boca. A veces puede durar meses. Es más común en adultos mayores y está muy relacionado con el estrés.
- Hipogeusia: Es un trastorno donde la capacidad de saborear está reducida.
- Ageusia: Es la falta total de capacidad para saborear cualquier cosa. La verdadera pérdida del gusto es rara.
Los trastornos del gusto suelen ser el resultado de una enfermedad o lesión. Raramente, las personas nacen con ellos. Una característica de la COVID-19 es la pérdida del gusto y el olfato.
Los trastornos del gusto son diagnosticados normalmente por el médico de cabecera, el otorrino o el dentista. Los síntomas de los trastornos del gusto pueden incluir condiciones como la pérdida del gusto o el olfato, o sabores que antes eran agradables se vuelven desagradables súbitamente. En el síndrome de boca ardiente, el tratamiento incluye el control del dolor.