La ortodoncia es uno de los tratamientos más demandados en las clínicas dentales, permitiendo a las personas conseguir una sonrisa perfecta tanto a nivel estético como funcional. Sin embargo, realizar un tratamiento de ortodoncia conlleva ciertos hábitos que no debemos perder, siendo un tratamiento largo que requiere dedicación.
Aunque puede parecer algo tedioso, la asistencia a todas las revisiones de ortodoncia son claves para el avance del tratamiento conforme a los tiempos establecidos. Además, al principio, se producen numerosas modificaciones que conlleva un seguimiento exhaustivo de las piezas dentales.
En este artículo, exploraremos las consecuencias de no acudir a las citas de control de los brackets, los riesgos asociados y la importancia de mantener una comunicación constante con tu ortodoncista. También abordaremos la importancia de la fase de retención y los peligros de interrumpir el tratamiento antes de tiempo.

La importancia de las revisiones periódicas
Una vez iniciado el tratamiento de ortodoncia resulta fundamental la cooperación del paciente con el ortodoncista. Uno de los aspectos en los que es fundamental esta cooperación, es en la activación, a intervalos regulares, de las fuerzas que aplicamos sobre la dentición y/o los maxilares.
Está demostrado que las fuerzas más eficaces para el movimiento son las suaves y continuas, por lo cual es necesario activarlas en las sucesivas citas de control para mantener la presión suave y constante necesaria para que el tratamiento se desarrolle con normalidad.
Decimos que la cooperación es fundamental, porque no acudir a las citas de control puede llegar a retrasar la finalización e incluso influir en el resultado final del tratamiento de ortodoncia. La frecuencia en las citas de control varía en función del problema que presenta el paciente y también del sistema de ortodoncia elegido.
En estas citas de revisión, ajustaremos los brackets, las gomas y estudiaremos la mordida. La duración de estas citas puede rondar los 30 minutos. En ellas, ofrecemos a nuestros pacientes consejos de higiene bucodental, pues este sistema de alineación requiere de una higiene diaria, siendo vital para evitar contratiempos en el tratamiento.
Es por ello que son necesarios los ajustes progresivos por parte de un especialista en ortodoncia. Estos consejos están basados en conseguir optimizar los tiempos del tratamiento para que no se extiendan más de lo debido, por lo que todos los esfuerzos valdrán la pena.
Las revisiones son programadas para evitar que el aparato quede inactivo y siempre esté actuando, fundamental para no alargar el tiempo de tratamiento.
Riesgos de un tratamiento de ortodoncia sin control
¿Realmente somos conscientes del riesgo de un tratamiento de ortodoncia sin control alguno por parte de especialistas? ¿Cuáles son los peligros que podemos correr si no contamos con el seguimiento de un odontólogo profesional? Vamos a tratar de explicarte lo más importante acerca de este tema a lo largo de estas nuevas líneas de nuestro blog.
Si algo nos ofrecen los tratamientos llevados a cabo por profesionales es resultados y seguridad. En primer lugar, saber que estamos en buenas manos y que siempre contaremos con una opinión especializada en lo que respecta a los objetivos que debemos marcarnos y lo que podemos obtener. En segundo lugar, la tranquilidad de saber que estamos en buenas manos, con un seguimiento constante y revisiones periódicas. Pero, ¿cuál es es el riesgo de un tratamiento de ortodoncia sin control?
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Consecuencias de interrumpir el tratamiento
La decisión de interrumpir un tratamiento de ortodoncia puede tener consecuencias significativas para la salud bucal a largo plazo. Más allá de la preocupación estética, detener el tratamiento antes de su finalización puede llevar a complicaciones ortodóncicas.
Los dientes podrían regresar a su posición original, contrarrestando todo el progreso logrado hasta ese momento. Además, la interrupción abrupta del tratamiento ortodóncico puede provocar desajustes en la mordida y la alineación dental.
Estos desalineamientos no solo afectan la apariencia estética, sino que también pueden desencadenar problemas funcionales, como dificultades para masticar o hablar correctamente.
En última instancia, el abandono del tratamiento ortodóncico puede generar complicaciones que van más allá de la estética dental.
Dolor y ajustes durante el tratamiento
A la hora de someterse a un tratamiento de ortodoncia suele existir preocupación por posibles dolores que se pueden experimentar al llevar los aparatos. El procedimiento suele comenzar con la colocación de bandas alrededor de los molares. Esto puede implicar una ligera presión o pellizco, pero no será doloroso.
Posteriormente, el ortodoncista, mediante un adhesivo especial, pegará los brackets en cada uno de los dientes y a continuación los conectará mediante un arco. Los alambres y las ligaduras ejercen presión sobre los dientes para ir enderezándolos lentamente. El acostumbrarse a dicha presión suele llevar algo de tiempo.
A las pocas horas de su colocación, comenzará a desarrollarse algo de dolor y molestias en los dientes y las encías. Este dolor suele durar alrededor de una semana que puede mitigarse con la toma de analgésicos que el ortodoncista podrá prescribir.
Cuando se llevan brackets, es necesario visitar al ortodoncista cada pocas semanas para realizar los ajustes necesarios y que el tratamiento vaya avanzando. En estas citas, el ortodoncista evalúa los dientes y verifica la cantidad de presión que le están transmitiendo los brackets.
Inicialmente, los alambres que unen los brackets ejercen mucha presión, pero, a medida que se van recolocando los dientes, la presión disminuye. Esto indica que los aparatos deben ajustarse y apretarse. El cambio de estos arcos que mantiene los brackets unidos puede causar dolor y molestias durante unos días. La incomodidad no debería ser tan severa como cuando se colocaron los brackets por primera vez. Después de unos días, la nueva presión sobre los dientes irá desapareciendo.

Efectos secundarios y cómo manejarlos
- Dolor: Uno de los efectos de los brackets que más se experimenta es el dolor, especialmente en la primera semana tras la colocación de la ortodoncia. Se trata de una sensación subjetiva, así que cada persona es más o menos sensible al dolor, pero por lo general es conveniente evitar alimentos muy duros durante los 3 o 4 primeros días. La mayoría de los dolores provocados durante los tratamientos de ortodoncia pueden tratarse con analgésicos como el paracetamol.
- Hipersensibilidad dental: Los pacientes que ya tenían cierta tendencia a experimentar cierta hipersensibilidad dental al comer alimentos muy fríos o calientes, suelen ver aumentada esta sensación.
- Dificultad en la higiene: La ortodoncia fija implica tener un cuerpo extraño en los dientes, así que los brackets dificultan la higiene diaria en casa. Por ello, es fundamental que prestes especial atención a la limpieza de tu boca, haciendo mucho hincapié en los recovecos de la boca y en los espacios interdentales.
- Inflamación y sangrado de encías: Consecuencia del punto anterior, y si no llevamos a cabo unas rutinas de limpieza efectivas, es la aparición de inflamación y sangrado de encías. Estos problemas se pueden evitar mejorando la higiene en casa y acudiendo a las revisiones pautadas por el dentista.
- Aftas y llagas: Debido al roce de los brackets con el interior de los labios y, en el caso de la ortodoncia lingual, con la lengua, es posible que tengas aftas o llagas los primeros días. Las llagas pueden ser muy dolorosas e incómodas, especialmente a la hora de hablar o comer. Por ello, y hasta que te hayas acostumbrado a llevar los brackets, te recomendamos que uses cera para ortodoncia. Para evitar el roce de los brackets es el interior de las mejillas se puede colocar cera blanda sobre ellos. La cera proporciona una barrera protectora que reduce la probabilidad de cortes o llagas.
La fase de retención
Las últimas fases de un tratamiento de ortodoncia continúan con la retirada de los brackets una vez terminado. Quitarse los brackets, claramente es un alivio, pero no significa que el tratamiento de ortodoncia esté terminado. Es necesario llevar retenedores.
Desconocida por muchos, la retención es el último paso del tratamiento de ortodoncia. Se trata de unos aparatos que pueden ser fijos o removibles y se colocan en la boca para mantener los resultados obtenidos con la ortodoncia.
Los retenedores están hechos a medida, generalmente de plástico, y evitan que los dientes regresen a sus posiciones originales por lo que al principio habrá que usarlos todo el día hasta que el hueso y las encías se van asentando.
Si, por ejemplo, no se lleva a cabo la última fase del tratamiento, que es la de retención, es probable que se alteren los resultados conseguidos con la ortodoncia.
Alternativas a los brackets tradicionales
En los últimos años, hemos sido testigos de la aparición y consolidación de Invisalign, una ortodoncia prácticamente invisible y que ofrece resultados inmejorables ahorrándonos las molestias de los brackets tradicionales.
Uno de los principales motivos para apostar por esta alternativa y no por las ortodoncias más tradicionales es que evitas la acumulación de placa. Los brackets aumentan el porcentaje de problemas periodontales en adultos. Por eso, si estás pensando en ponerte ortodoncia, acude a centros especializados en marcas de confianza.
¿Por qué algunas personas evitan ir al dentista?
Existe un elevado número de la población que no va al dentista, y, aunque parece que estos datos mejoran con el paso del tiempo, la realidad es que sigue siendo preocupante el hecho de no acudir a revisiones dentales con la frecuencia necesaria. Escuchamos muy a menudo que la mayoría de personas solo van al dentista cuando sienten alguna molestia. El problema es que, una vez llega este punto, es probable que exista una patología, de más o menos gravedad, por lo que se considera un problema a solucionar que, probablemente, se podría haber evitado.
- Miedo al dentista
- Problemas económicos
- Desconocimiento de la importancia de la salud bucodental
Es necesario concienciar en cuanto a la importancia de la salud bucodental, y no considerarlos únicamente como problemas meramente estéticos. A todo esto, sumamos esa sensación tan extendida de ‘’miedo al dentista’’, por temer el dolor o tener una visión errónea de su papel como profesional. Los tratamientos actuales son cada vez más sencillos y controlados.