¿Qué provoca la anestesia dental? Riesgos, tipos y efectos

La administración de anestesia local es el acto profesional más frecuente en la práctica diaria dental. Las complicaciones de la anestesia local en la clínica dental diaria suelen ser pocas, ya que las concentraciones de las soluciones anestésicas y los volúmenes usados son escasos; no obstante, cualquier procedimiento, hasta el más banal, no está exento de riesgos y es obligatorio que el profesional esté formado para prevenirlos, reconocerlos y para, en la mayoría de los casos, tratarlos.

La anestesia es una técnica indispensable en todas las especialidades de la medicina, incluyendo la odontología. De este modo, los odontólogos pueden llevar a cabo cualquier tratamiento con el paciente de manera cómoda e indolora. La supresión óptima del dolor, total o casi total, durante el tratamiento odontológico es una medida esencial en la práctica clínica diaria que fomenta la confianza del paciente.

La anestesia bucal es una forma de aliviar el dolor durante procedimientos dentales como limpiezas, extracciones, rellenos o cirugías. Esto permite que los pacientes puedan sentirse más cómodos y relajados durante el procedimiento dental.

Pero, ¿sabías que existen algunas cosas interesantes sobre la anestesia dental? A continuación, exploraremos en detalle qué provoca la anestesia dental, los riesgos asociados, los diferentes tipos de anestesia utilizados, sus efectos secundarios y otras consideraciones importantes.

"USO DE ANESTÉSICOS LOCALES EN ODONTOLOGÍA"

Tipos de anestesia dental

Existen varios tipos de anestesia utilizados en el campo de la odontología. Para ello, en función del tratamiento y del problema dental a abordar, se pueden emplear distintos tipos de anestesia. Aparte de esto, los tipos de anestesia pueden clasificarse de varias maneras.

Para ello, el odontólogo dispone de distintos tipos de anestesia local:

  • Anestesia de infiltración
  • Anestesia de conducción
  • Anestesia intraligamentosa

Figura 1. Los tres mecanismos para la supresión del dolor.

Anestesia de infiltración

Este tipo de anestesia se utiliza habitualmente en el maxilar y en la mandíbula en la región de los dientes 34-44. Esta técnica consiste en inyectar el anestésico en el tejido del área de trabajo mediante diversas punciones. Después de la inyección, el anestésico se difunde hacia las terminaciones nerviosas.

Figura 2. Anestesia de infiltración, esquema e imagen clínica (abajo).

Anestesia de conducción

En general, la anestesia de conducción se utiliza para la supresión del dolor en la región de los dientes 48-45 y 38-35. En este caso se produce un bloqueo de la conducción del estímulo nervioso en el nervio sensitivo que inerva el área de trabajo. La anestesia de conducción se aplica también en los territorios inervados por el nervio infraorbitario, el nervio palatino mayor, el nervio nasopalatino, el nervio mentoniano y el nervio bucal.

Figura 3. Anestesia de conducción del nervio dentario inferior.

Anestesia intraligamentosa

Esta técnica se puede aplicar en todas las piezas dentarias. Sin embargo, la técnica de punción no es adecuada como inyección única en el tratamiento de ápices radiculares o para exodoncias quirúrgicas. La inyección se aplica directamente en el espacio periodontal mesial y distal de los dientes anteriores y en los premolares. En el caso de los molares hacen falta varias punciones.

Figura 4. Anestesia intraligamentosa.

Otros tipos de anestesia

  • Espray, crema o gel anestésico: Empleamos este tipo de producto cuando necesitamos adormilar la zona antes de aplicar la anestesia local. Gel anestésico, crema o spray: este tipo de producto se utiliza para adormecer la zona en la que posteriormente se va a aplicar anestesia local. También presente en formato gel o crema. Este tipo de anestesia dental se utiliza para adormecer superficialmente la zona intervenida durante un pequeño intervalo de tiempo. Suele aplicarse a pacientes con miedo a la sensibilidad causada por la aguja con la que se aplica el anestésico local de acción más profunda.
  • Anestesia local: La anestesia local es el tipo de anestesia dental más utilizado. Es la técnica más usada para adormecer la sensibilidad de la boca. Esta es la técnica más habitual, ya que se aplica en los tratamientos más comunes como son los implantes, empastes, endodoncias, extracciones, etc. Anestesia local: es la técnica más utilizada para acabar con la sensibilidad de la boca. Se aplica para inhibir la conducción nerviosa en determinadas zonas de la cavidad oral, eliminando así cualquier tipo de molestia o sensibilidad. Es la más habitual, ya que se aplica en los procedimientos más frecuentes como empastes, carillas estéticas, endodoncias, implantes o cuando hay que extraer una pieza. Se pueden utilizar diferentes sustancias, como articaína, bupivacaína, lidocaína, mepivacaína y prilocaína, que se aplican o inyectan directamente en la zona que se va a tratar.
  • Sedación leve: Se aplica por medio de una mascarilla por la que se inhala óxido nitroso, aunque también puede utilizar diazepam, propofol o midazolam. Sedación leve: consiste en la aplicación de óxido nitroso mediante una mascarilla, evitando el pinchazo. Es muy similar a la sedación leve pero se emplea más anestesia. Se basa en la aplicación de óxido nitroso y oxígeno mediante una mascarilla. Por lo que, al ser inhalada y no inyectada, no emplea el uso de agujas. Suele utilizarse para realizar tratamientos periodontales. A diferencia de la anestesia local, la sedación leve evita el uso de la aguja para introducir en el cuerpo del paciente la anestesia.
  • Sedación consciente: Se aplica para relajar al paciente y evitar una experiencia traumática en el dentista, por eso se usa mucho con niños. Sedación consciente: funciona igual que la técnica anterior, aunque se aplica algo más de anestesia. Se emplea para relajar al paciente y hacer más llevadera la experiencia en el dentista, sobre todo en el caso de los niños. Es un método recurrente en las cirugías de colocación de implantes dentales, por ejemplo, para reducir el temor en los pacientes. Una técnica únicamente utilizada en pacientes que sienten miedo o ansiedad extremos ante el tratamiento odontológico que se les va a realizar. Es imprescindible realizar unas pruebas previas al paciente que solicita la sedación consciente. De esta manera, se le realizará un test de coagulación de la sangre, un electrocardiograma y otras preguntas sobre su estado de salud general.
  • Anestesia general: En este caso, el paciente se queda totalmente dormido y pierda la consciencia completa. En general, la anestesia general se usa para tratamientos que van a durar un periodo de tiempo largo. En este caso está totalmente dormido y no va a ser consciente de su entorno bajo ningún concepto. Se lleva a cabo para cirugías donde se corrigen ciertas deformidades y alteraciones maxilofaciales o incluso para la extracción de muelas del juicio. Debido a que el paciente debe estar completamente monitorizado, solo se realiza en un hospital. La anestesia general en odontología suele utilizarse solamente en cirugías que corrigen determinadas desproporciones y alteraciones maxilofaciales. Igualmente, puede requerirse en aquellos tratamientos de colocación de implantes o extracciones que supongan una mayor complicación.

La necesidad de anestesia dental depende del tipo y la gravedad del intervención dental. La anestesia local es una técnica que permite, tanto a médicos como a dentistas, eliminar la sensibilidad de una zona específica del cuerpo de una persona. De hecho, mediante la aplicación de la anestesia local se consigue que la persona intervenida no sienta dolor durante el tratamiento a realizar. Como ya podrás imaginar, dependiendo del tratamiento odontológico al que se vaya a someter el paciente, existe una amplia variedad de técnicas anestésicas.

Duración del efecto de la anestesia

La anestesia dental local desaparece completamente pasada la primera hora y entre la tercera hora después de su aplicación. Por otro parte, el óxido nitroso tiene un efecto que empieza a revertirse en cuanto el paciente deja de respirarlo por medio de la mascarilla. Transcurrirán unos 20 minutos aproximadamente de respiración hasta que desaparezcan los efectos. Por último, la sedación consciente es la que tiene mayor duración posterior, ya que su aplicación es a través de vía intravenosa.

Tras un proceso en el que se ha aplicado anestesia local, el paciente sentirá que la zona tratada se encuentra adormecida o insensible. Sin embargo, en el caso de la sedación leve o consciente, el tiempo de duración es distinto.

La duración de la anestesia en la boca suele extenderse de dos a tres horas, pero en las zonas de la lengua y los labios el tiempo puede ser mayor.

Algunas prácticas que pueden aliviar los efectos de la anestesia en la boca son estos:

  • Masajear la zona de la boca, los labios, las mejillas y la mandíbula para estimular la circulación sanguínea y contribuir a que el efecto anestésico desaparezca más rápido.

Efectos secundarios de la anestesia dental

Aunque los efectos secundarios de la anestesia dental son escasos y esporádicos, alguna vez pueden aparecer. La anestesia dental tiene pocos efectos secundarios y en el caso de tenerlos son de carácter temporal. La anestesia dental es un procedimiento seguro y controlado que rara vez causa efectos secundarios graves. Estos efectos secundarios suelen ser leves y transitorios, y desaparecen cuando se elimina el anestésico del organismo.

Si bien es cierto que la anestesia dental tiene efectos secundarios, suelen ser pocos y temporales. Los principales serían los siguientes:

  • Adormecimiento en la parte posterior de la zona tratada.
  • Incapacidad para parpadear.
  • Posibilidad de que los párpados se cierren o de que los músculos de las mejillas se bajen.
  • La composición farmacológica de la anestesia puede incrementar el ritmo cardíaco durante unos minutos. Si se notan arritmias cardíacas es importante advertirlo al dentista.
  • Pueden producirse hematomas si la aguja alcanza un vaso sanguíneo en la inyección.
  • En raras ocasiones, pueden darse daños a los nervios. Esto es que cuando la aguja alcanza el nervio de forma directa, se puede producir adormecimiento y dolor que podrían alargarse a varias semanas. No obstante, no suele ocurrir generalmente.
  • Es un espasmo de los músculos masticatorios que impide la apertura normal de la cavidad bucal.
  • El paciente nota un entumecimiento o pérdida parcial de la sensibilidad local.
  • Las provocadas inconscientemente por el paciente cuando por ejemplo se muerde bajo el efecto de la anestesia, ya que tiene dormida una parte de la cara y no se da cuenta.
  • Las reacciones alérgicas son muy poco comunes, representan menos del 1% de los efectos secundarios reportados. La alergia a la anestesia dental provoca urticaria, edema, prurito, lagrimeo o rinitis.

Complicaciones y fracasos de la anestesia

La morbimortalidad con la anestesia local es muy baja; a pesar de que esta aseveración es cierta, hay descritos algunos casos en los que sobrevino la muerte por motivos anestésicos locales. La complicación más común fue el síncope, que ocurrió en uno de cada 142 pacientes que recibió anestesia local.

La incidencia de la mayor parte de los efectos colaterales menores asociados con la anestesia dental es del 4,5%, comparado con el 7,6-23,2% para la anestesia general y el 0,2-19,6% para la anestesia regional. Tales efectos colaterales fueron observa-dos en el 5,7% de los pacientes de riesgo, comparados con el 3,5% de los pacientes sin riesgo (ASA I). Los pacientes que se automedican tienen un significativo aumento de riesgo para desarrollar efectos colaterales (9,1%).

Cuando están presentes infección e inflamación, la reabsorción intravascular del anestésico se ve acelerada y el bajo pH influye negativamente en su difusión. La aplicación repetida de anestesia puede inducir el fenómeno de taquifilaxia o tolerancia aguda manifestada por una disminución de respuesta a una dosis estándar de anestésico local, requiriéndose incrementar la dosis para mantener el mismo efecto analgésico; este es un fenómeno que interfiere a la hora de utilizar anestésicos locales durante largo tiempo en la práctica clínica.

La anestesia falla muy poco en el bloqueo del nervio infraorbitario, algo más en la anestesia infiltrativa y es alta en el bloqueo del nervio mandibular.

Causas del fracaso de la anestesia

  • Técnica incorrecta: Generalmente este apartado se refiere al hecho de depositar la anestesia en el lugar equivocado. Este hecho se encuentra en relación con un conocimiento deficiente de la anatomía de la región. Sobre todo en la anestesia del nervio alvéolo-dentario inferior, se debe inyectar una cantidad suficiente de solución anestésica lo más cerca posible de la espina de Spix o mejor algo por encima y detrás de ella.
  • Dependientes del individuo: La anestesia, también, puede fracasar por factores relacionados con el individuo o por el terreno. La anestesia puede fracasar en paciente muy ansiosos o pacientes con experiencia de anestesia subóptima. Por sensibilidad al anestésico lo que, aparte de los problemas alérgicos, conducirá a un fracaso de la anestesia. Si la acción amortiguadora del tejido se encuentra disminuida o si el pH es menor de lo normal (por ejemplo, en el medio ácido de la inflamación) entonces se encuentra disponible menor cantidad de base libre para la difusión a través de los tejidos y, por consiguiente, el anestésico local tiene menor actividad.
  • Dependientes del producto: Con relación al producto anestésico, la anestesia también puede fracasar por que el producto este caducado o en malas condiciones. Otros motivos de fracaso son: la hipodosificación del anestésico, el calentamiento inadecuado y la contaminación de la solución anestésica.

En tejidos alterados por procesos inflamatorios, el pH está disminuido, lo que modifica la penetrabilidad en la membrana nerviosa y disminuye el efecto anestésico. Por ello no es raro que fracase la anestesia en el tratamiento de piezas afectadas por procesos inflamatorios agudos.

Anestesia local durante el embarazo

La anestesia dental también es segura para usar durante el embarazo. Es importante visitar regularmente al dentista para prevenir o tratar posibles patologías bucodentales que puedan variar durante los meses de gestación. En cuanto a la anestesia dental durante el embarazo, generalmente no presenta ningún problema siempre que sea necesario y recomendado por un profesional capacitado. Sí, se puede utilizar anestesia a embarazadas, siempre que sea necesario y bajo supervisión médica.

En el embarazo se recomienda el uso de articaína y bupivacaína para la anestesia local, dado que su elevada unión a proteínas impide el paso rápido de estos principios activos al feto. No se dispone de evidencias de efectos teratogénicos de la anestesia de conducción en pacientes embarazadas. Sin embargo, el uso de mepivacaína en el último trimestre del embarazo puede tener un efecto inductor de contracciones, por lo que está contraindicado.

Recomendaciones adicionales

Se recomienda, también, que el tratamiento para cualquier paciente de alto riesgo, debe limitarse a 30 minutos, dado que hay un significativo incremento de incidencia de complicaciones, desde 2,9 para tratamientos menores de 20 minutos, al 15% para tratamientos que alcanzan los 90 minutos o más.

La piedra angular de la prevención de complicaciones es la realización de una historia clínica correcta y completa. Se recomienda, por lo tanto:

  • adecuada historia médica
  • dosis en relación con peso y no sobrepasar la dosis máxima. A este respecto es importantísimo adecuar la dosis al peso en los niños menores de 50 Kg.
  • anestésicos con las más bajas dosis de epinefrina posible, ya que se minimizan los efectos simpáticomiméticos.
  • individualizar la anestesia para cada paciente: tipo y duración del procedimiento, así como los factores de riesgo.

Puedes consumir líquidos como agua, zumos o café sin crema no láctea hasta 3 horas antes de tu consulta. Sin embargo, no se permite la toma de bebidas alcohólicas la noche antes de la cita ni fumar. La nicotina es un vasoconstrictor que afecta en la curación, retrasando su tiempo. Tampoco es aconsejable que consuma alcohol después de la anestesia dental, al menos 24 horas después, sin estar tomando un analgésico recetado.

El consumo de alcohol antes o después de la aplicación de anestesia dental no está recomendado. Podría provocar alteraciones en los efectos del anestésico y, por lo tanto, una menor eficacia de la misma para insensibilizar el área tratada.

Anestésico Local Dosis Máxima
Articaína [Dato específico de dosis máxima]
Bupivacaína [Dato específico de dosis máxima]
Lidocaína [Dato específico de dosis máxima]
Mepivacaína [Dato específico de dosis máxima]
Prilocaína [Dato específico de dosis máxima]

Tabla 1. Dosis máximas recomendadas de anestésicos locales.

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