La periodontitis es una infección grave de las encías que daña los tejidos blandos y destruye el hueso que sostiene los dientes. Es una enfermedad inflamatoria que afecta a los tejidos que hay alrededor del diente, conocidos como periodonto. Si no se diagnostica y se trata a tiempo, puede provocar la pérdida dental y, en determinados casos, repercutir en la salud general de quien la padece.

Entre la opinión pública se ha ido imponiendo el término «periodontosis» por influencia de la publicidad en los medios de comunicación. Sin embargo, el término médicamente correcto lleva el sufijo -itis, que significa inflamación. Por lo tanto, en adelante utilizaremos el término «periodontitis».
¿Qué es el Periodonto?
Para hablar sobre la periodoncia dental, es conveniente explicar qué es el periodonto. En su origen etimológico, peri significa alrededor en griego. Por su parte, odonto significa diente. Así, por periodonto entendemos las partes que sujetan la dentadura. La función de mantener los dientes alineados y firmes es del conjunto de ligamentos que se encuentran dentro del alveolo óseo del maxilar. Concretamente, los tejidos son: la encía, el ligamento periodontal, el hueso alveolar y el cemento radicular.
Causas de la Periodontitis
En la mayoría de los casos, la periodontitis comienza por el acúmulo de placa, película adhesiva compuesta principalmente de bacterias. La placa se endurece debajo de la línea de las encías transformándose en sarro (cálculo), el cual es más difícil de eliminar y está lleno de bacterias. Igual que la gingivitis, la periodontitis tiene su origen en la placa bacteriana, una película biológica con una gran capacidad adhesiva.
En la gingivitis, y también en la periodontitis, la película biológica libera productos metabólicos y productos de degradación bacterianos que desencadenan reacciones defensivas en el organismo. El propio sistema inmunitario del paciente desempeña el papel principal en la destrucción tisular en su intento por eliminar las bacterias. Esta respuesta inmunitaria consiste en una secuencia compleja de acciones y reacciones en las que participan muchas células y sustancias inflamatorias. Se forman también enzimas, entre muchos otros productos, que teóricamente deben destruir las bacterias, pero que acaban destruyendo el propio tejido. Este proceso lleva finalmente a la pérdida de tejido conjuntivo y de hueso.
Las enfermedades de las encías o enfermedades periodontales se producen por la acción de las bacterias, más de 700 tipos, que habitualmente viven en la boca. Estas se depositan en los dientes, las encías e incluso sobre las restauraciones (reconstrucciones de porciones de dientes). En muchas ocasiones, sucede que la higiene oral es incorrecta, incompleta o insuficiente, lo que hace que las bacterias crezcan, se agrupen y se lleguen a acumular en forma de biofilm o placa bacteriana en zonas escondidas, principalmente en los espacios entre dientes. También los surcos de las encías y las fisuras dentales en la superficie masticatoria de los molares son espacios protegidos donde las bacterias se refugian de la acción de la lengua, la saliva y los filamentos del cepillo dental.
Además, hay otros muchos factores vinculados a esta enfermedad como:
- Tabaco.
- Estrés.
- Enfermedades sistémicas, como la diabetes.
- Defensas bajas.
- Cambios hormonales, como los que suceden durante el embarazo o la menopausia.
Por ello, la progresión de las enfermedades periodontales y la gravedad de la destrucción de los tejidos orales se verá condicionada además de por factores de riesgo genéticos, por la presencia de uno o varios de estos factores ambientales.
Tipos de Periodontitis
Hay varios tipos diferentes de periodontitis:
- Periodontitis Crónica: Es el tipo más común. Afecta principalmente a adultos, aunque los niños y adolescentes también pueden verse afectados. Generalmente aparece a partir de los 35-40 años. Este tipo de periodontitis está precedida de la gingivitis que no se ha tratado a tiempo.
- Periodontitis Agresiva: Por lo general comienza en la infancia o en la adultez temprana y afecta solo a un pequeño número de personas.
Diferencia entre Gingivitis y Periodontitis
La gingivitis también es una enfermedad de las encías, pero afecta únicamente a este tejido y es reversible. La gingivitis es una molestia más común y que puede solucionarse con la higiene bucal correcta. Por su lado, la periodontitis afecta a todos los tejidos de sujeción de los dientes y requiere de un tratamiento especializado para su cura.
Síntomas de la Periodontitis
El rasgo más característico de esta enfermedad es la pérdida de firmeza del soporte, lo que provoca que los dientes no gocen de la sujeción adecuada y, finalmente, caigan. Así, la causa más común de caída de dientes en adultos es la enfermedad de la periodoncia.
Los síntomas que determinan que el paciente sufre periodontitis son:
- Sangrado excesivo al lavarse los dientes o al comer, unido a una pérdida de firmeza del tejido de las encías.
- Dolor e inflamación bucal en la zona de unión entre encías y dientes.
- Dientes inestables con consecuente cambio en la mordida y los hábitos de ingesta de alimentos.
- Alargamiento visual de los dientes, que parecen más extensos debido a la retracción o acortamiento de las encías.
- Dolor en los dientes sin causa aparente como caries.
- Presencia de pus interdental o en las encías, como respuesta del organismo a tratar de luchar contra una bacteria.
El principal y primer signo que alerta de que algo está pasando es el sangrado de encías, espontáneo o durante el cepillado, y el enrojecimiento. Que la encía sangre no es normal.
Además, puede haber:
- Mal aliento.
- Hipersensibilidad al frío.
- Pérdida de encía o percepción de dientes más largos.
- Movilidad o separación de los dientes.
- Aparición de abscesos o flemones en la encía si la enfermedad sigue avanzando, pues estos últimos son ya una manifestación de una periodontitis en una fase avanzada.
Sin embargo, en personas fumadoras, la enfermedad suele diagnosticarse más tarde, pues el tabaco reduce el flujo sanguíneo, por lo que, en ocasiones, el sangrado de encías no se manifiesta hasta fases más avanzadas de la enfermedad. Por ello, es conveniente que los fumadores presten una especial atención a la salud de sus encías, además de intentar dejar de fumar, pues las personas que fuman tienen hasta tres veces más riesgo de padecer periodontitis.
Si percibes la aparición de alguno de estos síntomas, te recomendamos que consultes a tu odontólogo dentista, periodoncista o higienista dental. Todos ellos profesionales de la salud bucodental te ayudarán a identificar el problema, solucionar cualquier duda que tengas y te aconsejarán el tratamiento más adecuado.
🦷 ¿Qué es la Periodontitis o Piorrea? La enfermedad de las encías
¿Quién es más propenso a sufrir periodontitis?
La enfermedad del periodonto suele aparecer en edades adultas y, generalmente, es la consecuencia de la falta de higiene que provoca gingivitis, la cual deriva en periodontitis si no se le pone remedio.
Los enfermos de diabetes, sobre todo si esta no se controla, suelen padecer la molesta degeneración periodontal. Ciertas irregularidades hormonales como el embarazo y el tabaquismo también influyen en la proliferación de las bacterias que afectan al periodonto.
Complicaciones de la Periodontitis
La periodontitis también afectar al estado de salud general, pues existe evidencia científica sobre la relación de esta enfermedad con el aumento del riesgo vascular, la descompensación de la diabetes, infecciones respiratorias o incluso el parto prematuro.
- Diabetes: la diabetes y la periodontitis tienen una relación bidireccional importante y si no se controlan de manera conjunta, pueden llegar a ser contraproducentes para una buena salud y una mejor vida. Como cualquier otra patología infecciosa, la periodontitis altera el estado metabólico-endocrino de las personas. Así pues, el paciente diabético tiene más riesgo de sufrir periodontitis y la periodontitis puede iniciar o aumentar la resistencia a la insulina, como así lo demuestran múltiples estudios científicos, complicando o dificultando el control de la glucemia.
- Enfermedad cardiovascular: la periodontitis es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular arterioesclerótica. La arterioesclerosis es una enfermedad fundamentalmente inflamatoria y está comprobado que focos infecciosos o inflamatorios no controlados, como los causados por la periodontitis, la hacen progresar, pudiendo llegar a desencadenar procesos más agudos, como síndromes coronarios graves.
Tratamiento de la Periodontitis
Dependiendo de la gravedad de la enfermedad del periodonto, el tratamiento será más o menos incisivo, debido a que, si la dolencia se diagnostica a tiempo, los efectos pueden ser reversibles. El dentista es el profesional que posee la capacitación para diagnosticar y tratar los problemas de encías, así como para aconsejar sobre las medidas preventivas que ayuden a mantenerla en óptimas condiciones de salud, pudiendo ocuparse también de la reconstrucción de los tejidos perdidos a consecuencia de la enfermedad.
En ocasiones, el dentista o el mismo paciente pueden solicitar la colaboración de un periodoncista para tratar aquellos casos más complejos y avanzados.
Su tratamiento se fundamenta en tres pilares:
- La fase básica del tratamiento de las encías incluye el raspado y el alisado radicular (limpieza manual por debajo de las encías) junto a la enseñanza de instrucciones en higiene específicas y su cumplimiento.
- En determinados casos, se hace necesario pasar a una segunda fase de tratamiento en la que son necesarias pequeñas cirugías de las encías para corregir los defectos que pueda haber dejado la enfermedad.
- Por último, es imprescindible seguir un programa de mantenimiento o seguimiento para prevenir o controlar la posible aparición de recaídas, aún más si persiste la presencia de factores de riesgo antes mencionados.
Opciones de tratamiento
Zona supragingival
El tratamiento consiste en controlar el estado inflamatorio de la encía y del aparato periodontal y eliminar la placa, el cálculo dental y los factores proinflamatorios. El tratamiento se divide en varias fases con distintas medidas.
- Diagnóstico: La primera fase comprende un estudio diagnóstico completo en el marco del que se determina el tipo, la gravedad y la evolución de la enfermedad. En la exploración clínica se recogen datos como el estado general de la dentición, la movilidad dentaria, la profundidad de las bolsas (profundidad al sondaje), la recesión gingival y la higiene bucal del paciente. Se realizan pruebas de imagen (radiografías) para determinar el estado óseo. En muchas ocasiones se practican pruebas microbiológicas complementarias para determinar el recuento de gérmenes. En determinados casos hará falta derivar al paciente al médico de medicina general para descartar posibles enfermedades sistémicas (diabetes, VIH, leucemia, etc.).
- Fase de higiene: Durante la fase de higiene posterior se eliminan la placa y el cálculo supragingivales (localizados por encima del margen gingival). Para ello se procede a una limpieza dental profesional (LDP). Esta limpieza sirve también para enseñar al paciente todas las medidas necesarias para llevar a cabo una higiene bucal óptima en su domicilio. Este procedimiento se deberá repetir al menos una vez. Los seguros de enfermedad obligatorios exigen tres sesiones a intervalos de aproximadamente una semana. En esta fase se realizan o renuevan obturaciones o endodoncias en los pacientes que lo precisan y se extraen los dientes que no se pueden conservar. Estas medidas permiten eliminar otros focos de bacterias en la cavidad oral. Con el uso de distintos colutorios y medicamentos se podrá controlar y disminuir el crecimiento bacteriano. Con la sola implantación de estas medidas de higiene se puede conseguir una mejoría notable en muchos pacientes.
Zona subgingival
A la fase anterior sigue la fase de tratamiento a cielo cerrado cuando proceda, durante la que se eliminan la placa y el cálculo subgingivales (localizados debajo del margen gingival). Este procedimiento se denomina «raspaje a cielo cerrado». Para ello se dispone de instrumentos manuales con formas especiales, las curetas, de aparatos sónicos y ultrasónicos y/o la aplicación de diversos tipos de láser. Después de un período de curación de dos a tres semanas se controla el resultado del tratamiento con una nueva medición de las profundidades de sondaje. Si procede, se puede repetir el tratamiento en zonas con problemas residuales.
En bolsas gingivales muy profundas (> 5,5 mm) que no han experimentado la remisión esperada con las medidas de higiene adaptadas y el tratamiento a cielo cerrado puede hacer falta dar un paso más allá e iniciar la fase de tratamiento a cielo abierto. Este procedimiento consiste en acceder a las zonas afectadas mediante un abordaje quirúrgico y repetir las medidas del tratamiento a cielo cerrado con visión directa. Este tipo de intervención permite rellenar bolsas óseas expuestas y sometidas a una limpieza minuciosa con material de sustitución ósea o cubrirlas con una membrana (figs. 7a y 7b).

Diez consejos para prevenir la aparición de periodontitis
La salud de nuestros dientes y encías puede condicionar nuestra vida, casi sin darnos casi cuenta. Desde bien pequeños deberíamos saber de su importancia y cuidar de ellos diariamente para que nos duren el mayor tiempo posible en óptimas condiciones, porque esto se traduce en una mejor calidad de vida.
- Lávate los dientes todos los días: Debes adquirir el hábito de cepillarte los dientes cada día; hazlo durante dos minutos y al menos dos veces al día, prestando especial dedicación al cepillado de la noche, que nunca debes olvidar. Y procura que tus hijos adopten también este hábito.
- Más allá del cepillo: Además del cepillado diario, es recomendable el uso del hilo dental o algún otro método de limpieza interdental, pues solo con el cepillado no se puede llegar a todos los rincones de tu boca. Cepilla también tu lengua cada día, pues en su superficie se retienen bacterias.
- Refuerza la limpieza con el enjuague: Complementa la limpieza con un enjuague bucal en caso de que sea necesario y siempre siguiendo las recomendaciones de tu dentista.
- Evita ciertos alimentos…: Los alimentos ricos en azúcar, incluidas las bebidas refrescantes con gas, no ayudan a la salud bucodental. Las bacterias que habitan en la boca transforman los azúcares en ácidos y estos, a su vez, atacan el esmalte dental y provocan la aparición de la caries y otras enfermedades bucales.
- …Y apuesta por otros: La alimentación también puede ayudar a mejorar tu salud bucodental. Podríamos decir que algunos de los alimentos más sanos para tu boca son algunas frutas (arándanos, kiwi, uvas) y todos aquellos alimentos ricos en grasas insaturadas Omega 3, como el pescado azul (salmón, caballa) y los frutos secos (nueces). También, bebidas como el té verde, por sus propiedades antioxidantes.
- No picotees entre horas: No picotear entre comidas es sano para tu salud, en general, y también para tu salud bucodental y más aún si después de comer algo no puedes cepillarte los dientes. En concreto, evita sobre todo los dulces, bollería, zumos industriales y snacks, por su potencial cariogénico. En todo caso, puedes tomar fruta natural, como la manzana, o un lácteo.
- Cuídate si estás embarazada: Si te encuentras embarazada o planeas estarlo, pide cita con tu dentista, porque durante estos meses los cambios que experimentará tu cuerpo también pueden repercutir en tu boca y acarrearte ciertos problemas.
- Máxima precaución ante ciertas enfermedades: Vigila especialmente tu salud oral o si eres una persona diabética o sufres alguna enfermedad cardiovascular. Estudios científicos han demostrado la relación directa entre estas dos patologías y los problemas periodontales.
- Presta más atención si tienes predisposición genética: En algunos casos, los problemas dentales tienen un componente hereditario. Si es tu caso, debes prestar una especial atención a tu dentadura para prevenir desde edades tempranas cualquier atisbo de problema y actuar de forma adecuada y rápida.
- Destierra el miedo a ir al dentista: La prevención es la medida más efectiva ante la periodontitis.
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