Si de repente detectas que tu encía se inflama en determinada zona, y que comienza a formarse una pequeña fístula por encima del diente, podemos estar hablando de un quiste dental u odontogénico. Este se caracteriza además por ser semiblando y escamoso al tacto. Los quistes dentales son consecuencia de una infección que se ha producido en el diente o en un hueso adyacente.
Una caries o un golpe en el diente puede originarla, y si bien es un tipo de patología benigna y común, fácil de tratar, es normal alarmarse un poco ante su aparición. Lo importante es diagnosticarlo y tratarlo a tiempo para evitar problemas bucodentales mayores que pueden comprometer la salud del hueso o de los dientes más cercanos.

Síntomas de los Quistes Dentales
En muchos casos, un quiste dental no produce síntomas al inicio. Puede estar ahí, debajo de la encía, sin que tú lo notes. De hecho, es común descubrirlo de forma accidental en una radiografía de rutina. Por ejemplo, tú acudes al dentista por una limpieza o por una molestia menor, te toman una radiografía y ¡sorpresa! aparece una manchita oscura en el hueso que resulta ser un quiste.
Cuando un quiste es pequeño y no está infectado, típicamente no duele ni inflama. A medida que aumenta de tamaño, puede empezar a causar presión en el hueso y en los dientes vecinos. A veces notarás un bultito indoloro en la encía o una sensación extraña.
Sin embargo, entre los síntomas más comunes encontramos:
- La encía comienza a presentar dolor e inflamación localizada y pueden aparecer llagas en la zona.
- Se produce una reabsorción de las raíces próximas al quiste dental.
- Puede aparecer una protuberancia semiblanda en la encía cuyo interior está formado por pus.
- Es común, también, sufrir de sensibilidad en los labios.
- En los casos más avanzados el crecimiento del quiste puede provocar desplazamiento de una o más piezas dentales.
Cada caso es distinto, pero incluso sin síntomas evidentes, un quiste no tratado puede seguir creciendo silenciosamente, “comiéndose” el hueso alrededor. Por eso, no debemos ignorarlo aunque no duela.
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Tipos de Quistes Dentales
Ahora bien, no todos los quistes dentales son iguales. Existen distintos tipos según su origen y ubicación. Los podemos clasificar por tipo. Los quistes dentales más frecuentes en la consulta son:
- Quiste radicular o periapical: Es el más común. Se forma en el ápice (extremo) de la raíz de un diente no vital (muerto). Suele deberse a una infección dental crónica, originada por caries que alcanzaron el nervio o por un traumatismo. Básicamente es la evolución de un granuloma o absceso dental que el cuerpo encapsula. Estos quistes, conocidos como quistes periapicales, son cavidades presentes en el hueso de la mandíbula o el maxilar que se generan tras haber sufrido una infección del nervio de la pieza dental.
- Quiste dentígero (folicular): Se desarrolla alrededor de la corona de un diente que aún no ha erupcionado (salido), generalmente una muela del juicio retenida o un canino incluido. Es de origen distinto al radicular: aquí el quiste se forma por acumulación de líquido alrededor del diente retenido. Cuando una muela del juicio está afectada, por lo general, se formará al menos un quiste de este tipo cerca de ella. Se desarrollan en el folículo dental y a menudo pasan inadvertidos debido a que no causan ningún dolor, aunque pueden forzar a los terceros molares a salirse de su posición natural.
- Quiste periodontal lateral: Se localiza en el lateral de la raíz de un diente con vida (vital) y está asociado a lesiones o quistes en el ligamento periodontal. Puede surgir por problemas periodontales (en las encías y el hueso alrededor del diente). Es una lesión situada lateralmente a la raíz de un diente erupcionado, que a pesar de poder aparecer en cualquier edad, tiene un pico máximo de aparición de entre 40 y 70 años del paciente. Suele estar localizado en la mandíbula, más concretamente en el premolar y los caninos. Suele localizarse de forma casual a través de una radiografía. Se halla revestido por un epíteto no queratinizado con engrosamiento en placa. Ocasionalmente puede ser multiocular y más agresivo.
- Quiste residual: Aparece en un área edéntula (sin diente) donde anteriormente hubo un quiste o infección que no se eliminó completamente al extraer un diente. Es decir, si al sacar una pieza dental infectada no se limpió bien el tejido enfermo, puede quedar un resto quístico que luego crece en el hueso. Este quiste es un quiste periapical que persiste después de que se extrae un o varios dientes y se trata mediante cirugía.

Diagnóstico de los Quistes Dentales
Ante la presencia de los síntomas antes descritos, se debe recurrir a un profesional de la salud dental para que determine cuál es el diagnóstico correcto. Generalmente los quistes dentales se observan a través de una radiografía panorámica o una radiografía 3D que es mucho más precisa y exacta.
Estos estudios determinarán el tamaño del quiste, su origen, la posición, el estado del diente y de la encía y cómo afecta a los dientes cercanos a él. En base a esto se puede establecer la manera de extirpar el quiste que será diferente en cada caso.
Tratamiento de los Quistes Dentales
Esta es una de las dudas más comunes: si tienes un quiste en la raíz de una muela, ¿significa eso automáticamente que hay que sacar (extraer) esa muela? La respuesta es: NO siempre. Como dentista, mi filosofía es intentar salvar tu diente natural siempre que sea viable. La extracción de la pieza dental es el último recurso cuando no hay más remedio.
Tratamiento Conservador (sin extraer la muela)
Si la muela afectada está en buen estado general (por ejemplo, tiene caries pero la estructura se puede restaurar) y el quiste es de tipo radicular, muchas veces podemos conservar el diente. ¿Cómo? Realizando una endodoncia (tratamiento de conducto o “matar el nervio”) en esa muela para eliminar la infección interna, y a continuación una cirugía apical para quitar el quiste.
Esta cirugía se llama quistectomía (extirpación del quiste) y normalmente incluye una apicectomía, que es cortar la puntita de la raíz afectada y sellarla. En términos sencillos, limpiamos el diente por dentro con la endodoncia, y limpiamos el quiste por fuera con la cirugía, manteniendo tu diente en boca.
Este enfoque conservador es muy efectivo en quistes periapicales pequeños o moderados, y permite que la muela siga cumpliendo su función tras la recuperación.
Extracción de la Muela y del Quiste
Lamentablemente, hay situaciones en las que no queda otra opción que extraer la muela completa junto con el quiste. ¿Cuándo pasa esto? Cuando optamos por la extracción dental, ten en cuenta que también retiraremos completamente el quiste en la misma intervención. Es decir, el cirujano/odontólogo se asegurará de limpiar bien el hueco del hueso donde estaba alojado el quiste, eliminando todo el tejido quístico.
Sé que perder una muela puede sonar drástico, pero a veces es la mejor decisión para tu salud. Una muela en mal estado con un quiste grande es una fuente de infección constante; al retirarla, le damos al hueso la oportunidad de sanar. Además, hoy en día podemos reemplazar esa pieza ausente más adelante (por ejemplo, con un implante dental o un puente) una vez que todo esté curado.
NO siempre hay que sacar la muela con quiste. Si el diente puede salvarse, intentaremos un tratamiento conservador (endodoncia + extirpación del quiste). Solo extraemos la pieza cuando está demasiado dañada o el quiste es tan grande/complicado que mantener la muela no es seguro.
Procedimiento para Quitar un Quiste Dental
Pasemos ahora a describir cómo se quita un quiste dental. Cuando te enfrentas a la palabra “cirugía”, es normal sentir nervios, pero quiero que sepas exactamente qué haremos y cómo lo haremos, para que tengas tranquilidad.
- Preparación y anestesia: El procedimiento se realiza usualmente con anestesia local, igual que cuando te empastan una muela. Te aplicaremos anestesia en la encía y zona alrededor del diente afectado, de manera que todo quede dormido y no sientas ningún dolor durante la cirugía. Solo sentirás presión y manipulación, pero no dolor cortante. Si estás muy ansioso/a, podemos además administrar sedación consciente (medicación para relajarte) supervisada por un anestesista, aunque en la mayoría de casos no es necesario.
- Acceso al quiste (y extracción de la muela, si corresponde): Una vez anestesiado, el odontólogo o cirujano oral hará una pequeña incisión en la encía sobre la zona del quiste para levantar un colgajo (separar la encía del hueso) y así acceder al hueso donde está la lesión. Si también hay que extraer la muela, este es el momento: se realiza la extracción dental con cuidado, procurando no dañar el tejido alrededor. A veces, la presencia del quiste hace que esta sea una extracción dental complicada, ya que el quiste puede haber “comido” hueso y la pieza puede estar algo débil; pero paradójicamente, eso también puede facilitar que la muela salga con menor resistencia de hueso alrededor. En todo caso, utilizamos instrumentos adecuados (elevadores, fórceps) para sacar la muela de forma controlada.
- Extirpación del quiste: Con la muela fuera (o habiendo accedido por el lateral de la raíz si conservamos el diente), procedemos a retirar el quiste del hueso. Básicamente, usamos instrumentos quirúrgicos delicados como curetas para despegar y sacar la membrana quística y todo su contenido. Imagina sacar cuidadosamente un globo de agua de un agujero sin reventarlo: queremos eliminar todo el saco del quiste completo, sin dejar restos adheridos a las paredes óseas. Esto es importante para que no vuelva a formarse. Si el quiste es muy grande, a veces lo vaciamos primero (drenamos el líquido) y luego extraemos la membrana colapsada; otras veces se puede extraer entero de una vez. ¿Y si el diente se quedó? En los casos de tratamiento conservador donde dejamos la muela, lo que hacemos es resecar la punta de su raíz junto con el quiste (apicectomía).
- Limpieza y (opcional) injerto óseo: Una vez quitado el quiste, nos quedará una cavidad en el hueso. Limpiaremos bien esa cavidad con suero fisiológico, eliminando cualquier resto de tejido enfermo. Si el quiste era pequeño, el propio organismo rellenará ese hueco con hueso nuevo con el tiempo. Si era un quiste muy grande que dejó un defecto óseo considerable, en ocasiones recomendamos colocar un injerto de hueso o material de relleno en la cavidad para ayudar a la regeneración. Este injerto puede ser de hueso artificial o un biomaterial, y actúa como andamio para que tu propio hueso vuelva a formarse.
- Sutura y finalización: Por último, recolocamos la encía en su sitio y ponemos puntos de sutura (stitches) para cerrar la incisión. Suelen ser de seda o reabsorbibles, según el caso; si son de seda, te citaré a los ~7 días para retirarlos fácilmente (es rápido e indoloro). ¡Y listo! La cirugía en sí típicamente dura entre 30 y 60 minutos, dependiendo del tamaño y complejidad del quiste.
Tras finalizar, te quedarás un rato en observación con una gasa mordida hasta asegurarnos de que el sangrado está controlado y de que te sientes bien para marcharte a casa.
En términos generales, quitar un quiste dental no es muy diferente a una extracción de muela normal, solo que añadimos el paso de limpiar el quiste. Para ti como paciente, la experiencia bajo anestesia es muy similar: no sentirás dolor, solo un poco de presión o vibración de los instrumentos, y escucharás los sonidos de la intervención.
Quiero que sepas que durante todo el proceso estaré pendiente de tu comodidad. Si en algún momento sientes molestia (lo cual es raro con buena anestesia), administramos más anestésico.
Riesgos y Complicaciones Potenciales
La cirugía de extracción de un quiste dental es un procedimiento seguro y común, pero como con cualquier intervención quirúrgica, existen algunos riesgos o complicaciones potenciales que debes conocer.
- Infección postoperatoria: Después de quitar un quiste (y más si extrajimos una muela), existe una pequeña posibilidad de que se infecte la herida quirúrgica. Para prevenirlo, suelo recetarte un antibiótico profiláctico y te doy instrucciones de higiene (que detallaremos más adelante). Aun así, si la zona se infectara, lo notarías por aumento del dolor e hinchazón a los pocos días; en ese caso, habría que drenar si se acumula pus y ajustar el antibiótico.
- Sangrado y hemorragia: Es normal que haya un sangrado ligero de la encía las primeras horas tras la cirugía (manchas saliva de rojo). Lo controlamos haciendo que presiones una gasa sobre la zona. Las hemorragias severas son rarísimas. Si tienes algún trastorno de coagulación o tomas medicamentos anticoagulantes, lo tendremos en cuenta de antemano para manejarlo adecuadamente. En casos normales, el sangrado cede pronto y solo verás quizás un leve rezume sanguinolento el primer día. Te explicaremos cómo morder la gasa y qué hacer en casa para evitar sangrar en exceso (por ejemplo, dormir con la cabeza algo elevada, no escupir ni enjuagar fuerte, etc.).
- Lesión nerviosa: Dependiendo de la ubicación del quiste, existe un riesgo teórico de tocar algún nervio. El caso más típico es en quistes grandes de la mandíbula inferior cercanos al nervio dentario inferior (que da sensibilidad al labio y mentón) o en la zona de caninos superiores cerca del nervio nasopalatino. Quiero subrayar que este riesgo es muy bajo. Antes de la cirugía revisamos la radiografía/escáner para ver la posición del quiste respecto a los nervios. En muy pocos casos (quistes muy extensos), podría ocurrir una parestesia temporal (entumecimiento) en el labio o zona afectada si el nervio se irrita durante la operación. Esto generalmente es temporal y revierte en semanas. En mi experiencia, nunca he tenido un paciente con daño nervioso permanente por una quistectomía. Pero siempre es algo que vigilamos con cuidado y te informaremos si tu caso tiene alguna cercanía a nervios.
- Alveolitis seca: Esta es una complicación posible si se extrajo una muela, más que por el quiste en sí. Consiste en que el coágulo que debe formarse en el alveolo (hueco) del diente se pierde o no se forma bien, dejando el hueso expuesto y causando dolor intenso a los pocos días de la extracción. Es más frecuente en extracciones de muelas del juicio inferiores y en pacientes fumadores. Para prevenir alveolitis, insistimos en que sigas las indicaciones de no fumar, no enjuagar fuerte ni succionar por 24-48h. Si aun así ocurriera, tiene tratamiento sencillo en consulta (enjuagues especiales, colocar un apósito medicado) y se resuelve en unos días.
- Recurrencia del quiste: Un objetivo crucial de la cirugía es eliminar todo el quiste para que no vuelva a salir. Si por cualquier razón quedara algún resto de la membrana quística, existe la posibilidad de que el quiste recidive (vuelva a formarse) con el tiempo. Para minimizar esto, yo me tomo el tiempo necesario para curetaje minucioso de la zona. Además, en las revisiones posteriores vigilaremos mediante radiografías que la cavidad esté cicatrizando bien. La gran mayoría de las veces, tras quitar el quiste por completo, no vuelve a aparecer. Pero debo mencionarlo como una posible complicación si la extirpación no fuera completa.
Riesgos de No Tratar un Quiste Dental
Hasta aquí hablamos de los riesgos de la cirugía en sí. ¿Y qué hay de los riesgos de no hacer nada? Es importante señalar que no tratar un quiste dental conlleva riesgos mayores que los de la cirugía.
- Destrucción ósea progresiva: El quiste puede seguir expandiéndose dentro del hueso y “comiéndose” el hueso maxilar/mandibular.
- Daño a dientes vecinos: Al crecer, el quiste puede presionar o reabsorber las raíces de los dientes cercanos. He visto casos donde el diente de al lado se queda sin soporte óseo o desplazado por culpa de un quiste grande.
- Infección aguda (absceso): Un quiste crónico puede en cualquier momento infectarse agudamente y convertirse en un absceso doloroso.
- Complicaciones severas y poco comunes: Quistes muy grandes, si no se tratan, pueden llegar a afectar estructuras importantes (por ejemplo los senos paranasales en el caso de muelas superiores) o derivar en lesiones más complejas. En casos rarísimos, ciertas lesiones quísticas podrían degenerar en un ameloblastoma u otro tipo de tumor benigno agresivo que requiere cirugías más extensas.
En vista de todo esto, queda claro que lo más seguro es tratar el quiste dental oportunamente. Los riesgos de la cirugía son bajos y manejables.
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