Remoción Química de Caries: Un Procedimiento Innovador y Mínimamente Invasivo

La caries es una enfermedad infecciosa de origen microbiano, localizada en los tejidos duros dentarios, que se inicia con una desmineralización del esmalte por ácidos orgánicos producidos por bacterias orales específicas que metabolizan a los hidratos de carbono de la dieta. Una vez instalada la lesión cariosa, avanza en forma progresiva e irreversible desde la superficie dentaria en profundidad pudiendo alcanzar así el tejido pulpar y tener que desvitalizar la pieza (endodoncia). El proceso biológico que se produce es dinámico: desmineralización-remineralización, lo que implica que es posible controlar la progresión de la enfermedad y hacerla reversible en los primeros estadios.

La mirada preventiva de la caries dental y la mejora de los materiales de restauración nos han permitido la preparación de cavidades más conservadoras, preservando la mayor cantidad de tejido sano. No es un procedimiento sencillo, delimitar con exactitud la cantidad de dentina desorganizada que debe ser eliminada. La Residencia de Odontopediatría está en constante búsqueda de técnicas y tratamientos restauradores alternativos, elevando así la calidad de atención de la clínica dental y en consecuencia disminuyendo los efectos adversos antes mencionados. De esta manera, se logra incluir pacientes que no podrían ser abordados con técnicas convencionales.

Fuente: dentaid.es

¿Qué es la Remoción Química de Caries?

El BRIX 3000® se presenta como una alternativa para facilitar la eliminación química y mecánica de la caries dental. Según el fabricante, este producto facilita la eliminación del tejido cariado y la conservación de tejido sano; debido a una de sus principales características, la de ser autolimitante. Dicho producto se destaca ya que su principio activo es de origen natural: la papaína. Es una sustancia vegetal que posee una enzima extraída del látex de la fruta de la papaya (carica papaya). Es conocida por su acción proteolítica y antiinflamatoria. Es adoptada como cicatrizante tópico de las heridas de la piel.

La principal ventaja que posee el BRIX 3000® es brindar una técnica menos traumática para el paciente, disminuir el tiempo del uso de instrumental rotatorio y permitir una eliminación más selectiva de la caries, sin la necesidad de utilizar anestesia local.

Si crees en una odontología mínimamente invasiva tienes que conocer el producto que revoluciona el tratamiento de la caries dental. Desde DVD Dental te presentamos una solución ideal para eliminar de manera eficaz esta patología oral en el paciente infantil y anciano: el gel Papacárie Duo. Un tratamiento con excelentes resultados que no requiere anestesia y es capaz de eliminar la caries sin dolor para el paciente.

Lleva a cabo gracias a él una eliminación química-mecánica de la caries dental, un producto estrella en los campos de la odontopediatría y la gerontología. Da un salto de calidad en tu clínica dental y conoce todas las ventajas de este gel tan innovador para el tratamiento de caries sin dolor.

¿Cómo Funciona Papacárie?

Pero, ¿cómo es posible que un gel elimine la caries dental sin que sea necesario que el odontólogo ejecute un fresado? La explicación está en cómo actúa Papacárie: una gota situada sobre el tejido cariado es capaz de ablandar la lesión y despegarla de la dentina sana. ¿Cuál es la sustancia que contiene este gel y que hace posible que sea un tratamiento de caries sin dolor? La Papaína. Un principio activo capaz de actuar solamente sobre el tejido lesionado.

Procedimiento paso a paso:

  1. Lo primero que debes hacer es visualizar la caries y asegurarte que nada te impide el acceso a ella.
  2. A continuación, aplica el gel Papacárie de manera que cubra todo el tejido infectado y deja que actúe entre 30 y 60 segundos.
  3. Transcurrido este lapso, ya puedes proceder a retirar el producto con la ayuda de una cureta (no será necesario el empleo de instrumental afilado).
  4. Si la caries fuese de gran tamaño y profundidad, puedes repetir el proceso con el fin de asegurarte de que la limpieza de la zona afectada es total.
  5. El último paso es limpiar la zona y proceder a realizar una obturación habitual.

802 Remoción de caries con tecnología Enzimática

Prescindir del empleo de elementos rotatorios, turbinas y agua en el tratamiento de la caries dental, una de las patologías orales más comunes, reduce el tiempo de contacto con el paciente y evita la contaminación del aire en la sala. Como siempre, en DVD Dental trabajamos con las últimas novedades en material odontológico de calidad.

Empastes sin anestesia: ¿Duelen?

La respuesta corta es NO, generalmente no duele. Si un dentista decide hacer un empaste dental sin anestesia es precisamente porque la caries a tratar es pequeña o superficial, limitada al esmalte (la capa más externa del diente) o apenas entrando en dentina. En esos casos no hay terminaciones nerviosas expuestas que provoquen dolor intenso. Te lo digo como profesional: cuando realizo un empaste sin poner anestesia local, suelo advertir al paciente que, si siente alguna molestia más fuerte durante el proceso, levante la mano inmediatamente. Esto casi nunca ocurre en caries pequeñas. Mis pacientes se sorprenden de lo poco o nada que duele y agradecen evitar el pinchazo y la sensación de entumecimiento posterior.

Casos en los que se puede prescindir de la anestesia:

  • Ausencia de sensibilidad previa: Si el diente no presentaba dolor ni sensibilidad al frío o calor antes del tratamiento, suele indicar que la lesión es poco profunda.
  • Procedimiento rápido y localizado: Para obturaciones sencillas que se realizan en pocos minutos, a veces el pinchazo de la anestesia local resulta más molesto que el propio empaste.
  • Preferencia del paciente: Hay personas que prefieren evitar cualquier medicación innecesaria o la sensación desagradable de boca dormida. Si el/la paciente expresa que prefiere intentar sin anestesia y clínicamente es viable, podemos proceder así.
  • Embarazo u otras condiciones médicas: En pacientes donde conviene minimizar fármacos (por ejemplo, durante el embarazo o en ciertos problemas de salud), podemos optar por no anestesiar si la caries es pequeña.
  • Alergia o intolerancia a la anestesia local: Es extremadamente raro, pero si un paciente no puede recibir anestésicos locales convencionales por alergia u otra contraindicación, intentaremos realizar el empaste sin anestesia siempre que la profundidad de la caries lo permita.

Cuándo sí es necesaria la anestesia:

  1. Caries profundas o cercanas al nervio: Si la lesión de caries ha avanzado mucho dentro de la dentina o está cerca de la pulpa (nervio dental), el procedimiento sin anestesia sería doloroso.
  2. Cuando ya hay dolor o sensibilidad: Si llegas a la consulta con dolor de muela, inflamación o mucha sensibilidad al comer, indica que la caries ya afecta capas internas.
  3. Empastes grandes o múltiples: Si vamos a tratar una caries extensa que requiere más tiempo de instrumental, o varios empastes en una misma sesión, es preferible anestesiar.
  4. Pacientes muy sensibles o ansiosos: Aquí prima la comodidad psicológica. Si alguien está muy nervioso o tiene miedo al dolor, en ocasiones es mejor poner anestesia incluso para una caries superficial, para que el paciente esté tranquilo sabiendo que no sentirá nada.

¿Qué esperar durante el empaste?

Anestesia local (según el caso): Si la caries lo amerita, el primer paso sería adormecer la zona. Se coloca un gel anestésico tópico en la encía para minimizar la molestia del pinchazo, y luego se inyecta un anestésico local (como lidocaína) alrededor del diente. Notarás un pequeño pinchazo y escozor que dura unos segundos. Después la zona queda dormida y no sentirás dolor alguno.

Limpieza de la caries: Con el diente preparado, procedemos a eliminar el tejido cariado. Usamos una fresa dental (el «taladrito») para remover la caries. Esto va acompañado de ruido y vibración. Sin anestesia, notarás la vibración y posiblemente alguna sensación fría por el agua que rocía el instrumental. Si la caries es superficial, lo habitual es que no sientas dolor, solo la ligera incomodidad del zumbido. Si en algún momento notases un dolor agudo, avisa al dentista; podemos detenernos y aplicar anestesia en ese instante (pero esto raramente ocurre si previamente se evaluó bien la necesidad de anestesia). Con anestesia puesta, en este paso solo sentirás presión y ruido, pero nada de dolor.

Relleno o empaste del diente: Una vez retirada toda la caries y limpia la cavidad resultante, pasamos a restaurar el diente. Colocamos un material de empaste (hoy en día suele ser resina compuesta del color del diente). Antes, acondicionamos la superficie: aplicamos un gel ácido y un adhesivo para que la resina se pegue bien. Ninguno de estos pasos duele; podrías notar un sabor extraño si algo de líquido toca tu lengua, pero el asistente suele aspirar todo para que no lo percibas. Luego vamos poniendo la resina en capas y la endurecemos con una luz azul especial.

Pulido y ajustes finales: Por último, pulimos el empaste para que quede liso y corregimos la forma hasta que encaje con tu mordida. Aquí te pediremos morder una lámina de papel de articular para marcar contactos altos y los iremos rebajando hasta que notes la mordida cómoda. Si estabas anestesiado/a, puede que en este momento no tengas total percepción, pero haremos el ajuste lo mejor posible; y si al pasar el efecto notas el empaste «alto» podrás volver para un ajuste menor. Si no hubo anestesia, tendrás la sensibilidad intacta y podremos ajustar la mordida con más precisión en el momento.

Después del empaste: al terminar, puedes hacer vida normal de inmediato. Si no te anestesiamos, saldrás de la clínica con la boca en condiciones normales, sin adormecimiento. Si hubo anestesia, esa zona de la boca estará dormida durante un par de horas; se recomienda no comer hasta que pase el efecto para no morderte sin querer. En ambos casos, es posible que el diente tenga sensibilidad leve a temperaturas frías o calientes durante unos días, especialmente si la caries era profunda. Esto es normal y suele mejorar pronto.

La odontología moderna dispone de opciones para minimizar el uso de la aguja y hacer los tratamientos de caries más llevaderos para quienes tienen miedo.

  • Sedación consciente: Consiste en administrar medicamentos que te relajan durante el tratamiento. La más común en clínica dental es el óxido nitroso (el «gas de la risa»), que se inhala por una mascarilla nasal. Te hace sentir tranquilo/a y disminuye la percepción del dolor y la ansiedad, aunque sigues consciente. En casos de fobia intensa, también se puede recurrir a sedación más profunda con medicamentos vía oral o intravenosa (siempre con personal especializado).
  • Anestesia computarizada sin dolor: Hoy existen dispositivos como The Wand u otros sistemas controlados por ordenador que inyectan el anestésico de forma tan lenta y precisa que prácticamente no sientes el pinchazo. Además, aplicamos gel anestésico previo que adormece la encía. Así, incluso si necesitas anestesia, la experiencia puede ser «sin dolor» en el momento de administrarla.
  • Tecnología láser para caries: Algunos gabinetes dentales cuentan con láser dental (por ejemplo, láser de erbio) que puede eliminar el tejido cariado de forma selectiva sin necesidad de taladro. La gran ventaja es que suele ser indoloro o casi indoloro, por lo que en muchos casos no hace falta anestesia. El láser vaporiza la caries sin dañar tejido sano, de manera muy precisa. Esta técnica revolucionaria permite tratar caries pequeñas y medianas sin ruido, sin vibración y sin pinchazo, mejorando mucho la experiencia del paciente.
  • Remoción química de caries: Otra alternativa para caries incipientes es usar un gel especial que reblandece el tejido cariado (método conocido como careisolv o Carisolv). Tras aplicarlo unos minutos, la parte infectada se puede retirar con instrumentos manuales, evitando (en gran medida) el uso del torno. Es un procedimiento prácticamente indoloro, ideal para niños o personas con mucho temor al ruido del taladro.
  • Técnicas de abrasión con aire: Para caries muy pequeñas, existe la opción de usar un chorro de micropartículas abrasivas que «lija» la caries (abrasión de aire).

Como ves, cada vez hay más formas de tratar las caries sin dolor y sin miedo. Si eres un paciente aprensivo, no dudes en comentárselo a tu dentista: podemos adaptar el tratamiento con alguna de estas alternativas o simplemente teniendo más cuidado de tu comodidad. Lo importante es que no pospongas tu tratamiento por temor, ya que las caries avanzan y un problema pequeño puede volverse mayor (y entonces sí requerir anestesia o tratamientos más complejos como una endodoncia). En general la inyección de anestesia en el dentista provoca más aprensión que dolor real.

Gracias al uso de geles anestésicos previos, agujas muy finas y técnicas lentas de inyección, el pinchazo se reduce a una molestia leve de pocos segundos. Muchos pacientes comentan sorprendidos que «apenas sentí nada». Si durante un empaste hecho sin anestesia llegaras a sentir dolor, no tienes que aguantar. Lo correcto es avisar de inmediato al dentista (por ejemplo, levantando la mano). En tal caso, detendremos el procedimiento y aplicaremos anestesia local en ese momento para eliminar cualquier dolor antes de continuar.

En niños pequeños, los dentistas intentamos evitar procedimientos traumáticos. Si la caries del niño es muy superficial, a veces se realiza el empaste sin anestesia para que el pequeño no pase por el pinchazo. Además, en odontopediatría se usan técnicas como geles «mágicos» (remoción química) o el láser, y se explica todo de forma amigable para que colaboren. Sin embargo, si la caries infantil es profunda o el niño ya tiene dolor, sí se empleará anestesia local para que no sufra.

Sí, es seguro y recomendable tratar una caries durante el embarazo si es necesario. La anestesia local dental no afecta al bebé (no entra al torrente sanguíneo en cantidades significativas) y se puede usar con tranquilidad. De hecho, es mejor empastar una muela con caries que dejar que avance y cause infección. Muchos odontólogos preferimos realizar los tratamientos en el segundo trimestre del embarazo, cuando la mamá está más cómoda, pero si hay una urgencia (dolor agudo, infección) se actúa en cualquier etapa con las debidas precauciones.

Tras un empaste reciente es relativamente normal sentir cierta sensibilidad al frío, calor o al morder, especialmente si la caries era profunda. Este tipo de molestia suele desaparecer en pocos días. Si el dolor al morder persiste, podría ser que el empaste esté un poco alto y el diente choque antes de tiempo; en ese caso, basta con acudir a la clínica para ajustar la altura del empaste. Ahora bien, si el dolor es intenso, punzante o no mejora con los días, podría indicar que la caries estaba muy cercana al nervio y éste se ha inflamado (pulpitis). En ocasiones infrecuentes, puede ser necesario realizar una endodoncia (tratamiento de nervio) si el diente sigue doliendo después del empaste.

Lo primero es comunicar tu miedo abiertamente a tu dentista. Un buen profesional lo entenderá y tomará medidas adicionales para tu confort: explicarte cada paso, acordar una señal para pausar si lo necesitas, usar anestesia incluso en tratamientos pequeños por precaución, etc. También puedes apoyarte en técnicas de relajación (respiraciones profundas, música con audífonos durante la cita) o incluso pedir sedación consciente con óxido nitroso si tu clínica lo ofrece. Algunos pacientes muy ansiosos se benefician de tomar un leve ansiolítico recetado por el médico antes de la cita (siempre bajo indicación profesional).

Recuerda que hoy en día la odontología puede ser prácticamente indolora; si encuentras una clínica de confianza y vas dando pequeños pasos, podrás superar poco a poco tu pánico.

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