El seno maxilar es el mayor de los senos paranasales y el primero que se desarrolla en la especie humana. Se origina en el tercer mes del desarrollo embrionario a partir de una evaginación lateral del epitelio del meato medio nasal. Antes del nacimiento, se produce un segundo proceso de neumatización. Los senos paranasales son extensiones aéreas de la cavidad nasal, constituidas por los senos etmoidales, frontales, esfenoidales y maxilares.
Los senos maxilares son las cavidades sinusales de mayor tamaño; ocupan el cuerpo del maxilar superior y se encuentran limitados por cuatro paredes; sin embargo, pueden presentar tabiques internos.
Las piezas dentales y la apófisis alveolar del maxilar superior reciben su inervación e irrigación a través de estructuras neurovasculares que discurren por el interior del seno maxilar. Unas veces se disponen en el interior de la pared posterior y anterior del seno, y otras veces más superficiales, por debajo de la mucosa sinusal, dejando a su paso canales o surcos en el hueso. Los nervios alveolares superiores, habitualmente se dividen en tres diferentes ramas; anteriores, medios y posteriores, y pueden además, ser acompañados de vasos sanguíneos y nervios del sistema nervioso autónomo.
El maxilar es un hueso de la cara de forma cuadrada, con cuatro caras, interna y externa, cuatro bordes y cuatro ángulos. En su interior se encuentran entre otros, el seno maxilar, que es una cavidad recubierta de mucosa y rellena de aire que cuando se inflamada lugar a sinusitis, situado por encima del ápice de los dientes superiores e infraorbitariamente o por debajo de los ojos. El hueso palatino o paladar, el hueso nasal y la parte superior de la dentición, entre otros. El maxilar, por tanto, es la comúnmente denominada, parte superior de la cara, hasta los huesos orbitales donde se encuentran alojados los ojos. Se articula y une con la mandíbula, o parte inferior de la cara, por la articulación temporomandibular o A.T.M.
Esta última se ve muy afectada en pacientes, que acuden a Clínica dental Mozas, con hábitos de apretar mucho los dientes o apretadores y los bruxistas que aprietan y también rechinan sus dientes. Para evitar esta disfunción, que se da especialmente durante el sueño, en la clínica dental, se toman medias de la boca de los pacientes y se hace una férula de descarga.
La mandíbula es un hueso de la cara, en forma de herradura, situado en la parte antero ínfero posterior de la misma. Presenta una parte media o cuerpo y dos extremos laterales o ramas ascendentes, situadas a ambos lados. En los extremos de estas ramas, en sentido craneal, se encuentran los cóndilos. Los cóndilos son las cabezas o protuberancias redondeadas en la extremidad del hueso maxilar, que encaja en el hueco de otro hueso, el temporal, para formar una articulación. La superficie articular del cóndilo es convexa en y la del hueso que lo recibe es cóncava. Se compone de dos porciones: el paladar blando y el paladar duro. El paladar duro es el que rodea los dientes del maxilar y hacia posterior, uniendo con la faringe está el paladar blando. Su función principal es la de servir de caja de resonancia para cuando hablamos e impedir que los alimentos se filtren en las fosas nasales y resto del cráneo, durante la ingesta. Muchas personas nacen con malformaciones en esta parte fundamental de la cavidad oral. Algunas de estas deformidades son el denominado labio leporino y la fisura palatina, ambas de componente genético para su desarrollo.
El seno maxilar está inervado por ramas del nervio maxilar. Su pared superior corresponde con la inferior de la órbita ocular y su pared anterior es la cara facial del maxilar.
El conocimiento previo a una cirugía, a través de estudios radiológicos, es de importancia relevante para el éxito del acto quirúrgico. El empleo de tomografías computarizadas de haz de cono como herramienta para realizar estudios morfológicos y morfométricos del seno maxilar se debe principalmente a las ventajas del tipo de imagen.
🥇 SENOS PARANASALES - ANATOMÍA. ¡Explicación Sencilla!
Paredes del Seno Maxilar
El seno maxilar está limitado por cuatro paredes:
- Pared medial: Es la más compleja, presentando un orificio natural de drenaje (ostium maxilar) hacia el cual el moco es transportado por la actividad ciliar. Esta pared puede presentar además defectos descritos como ostium accesorios, los cuales corresponden a orificios que se abren en el sitio de las fontanelas nasales.

Sistema de Drenaje
El sistema de drenaje del seno maxilar se localiza en la cara antero-superior de la pared medial y está constituido por un ostium y un infundíbulo de 7-10 mm de longitud y de varios milímetros de diámetro. El drenaje linfático se realiza, a través de la cara, hacia los colectores ganglionares submandibulares.
Se ha señalado que tanto el infundíbulo etmoidal como el meato medio constituyen unas de las estructuras más afectadas por variaciones anatómicas, produciendo estrechez de estas vías, facilitando a su vez procesos infecciosos.
Variaciones Anatómicas del Seno Maxilar
Los senos paranasales presentan variaciones anatómicas marcadas fundamentalmente por su desarrollo prenatal y postnatal, ligados a la neumatización general del neumocráneo y a estructuras que inhiben o permiten su desarrollo.
Un estudio que incluyó exámenes descriptivos de TCHC en 48 pacientes identificó variaciones morfológicas en:
- Septo interno del seno maxilar
- Celdilla de Haller
- Proceso unciforme
- Bulla etmoidal
Los resultados del estudio mostraron:
- Presencia de septo interno del seno maxilar en el 76,74% de los individuos.
- Presencia de celdillas de Haller en el 16,28% de los individuos.
- Proceso unciforme horizontal en el 79,07% de los sujetos y vertical en el 20,93%.
- Bulla etmoidales bilaterales en el 62,79% de los casos.
Septo Interno del Seno Maxilar
En el estudio, se observó septo interno del seno maxilar en el 76.74% de los pacientes evaluados. Una revisión sistemática reciente identificó una prevalencia de septo entre el 21.6% y 66.7% de los casos. La mayoría de estudios incluidos en esa revisión, usaron radiografías panorámicas, lo cual corrobora lo descrito por algunos autores que indican la baja confiabilidad de ese tipo de radiografías, en la detección de septo en el interior del seno maxilar. Underwood notó que la localización del septo interno del seno maxilar se presenta debido a su desarrollo en tres diferentes momentos de la erupción dental. Shibli y cols., corroboran lo observado en el presente estudio, indicando que la prevalencia de septo no tiene relación con la edad ni el sexo del sujeto.
Celdillas de Haller
En el presente estudio se identificó presencia de celdillas de Haller en el 16,28% de los sujetos, prevalencia similar a la encontrada por otros investigadores. Es importante tener presente que el desarrollo de las celdillas de Haller puede bloquear la entrada al seno maxilar o lateralizar la pared medial del mismo.
Proceso Unciforme
Zhu y cols., observaron prevalencias de procesos unciformes similares a las encontradas en el presente estudio. El proceso unciforme se encuentra neumatizado en un 2,5% de los casos, y de acuerdo a la medida de esta neumatización, puede llegar a obstruir el drenaje de los senos maxilares.
Bulla Etmoidal
En la presente investigación se encontraron frecuencias de bullas etmoidales similares a las descritas por otros investigadores. Se encuentra neumatizada en un 65-70%, con gran variación en tamaño y extensión. En algunos casos se han encontrado dehiscencias en la pared lateral de la bulla, sobre la lámina papirácea, con herniación de la grasa orbitaria.

Importancia Clínica y Diagnóstico por Imagen
La enfermedad de los senos paranasales, particularmente la de los senos maxilares, es común y puede causar sintomatología que simula patología dental. Debido a la estrecha relación entre las estructuras dentales y los senos maxilares, puede presentarse también alguna patología odontogénica que afecte los senos maxilares.
Actualmente para el estudio de los senos paranasales, se utilizan algunas tecnologías avanzadas en imágenes diagnósticas que reemplazan de cierta manera a la radiología convencional. Es así como la tomografía computarizada ofrece una excelente delineación de la anatomía ósea de los senos paranasales. Por su parte, la tomografía computarizada de haz de cono (TCHC), introducida a finales del siglo XX para el estudio de las estructuras dentomaxilofaciales, permite la obtención de imágenes milimétricas a través de la adquisición de un volumen de datos que proporcionan información en las tres dimensiones del espacio.
La observación de una región extensa del seno maxilar, incluyendo áreas y estructuras anatómicas adyacentes, permiten un análisis preciso de su morfología y sus relaciones con puntos anatómicos de referencia. La superioridad de calidad de imagen de la TCHC es indiscutible, debido a que posibilita la diferenciación entre las estructuras dentarias y genera menos artefactos de estructuras metálicas.
Tabla Resumen de Variaciones Anatómicas
| Variación Anatómica | Prevalencia |
|---|---|
| Septo interno del seno maxilar | 76.74% |
| Celdillas de Haller | 16.28% |
| Proceso unciforme horizontal | 79.07% |
| Proceso unciforme vertical | 20.93% |
| Bulla etmoidales bilaterales | 62.79% |