La sinusitis maxilar es un motivo de consulta habitual entre las personas que acuden a un médico de atención primaria. Dada la prevalencia que tiene entre la población, en este artículo vamos a aclarar qué es la sinusitis maxilar, cuáles son sus síntomas y cómo se cura.
La sinusitis maxilar se trata de una inflamación de la mucosa que recubre los senos maxilares, una de las cavidades que conforma los senos paranasales, es decir, las cavidades aéreas que comunican con las fosas nasales. Asegurar el cuidado y bienestar de estos senos es fundamental ya que tienen importantes funciones a la hora de respirar, masticar, hablar u oler.
Los senos paranasales son unas cavidades que se encuentran en la cara. Son ocho en total y se sitúan cuatro a cada lado de la nariz. Dichos senos están, a su vez, formados por el seno frontal, el seno etmoidal, el seno maxilar y el seno esfenoidal.
En cualquier caso, lo que le sucede a una persona que padece sinusitis maxilar es que el aire no pasa con normalidad a través de los senos, ya que las cavidades se bloquean. La sinusitis maxilar es la inflamación -y obstrucción- de los senos paranasales, que son un conjunto de cavidades comunicadas con las fosas nasales.
Cuando un paciente padece esta enfermedad, la sensación que experimenta es la de no poder respirar con normalidad. Esto sucede porque al estar inflamadas las cavidades, éstas se bloquean e impiden el paso del aire a través de los senos. Un sentimiento molesto e incómodo para quien lo sufre.

Causas de la Sinusitis Maxilar
La sinusitis maxilar generalmente es causada por una infección viral o bacteriana en los senos paranasales, que son cavidades llenas de aire ubicadas en los huesos alrededor de la nariz y los ojos. Esta infección puede resultar de:
- Resfriados o gripes: Los virus que causan estas enfermedades pueden infectar los senos paranasales y provocar sinusitis.
- Alergias: La inflamación crónica de las vías respiratorias debido a alergias, como al polen o el polvo, puede obstruir los senos y propiciar el desarrollo de sinusitis.
- Infecciones bacterianas: En algunos casos, una infección bacteriana, como la sinusitis estreptocócica, puede ser la causa subyacente.
- Pólipos nasales: El crecimiento anormal de pólipos en la nariz puede bloquear los senos y contribuir a la sinusitis.
- Desviación del tabique nasal: Una desviación del tabique nasal puede dificultar el drenaje adecuado de los senos, lo que aumenta el riesgo de infección.
- Factores ambientales: La exposición a la contaminación del aire, el humo del tabaco o sustancias irritantes puede desencadenar inflamación y sinusitis en algunas personas.
Como os hemos adelantado, el motivo más común de la aparición de la sinusitis maxilar es un resfriado simple. Pero también puede aparecer por otro tipo de infecciones como las causadas por bacterias, hongos o alergias. De igual manera puede estar provocada en pacientes con una desviación del tabique nasal o pequeñas fracturas en la zona.
Entre ellas, la presencia de bacterias, un hongo o una alergia, pero también tras realizar una elevación de seno para colocar implantes dentales.
La sinusitis de los senos maxilares por infección dental ocurre cuando una infección dental se propaga a través de los tejidos circundantes y alcanza los senos maxilares.
Sinusitis: causas, síntomas y tratamiento
Síntomas de la Sinusitis Maxilar
Como en cualquier enfermedad, lo más importante es estar atento a los posibles síntomas para identificarlos y poder comenzar un tratamiento lo antes posible. Esto evitará que una afección simple derive en otras complicaciones. Los síntomas de la sinusitis maxilar pueden variar en función del tipo y lo avanzado del proceso.
Los síntomas más comunes que presenta la sinusitis maxilar son fácilmente identificables. Si bien los signos de la sinusitis maxilar son bastante claros, sí es cierto que para confirmar el diagnóstico -y seguir un tratamiento adecuado- es necesario acudir a nuestro médico. Los síntomas pueden durar hasta cuatro semanas.
Respecto a los tipos diferenciamos la sinusitis crónica, la cual puede tener una duración de más de tres meses. En este tipo los episodios tienden a repetirse con el tiempo y la sintomatología persiste. El segundo tipo corresponde con la sinusitis aguda, la cual tiene una duración de unas cuatro semanas y finaliza con la desaparición de los síntomas.
Al contrario de lo que ocurre en el caso anterior, la sintomatología persiste en el tiempo y dura más de tres meses.
Dentro de la sinusitis crónica, podemos encontrar los siguientes síntomas comunes:
- Congestión nasal con secreciones
- Dolor facial y malestar general
- Tos
- Pérdida del olfato
- Fatiga
- Episodios de fiebre en los casos más avanzados
- Dolor en la zona de la mejilla y en los dientes de la arcada superior
Dolor facial: Se experimenta dolor y sensibilidad en la zona afectada, generalmente en las mejillas y alrededor de los dientes superiores.

¿Quién puede sufrir de sinusitis maxilar?
La sinusitis maxilar puede afectar a personas de todas las edades, desde niños hasta adultos. Sin embargo, algunas personas pueden estar más predispuestas a desarrollar esta afección. Los factores que pueden aumentar el riesgo de padecer sinusitis maxilar incluyen:
- Infecciones respiratorias frecuentes: Las personas que tienen resfriados, gripes u otras infecciones respiratorias con regularidad tienen un mayor riesgo de desarrollar sinusitis, ya que estos virus pueden infectar los senos paranasales.
- Alergias: Aquellas personas con alergias crónicas, como rinitis alérgica, son más propensas a desarrollar sinusitis debido a la inflamación crónica en la nariz y las vías respiratorias.
- Anomalías anatómicas: Las desviaciones del tabique nasal o el crecimiento de pólipos nasales pueden obstruir los senos paranasales y aumentar el riesgo de sinusitis.
- Exposición a irritantes: La exposición frecuente a sustancias irritantes, como el humo del tabaco o la contaminación del aire, puede dañar las vías respiratorias y predisponer a la sinusitis.
- Factores genéticos: Algunas personas pueden tener una predisposición genética a desarrollar sinusitis.
- Cambios en la altitud: Las personas que viven en áreas de gran altitud pueden tener un mayor riesgo de sinusitis debido a las diferencias en la presión atmosférica y la humedad.
Es importante destacar que la sinusitis maxilar puede ser una afección temporal que se resuelve con el tratamiento adecuado o puede volverse crónica en algunos casos. Si experimentas síntomas de sinusitis de forma recurrente o persistente, es recomendable consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y recibir el tratamiento necesario.
Tratamiento de la Sinusitis Maxilar
El tratamiento de la sinusitis maxilar varía según la causa subyacente y la gravedad de los síntomas. Puede incluir el uso de descongestionantes, analgésicos, antibióticos en casos de infección bacteriana, irrigación nasal, y en casos recurrentes o crónicos, se pueden considerar opciones quirúrgicas. Es importante consultar a un profesional de la salud para un diagnóstico preciso y el tratamiento adecuado.
Ante la aparición de los mencionados síntomas, la recomendación es acudir al especialista para que pueda hacer una valoración precisa. Para obtener un diagnóstico se realiza una evaluación clínica y radiológica de la zona a tratar. La tomografía computarizada es una de las exploraciones radiológicas más útiles a la hora de detectar la sinusitis maxilar. Para completar el diagnóstico también puede solicitarse un estudio dental.
El tratamiento principalmente indicado ante la sinusitis maxilar aguda es la administración de antibióticos, descongestivos nasales y drenaje de la infección. La función de los descongestivos nasales será reblandecer las secreciones y facilitar su expulsión. En los casos que existe infección bacteriana o fúngica el tratamiento consistirá en la administración de antibióticos. El más utilizado es la amoxicilina con ácido clavulánico y normalmente se toma durante 8 días.
También es muy aconsejable realizar inhalaciones de vapor o ingesta de líquidos por vía oral para disminuir las molestias. Además, durante la crisis es importante evitar el contacto con el humo de cigarrillos. Este es un importante factor de irritación de las vías respiratorias. Asimismo se recomienda evitar todo tipo de estímulos que pueden ser irritantes para las vías respiratorias, como frío o productos químicos de olor fuerte.
El tratamiento de la sinusitis de los senos maxilares por infección dental implica abordar tanto la infección dental como la sinusitis.
- Tratamiento dental: Es esencial tratar la infección dental subyacente.
- Tratamiento de la sinusitis: Se pueden recetar descongestionantes nasales, irrigaciones nasales con solución salina y analgésicos para aliviar la congestión, el dolor y los síntomas asociados.
Cirugía: En casos graves o recurrentes de sinusitis maxilar, puede ser necesaria una cirugía para drenar y limpiar los senos maxilares y corregir cualquier obstrucción nasal. Es importante consultar con un otorrinolaringólogo.
Éste puede realizar una cirugía endoscópica de los senos paranasales: En casos crónicos o recurrentes de sinusitis del seno maxilar, se puede considerar una cirugía endoscópica de los senos paranasales.
La cirugía maxilofacial está indicada cuando fracasa el tratamiento médico. La técnica quirúrgica de referencia en el tratamiento de las sinusitis maxilares es la meatotomía media bajo control endoscópico. El objetivo de la intervención quirúrgica es despejar los senos. Se hace a través de una punción para hacer un lavado directo del seno maxilar.
Sinusitis Maxilar y Implantes Dentales
Como hemos adelantado anteriormente, esta enfermedad puede producirse como un efecto secundario tras colocar implantes dentales. Gran parte de la población ha tenido alguna pérdida dentaria y por ello la colocación de implantes es una técnica muy demandada. Aunque es una intervención que se realiza con frecuencia, en ocasiones la persona presenta ciertas complicaciones que impiden la colocación de los implantes.
Uno de los peores efectos que tiene la sinusitis en pacientes a los que, tras someterse a una cirugía de elevación de seno, se les ha colocado un implante, es que puede conllevar el fracaso del tratamiento.
La rehabilitación con implantes de los sectores posteriores del maxilar superior se encuentra con frecuencia comprometida debido a la atrofia sufrida por el hueso alveolar o a la neumatización excesiva de los senos maxilares. Estas limitaciones pueden solventarse realizando, previa la colocación de implantes, técnicas de aumento de la cresta alveolar como son: el injerto "onlay", si la causa de la disminución de altura ósea en este área es una reabsorción severa del proceso alveolar residual; o una elevación del seno maxilar si es el suelo de este el que ha descendido reduciendo la cantidad de hueso disponible. Ambas posibilidades son técnicas con un excelente pronóstico, sin embargo, suponen de forma invariable un aumento del tiempo total de tratamiento y deben efectuarse por profesionales debidamente especializados y entrenados (1).
El posoperatorio de la elevación de seno no suele presentar graves complicaciones para el paciente.
La mencionada fisura es uno de los riesgos que entraña la elevación de seno y, si llegara a producirse, sería necesario posponer la operación durante dos meses.
Desde la Universidad de Kyushu, en Japón, se realizó un estudio cuyo objetivo era determinar las causas de la infección posoperatoria y la pérdida del implante después de una elevación de seno.
Si un implante colocado en este sector, próximo en su zona apical al suelo del seno maxilar, no presenta intraoperatoriamente una adecuada estabilidad primaria y muestra una movilidad importante, deberá ser retirado, ya que podría existir riesgo de desplazamiento de éste al seno maxilar, y provocar secundariamente una sinusitis maxilar (2).
Un informe llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Medicina de Lublin, Polonia, siguió durante 12 años la evolución de 59 pacientes con implantes.
En el caso de la perforación del suelo del seno maxilar y de las fosas nasales durante la colocación de implantes en las crestas alveolares situadas por debajo no es un hecho infrecuente. Pequeñas comunicaciones producidas durante el fresado para la preparación del lecho implantario cierran espontáneamente, pero es un requisito indispensable para evitar futuras complicaciones que el implante quede estable, si no deberá ser retirado.
En la Clínica Dental del Dr. Víctor Alonso, en Santiago de Compostela, tratamos esta y otras infecciones.
Caso Clínico
Mujer de 54 años de edad que acudió en diciembre de 2005 al Servicio de Cirugía Bucal, Implantología Bucofacial y Cirugía Maxilofacial del Centro Médico Teknon remitida por su otorrinolaringólogo. El motivo de consulta era la valoración de una posible sinusitis maxilar derecha de aproximadamente un año de evolución y la asociación de esta con la rehabilitación implantosoportada en el primer cuadrante.
Esta hemiarcada fue rehabilitada en febrero de 2001 con cuatro implantes (en posición 1.2, 1.3, 1.5 y 1.6) que fueron retirados 10 meses más tarde debido a una periimplantitis que supuso el fracaso del tratamiento, con una importante pérdida ósea resultante en este sector. Se colocaron en el año 2002 de forma secuencial tres implantes (1.2 en una primera intervención y 1.3 y 1.6 posteriormente) sin la realización de ningún procedimiento de regeneración ósea, que se cargaron protésicamente juntos en 2003 colocando una rehabilitación fija con un póntico en 1.5.
La paciente refiere como sintomatología principal cacosmia y halitosis permanentes. El comienzo de los síntomas sugestivos de la existencia de un cuadro sinusal se remonta a 2004. Desde entonces describe diversos episodios agudos de infección en los que las manifestaciones clínicas se hacían más patentes: algias locales y sensación de presión en el maxilar afecto, asociados a la presencia de secreción purulenta nasal y en el esputo, más evidente al levantarse por las mañanas.
Estas reagudizaciones remitieron tras la administración de distintos antibióticos, cuyos nombres no recuerda; pero las molestias, de más de un año de evolución, persisten a pesar del tratamiento.
A la exploración intraoral la paciente presenta una periodontitis crónica moderada en los dientes remanentes y un edentulismo parcial con múltiples ausencias dentarias: dos prótesis fijas en maxilar superior y una removible articulada con el sector anteroinferior por medio de ataches. La encía adyacente a todos los implantes se muestra tumefacta, eritematosa y sangrante al examen, de forma más marcada en el implante en posición 1.6. El implante en posición 1.3 muestra una pérdida ósea severa y la exposición de sus dos tercios coronales.
En la ortopantomografía realizada en la primera visita (Fig. 1) se aprecia que el implante en posición 1.6 se encuentra casi en su totalidad en el interior del seno maxilar derecho, la base del mismo se desdibuja intuyéndose una gran perforación. El implante en posición 1.3 presenta una pérdida importante de soporte óseo y el 1.2 se insinúa en interior de las fosas nasales.
Se solicita una tomografía computadorizada (TC) para estudiar de forma más exhaustiva el caso y el grado de afectación sinusal, encontrándose una opacificación homogénea en el seno maxilar derecho respecto al contralateral: ocupación de aspecto mucoso-inflamatorio con la presencia de una solución de continuidad en el suelo sinusal. El implante en posición 1.6 se visualiza claramente en el interior del mismo con una imagen radioopaca asociada que en el informe radiológico se traduce como injerto óseo que lo acompaña, aparentemente no integrado (Figs. 2, 3 y 4).
Confirmada la existencia de una comunicación bucosinusal de más de dos años de evolución, y establecida esta como la causa del cuadro de sinusitis maxilar crónica que la paciente padece, se establece como plan de tratamiento la extracción de los tres implantes y la reconstrucción del plano óseo mediante un injerto autólogo de hueso del mentón.
Previamente a la fase quirúrgica, se retiran las dos rehabilitaciones fijas superiores (1.6 al 1.2 implantosoportada y 1.1 al 2.6 dentosoportada) y se confecciona una prótesis provisional en el segundo cuadrante para restaurar temporalmente los dientes remanentes.
El 24 de enero de 2006 se lleva a cabo la intervención quirúrgica bajo anestesia local y sedación consciente por vía endovenosa con midazolam, propofol y remifentanilo. Se efectúa la infiltración de anestesia locorregional paraapical supraperióstica alta en todo el área vestibular del primer cuadrante, reforzando por palatino. El anestésico utilizado fue Articaína 4% + adrenalina 1:100.000 (Laboratorios Inibsa, Barcelona, España).
La incisión horizontal discurre por el sulcus de los implantes afectos, con dos descargas en distal del 1.2 y del implante en posición 1.6, que se prolongaron hacia el fondo del vestíbulo delimitando un colgajo trapezoidal de espesor total y exponiendo de esta forma los tres implantes (Fig. 5A). El implante en posición 1.3 es retirado con facilidad debido a su poco soporte óseo, fue necesario sin embargo utilizar una trefina para extraer el implante en posición 1.2 (Fig. 5B-C).
Al retirar el implante situado en posición 1.6 se observa, con sorpresa, la presencia de un material de aspecto resinoso adherido a toda su superficie, con fines probablemente retentivos, y que habrá contribuido en gran medida a incrementar el proceso irritativo y la destrucción ósea circundante (Fig. 6). El defecto óseo creado en el reborde alveolar residual es muy importante (Fig. 7).
Se procede a legrar a su través toda la mucosa sinusal patológica enviando una muestra de esta para el posterior análisis anatomopatológico. Se prepara una antrostomía nasal colocando un tubo de drenaje para favorecer la correcta aireación y drenaje del seno maxilar.
Para reconstruir los defectos óseos fue necesario utilizar hueso autólogo, por lo que se abrió un segundo campo quirúrgico en el mentón. Se infiltró anestesia local en fondo de vestíbulo del sector intercanino inferior y se levantó un colgajo semilunar modificado obteniéndose hueso de este área con un rascador, para regenerar el defecto producido al retirar los dos primeros implantes (1.2 y 1.3). La pérdida de sustancia era tal en el tercero (1.6) que no existía soporte que admitiera material alguno.
Se utilizó una membrana de colágeno BioGide® (Geistlich Biomaterials, Wolhusen, Suiza) para sellar la comunicación oroantral y se preparó un colgajo pediculado de la bola adiposa de Bichat para conseguir un cierre primario de la herida, debido a que la destrucción tisular existente no permitía afrontar los tejidos borde a borde. A través de una incisión vertical de 1 cm de longitud sobre el periostio del proceso cigomático, se expuso la bola adiposa de Bichat, que fue disecada y traccionada delicadamente para desplazarla hacia el defecto óseo. Posteriormente se suturó a la mucosa palatina sin tensión utilizando una sutura reab...