La caída de los dientes de leche es un momento emocionante tanto para los niños como para sus familias. Por lo general, tras la caída de un diente de leche, el diente permanente suele erupcionar en las semanas o pocos meses siguientes. Sin embargo, a veces los padres se preguntan por qué no salen los dientes permanentes.
En este artículo, abordaremos las causas más comunes por las que un diente definitivo no erupciona correctamente, qué hacer al respecto y cuándo es necesario buscar ayuda profesional.
Si han pasado 6 meses desde la caída del diente de leche y el diente definitivo aún no ha salido, recomendamos consultar con un odontopediatra. Si tienes dudas sobre la erupción dental de tu hijo o hija, estaremos encantados de ayudarte.

¿Qué Significa que un Diente Definitivo "Sale Mal"?
Cuando decimos que un diente definitivo “sale mal” nos referimos a que no está erupcionando en la posición adecuada o con la alineación correcta. En condiciones ideales, al caer un diente de leche el permanente debería ocupar su lugar de forma ordenada. Sin embargo, a veces los dientes permanentes emergen mal alineados o en posiciones incorrectas, lo cual puede afectar la estética de la sonrisa del niño y hasta provocar problemas de mordida o limpieza dental a largo plazo.
Ver uno o varios dientes definitivos saliendo mal puede ser desconcertante. Al principio pensé que quizá era algo raro, pero aprendí que es bastante común.
Los dientes definitivos pueden salir mal alineados, superpuestos, con rotación, color alterado o forma irregular debido a factores genéticos, falta de espacio, hábitos orales o traumatismos.
Alrededor del 30% de los niños presentan malposiciones dentales al erupcionar sus dientes definitivos, siendo las más frecuentes la erupción ectópica de los caninos, la agenesia dental (ausencia congénita de alguna pieza) y la retención prolongada de los dientes temporales.
Causas Comunes de la Mala Erupción Dental
Al profundizar en las causas, me tranquilizó saber que yo no había hecho nada “mal” como padre; en realidad son factores muy comunes los que pueden provocar estos desajustes.
Genética y Tamaño de la Mandíbula
La herencia genética juega un papel importante en la forma y tamaño de la boca. Si el niño ha heredado una mandíbula pequeña o dientes muy grandes, es fácil que no haya suficiente espacio y los dientes permanentes salgan apiñados o montados. En familias donde los padres tuvieron ortodoncia o dientes apiñados, es más probable que los hijos también lo necesiten.
Hábitos Infantiles Perjudiciales
Algunos hábitos orales en la primera infancia pueden afectar el desarrollo adecuado de los dientes y huesos. Chuparse el dedo pulgar, usar el chupete más allá de los 2-3 años, respirar habitualmente por la boca en lugar de la nariz o tener una deglución atípica (empujar los dientes con la lengua al tragar) son costumbres que pueden ejercer presiones anormales sobre la encía y los dientes en formación.
Falta de Espacio por Pérdida o Retención de Dientes de Leche
El momento en que se caen los dientes de leche es crítico. Si un diente de leche se cae o se extrae demasiado pronto, los dientes adyacentes pueden moverse y invadir ese espacio vacío; entonces, cuando quiera salir el definitivo, encontrará menos sitio y podría desviarse de su ruta. Por el contrario, si un diente de leche no se cae a tiempo y el permanente comienza a salir, pasa lo que mencioné antes: “diente de tiburón” o doble fila.
En la clínica me explicaron que esto causa problemas de espacio y alineación evidentes. Una de las causas más frecuentes por las que un diente definitivo no aparece a tiempo es la falta de espacio en la arcada. Esto puede hacer que el diente tenga dificultades para encontrar su camino hacia la superficie.
Otros Factores Médicos
Existen causas menos comunes pero posibles. Por ejemplo, un diente supernumerario (una pieza dental de más) puede empujar a los otros fuera de posición. También ciertas condiciones como traumatismos en la mandíbula en la infancia, o trastornos como quistes o encías muy fibrosas, pueden obstaculizar la erupción normal de un diente definitivo. Incluso problemas de salud bucal como caries muy avanzadas en dientes de leche o infecciones pueden dañar el germen del diente adulto o alterar su camino de salida.
En la mayoría de los niños, la causa se reduce a una combinación de genética (ej.: mandíbula pequeña) y hábitos o tiempos de recambio dental.
No te culpes: si tu peque tiene un diente fuera de lugar, lo importante es detectarlo a tiempo y corregir el rumbo, más que buscar culpables.
Tipos de Problemas en la Erupción de Dientes Definitivos
A lo largo de este proceso descubrí que “dientes definitivos mal salidos” es un término amplio que abarca varias situaciones diferentes.
Dientes Torcidos
Este es quizás el caso más frecuente y el más visible: ves que los dientes nuevos salen torcidos, girados o inclinados, en distintas direcciones. A veces un diente definitivo sale girado respecto a su posición correcta, o los incisivos inferiores se apiñan (montados uno delante del otro) porque no caben en línea.
Los dientes torcidos suelen deberse a falta de espacio o genética, y pueden corregirse con tratamientos de ortodoncia en la mayoría de casos.
Un detalle importante: algunos dientes pueden verse torcidos al erupcionar pero enderezarse ligeramente solos con la presión natural de la lengua y el crecimiento de la mandíbula.

Dientes Montados (Superpuestos)
Hablamos de dientes montados (o superpuestos) cuando literalmente un diente nace montándose sobre otro porque no tuvo espacio a su lado. Esta imagen de dientes encimados impresiona, pero es común en situaciones de apiñamiento severo.
Los dientes montados suelen ocurrir en arcadas pequeñas donde varias piezas compiten por poco espacio, acabando unas por delante de otras. Además de lo estético, estos solapamientos pueden dificultar que el niño muerda bien o limpiar adecuadamente entre esos dientes montados.
La buena noticia es que con aparatos de ortodoncia se puede recolocar cada diente en su sitio con el tiempo, creando espacio donde falta.
Dientes que No Aparecen
Otro escenario que asusta mucho es cuando un diente definitivo simplemente no aparece cuando debería. Las razones de que un diente permanente no erupcione pueden ser varias: puede estar retenido por un obstáculo (por ejemplo, el diente de leche no se cayó y bloquea el camino, o el diente está mal posicionado dentro del hueso), puede que no tenga suficiente espacio para salir y quede impactado bajo la encía, o en raros casos que el diente definitivo falte (agenesia).
Cuando un diente definitivo no sale como debería, es importante evaluarlo pronto. En algunos casos se decide observar y esperar un poco más, pero si se sospecha que no va a poder erupcionar solo, el dentista puede optar por intervenciones (desde quitar el obstáculo, p. ej. extraer el diente de leche retenido, hasta hacer una pequeña cirugía para guiar al diente incluido fuera del hueso).
"Dientes de Tiburón" (Doble Fila)
Este caso suele ocurrir en la transición de dentición de leche a dentición permanente, y ¡vaya susto cuando no lo conoces! Consiste en que el diente definitivo empieza a salir antes de que se caiga el diente de leche correspondiente, de modo que por un tiempo ambos dientes conviven en la boca, uno delante o detrás de otro, dando la apariencia de una doble hilera de dientes. Popularmente a esto le llaman “dientes de tiburón” (porque los tiburones tienen varias filas).
Lo más frecuente es que el diente permanente salga por detrás del de leche, y a veces la naturaleza se arregla sola: tarde o temprano el diente de leche acabará cayendo y el permanente se irá moviendo a su lugar con la presión de la lengua.
Si ves una doble fila de dientes, mi consejo es que consultes al odontopediatra; a veces es necesario retirar el diente de leche para evitar que el definitivo erupcione en mala posición permanente. Y muy importante: nunca intentes arrancar el diente de leche en casa a la fuerza por tu cuenta, podría dolerle al niño o romperse la raíz.

Dientes Erupcionando Fuera de Lugar
Incluyo aquí esos casos en los que el diente permanente sale, pero erupciona en un lugar extraño, lejos de donde debería estar en la arcada. Por ejemplo, he visto casos en que un colmillo definitivo sale muy arriba en la encía (casi cerca del labio) o un incisivo que aparece muy atrás hacia el paladar.
En parte, estos casos son consecuencia de los problemas anteriores (apiñamiento, obstrucciones, etc.): el diente busca cualquier resquicio para salir, aunque no sea en la posición correcta.
Estos dientes fuera de lugar suelen requerir después tratamientos más complejos para llevarlos adonde pertenecen. La ventaja de detectarlo temprano es que se puede planificar con el ortodoncista cómo redirigir ese diente -a veces usando aparatos removibles que “empujen” en la dirección correcta, o mediante bracket y ligas que lo vayan atrayendo a su sitio.
¿Qué Hacer si un Diente Definitivo No Sale Correctamente?
Puede que veas dientes torcidos, dientes montados, dientes que no aparecen, dientes duplicados o dientes erupcionando fuera de lugar… o una combinación de varios. La clave está en observar la boca de nuestros hijos durante el cambio de dientes y, ante cualquier anomalía notable, consultar con un especialista.
Cuando noté que los dientes definitivos de mi hijo no venían como esperaba, sentí una mezcla de alarma y ganas de actuar de inmediato.
Mantén la Calma y Observa (pero no por mucho tiempo)
Al principio es normal asustarse. Tómate un momento para evaluar la situación con calma. Si el niño no se queja de dolor agudo ni hay una emergencia, generalmente hay tiempo para actuar con prudencia. Observa si el diente de leche implicado está flojo o no, cuánto ha salido el definitivo mal colocado, y si hay síntomas asociados (molestias, dificultad para masticar, heridas en la encía, etc.).
Algunas veces pequeños desalineamientos pueden corregirse solos en unas semanas (especialmente si son leves y el diente de leche cae), así que un poquito de paciencia inicial no está de más.
Pide Cita con un Odontopediatra u Ortodoncista Infantil
Éste fue mi siguiente paso y el más importante. Un odontopediatra (dentista infantil) revisará la boca del niño y usualmente hará una radiografía para ver la posición de los dientes definitivos dentro del hueso. En nuestro caso, la radiografía panorámica confirmó el estado de todos los dientes en desarrollo y ayudó al diagnóstico.
Acudir al especialista temprano es la solución más eficaz para corregir los dientes definitivos mal posicionados, pues permite evaluar la necesidad de tratamiento cuanto antes.
Sigue las Indicaciones Temporales del Dentista
Tras la evaluación, el odontopediatra nos dio un plan. En nuestro caso, indicó extraer el diente de leche retenido y colocar un pequeño aparato mantenedor de espacio. Cada caso es distinto: puede que el dentista te diga “vamos a esperar unos meses a ver si se cae solo” (bajo seguimiento), o que proponga intervenir de inmediato. Confía en su criterio y cumple con las citas de seguimiento que te programe.
No Intentes Remedios Caseros ni Forzar la Situación
Un punto importante que aprendí es que tratar de solucionar por uno mismo puede ser contraproducente. Ni se te ocurra intentar alinear un diente a la fuerza empujándolo con el dedo, por ejemplo; podrías lastimar al niño o dañar el diente en desarrollo.
🤯4 razones por las que no le salen los DIENTES Permanentes 🦷 y ¿En cuánto tiempo deberían salir?
Opciones de Tratamiento para la Falta de Erupción Dental
Si un diente definitivo no sale como debería en un niño, es importante buscar la evaluación de un dentista lo antes posible. Las soluciones dependen del caso individual, y pueden incluir observación, extracción del diente de leche, tratamiento ortodóncico o cirugía oral.
En Peña Clínica Dental en Gijón valoramos cada caso de manera personalizada. Entre los tratamientos más frecuentes se encuentran:
- Observación y seguimiento: en algunos casos basta con controles periódicos cada 4-6 meses para comprobar la evolución.
- Extracción del diente de leche: cuando la pieza temporal impide la salida del permanente, retirarla suele resolver el problema.
- Tratamiento ortodóncico: mediante brackets o alineadores invisibles se abre espacio para que el diente pueda erupcionar correctamente.
- Cirugía oral de exposición y tracción: en casos de dientes incluidos (retenidos dentro del hueso), se realiza una pequeña cirugía para liberar el diente y, con ayuda de la ortodoncia, guiarlo hasta su posición en la arcada.
Entre los tratamientos más frecuentes se encuentran:
- Observación y seguimiento: En algunos casos, la mejor opción es esperar y observar el desarrollo del diente en cuestión.
- Extracción del diente de leche: Si un diente de leche está obstaculizando la erupción del diente permanente, es posible que se necesite extraerlo. La extracción del diente de leche puede abrir espacio para que el diente definitivo emerja correctamente. Este procedimiento suele ser sencillo y se realiza bajo anestesia local. De esta manera prevenimos que el diente permanente se quede dentro del hueso sin poder erupcionar o que salga fuera del lugar ideal de erupción.
- Tratamiento ortodóncico: En casos más complejos, puede ser necesario recurrir a tratamientos de ortodoncia para solucionar el problema de un diente definitivo que no sale.
- Cirugía oral de exposición del diente permanente incluido y tracción del mismo: En situaciones más graves, cuando un diente está impactado y después de abrir espacio no erupciona por sí solo en boca, puede ser necesario recurrir a la cirugía oral.
Agenesia Dental: Ausencia Congénita de Dientes
La agenesia dental es lo que conocemos como falta o ausencia congénita de uno o más dientes. Es bastante frecuente en un alto porcentaje de seres humanos. Puede ocurrir tanto en dentición definitiva como en dentición temporal (en dientes de leche). Cuando es el diente definitivo el que falta el problema es mayor que si falta el diente temporal (algo bastante inusual).
El diagnóstico se realiza observando la ausencia de uno o más dientes. En el caso de los dientes definitivos el diagnóstico suele ser la presencia de los dientes de leche durante más tiempo de lo normal en boca.
El tener agenesia dental puede afectar al paciente tanto a nivel funcional como a nivel estético.

Si no se trata la ausencia de los dientes, el paciente puede sufrir el desplazamiento de los dientes adyacentes al hueco, así como la inclinación de los mismos. También dificulta mantener una higiene oral correcta, favoreciendo la acumulación de bacterias y haciendo soportar a la encía un impacto directo con la comida.
En muchos casos, el diente definitivo no se ha formado y por tanto no “empuja” al de leche para caerse. Por lo que van pasando los años, van cayendo todos los dientes de leche, excepto ese, diferenciándose por ser más pequeño y más blanco.
La agenesia tiene un origen genético, y puede darse de forma aislada (es decir, el niño no tiene nada más que esa ausencia dentaria) o múltiple.
Tratamiento para la Agenesia Dental
A diferencia de los casos anteriores, no hay cómo hacer crecer los dientes permanentes cuando se trata de esta patología. Por lo tanto, es necesario un tratamiento de implantes. La agenesia dental provoca otros problemas físicos y estéticos a futuro; tales como maloclusión, desgaste de encías, problemas de fonación, entre otros.
Consecuencias de Ignorar un Diente Definitivo que No Sale
No prestar atención a este problema puede tener repercusiones importantes en la salud bucodental del niño. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Desviaciones en la posición de otros dientes.
- Mayor riesgo de apiñamiento dental en la adolescencia.
- Dificultades de mordida o maloclusión.
- Impacto estético, especialmente cuando el diente ausente es un incisivo o un canino.
- Problemas emocionales en niños y adolescentes, que pueden sentirse inseguros con su sonrisa.
Por todo ello, insistimos en la importancia de acudir a revisiones periódicas y actuar a tiempo.
Cuándo Preocuparse y Actuar con Urgencia
Hablemos ahora de las señales de alarma reales que, aunque poco frecuentes, conviene conocer.
- Ningún diente caído después de los 8 años: Si tu hijo ha cumplido 8 años y sigue sin rastro de recambio dental (ni dientes flojos ni permanentes a la vista), es momento de acudir al odontopediatra si no lo has hecho.
- Diente permanente erupcionando sin que caiga el de leche: La imagen clásica del diente definitivo saliendo por detrás o al lado del de leche que no se mueve. Esto puede causar una doble hilera de dientes y desvíos en la posición. Aquí no esperes mucho, lleva al niño al dentista para evaluar la extracción del diente de leche que obstruye.
- Dolor, inflamación o anomalías en la encía: Si notas que alguna encía donde debería salir un diente nuevo está muy hinchada, morada o duele y el diente de leche correspondiente no se ha caído, podría haber un quiste de erupción u otro inconveniente.
- Diente de leche muy deteriorado que no cae: A veces un diente de leche tiene caries avanzadas, está en mal estado y aun así no se cae. Esto puede afectar al diente definitivo de abajo o provocar infección. En estos casos, el dentista posiblemente decida extraer ese diente de leche enfermo, aunque el permanente no esté listo aún, para evitar problemas mayores.
Consejos Finales para los Padres
En definitiva, preocuparse de antemano no sirve de nada, más bien hay que ocuparse: observa, acompaña y busca la opinión profesional cuando algo se salga de la norma.
- No compares en exceso: Es natural mirar al compañerito que ya cambió cuatro dientes, pero cada niño es diferente. Un poco de diferencia en la edad de caída de los dientes de leche es normal y esperado.
- Apoya la salud dental diaria: Sea temprano o tardío el recambio, unos dientes de leche sanos facilitarán una transición sin complicaciones. Sigue con los buenos hábitos de higiene (cepillado, poca azúcar) y visitas regulares al dentista.
- Consulta al odontopediatra ante dudas: Si ves alguna de las señales de alerta o simplemente tu instinto de padre/madre te pide asegurarte, pide cita con un especialista en odontopediatría. Una revisión y quizás una radiografía despejarán incógnitas. El dentista te orientará si hace falta alguna intervención o si solo toca esperar.
- Paciencia y calma: La dentición infantil no sigue un reloj exacto. Confía en el proceso. Mientras tanto, puedes ir preparando a tu hijo para ese momento: cuéntale cuentos del Ratoncito Pérez, enséñale vídeos o libros sobre cómo se caen los dientes de leche, de forma positiva.
Como odontopediatra y padre, mi consejo principal es acompañar a tu hijo con tranquilidad y amor durante esta etapa de cambios. La caída de los primeros dientes de leche es un hito importante de la infancia, pero no hay una fecha única marcada en el calendario.
