Alveolo Dental Sano y Enfermo: Causas y Tratamiento

Si nos ponemos a estudiar la anatomía de la boca, nos vamos a dar cuenta del nivel de dependencia que existe entre los dientes y otros componentes. Los dientes también juegan un papel importante en la vida de otras regiones bucales. En esta ocasión, te queremos hablar sobre el hueso alveolar.

El hueso alveolar es una estructura ósea que se encuentra en los tejidos maxilares. Básicamente, alberga las cavidades o agujeros en los que reposan las piezas dentales. Es decir, sostiene a las raíces de la dentición.

Si esta estructura se desgasta, pasa algo que se conoce como pérdida del hueso alveolar. Si bien es posible aplicar tratamientos para que el hueso se regenere, no todos los pacientes se someten a esta opción.

ALVEOLITIS DENTAL - Infección tras extracción de muela: causas y tratamiento ©

¿Qué es la Alveolitis?

La alveolitis es una complicación postoperatoria que surge tras la extracción dental, quedando definida como una inflamación del alveolo. La alveolitis es la complicación más común tras una extracción dental, afectando entre el 2-5% de todas las extracciones simples y hasta el 30% de las extracciones de muelas del juicio.

La alveolitis dental (también conocida como alveolo seco u osteítis alveolar) es una de las complicaciones postextracción más dolorosas, pero afortunadamente tiene solución. En otras palabras, tras la extracción, lo normal es que se forme un coágulo que cubra el hueso y permita la curación; si ese coágulo falta, el hueso y los nervios del alvéolo quedan expuestos al aire, la comida y las bacterias, causando dolor intenso y retrasando la cicatrización. A esta complicación postoperatoria se la conoce comúnmente como alveolitis seca o dry socket.

¿Has sentido un dolor punzante e intenso 2-3 días después de una extracción dental que parecía ir mejorando? ¿Notas un sabor desagradable constante y mal aliento persistente? La alveolitis, también conocida como alveolitis seca o «dry socket» en inglés, es la pérdida prematura o disolución del coágulo sanguíneo que protege el alvéolo (hueco donde estaba el diente) tras una extracción dental.

La alveolitis se produce por la pérdida prematura del coágulo que debería proteger el alvéolo. La alveolitis es la pérdida del coágulo protector que se forma tras una extracción dental, exponiendo hueso y nervios.

La alveolitis es una complicación local postextracción en la que la falta del coágulo protector provoca dolor intenso y posible infección en el alvéolo. No es muy frecuente (ocurre en un porcentaje pequeño de extracciones, especialmente en molares inferiores), pero cuando sucede se manifiesta de forma muy notoria.

Tipos de Alveolitis

Existen diferentes tipos de alveolitis dental: la húmeda y la seca.

  • Seca: Si uno observa el alveolo lo encuentra vacío, sin la formación del coágulo de sangre y se puede divisar el hueso. Comúnmente los síntomas son mal aliento (halitosis) y mal sabor en la boca, como también un dolor intenso de la zona. La más común es la alveolitis seca. Ocurre cuando el coágulo de sangre que se forma en el sitio de la extracción se pierde o no se forma adecuadamente. Por lo tanto el alvéolo aparece vacío y el hueso es claramente perceptible a simple vista.
  • Húmeda: El alveolo no se encuentra vacío, se observa un tejido sangrante y oscuro. También se suele producir de 48 a 72 hs después de la extracción dental y los síntomas son mucho dolor y mal aliento y sabor. La alveolitis húmeda se produce por una infección que se produce una vez transcurridas las 24 o 72 horas después de haber sacado una pieza dental. Al igual que la alveolitis seca también se suele producir de 48 a 72 horas después de la extracción dental. El coágulo en este caso no se ha perdido, como sí ocurre en la alveolitis seca, sino que se ha contaminado o ha quedado algún resto de material que causa una reacción a cuerpo extraño. Normalmente se produce una infección del coágulo porque el paciente no mantiene una adecuada higiene oral de la zona y se acumule algún resto de comida en el interior del alveolo. La alveolitis húmeda, por otro lado, sucede cuando el coágulo de sangre se forma adecuadamente pero se descompone demasiado rápido, lo que puede provocar una infección, o bien cuando algún tejido causa irritación.

¿Cómo saber si tengo Alveolitis?

La sintomatología de la alveolitis consiste en mucho dolor en la zona y en los alrededores donde se ha producido la extracción. ¿Cómo saber si lo que tienes es una alveolitis seca y no simplemente las molestias normales tras una extracción?

Dolor intenso que aparece 48-72 horas después de la extracción: suele comenzar a los 2 o 3 días post-extracción y va en aumento. Es un dolor profundo, punzante o palpitante, que puede irradiarse hacia el oído, la sien, el ojo o el cuello del lado afectado.

Alvéolo vacío y seco: si miras con cuidado (o el dentista al explorarte) se ve la cavidad sin coágulo, es decir, un agujero vacío donde se removió el diente, con el hueso expuesto o cubierto solo por una capa grisácea.

Mal sabor de boca y mal aliento: es frecuente percibir un sabor desagradable y olor fétido en la boca.

Inflamación de encía y ligera hinchazón facial: en alveolitis seca pura, la encía alrededor puede estar algo enrojecida o sensible. Si es alveolitis húmeda (infectada), suele haber encía muy inflamada, enrojecida y con supuración (pus).

Posible fiebre o adenopatías: en algunos casos con infección, puede haber febrícula (décimas de fiebre) y ganglios inflamados en la mandíbula o cuello.

Señales de alarma: Si tras una extracción notas que el dolor se intensifica pasados 2-3 días en lugar de mejorar, sospecha alveolitis. También si el dolor no cede con analgésicos normales, o percibes mal olor/sabor persistente. La presencia de pus, inflamación importante, o fiebre son señales claras de que hay infección activa - en ese caso es urgente acudir al dentista.

La alveolitis presenta dolor intenso sin pus ni fiebre, con alvéolo vacío visible. La infección muestra hinchazón, pus, fiebre y malestar general.

Tratamientos Recomendados

Con tratamiento profesional adecuado, el dolor severo de alveolitis se alivia en 24-48 horas y desaparece completamente en 5-7 días. La alveolitis requiere necesariamente tratamiento profesional para limpiar el alvéolo y colocar medicación local.

Si crees que estás sufriendo una alveolitis, lo primero es mantener la calma pero actuar con diligencia. Contacta a tu dentista lo antes posible: No dudes en llamar a tu odontólogo o clínica en cuanto identifiques los síntomas. La alveolitis requiere atención profesional y entre más pronto te vea el dentista, antes te podrá aliviar el dolor y evitar que el problema empeore.

Como dentista, cuando recibo un paciente con alveolitis lo primero que hago es confirmar el diagnóstico examinando la zona.

  1. Anestesia local: Dado que el área está muy sensible, suelo aplicar anestesia local para poder trabajar sin dolor.
  2. Limpieza del alvéolo: Se irriga y limpia cuidadosamente el hueco donde estaba el diente. Uso suero fisiológico estéril para eliminar residuos de comida o bacterias que se hayan acumulado en el interior. También removemos cualquier fragmento suelto de hueso o de coágulo disgregado que pueda haber.
  3. Curetaje y estimulación de sangrado (en casos secos): Si veo el alveolo completamente seco, a veces realizo un curetaje suave de las paredes óseas para estimular un nuevo sangrado. Esto busca formar un nuevo coágulo que recubra el hueso. No todos los casos lo requieren; depende del criterio clínico y del estado del alvéolo.
  4. Apósito medicado (clavo/eugenol u otros): Esta es la piedra angular del alivio. Tras la limpieza, suelo colocar un apósito intraalveolar impregnado en medicamento. Los más usados liberan eugenol (derivado del clavo de olor) u otros anestésicos/antisépticos, que calman el dolor casi de inmediato y protegen el alveolo. Coloco esa gasa o esponjita medicada dentro del alveolo seco y la dejo en el sitio. El paciente suele notar alivio del dolor en cuestión de minutos una vez puesto el apósito.
  5. Medicación sistémica: Dependiendo del caso, receto analgésicos y/o antiinflamatorios para continuar tomando en casa (ibuprofeno, metamizol, etc., según cada paciente). Si hay infección o alveolitis húmeda, añadiré un antibiótico por vía oral para controlar la infección (por ejemplo, amoxicilina o metronidazol, según el caso).
  6. Instrucciones post-tratamiento: Explico al paciente que deberá volver en 48 horas aproximadamente para re-evaluar y posiblemente cambiar el apósito. A veces es necesario renovar la gasa medicada cada 2 días hasta que el dolor disminuya definitivamente.
  7. Seguimiento: Programamos una o varias visitas de control. Generalmente, tras 3-5 días, la mejora es notable: el tejido de granulación comienza a cubrir el alveolo y el dolor disminuye drásticamente.

Con este tratamiento profesional, el dolor de la alveolitis suele empezar a ceder en cuanto limpiamos y colocamos la medicación local. En los días siguientes, el alivio mejora progresivamente hasta desaparecer en aproximadamente una semana. La herida terminará de cicatrizar por completo en unos 10-14 días en total.

Remedios Caseros para Aliviar el Dolor

Además de las medidas profesionales, existen algunos remedios caseros o cuidados domiciliarios que recomiendo a mis pacientes para complementar la recuperación o sobrellevar mejor las molestias.

  • Aceite de clavo (eugenol): Es un analgésico y antiséptico natural. Puedes empapar una bolita de algodón o gasa estéril con aceite de clavo (se compra en farmacias) y aplicarla suavemente sobre el alveolo durante 5-10 minutos, un par de veces al día. El eugenol ayuda a adormecer la zona y a combatir bacterias.
  • Enjuagues de agua con sal: Los lavados bucales con agua tibia salada son simples y efectivos. Mezcla media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y haz buches suaves, dejándolo remojar la zona de la extracción. La salmuera tiene efecto antiinflamatorio y desinfectante ligero. Hazlo 2-3 veces al día, especialmente después de comer, para mantener el alveolo limpio.
  • Compresas de té negro: El té negro contiene taninos con propiedades analgésicas y coagulantes. Toma una bolsita de té húmeda y fría (después de mojarla en agua caliente, déjala enfriar) y colócala mordiendo suavemente sobre la zona afectada por unos minutos. Esto puede ayudar a disminuir el dolor y también a fomentar la formación de un coágulo.

Insisto: estos remedios caseros son complementarios, no reemplazan la visita al dentista. Son útiles para aliviar síntomas y contribuir a la curación, pero la limpieza profesional y el apósito medicado suelen ser necesarios para resolver la alveolitis.

Es poco común que la alveolitis se repita en el mismo alvéolo una vez tratada correctamente.

¿Cuándo acudir al dentista?

Ante la sospecha de alveolitis, debes acudir al dentista cuanto antes, idealmente en cuanto notes los síntomas característicos:

  • Han pasado 2-4 días de la extracción y el dolor va a peor en vez de mejorar, especialmente si es muy intenso o late constantemente.
  • Tienes inflamación significativa, supuración de pus o fiebre. Estos son signos de infección seria; no solo necesitas limpieza local sino probablemente antibióticos.
  • Te cuesta abrir la boca (trismo) o hay inflamación del ganglio mandibular.

En definitiva, ante cualquier signo de alveolitis o complicación postoperatoria, busca atención dental profesional sin demora. Las alveolitis se resuelven de forma relativamente sencilla en la clínica, pero pueden volverse un problema mayor si se dejan estar.

Prevención de la Alveolitis

La buena noticia es que la alveolitis se puede prevenir en la mayoría de casos con medidas muy sencillas. Como siempre digo, es mejor prevenir que curar (¡y mucho mejor que sufrir!).

  • Sigue al pie de la letra las indicaciones de tu dentista: Es la regla de oro. Tras la exodoncia, tu dentista te habrá dado unas instrucciones precisas de cuidados (postoperatorio). Cúmplelas estrictamente: eso incluye mantener la gasa mordida el tiempo indicado, no enjuagar inmediatamente, tomar la medicación prescrita, etc.
  • No enjuagues ni escupas durante las primeras 24 horas: Este punto es crucial. En el día de la extracción, no enjuagues tu boca con ningún líquido (ni agua, ni enjuagues) y tampoco escupas saliva con fuerza. Si tienes exceso de saliva o sangre, déjala salir inclinando la cabeza o retírala suavemente con un pañuelo, sin hacer vacío en la boca. Enjuagarte demasiado pronto puede deshacer el coágulo inic...

Pérdida de Hueso Dental

La mandíbula es parte fundamental de la estructura de la boca y del rostro. Por eso, cuando hay pérdida de hueso dental, las consecuencias van mucho más allá de un aspecto estético. Como consecuencia de ello el hueso y los nervios quedan expuestos libremente a la acción de las bacterias, y la inflamación y el dolor hacen su aparición.

Cuando digo que el hueso “se pierde”, realmente me refiero a que pasa por un proceso de reabsorción, por lo que desaparece volumen esquelético poco a poco. Se produce en el hueso alveolar, una de las partes del diente que se ve afectada cuando falta una pieza. Cada diente encaja en un pequeño hueco llamado alvéolo y el interior del hueso está compuesto por pequeñas perforaciones que contienen los vasos sanguíneos.

Su función es primordial, pues es el encargado de mantener los dientes en la mandíbula y de responder a la presión que ejercen al masticar. Una vez que un diente se ha caído, por la causa que sea, el proceso de reabsorción se inicia tras 2 meses, aproximadamente. No abordar el problema a tiempo significa perder el 25% del hueso después de un año.

Causas de la Pérdida de Hueso Dental

  • Pérdida o extracción de dientes: Es la primera y más habitual causa de la pérdida de hueso dental. Explicado de una forma muy simple, los dientes ejercen una presión al masticar que es la que estimula el hueso y permite que se mantenga en buenas condiciones. Si no se toman medidas, en apenas un año se habrá reabsorbido el 25 % del hueso y el proceso seguirá avanzando.
  • Periodontitis o piorrea: En sus manifestaciones iniciales es un proceso inflamatorio infeccioso causado por las bacterias presentes en la boca. Si avanza y desemboca en enfermedad periodontal, el deterioro es irreversible. Las bacterias, poco a poco, van destruyendo el hueso alveolar y los ligamentos periodontales. Además, esta reducción de masa ósea pone en peligro el sustento de los dientes, por lo que de no ser tratados a tiempo, pueden terminar cayendo.
  • Traumatismos.
  • Osteoporosis: Personas que padecen osteoporosis o diabetes tiene mayor riesgo de sufrir pérdida de hueso dental. En el primer caso el motivo es un desequilibrio entre minerales esenciales para la buena salud ósea.
  • Diabetes: Quien tiene diabetes tipo 2 suelen tener más problemas relacionados con las enfermedades periodontales.
  • Dentaduras postizas: Al contrario, las dentaduras postizas pueden acelerar la pérdida ósea al desgastar las crestas del hueso sobre las que se colocan. Cada vez que se mastica o se aprietan los dientes, se está ejerciendo presión sobre la cresta, lo que provoca en consecuencia su reabsorción.
  • Una posición de los dientes que no es la correcta hace que las fuerzas masticatorias tampoco lo sean.
  • Por otra parte, tumores u otro tipo de infecciones en la cavidad oral pueden ser causa de la reabsorción ósea.

Consecuencias de la Pérdida Ósea

Cuando se produce una pérdida ósea se originan diversas consecuencias, tanto morfológicas, como funcionales y estéticas.

  • Retraimiento labial: los labios tienden a irse hacia adentro, pues no hay dientes que los sujeten.
  • Arrugas de expresión sobre el labio superior: es consecuencia directa del punto anterior, porque trae consigo la aparición de arrugas.
  • Aflojamiento de dientes: cuando se empieza a perder hueso, pero aún conservamos algún diente, este pierde su soporte.
  • Modificación de la oclusión: con la reducción del hueso, los dientes se inclinan, rotan y se mueven en general.

Tratamientos para la Pérdida de Hueso Dental

La prevención es clave para evitar las consecuencias de la reabsorción ósea. Reponer las piezas perdidas con implantes evita la movilidad dental y la reabsorción ósea. Cuando se pierde una pieza dental, lo más recomendable es colocar lo antes posible un implante.

Si se retrasa el tratamiento de implantología y ya se ha producido una reabsorción ósea, existen alternativas. Los avances médicos permiten implantes con poco hueso en pacientes que, hasta no hace mucho, no eran candidatos a este tipo de tratamientos.

  • Elevación de seno maxilar: es una técnica que se emplea para aumentar la densidad ósea en la zona de los molares y premolares del maxilar superior.

Implantes Dentales

La pérdida ósea se puede prevenir colocando dientes de reemplazo con una raíz que pueda ejercer la misma presión o una presión similar a la de los dientes naturales. Un implante de un solo diente o un puente dental con tres o cuatro dientes sostenidos por dos implantes proporcionan un poder de masticación del 99% de la fuerza de mordida natural.

En los casos en los que ya se ha perdido hueso, es posible que se necesite un injerto de hueso para proporcionar una base ósea suficiente para la colocación de implantes dentales. Un injerto de hueso no solo reemplaza el hueso perdido, sino que también estimula la mandíbula para que vuelva a crecer y eventualmente reemplaza el injerto de hueso con el propio hueso sano del paciente.

Cuando se han extraído los molares superiores, el hueso de la cresta se reabsorbe y la cavidad sinusal se expande, de modo que finalmente el hueso que separa la cavidad sinusal y la cavidad oral es muy delgado. Los implantes dentales no se pueden colocar en huesos tan delgados y en estos casos hay que realizar una elevación de los senos nasales. El seno se eleva empujando suavemente hacia arriba la membrana que recubre el seno y empaquetando material de injerto óseo en el espacio donde estaba la cavidad del seno.

Una buena planificación mediante la realización de un buen estudio a través de la obtención de imágenes 3D con los escáneres CT de haz cónico, permite ver los dientes, los maxilares y las estructuras relacionadas en una vista completa de 360º.

Si sufres alguno de los síntomas de pérdida de hueso dental, no esperes, pide cita ya en tu clínica dental en Xàtiva porque la reabsorción ósea es un proceso que avanza rápido. La pérdida de hueso dental es la principal consecuencia de la caída de dientes y conlleva empeoramiento de la funcionalidad de la mordida, con la consecuencia estética que implica.

Lo que siempre digo a mis pacientes es que el mejor tratamiento para la pérdida de hueso dental y otros problemas es la prevención. En casos de extracciones dentales, la solución más eficaz es la sustitución inmediata del diente a través de implantes.

Mantén una buena rutina de higiene dental para eliminar las bacterias de la cavidad bucal. Ten en cuenta que una dieta saludable y un estilo de vida sanos estimulan tu sistema inmunológico.

Si crees que has perdido el hueso maxilar o te falta alguna pieza dental, no lo dejes pasar y busca una solución.

Desde Clínica Dental Dr Montané queremos hacer un recordatorio que es de vital importancia el crear y mantener unos adecuados hábitos de higiene bucodental para la prevención de posibles enfermedades que pueden llegar a producir trastornos en nuestra vida diaria.

Los beneficios de una buena salud dental son muchos y si logramos crear estas rutinas higiénicas serán un gran valor añadido para cada uno de nosotros. En Clínica Dental Dr. Montané ponemos a su disposición un amplio equipo de profesionales que le asesorarán en todo lo que precise en referencia a su salud bucodental. Especialistas ampliamente formados y preparados para solucionar todas sus dudas e inquietudes.

tags: #alveolo #dental #sano #y #enfermo