La Fascinante Paleta de Colores del Vino Tinto

A simple vista, los distintos colores del vino tinto pueden parecer muy similares entre sí. No obstante, existe un amplio rango de tonalidades y sutilezas que los diferencian y caracterizan. No por nada, este elixir tan español, entra primero por los ojos.

Y, aunque se hable de que para gustos colores, respecto al vino, el color suele tener algo más de significado de lo que pueda parecer a primera vista. Seguramente el color del vino no sea lo que más te llame la atención cuando tienes delante una botella de vino. En parte, mejor así porque si no todo el trabajo del equipo de Marketing y de la marca habría fracasado. Así que, si te gustan los retos, eres curioso o simplemente quieres impresionar a los tuyos en la próxima cata de vinos, este artículo será tu gran aliado.

Los más entusiastas del vino también ven en el color del vino un aspecto fundamental para poder conocerlo en profundidad, ¡y no se equivocan! El color del vino tiene mucho que decir, por ello, queremos que descubras todos los matices de estos.

¿Cuántas veces te has preguntado por qué un vino tiene un color y no otro? En este artículo, vamos a mostrarte todo sobre el color del vino. En Bodega Góngora te contamos de qué depende el color, cómo se obtienen, los tipos, en qué afecta y mucho más.

El color del vino es mucho más que un simple aspecto visual; es una seña de identidad. Tal y como te adelantamos anteriormente, en el color se pueden observar muchos aspectos de un vino. De forma más filosófica, es una ventana a su alma. Cada tono y matiz cuenta una historia diferente y singular, en la que podrás conocer su origen, elaboración y envejecimiento.

El color del vino depende de los polifenoles, que se dividen en dos: los antocianos y los taninos. Ambos están presentes en la piel de la uva. No obstante, los antocianos también se encuentran en la pulpa; mientras que los taninos, también son frecuentes en las pepitas y el raspón.

El color del vino se obtiene después de todo el proceso por el que transcurre la uva. Después de cosecharlas, se lleva a cabo el proceso de maceración. En este punto del camino es donde los compuestos de color se extraen de la piel.

Posteriormente, el vino se somete a diferentes procesos de fermentación, donde los pigmentos se mezclan de forma homogénea.

Existen diferentes tipos en lo que a los colores del vino se refiere. Los dos más habituales son los colores del vino tinto y los colores del vino blanco.

Además de los vinos tintos y blancos, existe una gama de colores del vino menos habitual. Los colores del vino rosado son la combinación perfecta entre tintos y blancos. Sus colores se extienden desde pálidos rosados hasta tonos fucsia sutiles.

El análisis del color del vino es mucho más que observar a simple vista un determinado vino. Los profesionales de la enología utilizan algunas herramientas como el espectrofotómetro. Esta es de gran utilidad para medir con precisión el color y poder descubrir características como la edad, su concentración y su potencial de evolución.

En resumen, el color del vino es una ventana a su esencia y proceso de elaboración. En Bodegas Góngora tenemos una gran variedad de los mejores vinos, de los que podrás analizar el color del vino con rigor. Para gustos los colores. Para gustos los vinos. Para gustos los sabores.

Cada tipo de uva da un color diferente. La tempranillo, la garnacha, el merlot otro tipo de colores. Si a esto añadimos la madera. Pero no desesperar. Grosso modo le dejamos cuatro colores. Cuatro colores con su numeración en hexadecimal. Por falta de valentía no nos podrá tachar. Denos las gracias. Tomemos el #92000A como partida, color vino tinto a secas. Desde este puede moverse hacia colores más vivos, más rojos. Sigamos. #82000. Si lo reconoce acaba de encontrar madera. La diferencia a simple vista es sutil. Incluso el #92000A apunta a tener algunos meses de madera. Y en el lado opuesto.

El tiempo ha actuado. La guarda. Estamos ante vinos “viejunos”. #7C030 viejo pero sano. Es muy probable que tenga por delante un momento memorable. Un día para recordar esa botella que descorcho porque hoy es hoy. La luz, la temperatura, una incorrecta conservación y muchos años le llevará a un #722F37. Peligro, enciendan las alarmas, pónganse en guardia.

Así que compren, descorchen, gocen, compartan. Y empiece a fijarse en el color del vino, el precioso color del vino.

¿De qué depende el color del vino tinto?

El color del vino depende de la variedad de uva, la zona de producción y del proceso de elaboración. Ten en cuenta que el color procede de algunas sustancias que hay en la piel de las uvas, porque la pulpa (salvo algunas excepciones) no tiene color. Son esas sustancias llamadas antocianos, flavonoides y leucoantocianos las que, durante el proceso de elaboración del vino, liberan sus pigmentos.

El clima de la zona donde se encuentran los viñedos influye mucho en el proceso de maduración de la uvas y por lo tanto, en su color. Sin embargo, en los climas más frescos la maduración sí es un rompecabezas, buscando el momento exacto en el que se consigue su punto óptimo. Es ahí donde las uvas ya han pasado su envero y han producido sus antocianos que les proporcionan los colores.

Ya sabemos que el color del vino depende del clima donde están los viñedos y del proceso de vinificación, pero otro factor determinante es la variedad de uva. La composición de antocianinas, que según el tipo de uva contiene un tipo u otro de antocianos y en mayor o menor cantidad.

Si existe un factor determinante en el color del vino, este es el proceso de elaboración. Los enólogos pueden revisarlo y controlarlo para conseguir el tipo de vino deseado, realizando pequeñas modificaciones en cada uno de los pasos del proceso de elaboración. Por ejemplo, es en el proceso de «maceración« y «prensado» cuando la piel de las uvas entra en contacto con el mosto, y se diluyen los pigmentos de la piel (esas antocianinas de las que hablamos) con la parte líquida del mosto.

De forma que, en función del tiempo que estén contacto, se conseguirán colores más o menos intensos. Pero el proceso no termina ahí, durante la fermentación los pigmentos resultantes de la maceración van cogiendo más peso a medida que las levaduras convierten el azúcar en alcohol. Lo mismo ocurriría con el proceso de envejecimiento y su posterior clarificación y filtración, en aquellos vinos en lo que se considere necesario.

El color del vino afecta a todas sus características. Por ejemplo, a simple vista, sus colores son distintos y pueden hacer que el vino nos parezca más o menos atractivo si tiene un color más brillante, si es más o menos opaco, etc. Esas pistas que nos aporta el color nos ayuda a identificarlo mejor.

Tipo de uva: cada variedad de uva aporta polifenoles que confieren colores distintos y característicos al vino.

Viticultura: aunque pueda considerarse un factor secundario, el cultivo de las vides, influenciado por el clima y el suelo, conocido como terruño, también incide en el color del vino.

Elaboración del vino: la técnica de vinificación determina si el vino será blanco o tinto, según se mezcle o no el mosto con las partes sólidas de las uvas.

Envejecimiento del vino: La duración de la crianza del vino influye de manera significativa en su color final.

Conscientes de su calidad, Solar de Samaniego le ofrece una amplia selección de vino Rioja Alavesa con diversas tonalidades, reflejo del proceso de maduración y envejecimiento.

¿Cómo se cata un vino?

Los Elementos Responsables del Color del Vino Tinto

Los elementos responsables del color del vino tinto son los antocianos, un pigmento que combina los colores azul y rojo. Este proviene de la cáscara o piel de la uva tinta, aunque a veces es posible encontrarlo en la carne. Cuando mayor sea la concentración de este pigmento, más oscuro será el vino.

Una misma uva criada en suelo distinto variará sus características. Otros elementos que aportan algo en la percepción del color, aunque en mucha menor medida, son los polifenoles y los taninos. Ambos son claves en las sensaciones y estructura que ofrece el vino, lo que afecta a la calidad del color.

Tipos de colores de los vinos con D.O.

El vino es un producto natural tan versátil, que presenta una gran paleta de colores. Es importante destacar que el color del vino tinto, el caso que nos ocupa, puede experimentar variaciones significativas con el transcurso del tiempo, reflejando así su carácter dinámico y evolutivo. Así de forma general, podemos hablar de cuatro colores básicos fáciles de identificar dentro de los vinos tintos: el rojo púrpura, rubí, granate o anaranjado. Como hemos hablado, que tengan un color u otro dependerá del tipo de uva y del proceso de elaboración.

Tipos de colores de los vinos con D.O:

  • Teja: es el color característico de los vinos tintos más viejos, con tonalidades que tienen a anaranjadas. Es el tono propio de los vinos tintos con más tiempo de maduración. Pueden llegar a verse de un color casi naranja.
  • Caoba: esta tonalidad se observa en vinos con largos periodos de crianza, donde las tonalidades más vivas comienzan a apagarse. Los vinos color caoba son más oscuros que el teja y en ellos se percibe más vida.
  • Rubí: representa el tono de los vinos tintos al inicio de su maduración. El rojo es el color del vino que está en su mejor momento de maduración.
  • Granate: el color granate es característico de vinos que acaban de empezar a madurar. Tiene una intensidad muy fuerte en el color y mucha opacidad.
  • Violáceo y azulado: esta tonalidad es característica de los vinos más jóvenes. Los vinos de color violáceo e incluso azulado son los más jóvenes. Apenas tienen cuerpo, pero si mucha frescura y acidez.

Si el vino tiene más taninos el color rojo será más vivo y que, en los vinos tintos jóvenes los tonos son más brillantes, vivos, con una capa intensa hacia los tonos del color rojo y del púrpura. También podemos apreciar diferencias de color entre las variedades de uvas, como pasa con la uva Tempranillo y la Mencía.

En líneas generales, los colores de los vinos blancos van desde los tonos amarillos hasta los verdosos. Pasando por colores como el ámbar o el dorado. Por ejemplo, los vinos más jóvenes tienen colores pálidos y transparentes en las tonalidades verdosas o amarillas.

Algo curioso ocurre si comparamos dos variedades de uvas con condiciones climáticas tan distintas como son la uva Verdejo, propia de la Región de Rueda y la Albariño, de las Rías Baixas.

En líneas generales, los colores de los vinos rosados van desde pálidos rosados hasta rosas más fucsia. Todo depende del proceso de elaboración, el tiempo de maceración, y la edad, tal y como hemos visto en los factores que influyen en el color del vino. Hay vinos más jóvenes y otros que cuentan con un periodo de crianza para conseguir sabores y aromas diferentes.

A simple vista, lo primero que nos dice el color del vino tinto es su tiempo de maduración. Durante el principio de sus días, los vinos suelen tener un color casi violeta. Una buena maduración lo va llevando hasta el codiciado tono rubí, de intenso rojo. Esto puede llevar unos 4 años en barrica. Superada esa cifra, hablaríamos de un reserva si tiene 8 años, o de un gran reserva, que puede llegar hasta un máximo de quince años.

¿Qué significan los colores del vino tinto?

El color del vino tinto proporciona indicios cruciales sobre su tiempo de maduración. En el caso de los Gran Reserva, la evolución puede extenderse más de diez o quince años.

El brillo del vino, que es esencialmente una extensión de su color, ofrece indicios sobre su acidez. Un vino más brillante tiende a ser más ácido.

Salvo los vinos excesivamente apagados, que se consideran “vinos muertos”, no existe un vino que sea mejor por su color.

La calidad del vino se determina en base a un aluvión de factores. Desde su Denominación de Origen Protegida, pasando por la calidad de la uva o el proceso de elaboración hasta llegar incluso al maridaje, un vino puede tener gustos y momentos muy distintos. De esta manera, un vino puede ofrecer una amplia gama de perfiles gustativos y momentos de consumo.

Por consiguiente, es fundamental elegir el vino tinto en función de las preferencias personales y el contexto gastronómico, más allá de su tonalidad. Por eso, es importante que selecciones tu vino tinto según tu gusto, más allá del color.

Factores que influyen en el color del vino tinto:

FactorDescripción
Variedad de la uvaCada variedad aporta polifenoles que confieren colores distintos y característicos.
Clima y suelo (Terruño)Influyen en el cultivo de las vides y, por ende, en el color del vino.
Técnica de vinificaciónDetermina si el vino será blanco o tinto, según se mezcle o no el mosto con las partes sólidas de las uvas.
Duración de la crianzaInfluye significativamente en su color final.

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