Bruxismo Infantil: Causas, Síntomas y Tratamiento en Niños de 3 a 6 Años

El bruxismo es un trastorno que afecta a la mayor parte de los niños en un momento dado a lo largo de su infancia. Es especialmente frecuente en niños de 3 a 6 años y puede ocurrir de día, pero especialmente es en la noche cuando más suele ocurrir. Como especialistas de odontopediatría, te vamos a explicar qué es el bruxismo, cuáles son las causas principales que lo producen y qué tipo de tratamientos se pueden aplicar para tratarlo.

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¿Qué es el bruxismo infantil?

Es un comportamiento involuntario que consiste en el apretamiento y rechinamiento de los dientes. Principalmente, está justificado por el desarrollo de la musculatura y los huesos de la cara, pero también se asocia con problemas de estrés o ansiedad, que pueden padecer los más pequeños también. Especialmente en los niños puede ser también una respuesta a situaciones de incomodidad dental o incluso una forma de liberar energía acumulada.

Tipos de bruxismo

Existen dos tipos de bruxismo principalmente que se clasifican en función del momento del día en el que ocurran:

Bruxismo diurno

También conocido como bruxismo despierto, ocurre cuando el niño está consciente, es decir, durante el día. Este tipo de bruxismo suele estar relacionado con el estrés, la ansiedad o la concentración intensa. Los niños pueden apretar los dientes durante actividades que requieren enfoque, como hacer tareas escolares o jugar videojuegos.

Bruxismo nocturno

Se le conoce también como bruxismo del sueño y ocurre mientras el niño duerme. Este tipo es más difícil de controlar debido a su naturaleza involuntaria y puede estar asociado con trastornos del sueño, como apnea del sueño. Este tipo es más común en niños y suele detectarse por el ruido del rechinamiento de los dientes durante la noche.

Causas comunes del bruxismo infantil

Hay múltiples factores que pueden ocasionar el bruxismo infantil, pero los más comunes son los siguientes:

  1. Desarrollo dental: En esta etapa, los niños experimentan el crecimiento y la pérdida de dientes, lo que puede causar molestias y llevar al rechinamiento de los dientes como una forma de aliviar la incomodidad.
  2. Estrés y ansiedad: Los niños, al igual que los adultos, pueden experimentar estrés y ansiedad. Situaciones nuevas, como comenzar la escuela o conflictos familiares, pueden desencadenar el bruxismo como una respuesta al estrés. El estrés y la ansiedad no son exclusivos de los adultos. Los niños también pueden experimentar preocupaciones que, aunque para un adulto parezcan menores, para ellos son significativas. Algunos detonantes pueden ser:
    • Cambios en la rutina (inicio de clases, cambio de casa, llegada de un hermano).
    • Exceso de estímulos o actividades.
    • Falta de tiempo de juego y relajación.
    • Problemas familiares o escolares.
    El bruxismo, en estos casos, puede ser una forma inconsciente en la que el niño descarga su tensión emocional.
  3. Hábitos del sueño: Los problemas relacionados con el sueño, como apnea del sueño o respiración bucal, pueden estar asociados con el bruxismo nocturno. La calidad del sueño es crucial, y las interrupciones pueden llevar a este comportamiento.
  4. Maloclusión: La alineación incorrecta de los dientes (maloclusión) puede causar bruxismo en un intento del cuerpo por corregir la posición de los dientes. Cuando los dientes no encajan correctamente entre sí, lo que técnicamente llamamos maloclusión, el niño puede intentar “corregir” esa interferencia de forma inconsciente durante el sueño. Este tipo de bruxismo suele ser más específico y localizado.
  5. Factores hereditarios: La predisposición genética puede jugar un papel, ya que los niños con padres que tienen historial de bruxismo tienen mayor probabilidad de desarrollar este trastorno.
  6. Malas posturas y problemas musculares: La postura juega un papel clave en la salud de la mandíbula. Algunos niños desarrollan bruxismo debido a:
    • Mala alineación de la columna o problemas posturales.
    • Tensiones en el cuello y la espalda.
    • Uso excesivo de pantallas y mala ergonomía al sentarse.
    Un cuerpo desalineado puede llevar a una sobrecarga en la articulación temporomandibular (ATM), generando bruxismo de forma involuntaria.
  7. Factores nutricionales y alergias: La alimentación también influye en el bruxismo. Algunos déficits nutricionales pueden aumentar la tensión muscular y favorecer el rechinamiento de dientes:
    • Deficiencia de magnesio: Es un mineral esencial para la relajación muscular. Un niño con falta de magnesio puede presentar mayor rigidez y tensión en la mandíbula.
    • Consumo excesivo de azúcar y procesados: Puede provocar hiperactividad y estrés en el sistema nervioso.
    • Problemas digestivos o intolerancias alimentarias: Algunos estudios sugieren que niños con alergias alimentarias no diagnosticadas pueden desarrollar bruxismo debido a la incomodidad y la inflamación sistémica.
  8. Problemas respiratorios y apnea del sueño: Los niños que respiran por la boca, tienen amígdalas inflamadas o sufren apnea del sueño pueden experimentar bruxismo como una respuesta del cuerpo para mejorar la entrada de aire. Si un niño ronca, duerme con la boca abierta o presenta pausas respiratorias al dormir, es fundamental consultar con un especialista en sueño infantil. La respiración oral causada por problemas como vegetaciones adenoideas, alergias respiratorias, o congestión nasal crónica, también puede contribuir al bruxismo infantil.
  9. Presencia de parásitos: Las lombrices pueden estar entre las causas del bruxismo en niños. No lo generan ellas directamente, pero el malestar que generan puede desencadenar el hábito de apretar los dientes. Es importante mencionar y desmitificar la creencia popular sobre los parásitos intestinales como causa del bruxismo. Aunque tradicionalmente se ha asociado el rechinamiento con la presencia de lombrices, la evidencia científica actual no respalda esta relación de forma consistente.

Síntomas del bruxismo en niños

Muchos padres no se dan cuenta de que su hijo tiene bruxismo hasta que un dentista lo detecta. Algunos signos que pueden indicar la presencia de este problema son:

  • Rechinar de dientes audible durante el sueño.
  • Desgaste o fracturas en los dientes sin causa aparente.
  • Sensibilidad dental al frío o al calor.
  • Dolor de mandíbula o cabeza al despertar.
  • Trastornos del sueño, despertares nocturnos o insomnio.
  • Dolor en los músculos faciales o rigidez en el cuello.
  • El síntoma más característico es el sonido de rechinado de los dientes. Este puede presentarte mientras está despierto o cuando duerme y, por lo general, es involuntario.
  • El niño también puede presentar dolor en los dientes y en la mandíbula.
  • Dolor de cabeza.
  • Leve inflamación en las encías.
  • Desgaste en las piezas dentales, rotura o fisura de las mismas.

Si has notado alguno de estos síntomas en tu hijo, es importante investigar la causa subyacente para evitar que el problema se prolongue.

Tratamiento del bruxismo en niños

A diferencia del bruxismo en adultos, en niños no se considera una patología, porque se asocia al desarrollo dental y a cambios emocionales transitorios, que desaparecen a medida que el niño crece. Sin embargo, si el problema persiste en el tiempo y los niños ya tienen los dientes permanentes, es recomendable consultar con el odontopediatra para evaluar la situación y ofrecer el tratamiento adecuado.

El tratamiento del bruxismo en niños varía dependiendo de la causa subyacente y la gravedad del trastorno. Aquí se presentan algunas estrategias de manejo y tratamiento:

  • Monitoreo y observación: En muchos casos, el bruxismo infantil es transitorio y desaparece por sí solo a medida que el niño crece. Los dentistas pueden recomendar una observación regular para monitorear el desgaste dental y los cambios en el comportamiento.
  • Terapia de reducción de estrés: Dado que el estrés es una causa común de bruxismo, las técnicas de relajación, como ejercicios de respiración, yoga para niños, o sesiones de terapia, pueden ser útiles. Como padres, tenéis un papel fundamental en ayudar a reducir el estrés infantil que puede contribuir al bruxismo. Puedes establecer una rutina relajante estructurada que comience al menos una hora antes de dormir. Un ejemplo efectivo sería dedicar 15 minutos a la lectura compartida de un cuento, seguido de ejercicios de respiración simples y divertidos. Puedes enseñar a tu hijo a “inflar y desinflar la barriga como un globo”, inspirando lentamente mientras hace que su abdomen se expanda, y luego exhalando suavemente mientras lo contrae.
  • Dispositivos dentales: En casos severos, los dentistas pueden recomendar protectores bucales nocturnos personalizados para proteger los dientes del desgaste. Estos dispositivos son generalmente cómodos y seguros para los niños. Para ello se pueden considerar la colocación de férula de descarga o protector dental de silicona para proteger los dientes y evitar el desgaste, pero no previenen ni detienen el bruxismo. En el tratamiento del bruxismo en niños no se suele recomendar la férula de descarga (método al que se recurre cuando el problema afecta a adultos). En este sentido, no existe una evidencia científica clara sobre la efectividad que tienen las férulas oclusales en niños, y se considera que podrían tener efectos nocivos en el crecimiento maxilar y en la erupción de los dientes permanentes. De ahí que su uso se limite únicamente a los casos más graves y muy específicos.
  • Ajustes dentales: Si el bruxismo es causado por problemas de alineación dental, el dentista puede sugerir tratamientos ortodónticos para corregir la maloclusión.
  • Mejoras en la higiene del sueño: Establecer rutinas de sueño saludables puede mejorar la calidad del sueño y reducir el bruxismo. Esto incluye mantener horarios regulares para dormir, crear un ambiente de sueño tranquilo y evitar la exposición a pantallas antes de acostarse. Es fundamental evitar pantallas (televisión, tablets, móviles) al menos una hora antes de acostarse, ya que la luz azul que emiten interfiere con la producción natural de melatonina y mantiene el cerebro en estado de alerta.
  • Consulta médica: En algunos casos, puede ser necesario consultar a un pediatra o a un especialista en trastornos del sueño para abordar problemas subyacentes más complejos.
  • Ajustes en la postura y terapia corporal: Evaluar la postura del niño y corregir hábitos como sentarse mal o usar dispositivos electrónicos en posiciones incómodas. Considerar terapias como la osteopatía o la fisioterapia para mejorar la alineación corporal. Fomentar el movimiento y el juego físico para evitar tensiones musculares.
  • Alimentación consciente: Incluir alimentos ricos en magnesio, como plátanos, frutos secos y espinacas. Reducir el consumo de azúcares y alimentos ultraprocesados. Observar si ciertos alimentos generan molestias digestivas y consultar con un especialista en nutrición infantil.

Consejos adicionales para padres

Si a tu peque le ocurre este problema, puedes realizar algunas pautas en casa para conseguir reducirlo:

  • Es importante que los niños realicen actividades que les relajen, como deporte, lectura, escuchar música.
  • Limitar el acceso a televisión, videojuegos u ordenador para no sobrexcitar.
  • En cuanto la alimentación, limitar el consumo de azúcares y otros excitantes.
  • Cenas de digestión ligera.
  • Antes de dormir, dar un masaje suave o leer un cuento para conseguir un estado más relajado.

Consecuencias del bruxismo en niños

Rechinar los dientes o apretarlos de forma constante genera múltiples consecuencias, como:

  • Desgaste del esmalte y de la propia pieza dental.
  • Fractura de dientes.
  • Desarrollo de movilidad en algún diente.
  • Inflamación de encías.
  • Cansancio constante, ya que muchas veces el bruxismo no le permite al afectado dormir de forma profunda o correcta.
  • Desarrollo de trastornos de la articulación temporomandibular, que producen dolor de cabeza, oído o cuello.
  • Dolor o molestias al abrir y cerrar la boca.
  • Maloclusión dental.
  • Modificaciones en la arcada de la boca.

Es importante mencionar que estas consecuencias pueden presentarlas tanto niños como adultos.

Preguntas frecuentes

Aquí hay algunas preguntas frecuentes sobre el bruxismo en niños:

¿El bruxismo en niños desaparece por sí solo?
No siempre.
¿Cómo puedo saber si mi hijo tiene bruxismo si ocurre mientras duerme?
Algunos signos de bruxismo en niños incluyen el sonido de rechinar los dientes durante la noche, dolor de mandíbula o cabeza al despertar y desgaste o fracturas dentales.
¿El bruxismo en niños está relacionado con problemas emocionales o de comportamiento?
En algunos casos, el bruxismo en niños puede estar relacionado con el estrés, la ansiedad o problemas emocionales o de comportamiento.

Enfoque integral para solucionar el bruxismo infantil

El bruxismo infantil no es solo un problema dental, sino una señal de que algo más está ocurriendo en el cuerpo o en la mente del niño. En lugar de tratar solo los efectos en la boca, es esencial buscar la causa subyacente y abordarla con un enfoque holístico.

Si notas que tu hijo rechina los dientes, respira por la boca al dormir o presenta síntomas de tensión mandibular, te recomendamos consultar con un especialista en odontopediatría y considerar un enfoque multidisciplinario que incluya cambios en la rutina, la alimentación y la postura.

Aunque puede ser una afección común, hay que prestarle la debida atención y buscar orientación profesional. Para ello te animamos que contactes con dentistas especializados. Te ofreceremos el tratamiento más adecuado para tu peque.

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