Caries del Tercer Molar Impactado: Causas y Tratamiento

¿Sabes qué es un diente impactado? ¿Podrías diferenciar este concepto de la definición de diente incluido o de diente retenido? Un diente impactado es aquél que no ha logrado salir o solamente lo ha hecho de forma parcial.

Estrictamente, el término ‘diente impactado’ o incluido hace referencia a aquella pieza dentaria que no ha emergido completamente en la arcada dentaria.

Se utiliza el término retención dentaria para describir una anomalía en el crecimiento dental caracterizada por la falta de erupción del diente por encima de la mucosa oral, total o parcialmente, lo que hace que no llegue a ocupar su posición normal en las arcadas gingivodentarias de la cavidad bucal.

La retención dentaria puede afectar a cualquier emplazamiento de la boca, ya sea en la zona palatina -área del paladar en el maxilar superior-, vestibular -la cara exterior de la arcada del maxilar- o lingual -en la cara interior de la arcada del maxilar-, y, según la posición que tome el diente, se usarán diferentes términos para describirla:

  • Incluido: este se refiere al diente que ha perdido la fuerza para erupcionar y, por lo tanto, permanece en el interior del maxilar, sin haber perforado el techo óseo.
  • Impactado: es aquel que, habiendo perforado el techo óseo, permanece total o parcialmente bajo la mucosa oral tras haber perforado el saco pericoronario.
  • Retenido: es el que debido a una fuerza mecánica (contacto con otro diente) no ha llegado a perforar el techo óseo.

Las muelas del juicio impactadas -que suelen salir entre los 17 y los 21 años- son muy comunes. Generalmente, no son molestas pero pueden causar una mala alineación en la mordida al empujar a los dientes más próximos.

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Causas de la Retención Dentaria

La retención dentaria puede deberse a diferentes factores. Una de las causas más generalizadas es la falta de espacio para la alineación correcta de los treinta y dos dientes que conforman la dentición permanente, que empiezan a erupcionar a partir de los seis años de edad, así como la pérdida prematura (dientes temporales) o, por el contrario, su retención prolongada, y anomalías genéticas o una enfermedad sistémica.

Estos dos últimos, junto con la falta de espacio, son las causas más frecuentes para la retención de los terceros molares (conocidos como muelas cordales o del juicio), que suelen erupcionar entre los dieciséis y veinticinco años de edad del individuo.

Otros factores que podrían influir en la retención dentaria y que por lo tanto precisarían también de un estudio radiológico preventivo son la presencia de dientes supernumerarios, historial de tumores y quistes o presencia de un diastema (separación de dientes) sin indicación de exodoncia.

Muela del juicio impactada.

Es por ello que pueden sufrir infecciones recurrentes. Únicamente actuaremos de esta manera cuando no haya riesgo de que se produzca ninguna patología. No obstante, si las muelas del juicio crecen correctamente y no comprometen la estructura del resto de dientes, se pueden mantener.

Tras las muelas del juicio, los caninos-también llamados colmillos-, son los dientes que presentan más problemas de erupción. Cuando un diente como un canino no llega a emerger del todo, el especialista realiza una intervención maxilofacial. Hay dientes, como los caninos, que tienen un papel más importante a nivel funcional y/o estético en nuestra boca. Esta intervención la realiza un especialista en ortodoncia en colaboración con el cirujano maxilofacial y el dentista general. Siempre que sea posible es preferible conservar las piezas dentales naturales.

Diagnóstico

El método de diagnóstico utilizado para detectar la presencia de retención dentaria es la pantomografía, una radiografía panorámica en la que en una sola imagen pueden verse los maxilares superior e inferior y la disposición de los dientes.

Radiografía panorámica dental (Pantomografía).

Tratamiento de un Diente Impactado

Si el dentista observa que el diente impactado no produce daños graves en la salud del paciente se limitará a realizar un seguimiento para controlar su evolución. Los analgésicos se pueden tomar si el diente impactado está causando molestias o inflamaciones leves.

Ante la presencia de una retención dentaria, y dependiendo de la funcionalidad del diente, se aplicará un tratamiento combinado de cirugía y ortodoncia para encaminar el diente hacia su correcta ubicación.

El tratamiento va a depender completamente de qué esté ocurriendo con ese diente que sale por la encía.

Opciones de tratamiento:

  • Extracción del diente retenido o supernumerario: Si se determina que el diente en cuestión no debería estar ahí o no va a poder erupcionar correctamente, la solución más común es extraerlo. Por ejemplo, una muela del juicio impactada que solo asoma una parte y provoca infecciones recurrentes suele recomendarse extraerla quirúrgicamente. Esto se hace con anestesia local (a veces sedación si el paciente está muy ansioso o es una cirugía compleja) y puede realizarlo el dentista general o un cirujano oral. Del mismo modo, un diente supernumerario que está saliendo en medio del paladar o entre dientes probablemente será removido para evitar problemas de alineación. La extracción elimina la causa de dolor o infección de raíz y permite que la encía sane.
  • Exposición quirúrgica y ortodoncia: En casos de un diente permanente importante (por ejemplo, un canino) que esté incluido (retenido dentro del hueso) pero que se necesita en la arcada, a veces planificamos un tratamiento combinado: se realiza una pequeña cirugía para descubrir el diente (quitar encía y quizás hueso sobre él) y se le pega un bracket u otro aditamento para, mediante ortodoncia, irlo traccionando suavemente hasta su posición correcta. Este procedimiento es común en ortodoncia cuando un colmillo no ha salido espontáneamente.
  • Cirugía de encía (operculectomía): Si el problema es que la encía cubre parcialmente al diente y se inflama (como en la pericoronaritis de una muela del juicio parcialmente erupcionada), una solución menor es realizar una operculectomía. Consiste en recortar y remover ese colgajo de encía que está sobrando sobre el diente, dejando el diente descubierto. Esto puede evitar que sigan acumulándose bacterias debajo de la encía. Se hace con anestesia local y es rápido.
  • Tratamiento de la infección: Si llegas a la consulta con una infección activa (encía con absceso, pus, etc.), lo primero será controlar la infección. Esto puede implicar drenar el absceso (abrir un poquito la encía para que salga el pus), limpiar la zona profundamente y recetar antibióticos durante unos días. Solo cuando la infección esté controlada se procederá con el tratamiento definitivo del diente (sea extracción u otro). En caso de un absceso dental en un diente que se va a conservar, podría requerir tratamiento de conducto (endodoncia) para eliminar la infección desde la raíz.

Complicaciones de los Terceros Molares Impactados

Los problemas que causan los terceros molares suelen ser, con frecuencia, problemas periodontales. Un 75% van acompañados por síntomas que hacen aconsejable su extracción.

Los terceros molares que están incluidos o semiincluidos pueden provocar patología en la pared que comparten con el segundo molar, provocando su destrucción.

Si no se prodece a la extracción de los terceros molares, los problemas se acentúan: se desarrollan una situación de bolsas profundas por pérdida de inserción, lo cual potencia una microbiótica anaerobia que crea episodios de infecciones agudas de repetición, que evolucionan hacia una infección crónica.

Enfermedad periodontal asociada a muelas del juicio.

Sin embargo, en el caso de las muelas del juicio es bastante común realizar la extracción si producen algún problema cuando están emergiendo: si su erupción ha causado alguna infección, si hay riesgo de que empuje a las piezas dentales cercanas y provoque maloclusión o si los cordales tienen alguna caries.

No obstante, si las muelas del juicio crecen correctamente y no comprometen la estructura del resto de dientes, se pueden mantener. Una raíz completamente desarrollada tiene contacto con el nervio, una de las partes en las que se divide el diente, y habrá más riesgo durante la extracción.

La alta frecuencia de la retención dentaria y sus patologías asociadas (caries, quistes, reabsorciones, dolor, adenopatías) hacen que este tratamiento sea una práctica muy común para los cirujanos bucodentales.

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