Hollywood es famoso por su historia LGBTQ+, que vive en el subtexto si se mira con suficiente atención. Entre las figuras más enigmáticas de la época dorada de Hollywood se encuentra Cary Grant, cuya vida personal ha sido objeto de intensos rumores y especulaciones. ¿Era Cary Grant gay o bisexual? Siendo realistas, nunca lo sabremos con certeza.

Cary Grant en una foto publicitaria de la película Sospecha (1941)
Los Rumores y las Evidencias
¿Qué pruebas hay de que Grant fuera marica? Entre las mejores historias que ha parido la que fue en su día la Dream Factory mundial se encuentran muchas que no nacieron en los delirantes departamentos de guionistas ni en ocurrencias beodas de escritores o cineastas, sino que fueron el producto de sombrías estratagemas de los agentes de la publicidad y las relaciones públicas.
En ocasiones resultó mucho más difícil montar una vida de heterosexualidad, monogamia y sobriedad ejemplares que rodar cualquier colosal superproducción en Tecnicolor. Así pues, la mitología fantástica de aquella meca perdida fue construyéndose a partir de un guión apto para todos los públicos, previsible y vulgar.
Detrás de aquellas biografías impostadas y controladas por los gerifaltes de los estudios, había tragedia, pasiones suicidas, sexo duro como las cadenas o adicciones naufragadas. Toda la verdad vital era censurada -al igual que en pantalla el Código Hays dificultaba hasta la sugerencia la cópula y/o la violencia mortal explícitas- en aras de una pacata moral colectiva.
La Relación con Randolph Scott
Uno de los rumores más persistentes involucra a Randolph Scott. El primero fue también compañero de piso de Grant durante varios años (¿eran compañeros de piso?). Como estrellas en ciernes de los estudios Paramount, Grant y Scott compartieron una casa en la playa durante la década de 1930.
Cuando la revista para fans Modern Screen publicó una foto de las estrellas mirándose acarameladamente saboreando unos platos de pescado y marisco en el marco de una entrevista sobre los platos favoritos de las celebridades los dimes y diretes no tardaron en alcanzar proporciones bíblicas. Estas imágenes hacen que la pareja parezca una alegre pareja gay disfrutando de la felicidad doméstica. Cuando la revista para fans Modern Screen publicó una foto de las estrellas mirándose acarameladamente saboreando unos platos de pescado y marisco en el marco de una entrevista sobre los platos favoritos de las celebridades los dimes y diretes no tardaron en alcanzar proporciones bíblicas.

Cary Grant y Randolph Scott alrededor de 1933.
En poco tiempo se les fotografió en el jardín, en la piscina, corriendo por la playa en bañador, tocando el piano... Inmediatamente, Paramount puso en marcha la maquinaria de su departamento de marketing para depurar la imagen de sus dos galanes. Les obligó a casarse.
Había que dar una buena imagen en la arcaica y homófoba meca del cine. "Si hubiera sido homosexual, lo habría defendido. Al galán hollywoodiense no le gustaba etiquetarse y, por ello, era afín al informe Kinsey, unos polémicos estudios sobre el comportamiento sobre la conducta sexual que aseguraba que la sexualidad de mucha gente se encuentra en un espectro en lugar de estar definida rígidamente.
En un determinado momento, Royce le comentó a Scott Eyman, autor de Cary Grant: A Brilliant Disguise que "mi sensación era que la vida homosexual le parecía poco gratificante (Grant). A medida que cumplía años quería tener hijos y no creía que tuviera ninguna posibilidad de tenerlos mientras viviera esa vida".
El Testimonio de Scotty Bowers
A la historia de esta faraónica ficción se ha unido recientemente un dinamitero llamado Scotty Bowers, que con la ayuda del documentalista Lionel Friedberg, ha decidido a la vejez viruelas contar su biografía de «celestino» en el Hollywood más esplendente en Servicio completo.
Tal y como apunta Román Gubern en el prólogo, el compendio chismoso de la intimidad sexual del famoseo que estaba de paso o residía en Los Ángeles bien pudiera haberse titulado Memorias de un libertino en la capital del cine, pues todo el libro gira alrededor del sexo menos convencional. Para él son puro intercambio de favores rematados por el placer.
Participa en los juegos de masajes y masturbación mutua de los camaradas Cary Grant y Randolph Scott. Según Bowers, la que parecía una de las pocas parejas auténticas de Hollywood era otro montaje de los estudios: Hepburn era lesbiana y Tracy un bisexual atormentado.
En cualquier caso, el narrador parece pasárselo en grande. Tanto con hombres como con mujeres. A medida que avanzan los años es perceptible el desconcierto de Bowers. Con el auge de la televisión, los grandes estudios pierden poder e influencia, el sexo pugna por ser libre y las drogas lo convierten en indiscriminado.
Los Matrimonios de Cary Grant
El protagonista de La fiera de mi niña (1938) pasó por el altar en cinco ocasiones, una de ellas con la milmillonaria heredera Barbara Hutton que confesó que, tras el divorcio, Cary había sido el único hombre que no le había sacado ni un dólar, y otra con la actriz Dyan Cannon (87), madre de su única hija, Jennifer (58). Y, Scott, intérprete de Tierra de audaces (1939) lo hizo en dos ocasiones.
Luego llegó su tercera esposa, Betsy Drake, que coprotagonizó junto a Grant dos películas. Fue uno de los primeros adoptantes de Hollywood de la droga psiquiátrica experimental . Estaba estrictamente regulada: iba al Instituto Psiquiátrico de Beverly Hills todos los sábados por la mañana. Allí, bajo el cuidado de su terapeuta , Mortimer A Hartman, él viajaría durante seis horas antes de ser llevado a casa.
Pero fue la tercera esposa de Grant, Betsy Drake , quien lo animó a visitar a Hartman. Y es que ella lo había tomado para soportar el trauma que sufrió tras sufrir un naufragio en el que murieron 51 personas. Lo que no se había dado cuenta, pero era evidente para aquellos que hacían la película, era que Grant estaba en medio de una aventura con Sophia Loren . Cuando Drake apareció, fue ignorada por Grant.
Rock Hudson y Otros Secretos de Hollywood
Y el 2 de octubre, viernes, se cumplirán 30 años desde que el mundo perdió a Rock Hudson. Hudson, prototipo del hombre viril estadounidense durante los años cincuenta y sesenta, fue la primera estrella conocida que mantuvo su homosexualidad escondida y sucumbió al SIDA.
Coincidiendo con este luctuoso aniversario, repasamos los armarios de la edad de oro de Hollywood y a un grupo de actores que, como el propio Hudson, se vieron obligados a llevar una doble vida: de cara a la galería eran estrellas dentro del star system que llevaban la vida clásica que el público esperaban de ellos. Pero de puertas hacia adentro llevaban la vida libre y verdadera que ellos esperaban de sí mismos.
Lee Garlington, extra de cine y corredor de bolsa jubilado, rompió su silencio en la revista People y confesó que había sido amante de Rock Hudson desde 1962 hasta 1965. Consciente de esta realidad, los productores le inventaban relaciones con Natalie Wood, Gina Lollobrigida o Liz Taylor.
Su representante, Henry Wilson, le buscó una esposa (su secretaria, Phillys Gates) cuando a mediados de los cincuenta empezó a rumorearse que el viril Hudson podría ser homosexual. La pareja se casó en 1955, pero aquel matrimonio tenía las horas contadas. En 1958 Rock y Phillys se separaron.
La Hija de Cary Grant Confirma los Rumores
La Presión de Hollywood y el "Macartismo"
CineCary Grant, Rock Hudson o Barbara Stanwyck siempre estuvieron en el ojo del huracán del “macartismo” por su condición sexualEntre líneas. Existía de modo tan común como la homosexualidad se da en la naturaleza, pero en el Hollywood clásico, aquellos dorados años 30, 40 y 50, si se detectaba un atisbo, desde luego se procuía en capas más profundas que el nivel intermedio.
El Motion Picture Production Code elaborado por la asociación de productores cinematográficos de EE. UU. (comúnmente conocido como código Hays por el nombre de su presidente) determinó en 1930 qué era aceptable ver en pantalla. Veinte años después, la censura se convirtió en la ya famosa «caza de brujas» promovida por el ultraconservador senador J. R. McCarthy.
Ser gay o ser de izquierdas suponía la ruina, el descrédito y el fin de la vida pública. Le ocurrió a William Haines, quien reconoció públicamente cómo prefería amar y su carrera terminó en 1935. Tuvo que escoger entre su oficio y su pareja, y se decantó por la segunda opción.
«lavender marriage», que podríamos traducir por «matrimonio de conveniencia». Un prematuro ejemplo lo tenemos ya con Rodolfo Valentino y Natacha Rambova en los 20. A finales de los años 30 y ante los rumores cada vez más notables sobre la sexualidad de Barbara Stanwyck y de Robert Taylor, los ejecutivos de la Metro Goldwyn Mayer los reunieron y les propusieron un matrimonio de conveniencia para salvar sus carreras. Se casaron el 13 de mayo de 1939 y esa noche, Taylor se fue a dormir a casa de su madre.
Orquestar idilios entre primeras espadas del celuloide como tinta de calamar sobre la realidad continúa durante los años del macartismo. Es el caso de Katherine Hepburn y Spencer Tracy. Así lo asegura Scotty Bowers en su libro «Full Service: My Adventures in Hollywood and the Secret Sex Lives of the Stars» (2012).
La Amistad con Orry-Kelly
El hombre llamado Cary Grant apenas tenía unos meses de vida cuando conoció a Randolph Scott en 1932. Antes de aquello fue un alborotador llamado Archibald “Archie” Leach que padecía los efectos de una infancia infeliz: un padre alcohólico, una madre profundamente deprimida y no saber lo que es poder llegar a fin de mes.
En 1927, Leach conoció a Orry-Kelly, el diseñador y figurinista australiano que se marchó de Nueva York más o menos al mismo tiempo que él para embarcarse en su propia gran carrera hollywoodiense. Orry-Kelly era gay y en aquel entonces se movía por los círculos de ambiente, cambiando su infancia de pueblo por una vida adulta fabulosa.
Los dos vivieron juntos en un apartamento destartalado de una sola habitación en Greenwich Village durante casi una década. Aunque algunos historiadores han dado a entender que fueron pareja, Orry-Kelly no lo confirmó en sus memorias, que fueron publicadas a título póstumo en 2015 tras el documental que le dedicó Gillian Armstrong, Women He’s Undressed ("Las mujeres a las que desvistió").
Leach fue el primero en marcharse a la costa oeste. A finales de 1931, cuando firmó su contrato de cinco años con la Paramount apenas 10 días después de llegar a California, el astuto fugitivo británico conocido como Archie Leach se transformó oficialmente en Cary Grant, cambio de nombre impuesto por el estudio incluido.

Orry-Kelly y Cary Grant.
Conclusión
La vida de Cary Grant sigue siendo un enigma, marcada por los secretos y las presiones de una época en la que la autenticidad podía costar una carrera. Ya sea que los rumores sobre su sexualidad fueran ciertos o no, su legado como uno de los grandes de Hollywood permanece intacto.
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