El collar de dientes de mimo es un obsequio que trasciende lo material, simbolizando lazos afectivos profundos. Se regalan en ocasiones especiales por personas con las que mantenemos estrechos lazos. En muchos casos son insustituibles por su significado.

Cuidado de las Joyas: Preservando el Valor Sentimental
Para asegurar que estas piezas especiales perduren, es crucial prestar atención a su cuidado. Aquí te ofrecemos algunos consejos prácticos:
- Almacenamiento: El oro, aunque tiene una relativa dureza, se raya con facilidad. Es por ello por lo que lo mejor es mantener las joyas guardadas por separado. Las cadenas frecuentemente se lían entre ellas o con otras piezas, por lo que será recomendable guardarlas separadamente de otras piezas y con los cierres abiertos. Así será más fácil poder desenredarlas. Los joyeros las llevan de esta forma, con los cierres abiertos pasando el cierre y la reasa por un imperdible y ésta sobre un rectángulo de tela o piel que luego se recoge enrollándolo.
- Materiales Delicados: Las perlas son especialmente blandas y se rayan con facilidad. Las esmeraldas, pese a no ser muy blandas, son delicadas. Aunque, por el contrario, si tenemos ópalos, estos tienen un alto porcentaje de agua (de un 3 a un 30 por ciento), por lo que sería conveniente conservarlos envueltos en algodón húmedo, ya que, si se deshidratan, disminuye su opalescencia.
- Precauciones al Usar Cosméticos: Deberíamos ponernos las joyas después del maquillaje y del perfume, ya que los cosméticos pueden dejar residuos que las alteren o producir abrasión.
- Evitar Exposición a Químicos: Cuando se utilizan productos de limpieza tampoco deberíamos llevar joyas.
- Mantenimiento de Perlas: Las perlas están compuestas de materia orgánica y se pueden alterar y resecar tanto por el calor intenso, como por la humedad alta, el sudor, los químicos, haciendo que las capas de las que están formadas pierdan conexión y se “envejezcan”, mermando su brillo y quedando un aspecto más mate. En el caso de collares de perlas es recomendable cambiar el hilo periódicamente, ya que será a través de éste por donde los productos perjudiciales puedan penetrar.
- Revisión Periódica: También es aconsejable la revisión periódica de los cierres, para evitar disgustos. Cuando un eslabón está muy usado tiende a desgastarse, haciendo más fácil su rotura.
- Limpieza Adecuada: En muchas ocasiones lo más sencillo es lo más adecuado. La limpieza se hace con agua y jabón. Y mejor un jabón suave. Notaremos mucha diferencia en el caso de los diamantes, ya que son lipófilos, atraen la grasa. Esa cualidad se utiliza en el sistema de extracción mediante cintas engrasadas.
- Cuidado con las Esmeraldas: ¡Importante! La mayoría de las esmeraldas presentan un tratamiento de impregnación de un aceite, coloreado en ocasiones, que mejora su aspecto. Si las desengrasamos se puede perder y presentará mucho peor aspecto. Por lo que llega a ser aconsejable, en caso de esmeraldas, no limpiar nunca, ni lavarse las manos con una sortija con esmeraldas.
- Oxidación de la Plata: Las piezas de plata se oxidan frecuentemente y poco podemos hacer para evitarlo.
Limpieza de joyas en casa

El Amor y la Conexión en Textos Sagrados
El amor y la conexión son temas universales que se exploran en diversas culturas y textos sagrados. En la introducción al libro se menciona que “expresa una teología de la sexualidad humana y nos enseña cómo apreciar y vivir las experiencias emocionales del amor: ternura, alegría, intimidad sensual, ansia y estima del otro”.
El libro comienza expresando el deseo de la Amada 1,2B: “Que me bese con besos de su boca. Más agradable que el vino es tu amor. . . Atráeme a ti. . . 2,4: “Dame fuerza con pasteles de uvas, refréscame con manzanas, porque el amor me ha debilitado. . . Confesión del Amado: 4,9 “Tú has cautivado mi corazón, hermana mía, amada mía; tú has cautivado mi corazón con una mirada de tus ojos. . . 5,2B: Diálogo entre ambos: “Dormía, pero mi corazón estaba en vela: oí a mi Amado llamar: Ábreme, mi hermana, mi amada, mi paloma, mi perfecta. . . Mi cabeza está húmeda del rocío. . . Me he quitado el manto, ¿volveré a ponérmelo? . . . Mi Amado ha puesto su mano en la manilla; mi corazón tiembla dentro de mí, y me debilitaba según oía su voz. Me levanté para abrir a mi Amado, con mis manos destilando mirra. . . Abrí a mi amado.
La amada comunica los encantos del Amado 5,9D: ¿Cómo se diferencia tu Amado entre todos? Mi Amado es radiante y moreno, sobresale sobre miles. Su cabeza es oro puro… Sus ojos son como palomas cerca de las aguas corrientes; sus dientes parecen bañados en leche y son como joyas. . . Su cuerpo es un trabajo de marfil, cubierto de zafiros. Sus pies son columnas de mármol. Su estatura como los cipreses del Líbano.
6,4G-7B Admiración del Amado sobre su amada: “Eres tan bella como Tirhaz (antigua capital) tan hermosa como Jerusalén y tan impresionante como una tropa en formación. Retira tus ojos de mí porque me atormentan. . . ¿Quién es esta que llega como el amanecer, tan bella como la luna, tan resplandeciente como el sol y tan impresionante como tropas en formación? Qué bella eres, que placentera, mi amor, mi gozo. Tus redondos muslos son como joyas obra de un artista. Tu ombligo es un bol redondo que siempre tendría que contener vino mezclado. Tu cuerpo es un montón de trigo rodeado de lilas. Tus pechos como una pareja de cervatillos. Tu cuello es como una torre de marfil. . . Tu figura es como una palmera, tus pechos son como racimos. Me digo: subiré la palmera y me agarraré a sus ramas. Y ahora que tus pechos sean como racimos de uva y la fragancia de tu aliento como manzanas.
La intensa pasión de ella por él: 7,11 “Pertenezco a mi amor y por mí él suspira. Ven, mi amor, vayamos a los campos y pasar la noche entre los pueblos. Amaneceremos temprano para ir a los viñedos y ver si las viñas están brotando. Si los brotes se han abierto y las granadas están en flor, ahí te daré mi amor. Los mandrakes (una yerba considerada afrodisíaca) ofrecen su fragancia.

En el capítulo 16 de su libro, Dios menciona su amor por su pueblo, pero no atraído por la belleza de su amada, sino por su pobreza, su desnudez, su abandono: 16,4-14: “Al nacer no te cortaron el cordón umbilical; no fuiste lavada ni ungida. . . nadie te miró con compasión. . . Entonces pasé yo y te vi manchada en tu sangre. Y te dije: vive en tu sangre y crece como una planta en el campo. . . Llegaste a la edad de la pubertad, tus pechos se habían formado, tu pelo había crecido, pero seguías desnuda. Pasé otra vez y vi que eras adulta para amar. Entonces coloqué una esquina de mi manto para cubrir tu desnudez. Te juré que entraríamos en una alianza; fuiste mía. Te bañé con agua, limpié tu sangre y te ungí con aceite. Te vestí con un vestido bordado, te puse sandalias de cuero fino. Te ofrecí un echarpe de seda. Te adorné con joyas y puse brazaletes en tus brazos, un collar en tu cuello y un anillo en tu nariz. . . Harina fina, miel y aceite fue tu comida. . . Eras bella en exceso, con la dignidad de una reina.
Dios cuida de su pueblo, en este caso no como a su amada, sino como una madre o una nodriza, cuidaría de una niña abandonada, preparándola para su edad de mujer. Porque la historia sigue: la niña, ya mujer no supo controlar su belleza y se prostituyó a derecha e izquierda. Y Dios se refiere a ella: “escucha prostituta” 16,35. Da la impresión de que desconocemos a Dios, incluso al Dios anterior a la venida de Jesús, presentado como un viejo malhumorado. Seguimos prostituyéndonos ante dioses como el consumismo; el poder de la UE; en el trato a los migrantes; en los robos oficiales a los productos de sus pueblos de los que tienen que salir o huir, con un etc. de dioses cada cual más a nuestra medida.
Marc-Alain Ouaknin: Rabino y filósofo, gran conocedor de la tradición judía. “El judaísmo posee también una tradición “esotérica”, la Cábala, que busca el sentido oculto de los textos”. Así como en el cristianismo el Verbo se hizo carne, según la Cábala Dios se hizo texto: Dios y el texto -la Torah- “son uno y lo mismo” y cuando un judío lee el texto lo acaricia, con el sentido erótico que conlleva la caricia. “Tocamos el texto, lo descubrimos y al mismo tiempo no se entrega, se aparta, mantiene su misterio, sigue siendo un enigma”. Y por este juego al escondite mantiene que: “Dios es erótico. Se manifiesta como visible/invisible, en la ambigüedad, de un modo parpadeante, por decirlo así. Se nos revela, pero mantiene su enigma” pag.62, relacionándolo con lo que, según Rav Yehouda, el sumo sacerdote ve en el Templo de Jerusalén el día de Kippour: “Dos senos de mujer que se muestran bajo un velo, visibles e invisibles”, símbolo de “la desnudez más desnuda que la misma desnudez es una desnudez vestida, desnudez bajo un velo”. Los dos senos relacionados con las Tablas de la Ley - Palabra de Dios. Pag.61.
Da la impresión de que la Iglesia, al menos la católica, ha sacado chispas de este dicho de Jesús, Mat 5,27: “Pero yo os digo, el que mira a una mujer con lujuria, ha cometido adulterio con ella en su corazón”. Si en lugar de mirarla con lujuria la hubiera mirado con cariño, amor, respeto y no se tratara de una mujer casada, como en este caso, o aun tratándose de una casada, posiblemente la posición de Jesús no hubiera sido la misma.
Acto seguido a la escena del adulterio, Jesús sigue pidiéndonos que, si el ojo o la mano derecha hacen que pequemos, que los cortemos. . . pero no pide que cortemos otros miembros, ni en el caso del adulterio. Jesús es muy claro en que no podemos servir a Dios y al dinero - ejemplo del camello ante el ojo de una cerradura y el rico ante el Reino de los Cielos.
Una forma de mirar al dinero con “Lujuria” es buscar el poder que nos concede; el placer, la seguridad que puede suponernos su posesión. . . Cuantos miramos al dinero con “lujuria” sabiendo que no vamos a poder poseerlo, nos regodeamos en vacaciones, en coches que nunca poseeremos, pero nada de eso es considerado servilismo al dinero, ni siquiera “un mal pensamiento”, por mucho espacio que llene en nuestro corazón.
También hacemos casi omiso a posiciones mostradas por Jesús, en el párrafo anterior al del adulterio, refiriéndose a enseñanzas que recibieron nuestros mayores: “No matarás. . . pero yo os digo que ´si alguien se enfada con su hermano, es digno de juicio. . . Del primero solamente se dice que “ha cometido adulterio en su corazón”, pero no sigue juicio alguno, ni condena el sexo.
La presencia de Dios hecho Jesús entre nosotros supone mucho más que el perdón de pecado de Adán. En el libro ni se menciona la existencia de ese pecado. La presencia de Jesús se valora por su estar con nosotros - de hecho, Emmanuel significa: Dios con nosotros, llenándonos de su vida, de su amor; transformándonos en Él. Según San Juan, en esta relación a dos, Dios siempre toma la delantera, busca resquicios por dónde meterse en nuestra alma, busca su espacio para volcarse de lleno. Con su amor Dios crea bondad en nosotros, con la que llegar a las personas.
Experimenta que Dios se presenta, pero escondido - ¿en la línea de la Cábala? Y que cuanto más grande es su presencia en el alma, tanto mayor la oscuridad, comparándolo con la ceguera que nos produce el sol si lo miramos de frente.
Dice algo así: No lo puedes demostrar, pero sientes que es. Aunque también San Agustín tuvo su camino recorrido.
¿Y la muerte? Mi Amado, en su jardín de lilas, ansiando mi llegada. ¿Será capaz de aguantar la mirada de mis ojos?
Alguien ha escrito: “Señor de los minutos, intensa compañía, gracias por los instantes que lo eterno nos hilan”. Supongo que más de una persona ha vivido ese instante suyo deseando que no pase, que todo se pare ahí.
¡A dónde nos ha llevado el sexo! Y aun suponiendo que solo sea un sueño, ¿quién tiene derecho a quitármelo?
Desde niños se nos ha hecho sentir que “las estrellas son el límite”. Pero este sueño está por encima de las estrellas, al otro lado, fuera de ellas.
Dios no hace acepción de personas. Decía Emilio, un amigo: “Dios nos ha creado en serio, no en serie”.