¿Estás buscando remedios caseros para el dolor de muelas? ¿Necesitas aliviar una molestia intensa, de difícil control? Muchas veces aparece de manera repentina, sin preaviso y resulta difícil de gestionar.
En la clínica dental te evaluarán para conocer la causa del problema. Mientras llega el momento de tu cita con el dentista, hay algunos remedios caseros que te puedes aplicar para disminuir ese dolor que te limita la capacidad de actuación.
💥 7 REMEDIOS CASEROS para el DOLOR de MUELAS 🦷
Remedios caseros para el dolor de dientes
1. Enjuague con agua salada
La sal es uno de los mejores remedios naturales gracias a sus propiedades antisépticas, antiedematosas y calmantes.

2. Ajo
El ajo es conocido por sus propiedades antibióticas y antiinflamatorias, gracias a su contenido en alicina. El procedimiento a seguir es el siguiente: machaca un diente de ajo crudo y aplícalo en la muela o encía afectada.
3. Extracto de vainilla

Esta planta cuenta con varios compuestos que ayudan a aliviar el dolor de dientes, por lo que se suele usar para tratar molestias de manera casera.
4. Clavo de olor
Esta especia aromática es uno de los remedios populares más conocidos para el dolor de dientes y encías. Hay varias alternativas para su uso. Puedes poner un clavo en la zona afectada durante unos minutos hasta que notes como se adormece.

5. Bolsita de té negro
Un buen aliado para paliar el dolor de muelas de manera natural gracias al ácido tánico, que es analgésico y antiinflamatorio. Aplica directamente una bolsita de té negro que haya sido colocada previamente en agua caliente para que suelte la teína. Acuérdate de no aplicarlo caliente en tu boca, espera a que adquiera una temperatura ambiente.
6. Jengibre y cayena
Son buenos productos contra el dolor y la inflamación. Para elaborar este remedio debes mezclar partes iguales de jengibre y cayena con la cantidad suficiente de agua para formar una pasta.
7. Compresas frías

Además de elegir entre estos remedios, puedes aplicarte compresas de hielo envueltas en una tela en la mejilla, encima de la zona afectada.
8. Elevar la cabeza al dormir
Otra recomendación para dormir mejor consiste en elevar la cabeza un poco más de lo habitual con la ayuda de alguna almohada extra. Además, evita apoyarte sobre el lado dolorido.
9. Higiene dental exhaustiva
Por último, realiza una higiene dental cuidadosa pero exhaustiva. El dolor siempre es una señal a tener en cuenta y conviene ir al odontólogo lo antes posible.
Sensibilidad dental
¿Alguna vez, mientras tomabas un helado, has notado un dolor muy agudo en tus dientes? Si es así, es probable que padezcas sensibilidad dental.
La dentina es una estructura interna del diente que conecta las terminaciones nerviosas con la estructura externa de la pieza. Se encuentra recubierta por el esmalte dental, y protegida por la encía. La sensibilidad dental se produce como consecuencia de que la dentina quede, por lo tanto, al descubierto.
Los vómitos recurrentes convierten la cavidad oral en un hábitat ácido que puede dañar el esmalte y provocar, por lo tanto, sensibilidad dental. El dolor es característico por su elevada intensidad y su corta duración. De hecho, suele desaparecer instantes después de retirar el estímulo que lo produce -alimento o bebida fría, o al terminar la masticación-.
Las personas que sufren sensibilidad dental suelen acusar un dolor momentáneo. Si la sensibilidad dental es un dolor puntual, no debes preocuparte. Ésta es típica de pacientes que se han sometido a un blanqueamiento dental o que están en pleno tratamiento de ortodoncia. De manera general, los síntomas remitirán a los pocos días y no será necesario que tomes ninguna medida al respecto.
Sin embargo, si el dolor no es momentáneo y se prolonga en el tiempo, la sensibilidad puede ser un síntoma de otras patologías bucodentales. En una primera visita, el odontólogo realizará una valoración del estado de la boca del paciente. De esta manera, podrá diagnosticar la causa de la sensibilidad dental.
Por ello, el tratamiento pautado por el especialista es muy diverso e irá dirigido a eliminar la patología que provoca la sensibilidad dental. Por ejemplo, la realización de un empaste -u obturación-, de una endodoncia, un tratamiento periodontal o la colocación de una incrustación dental.
Parece una tontería, pero si cada vez que te comes un helado te duelen los dientes, tendrás que plantearte dejar de consumirlos, al menos durante las épocas en las que más intensa sea la hipersensibilidad. En general, evita la ingesta de bebidas muy calientes o muy frías, ya que esos contrastes de temperatura son responsables del dolor en los dientes.
Pero no solo eso: también hay que dejar de lado bebidas y comidas muy ácidas, como el vino, el zumo de naranja o las ensaladas aderezadas con mucho vinagre.
La función de los dientes es la de facilitar la deglución de los alimentos, triturándolos debidamente. Por ello, deberás desterrar hábitos como abrir objetos con tus dientes o cortar celo. Estas prácticas pueden debilitar el esmalte dental o generar pequeñas fisuras que pueden causar hipersensibilidad.
Además, en caso de que padezcas bruxismo es importante que acudas a un odontólogo. De esta manera, además de pautar en caso de que sea necesario el uso de una férula de descarga, frenarás la erosión de las piezas como consecuencia del rechinar indeseado.
Si tienes tendencia a la hipersensibilidad dental, deberás acostumbrarte a limpiarte los dientes de una forma más suave y menos impetuosa. Puedes eliminar los restos de comida debidamente con la ayuda de la seda o hilo dental. Eso sí, recuerda que nunca debes usar palillos de madera para completar la higiene de tu boca, pues esta práctica podría llegar a causar en las piezas un daño irreversible.
Es normal que, en caso de que te hayas realizado hace poco tiempo un blanqueamiento dental o después una higiene bucodental profesional -o profilaxis- o un curetaje, sufras cierta sensibilidad dentaria durante 2 o 3 días.
Como ves, unas buenas pautas de higiene dental, una dieta equilibrada o acudir a tus revisiones con el dentista pueden ayudar en gran medida a reducir los efectos de la sensibilidad dental.
Bruxismo
Apretar los dientes al dormir o apretar los dientes despierto durante el día es uno de los problemas de salud dental más habituales, habiendo aumentado considerablemente el número de casos en los últimos años. En odontología, esta patología de apretar los dientes es conocida como bruxismo.
El bruxismo es un trastorno silencioso, ya que muchas veces se manifiesta cuando dormimos o en momentos de estrés sin que seamos conscientes. Sin embargo, su impacto en la salud bucodental puede ser significativo.
Si experimentas varios de estos síntomas, es probable que padezcas bruxismo:
- Estrés y ansiedad: Son los factores más frecuentes.
- Dolor de mandíbula: “Al apretar los dientes tengo dolor mandibular”. En este caso, ¿qué ocurre si al apretar los dientes tienes dolor mandibular? El dolor de mandíbula, es una de las consecuencias más habituales del bruxismo.
- Dolor de cabeza: Sentir dolor de cabeza al apretar los dientes es algo muy común. Sin embargo, no solemos contemplar un origen dental o mandibular cuando nos duele la cabeza. Por supuesto, siempre será un especialista quien debe determinarlo.
- Dolor de oído: Una de las consecuencias del bruxismo es el dolor de oído. La razón es sencilla, en realidad. Al hacerla sufrir, es habitual que acabe doliendo el oído, la cabeza e incluso el cuello, como veremos en los siguientes apartados.
Como hemos mencionado en los apartados anteriores, la mayoría de casos de apretar y rechinar los dientes tienen su origen en el estrés o la ansiedad.
El bruxismo puede tratarse de diversas maneras, siendo la más común y eficaz el uso de férulas de descarga. Estas férulas, fabricadas con material rígido y diseñadas a medida por un profesional, se colocan principalmente en la arcada superior y ayudan a proteger los dientes del desgaste, además de disminuir la presión ejercida sobre ellos. Su uso es más frecuente durante la noche, cuando el paciente no es consciente del rechinamiento, aunque en algunos casos también pueden emplearse durante el día.
Además, si el bruxismo está relacionado con una mala oclusión de la mordida, el dentista podría recomendar un tratamiento de ortodoncia para mejorar el alineamiento de los dientes y reducir la presión indebida sobre la mandíbula.
Una vez entendido qué es el bruxismo y cuáles son sus consecuencias, vamos a contarte las posibles soluciones que existen para minimizar los efectos que produce apretar los dientes y cómo evitarlo. Practica la relajación consciente.
El acto de apretar o rechinar los dientes de forma involuntaria se llama bruxismo. Principalmente por factores emocionales como el estrés, la ansiedad o la tensión acumulada.
Lo más habitual es que lo detecte tu pareja por el ruido que haces al rechinar. Evita dormir boca abajo. Acostarte de lado o boca arriba favorece una posición más relajada de la mandíbula.
La ansiedad, el estrés laboral, los problemas personales o una vida con ritmo acelerado pueden ser detonantes emocionales del bruxismo.
A través de tratamientos como carillas dentales, incrustaciones de cerámica o reconstrucción con composite.
Dolor de encías
El dolor de encías, normalmente unido a una inflamación y/o sangrado, es una patología muy común entre la población en general, aunque especialmente en personas de entre 30 y 50 años.
Las causas más comunes del dolor de encía suelen ser las enfermedades periodontales, que como procesos infecciosos causados por las bacterias que se alojan en nuestra boca, provocan la inflamación e irritación de las encías y por tanto, molestias en las mismas.
Existen dos estadios de enfermedad periodontal que provocan dolor de las encías:
- Gingivitis: Es la enfermedad periodontal provocada por la acumulación de placa bacteriana y que ocasiona inflamación en la encía, enrojecimiento y sangrado de la zona gingival.
- Periodontitis crónica: Se trata del estadio avanzado de la gingivitis, donde las bacterias han afectado no sólo a los tejidos blandos, sino también al hueso maxilar, poniendo en riesgo el sustento de los dientes.
Tanto en el caso de la gingivitis como en el de la periodontitis crónica, el dolor de encías, aunque muy localizado, no suele presentarse de forma permanente. De hecho, lo más frecuente es que surja durante el cepillado o cuando comemos algo.
De cualquiera de las maneras, el tratamiento para frenar la gingivitis y que no derive en una periodontitis es una limpieza profesional.
Además de las enfermedades periodontales como la gingivitis y periodontitis, existen otras causas por las que las encías pueden llegar a doler:
- Tras un tratamiento de blanqueamiento dental: los productos que se utilizan durante una sesión de blanqueamiento dental pueden provocar sensibilidad dental. Cuando esto ocurre, el paciente siente un dolor localizado e intenso al contacto con alimentos o bebidas muy frías o calientes.
- Cambios hormonales: aunque la gingivitis gestacional es de conocimiento general, el dolor de encías no va asociado únicamente al embarazo, sino a todos los cambios hormonales que sufren las mujeres.
- Tras la extracción de un diente: es completamente normal sentir dolor en las encías que se encuentran alrededor del diente extraído.
- Encías retraídas: hay ocasiones en la que la retracción de encías se debe a un cepillado fuerte, en lugar de a una enfermedad periodontal.
- Diabetes: son muchos los estudios que demuestran la relación directa que existe entre esta patología y las enfermedades periodontales. Y ello se explica debido a que las personas que padecen diabetes mellitus de tipo 2 sufren unas alteraciones en sus vasos sanguíneos que pueden impedir la adecuada circulación de la sangre en las encías.
- La dentición en bebés: se trata de una de las causas más comunes del dolor de encías en bebés. A partir de los 6 u 8 meses de edad los niños empiezan a sentir las encías inflamadas y sensibles.
- Dientes mal alineados: cuando existen malposiciones en los dientes es más común que se acumule el sarro alrededor de las piezas dentales.
Aplicar frío es una solución rápida, aunque temporal, para aliviar el dolor de encías. Resulta especialmente útil si estamos ante un caso de enfermedad periodontal y la inflamación es tal que duele incluso sin lavarnos los dientes o comer. Para reducir la molestia, recurre a un poco de hielo envuelto en tela y pásalo suavemente por la zona hinchada.
La enfermedad periodontal está originada por la presencia de bacterias en las encías, así que reducir el consumo de azúcar es siempre una medida positiva. Al menor síntoma de hinchazón o dolor gingival, esmérate en tener unas rutinas de higiene en casa aún más exhaustivas.
Al contrario de la creencia popular, cuando la encía comienza a sangrar no debemos detener el cepillado, sino continuarlo. No te limites al uso del cepillo: utiliza un enjuague bucal antibacteriano.
Cuando se trata de un dolor puntual no asociado a una patología periodontal, es habitual que el dolor remita utilizando un especialmente indicado para tratar las encías. Siempre bajo prescripción médica, puedes tomar antiinflamatorios o incluso antibióticos para reducir la infección.
En los casos en los que el dolor persista, será el momento de visitar un periodoncista profesional para que verifique si la causa puede ser una enfermedad periodontal y tratarla en consecuencia. Ten en cuenta que la piorrea no se puede tratar con remedios caseros, por lo que la única opción es ponerte en manos de un especialista.
Una vez que hemos recuperado el color rosado de nuestras encías -y con ello su salud-, la clave se encuentra en la prevención futura. Evita el tabaco y el alcohol. Acude al higienista para realizarte limpiezas profesionales al menos una vez al año.
Neuralgia dental
Es posible que, en algún momento de tu vida, hayas padecido algún tipo de neuralgia dental. Son muchas las causas que producen este dolor intenso y, en ocasiones, insoportable. La neuralgia se refiere al dolor que puedes sentir en alguna parte de tu cuerpo. En este caso, cuando hacemos referencia a su localización dental, debemos centrarnos en la sensación del paciente. Generalmente, la neuralgia en los dientes va acompañada de un proceso inflamatorio. Puedes encontrarte diferentes intensidades o molestias. Desde un dolor continuado (sin necesidad de realizar ninguna acción) hasta el que aparece tras haber comido o bebido.
Existen muchos tipos de dolores dentales. En función de los puntos citados, los especialistas investigamos el tipo de neuralgia que está sufriendo el paciente. La hipersensibilidad aparece por varios motivos. Uno de los más comunes es la caries, que, en ocasiones, es producida por hábitos incorrectos de higiene bucodental. En estos casos, el dolor puede ser intermitente.
La inflamación del nervio trigémino puede afectar a tu rostro y llegar incluso hasta el cerebro. El dolor que produce puede hacerse insoportable. No te extrañes por notar dolor en tus encías durante el embarazo. Esto, que es algo muy normal, se debe a un cambio en la composición de la saliva. Aunque esta neuralgia no requiere de una especial atención, siempre es recomendable que lo consultes con los especialistas.
Para abordar el dolor causado por la neuralgia dental, los expertos estudiamos cada caso de forma particular. Un mayor problema surge ante la afectación del trigémino. En estos casos, será más eficaz un tratamiento indicado para el dolor neuropático.
En conclusión, la neuralgia dental es un problema que puedes tratar con ayuda de profesionales.
Recomendaciones generales
El dolor de encías puede ser muy molesto y a menudo indica un problema subyacente de salud dental. Dicho esto, hay muchas medidas sencillas que se pueden tomar para aliviar el dolor de encías y mantener los dientes sanos. El dolor de encías puede deberse a diversos factores, como la placa dental, la gingivitis, la enfermedad de las encías, la sensibilidad alimentaria e incluso el estrés.
La placa dental es una película pegajosa e incolora que se forma en los dientes, las encías y la lengua cuando las bacterias se mezclan con la saliva. En el caso de la gingivitis, ésta es una inflamación de las encías causada por la placa y, si no se trata, puede derivar en una enfermedad de las encías más grave. Para prevenir el dolor de encías, es importante mantener una buena higiene bucal.
Esto significa que es muy importante cepillarse los dientes y usar hilo dental dos veces al día y usar un enjuague bucal especialmente diseñado para reducir la placa. Es importante cepillarse los dientes y usar hilo dental correctamente para mantener las encías sanas. Cuando te cepilles los dientes, utiliza un cepillo de cerdas suaves y asegúrate de hacerlo durante al menos dos minutos. Utiliza un movimiento de arriba abajo al cepillarte y asegúrate de llegar a los dientes posteriores.
Utiliza hilo dental una vez al día para eliminar las partículas de comida y la placa que pueden quedar atrapadas entre los dientes. Si te duelen las encías, puedes probar algunos remedios caseros para aliviar las molestias antes de acudir a algunas de nuestras clínicas dentales.
Los enjuagues de agua salada son una forma estupenda de reducir la inflamación y ayudar a limpiar la boca. Mezcla un cuarto de cucharadita de sal en una taza de agua tibia y haz buches con la mezcla durante 30 segundos. Otro remedio casero para las encías doloridas es hacer una pasta con bicarbonato y agua. Mezcla los dos ingredientes hasta obtener una pasta consistente y aplícala en la zona afectada. Déjala actuar unos minutos y enjuágate la boca con agua tibia.
Los aceites esenciales como el aceite de árbol de té, el aceite de menta y el aceite de eucalipto se pueden utilizar para ayudar a aliviar el dolor de encías. Diluye unas gotas de aceite esencial en una taza de agua tibia y úsalo como enjuague. Los aceites esenciales son una forma estupenda de reducir la inflamación y calmar el dolor. Sin embargo, es importante utilizar los aceites esenciales con precaución, ya que algunos pueden irritar la piel.
Otra gran recomendación que realizan los profesionales es la de cuidar la alimentación. Ciertos alimentos pueden irritar las encías y hacerlas más susceptibles a la infección. Evita los alimentos azucarados y ácidos, ya que pueden provocar la acumulación de placa y dañar el esmalte de los dientes. Asimismo, evita comer alimentos duros o crujientes, ya que pueden causar traumatismos en las encías y provocar dolor de encías.
El enjuague bucal es una forma estupenda de reducir la placa y mantener las encías sanas. Busca un enjuague bucal diseñado específicamente para el dolor y la inflamación de las encías. Además, intenta utilizar un enjuague bucal que contenga flúor, ya que puede ayudar a proteger tus dientes de las caries.
Aunque existen remedios caseros que pueden aliviar el dolor de las encías, es importante acudir al dentista para recibir un tratamiento profesional. Los dentistas pueden examinar la boca y determinar la causa subyacente del dolor. En algunos casos, los dentistas pueden recomendar un procedimiento de limpieza profunda para eliminar la placa y las bacterias de los dientes y las encías.
Una buena higiene bucal es la clave para prevenir el dolor de encías y mantener los dientes sanos. Asegúrate de cepillarte los dientes y usar hilo dental al menos dos veces al día y utiliza un enjuague bucal diseñado específicamente para el dolor de encías.