¿Quién no ha sucumbido alguna vez a la tentación de soplar los vilanos de un diente de león? Esta maravillosa hierba, con múltiples propiedades medicinales, tiene también una extraordinaria capacidad de vuelo «nunca antes vista en la naturaleza». Uno de los elementos más hermosos de la misma es su corona llena de semillas que al soplar con suavidad se dispersan hasta distancias realmente lejanas.

Un diente de león listo para dispersar sus semillas al viento.
¿Por qué las semillas de león tienen esa extraordinaria capacidad de volar?
Al parecer, el secreto radica en una burbuja de aire en forma de anillo que aparece a medida que el aire se mueve a través de las cerdas. Los investigadores explican que la burbuja de aire, que recibe el nombre de anillo de vórtice separado, tiene la capacidad de separar físicamente las cerdas para estabilizarse después por el aire que fluye a través de ellas, según informa Europa Press. La investigación revela que esta peculiar forma de vuelo es cuatro veces más eficiente que el mecanismo utilizado por un paracaídas convencional.
Y una cuestión que los autores del artículo quisieron plantearse es ¿cómo lo hacen? Es decir, quisieron encontrar qué tipo de estructuras y formas de trayectorias del aire a través de la semilla colaboran en su dispersión. Los resultados, además de muy bonitos visualmente, son impresionantes, porque la estructura que se observa es un vórtice separado del vilano. Y lo curioso e impresionante es que el vórtice esté separado y en una región estable.
Es algo bien sabido que los objetos sólidos al moverse en un medio fluido, como el aire, generan vórtices. Pero los conocidos hasta ahora eran de dos tipos principales: o bien el vórtice se «pegaba» al sólido, o bien se separaba del mismo en la parte de atrás, para perderse en flujos turbulentos.

Semilla de diente de león.
Con un túnel del viento y cámaras especiales, los investigadores han descubierto el anillo de vórtice que se genera sobre la semilla del diente de león. La hipótesis de los autores es que la geometría circular en forma de disco de este ‘paraguas’ y su porosidad son claves para la formación del anillo de vórtice.
El ingenioso ingeniero de la naturaleza: El secreto del diente de león
Imágenes sobre el vórtice generado por una semilla de diente de león
A continuación, se muestran imágenes sobre el vórtice generado por una semilla de diente de león:

Vórtice generado por una semilla de diente de león.
a) Estructura del diente de león, con la vilano(pappus, en inglés), señalado. b) Vilano. c) Uno de los pelos del vilano. d) Esquema del montaje experimental. e) y f) Vórtice que se genera en la semilla, con el viento moviéndose a 0 y 60º de orientación del mismo. g) Vórtice habitual de un disco plano. h) Vórtice del mismo tipo de disco, pero poroso.
Una de las cosas que no está clara es cómo puede afectar tanto al vórtice generado un objeto tan poco sólido. Pero estas semillas tienen un componente importante.
En la continuación de sus experimentos, observaron que la formación de este vórtice circular no duraba a lo largo de todos los valores del número de Reynolds(2), si no que había un valor crítico para el mismo a partir del cual se pierde el vórtice.
El vilano ayuda a ralentizar el descenso de la semilla, lo que favorece que los vientos la transporten más lejos, además de orientarla hacia el suelo según va cayendo. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro por qué estos granos tienen un papus erizado en lugar de una membrana en forma de ala, que se sabe que mejora la elevación de las semillas en otras especies vegetales, como los arces.
¿Qué es el Diente de León?
El diente de león (Taraxacum officinale Weber) es una planta cuyo uso medicinal está documentado desde principios del siglo XI, a través de los escritos de médicos persas de tan merecida fama como Ibn Sina, más conocido como Avicena, y su predecesor Al-Razi o Razí, a quien debe su nombre el actual “Instituto de Investigación Médica Razi”, situado cerca de Teherán (Irán).
La Planta
El diente de león es una planta herbácea, perteneciente a la familia de las compuestas, que no suele crecer más allá de los 35 cm de alto. Presenta un rizoma cónico, corto y bastante ramificado, de sabor agridulce. Sus hojas (de sabor amargo cuando son crecidas) son profundamente dentadas y forman una roseta en la base desde donde crecen los tallos floríferos que son huecos y erguidos y acaban en un capítulo floral de color amarillo.
Estas flores comestibles fructifican en forma de aquenio formando una esfera de vilanos (conjunto de pelos plumosos) blancos y sedosos que vuelan con el aire ayudando así a que se disemine su semilla; en algunas regiones los niños del campo acostumbran a soplar sobre los aquenios para hacer volar los vilanos a los que llaman angelitos.
De esta planta se utiliza principalmente la raíz, pero también las hojas e incluso la planta entera sin las inflorescencias. Aunque es originaria de Europa y Asia, en la actualidad se puede encontrar por todo el mundo. Crece tanto en praderas como en terrenos baldíos, cunetas de las carreteras y hasta en las macetas, siendo considerada a menudo como una mala hierba.
Curiosidades sobre su nombre
El nombre de diente de león con el que popularmente se conoce en casi todos los idiomas se debe a la forma de sus hojas recortadas, de forma parecida a dientes agudos y curvos. Sin embargo, otros nombres con los que también se conoce hacen referencia a sus propiedades. Así, el castellano taraxacón o el italiano tarassaco vienen de su nombre en latín Taraxacum que quiere decir “remover” y hace alusión a sus propiedades suavemente laxantes.
En francés se conoce como pis-en-lit, en alusión a sus propiedades diuréticas, ya que las hojas tiernas del diente de león son comestibles y muy agradables en ensalada. En épocas de escasez constituían una parte importante de la alimentación del inicio de la primavera y se dice que los niños que comían mucho diente de león orinaban en la cama por su efecto diurético.
Beneficios del Diente de León
Como se ha mencionado, Avicena ya deja constancia en sus escritos del uso del diente de león para estimular la producción de bilis y de orina. En el siglo XVI se consolida su utilización y se describen sus propiedades diuréticas resultantes de aumentar la producción de orina, y su doble acción sobre el hígado: por un lado estimula la producción de bilis (efecto colerético) y, por el otro, su vaciado desde la vesícula biliar hacia el duodeno, facilitando la digestión de las grasas. Este doble efecto a nivel hepático y renal y su acción suavemente laxante hacen que el diente de león se considere una buena planta con beneficios depurativos y digestivos.
Ya en el siglo XX, en la década de los cuarenta, el Dr. Henri Leclerc (1870-1954) señaló la mejoría que se obtenía utilizando infusiones de diente de león en ciertos problemas de la piel como eccemas, erupciones y picores, en aquellos pacientes en que los problemas dermatológicos coincidían con problemas de función insuficiente del hígado, debido a la relación que existe entre el buen funcionamiento hepático y la salud de la piel.
El diente de león se indica en la monografía de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como medicamento de uso tradicional (MTP) para trastornos digestivos leves (tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta) y para aumentar la cantidad de orina y limpiar las vías urinarias y los riñones. Por su sabor amargo tiene también un efecto aperitivo y puede utilizarse para abrir el apetito.
Beneficios del diente de león para el hígado graso
El diente de león contiene compuestos bioactivos como flavonoides y ácidos fenólicos que actúan como antioxidantes, protegiendo las células hepáticas del daño oxidativo. Además, estimula la producción de bilis, facilitando la digestión de las grasas y contribuyendo a la reducción de la acumulación de lípidos en el hígado. Su efecto diurético suave también ayuda en la eliminación de toxinas, aliviando la carga hepática.
Indicaciones y usos terapéuticos
La medicina tradicional ha utilizado el diente de león como tratamiento para diversas condiciones físicas, afecciones y enfermedades. No obstante, no todas ellas han podido ser respaldadas por la evidencia científica. Actualmente, los estudios en laboratorios intentan determinar cómo utilizar sus diferentes propiedades para tratar varias patologías de una forma más natural. Entre las principales propiedades del diente de león encontramos:
- Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
- Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
- Colerética y protectora hepática: ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
- Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.
Las hojas del diente de león son muy nutritivas. Contienen un 15% de proteínas, un 338% de la ingesta diaria recomendada de vitamina A y dos hojas recién cortadas aportan la cantidad diaria de vitamina C. Otros componentes son las vitaminas B1, B2, B3, B5, B6, B12, E, K, P y D, biotina, inositol, ácido omega-3, flavonoides (luteolósido y cosmosiósido), esteroles, taninos, látex, azúcares, esteroles y diversos aminoácidos como asparagina y glutamina.
El diente de león es un tónico amargo que estimula la secreción de los órganos de la digestión. Se utiliza en caso de hipoacidez, cálculos biliares, falta de apetito y en trastornos digestivos en general. Además, ejerce una acción sobre el hígado y la vesícula biliar, con la que se dobla e incluso se cuadriplica la secreción de bilis.
Es especialmente eficaz y valioso como depurativo y diurético, ya que contiene altos niveles de sales de potasio. Su efecto diurético puede ser útil para bajar la presión arterial, aliviar la retención de líquidos en la fase premenstrual y el reuma. También se ha recomendado en el tratamiento de cálculos del riñón, órgano que se ve favorecido no solamente por la actividad diurética, sino por un efecto depurativo más general, debido a un estímulo inespecífico de la función celular y del metabolismo en amplio, que podría deberse a los enzimas vegetales que esta planta contiene.
Por ello, se recomienda como tratamiento depurativo de fondo en casos como el reumatismo, o como tónico general, sobre todo en forma de las tradicionales “curas primaverales” depurativas.
Los tallos floríferos recién cogidos, de los que se comen cada día unos 5 o 6, crudos, ayudan rápidamente contra la hepatitis crónica, reduciendo la inflamación del hígado e ictericia.
Tiene propiedades anti-inflamatorias que pueden proporcionar beneficios a las personas con asma, resfriados y otras enfermedades inflamatorias. Funciona como prebiótico. La raíz ayuda en casos de anemia, hipertensión e hipoglucemia y también se cita en fuentes científicas como una alternativa a la quimioterapia en ciertos tipos de leucemias.
Externamente, el látex elimina verrugas, lunares, granos, callos, eccemas, llagas y alivia las picaduras de abejas, además de tener una acción antibacteriana.
Uso Culinario
Las raíces crudas son muy amargas pero se pueden cocer en dos cambios de agua con una pizca de bicarbonato. Con este fin recogemos la raíz pivotante en primavera u otoño. Es muy apreciada por los japoneses que la toman salteada en un poco de aceite con salsa de soja, o bien en buñuelos.
Las raíces de dos años se cosechan en otoño, se secan y tuestan para hacer un muy buen sustituto del café sin cafeína.
Las hojas jóvenes se toman crudas en ensaladas y sándwiches y las más viejas escaldadas para eliminar su amargor o también salteadas, en sopas, guisos, jugos y como verdura cocida.
Las flores y tallos florales crudos, dan sabor agridulce y color a las ensaladas. Los pétalos o lígulas se utilizan para hacer vino, licores y panqueques. Los botones florales antes de abrir se emplean en frituras, buñuelos, tempura y también pueden ser conservados en vinagre, usándolos como alcaparras. Las semillas se pueden comer tanto crudas como tostadas pero siempre mejor molidas.
Otros usos
Asociado con otros vegetales, el diente de león puede inhibir el crecimiento de sus vecinos en caso de proximidad excesiva.
El extracto fermentado de diente de león es un buen estimulante de la tierra y la vegetación por sus principios activos como el ácido salicílico, el potasio, el etileno y por los principios activos presentes en el látex amargo de las raíces. Para hacer este extracto se recoge la planta entera. Se puede secar, lo que en este caso, las raíces deben secarse por separado después de haberlas cortado en trocitos.
¿Cómo tomarla?
Puede tomarse en tisana, extracto fluido (gotas) o cápsulas de polvo o de extracto seco, ya sea de las hojas, la raíz, o una mezcla de ambas.
Generalmente, si se trata de la raíz la dosis es la equivalente a 3-5 g, hasta tres veces al día.
En el caso de las hojas, el equivalente a 4 a 10 g, hasta tres veces al día.
En el caso de mezcla de raíz y hojas 3,5 - 7,5 g, hasta tres veces al día.
Para los extractos fluidos (gotas) y cápsulas de polvo o extracto seco, se recomienda seguir las instrucciones del laboratorio fabricante.
Cómo preparar una tisana
La Agencia de registros del Ministerio de Sanidad Alemán (Standardzulassung) recomienda para la mezcla de raíz y hojas la siguiente preparación:
Llevar a ebullición 1-2 cucharaditas de la mezcla en unos 150 ml de agua, llevar a ebullición, retirar del fuego y dejar reposar 15 minutos. Filtrar y edulcorar al gusto.
En cuanto a la dosis de la tisana así preparada indica que, salvo otra prescripción, se puede tomar una taza de infusión recién preparada por la mañana y otra por la noche.
Contraindicaciones, efectos adversos y recomendaciones
El diente de león no debe utilizarse nunca en caso de problemas biliares sin la supervisión de un médico y está contraindicado en caso de obstrucción de las vías biliares. Debido a que contiene sustancias amargas, el diente de león estimula la producción de jugo gástrico, por lo que a ciertas personas puede causarles molestias gástricas e hiperacidez.
Para evitar este problema se puede añadir a la mezcla para infusión alguna planta con mucílagos como el malvavisco, y en el caso de tomar un preparado líquido, las gotas pueden añadirse a una infusión de malva o malvavisco. También pueden tomarse con una infusión de estas plantas las cápsulas de polvo o de extracto seco de diente de león.
- No se recomienda su consumo durante el embarazo o la lactancia debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad en estas circunstancias.
- Personas con obstrucción de las vías biliares, úlceras gástricas o alergias a las plantas de la familia Asteraceae deben evitar su consumo.
- Puede interactuar con medicamentos diuréticos, anticoagulantes o hipoglucemiantes, por lo que se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo a la dieta.
La infusión de diente de león puede ser un complemento beneficioso en el manejo del hígado graso, siempre que se consuma con moderación y bajo supervisión médica.
No se deben tomar preparados de diente de león en el caso de que por cualquier circunstancia deba reducirse la producción de jugos gástricos o en caso de tomar medicamentos antiácidos.
El diente de león puede aumentar el efecto de algunos medicamentos como los diuréticos, los anticoagulantes y los bloqueantes neuromusculares, por lo que en caso de tomar medicamentos se recomienda consultar al médico o al farmacéutico la conveniencia o no de tomar diente de león.
Es importante consultar con un especialista antes de tomar cualquier planta medicinal.
Composición nutricional del diente de león
A continuación, se presenta una tabla con la composición nutricional del diente de león:
| Nutriente | Cantidad por 100g |
|---|---|
| Proteínas | 2.7 g |
| Vitamina A | 835 ug |
| Vitamina C | 58.1 mg |
| Calcio | 187 mg |
| Hierro | 3.1 mg |
| Potasio | 397 mg |
El diente de león es una planta vivaz que crece espontáneamente en cualquier parte donde encuentre agua con abundancia. Muy apreciada por sus propiedades aperitivas, sobre todo cuando se toma la planta fresca en ensaladas. La raíz tiene una composición química compleja y variable, según la estación del año. Sus hojas crudas son aperitivas y tonificantes. Se toman en ensaladas y su sabor en crudo es ligeramente amargo.
Cada vez que veamos una planta cuyo nombre científico contiene "officinalis" u "officinale", tened por seguro que es una planta medicinal: como el diente de león, romero (Rosmarinus officinalis), lavanda (Lavandula officinalis, sí, también se llama así), valeriana (Valeriana officinalis), salvia (Salvia officinalis), melisa (Melissa officinalis), caléndula (Calendula officinalis), consuelda (Symphytum officinale), berro (Nasturtium officinale), y tantas y tantas más...