Las caries dentales son uno de los problemas más comunes de salud oral a nivel mundial, afectando a personas de todas las edades. A menudo se consideran un problema menor, pero la realidad es que pueden tener un impacto profundo en la salud general y la calidad de vida. Las caries dentales son una de las afecciones más comunes que afectan la salud bucal, y si no se tratan a tiempo, pueden provocar complicaciones graves.
Siguen siendo muchas las personas que desconocen las consecuencias que puede acarrear esta enfermedad. Por ello a través de este artículo vamos a hablar sobre ello así como sobre la importancia de prevenir esta enfermedad. Detectar una caries a tiempo y tratarla correctamente es fundamental, no solo para preservar la salud buco-dental y el diente afectado, sino que asimismo, para tener una buena salud general.

¿Qué es una Caries Dental?
En términos simples, la caries dental es una lesión progresiva del esmalte y la dentina ocasionada por la acción de las bacterias presentes en la boca. Una caries dental es un deterioro de la estructura del diente causado por la acción de los ácidos producidos por las bacterias en la boca. Estas bacterias metabolizan los azúcares de los alimentos y generan ácidos que desmineralizan el tejido dental. Los microorganismos más implicados son Streptococcus mutans y Lactobacillus, que forman parte de la placa bacteriana.
¿Cómo se Forman las Caries?
Las caries son pequeñas perforaciones en la superficie de los dientes que, en su etapa inicial, pueden ser imperceptibles. El proceso de formación de caries comienza con la acumulación de placa en los dientes. La placa dental es una sustancia pegajosa compuesta por bacterias, ácidos, restos de alimentos y saliva. Las bacterias en la placa descomponen los carbohidratos, como los azúcares y los almidones, generando ácidos que atacan el esmalte dental. El sarro, además de favorecer la inflamación de las encías, sigue acumulando bacterias y ácidos que deterioran aún más el esmalte dental, creando orificios conocidos como caries. Cada vez que ingerimos alimentos o bebidas, los azúcares reaccionan con las bacterias presentes en la boca, generando ácidos que erosionan el esmalte dental.
La caries en los dientes se origina por la acción de algunas bacterias de la placa dental. Existen hasta 600 tipos distintos. Estas bacterias actúan sobre los azúcares de los restos de alimentos que ingerimos y quedan expuestos, creando ácidos que con el tiempo atacan el esmalte. Cuantas más bebidas y alimentos ricos en azúcares y carbohidratos fermentados tomemos, más probabilidades tendremos de desarrollar caries en algún diente.
La caries no se debe únicamente a una mala higiene, sino que es el resultado de la interacción de diversos factores. Boca seca (xerostomía): La saliva actúa como defensa natural.

Tipos de Caries
El proceso carioso avanza en varias fases. Detectarlo a tiempo es clave para evitar tratamientos más complejos.
- Caries de esmalte: Es la más común y afecta únicamente la capa superficial del diente. La desmineralización avanza y se forma una pequeña cavidad.
- Caries dentina: Afecta la dentina, la capa situada debajo del esmalte.
- Caries radicular: Aparece en la raíz del diente, que queda expuesta tras la retracción de las encías.
- Caries interdental: Se forma entre los dientes.
- Caries debajo de una corona o un puente dental: Lo primero que tenemos que saber es qué son las coronas dentales. Las coronas dentales son prótesis fijas diseñadas para restaurar la función y estética de los dientes dañados.

Síntomas y Complicaciones de las Caries
En sus primeras etapas, las caries dentales no suelen causar dolor o molestias. Muchas caries en etapas tempranas son asintomáticas. Existe la creencia de que cualquier problema bucodental provoca síntomas inmediatos, pero esto no es del todo cierto. A medida que la caries avanza, los síntomas empeoran, afectando la calidad de vida del paciente. Si experimentas alguno de estos síntomas, solicita una revisión.
El dolor dental es uno de los síntomas más comunes de una caries no tratada. A medida que la caries avanza, el dolor puede intensificarse y volverse crónico. El dolor es una señal de que algo no está bien en tu boca, y nunca debe ser ignorado. El dolor dental constante puede afectar significativamente tu vida diaria, interfiriendo en actividades básicas como comer y descansar.
Las caries no tratadas pueden tener consecuencias graves, desde infecciones hasta la pérdida de dientes y problemas de salud general. A menudo, las personas subestiman su impacto, pero una caries no tratada puede desencadenar problemas mucho más serios. Si no se tratan a tiempo, las caries pueden tener consecuencias graves para la salud dental.
CARIES DENTAL - Causas, prevención y TRATAMIENTO de los dientes picados ©
Si una caries no se trata, pueden surgir complicaciones graves. La caries puede progresar hasta llegar al nervio del diente, provocando una infección que puede extenderse a los tejidos circundantes. Cuando una caries no se trata, el daño en el diente progresa y las bacterias penetran más profundamente en el tejido dental.
Si las caries no se tratan a tiempo, la persona puede acabar perdiendo alguna pieza dental. Y, en muchos casos, perder uno o varios dientes, puede afectar a nuestra salud mental, en forma de secuelas psicológicas como pérdida de confianza y baja autoestima. No olvidemos que los dientes son fundamentales para vernos bien a nivel estético, y dibujar nuestra sonrisa. La pérdida de un diente también puede afectar la estructura de la mandíbula y provocar que los dientes restantes se desplacen. Perder un diente debido a una caries puede provocar que los demás dientes se desplacen, afectando la mordida y la alineación.
Las caries no tratadas no solo afectan a los dientes, sino también a las encías. Cuando las bacterias se acumulan alrededor del diente afectado, pueden causar inflamación e infección en las encías. Las bacterias que causan caries también pueden afectar las encías, lo que agrava los problemas bucales. Sangrado de las encías, irritación, enrojecimiento e inflamación de las encías.
Los abscesos dentales son el resultado de infecciones que no han sido tratadas a tiempo. Un absceso dental no solo causa dolor intenso, sino que puede extenderse a otras áreas de la boca y la mandíbula. Pueden causar dolor severo y complicaciones más graves si la infección se propaga. Las caries pueden producir abscesos en tus dientes, de otra forma más gráfica y explícita, una acumulación de pus en la raíz del diente. Los abscesos dentales necesitan tratamiento médico para curarse.
Las bacterias presentes en una caries avanzada pueden afectar la salud de otros órganos, como el corazón. Las caries pueden llegar hasta un punto demasiado desagradable y a una infección de las gordas. El último punto es un problema bastante serio que pueden derivarse de una carie no tratada. Los síntomas varían según la gravedad pero estos son los más frecuentes: dolor en el pecho, dificultad para respirar, tos, palpitaciones, fiebre, escalofríos, sudores nocturnos, dolor muscular, náuseas, vómitos y pérdida de peso. El tratamiento de esta complicación es vital para evitar daños permanentes o incluso una complicación severa en el corazón.
Como ocurre con los adultos, las caries que no reciben tratamiento en los niños también vendrán acompañadas de un dolor dental que les influirá directamente al comer y masticar. Esto podría tener agravantes como alterar su crecimiento y desarrollo físico, e incluso interferir en su capacidad de concentrarse y de aprender.
Debido a la tensión que se ejerce en los músculos de la mandíbula y la cabeza, las caries pueden producir dolores de cabeza y migrañas crónicas. Recuerda que nuestra boca realmente está más conectada con el resto del cuerpo más de lo que se cree y la tensión que tiene que producirse en nuestra boca derivada de los problemas de las caries como las enfermedades periodontales, la malformación del diente, el problema de la mordida y otros derivados de las caries pueden subir hasta nuestra cabeza y producirnos un dolor de cabeza o migrañas incluso de forma crónica.
Tratamientos para las Caries
El tratamiento de las caries es esencial para evitar el daño adicional a los dientes. El tratamiento para las caries dentales dependerá de la gravedad de la misma. El tratamiento de las caries varía según la extensión del daño dental.
- Rellenos dentales: Si la caries es pequeña, el dentista puede eliminar la parte afectada del diente utilizando una fresa dental y luego rellenar el hueco con materiales como resina compuesta, ionómero de vidrio o amalgama. Se realizan cuando la caries está en el esmalte o la dentina. A continuación, limpia y desinfecta la zona afectada y procede a rellenar el orificio con un material biocompatible, como una resina o una amalgama. La resina es el material más utilizado hoy en día, ya que tiene un color similar al del diente y es más estética. El empaste es el tratamiento más común para caries de leve a moderada. El dentista elimina la parte afectada del diente y lo rellena con un material, que puede ser resina compuesta, amalgama o porcelana.
- Coronas dentales: Si la caries es extensa y ha debilitado significativamente el diente, es posible que se requiera una corona. Si la caries ha dañado gran parte del diente, puede ser necesario colocar una corona. Este tratamiento consiste en cubrir el diente dañado con una pieza que lo protege y refuerza. Zirconio: aunque no se utiliza para empastes, es uno de los materiales más resistentes y estéticos utilizados en coronas, implantes y carillas dentales.
- Tratamiento de conductos (Endodoncia): Si la caries ha avanzado lo suficiente como para afectar el nervio del diente o si se ha desarrollado un absceso dental, el dentista puede recomendar un tratamiento de conductos. Cuando la infección llega a la pulpa dental, se procede a retirar el tejido dañado y sellar el conducto radicular. La endodoncia consiste en eliminar la pulpa dental infectada y sellar los conductos radiculares, que son los canales que albergan la pulpa. El dentista primero realiza una apertura en el diente para acceder a la pulpa. A continuación, utiliza instrumentos especializados para eliminar la pulpa infectada y limpiar y desinfectar los conductos radiculares. Cuando la caries llega a la pulpa del diente (la parte interna que contiene los nervios y vasos sanguíneos), es necesario realizar un tratamiento de conducto o endodoncia.
- Extracción dental: La extracción dental es la última opción y solo se recurre a ella cuando el diente está muy dañado o no se puede salvar con otros tratamientos. En casos extremos donde el diente está gravemente dañado y no puede ser salvado, se realiza una extracción dental. La extracción dental es un procedimiento quirúrgico que se realiza bajo anestesia local. El dentista primero adormece el área alrededor del diente y luego utiliza instrumentos especiales para extraerlo del hueso alveolar.
Prevención de las Caries
La prevención es la mejor herramienta contra la caries. La mejor manera de combatir las caries es la prevención. Para prevenir las caries, es fundamental mantener una buena higiene bucal y adoptar hábitos saludables. Siempre, la prevención será el mejor de los tratamientos. Tal y como hemos comentado anteriormente, es de vital importancia, prevenir la aparición de la caries. Especialmente si tenemos en cuenta que podremos conseguirlo de forma sencilla gracias a la higiene bucodental diaria. De igual forma no nos podemos olvidar de las visitas rutinarias a nuestro dentista como otra alternativa ideal para prevenir la caries y es que no solamente existen técnicas de prevención como el sellador dental.
- Cepillado regular: Es importante cepillarse los dientes al menos dos veces al día con una pasta dental con flúor. Cepilla tus dientes al menos dos veces al día con pasta fluorada durante dos minutos. Cepillarnos los dientes después de comer con un dentífrico que contenga flúor. Debemos cepillarnos los dientes al menos dos veces al día durante tres minutos. Incorpora a tu rutina diaria unos buenos hábitos de higiene dental. Cepilla tus dientes al menos 3 veces al día después de cada comida, sin olvidar tu lengua. Tras el cepillado deberemos utilizar el hilo o la seda dental, los cepillos interproximales,… para limpiar los espacios interproximales (entre los dientes).
- Uso de flúor: El flúor ayuda a fortalecer el esmalte dental y a proteger los dientes contra las caries.
- Aplicación de sellantes dentales: Los sellantes son recubrimientos plásticos que se aplican sobre las superficies de masticación de los molares para prevenir la acumulación de placa en los surcos profundos. Selladores y flúr: Los selladores de fisuras protegen los molares en niños.
- Dieta saludable: Limitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas y optar por alimentos más saludables puede reducir el riesgo de caries. Dieta equilibrada: Reduce la ingesta de azúcares y carbohidratos refinados. Evita comer y beber con frecuencia. Cuando se come frecuentemente y se beben bebidas que no son agua, las bacterias que habitan en la cavidad oral, van generando de forma continua ácidos que pueden ser perjudícales para nuestros dientes.
- Mantener unos correctos hábitos de higiene buco-dental y realizar revisiones periódicas con nuestro dentista es fundamental para prevenir la caries dental y otras patologías orales.
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