Sensibilidad Dental: Causas y Soluciones Efectivas

Si tienes sensibilidad dental, es posible que encuentres momentos en tu día a día en los que sientas esa desagradable punzada de dolor. La sensibilidad dental afecta a muchas personas. A menudo se produce al comer o beber algo caliente, frío, dulce o ácido. Si estás cansado de soportar esa sensación de “frío” en tus dientes, te explicamos por qué tienes sensibilidad y las formas más efectivas de solucionarla.

En primer lugar, es conveniente definirla claramente. Se entiende por sensibilidad dental o hipersensibilidad dentinaria a la reacción dolorosa que se presenta frente a determinados estímulos. Esta molestia bucal tiene varias características que te permitirán identificarla y diferenciarla de otros problemas.

La sensibilidad dental tiene dos características. La primera es que las molestias no puedan atribuirse a otras patologías de la cavidad bucal. La segunda es su relación temporal directa con el estímulo. El dolor desaparece cuando cesa y, por esa razón, es muy agudo, bien localizado y transitorio.

La sensibilidad dental o hipersensibilidad dental es uno de los dolores bucales más comunes entre la población adulta. Si sientes un fuerte dolor en uno o varios dientes, similar a una corriente eléctrica que los atraviesa durante unos segundos al entrar en contacto con algún alimento muy caliente, frío, ácido, presión/táctil, o dulce, es posible que sufras sensibilidad dental.

Esta dolencia se define como un dolor dental intenso y transitorio causado por la exposición de la dentina (parte interna del diente) al medio oral y aparece tras el contacto con un estímulo externo de origen térmico, químico o táctil que no puede ser asociado a ninguna otra patología dental o condición bucal.

La sensibilidad de los dientes es causada por la exposición de la dentina, que es la parte más blanda del diente situada bajo el esmalte dental. La dentina contiene unos tubos microscópicos, que quedan expuestos cuando pierden la protección que les otorga el esmalte y el cemento que la cubren.

La sensibilidad dental suele aparecer entre los 18 y 40 años de edad, curiosamente con un mayor número de casos detectados entre las mujeres*. Cuando sufrimos sensibilidad dental, el dolor siempre es intenso pero de duración muy corta, actuando solo cuando está en contacto con el estímulo que provoca el dolor.

No obstante, la sensibilidad dental es un problema muy fácil de diagnosticar, que a veces confundimos con otras patologías similares pero que no son exactamente lo mismo. Si el dolor que sentimos, no es detectado a raíz del contacto con un estímulo externo, o es difícil de localizar, entonces el diagnóstico no es de sensibilidad dental.

En los dientes sanos, existe una capa de esmalte para proteger la corona del diente, la parte sobre la línea de las encías. Bajo la línea de la encía, una capa llamada cemento protege la raíz del diente. La dentina es menos densa que el esmalte y el cemento y contiene pequeños tubos o canales huecos. ¿Qué pasa cuando la dentina pierde la cobertura protectora? Pues que esos tubos llamados túbulos permiten que el calor, el frío o alimentos ácidos o pegajosos alcancen los nervios y las células del interior del diente.

En condiciones normales, la dentina que está en el interior del diente (la capa que rodea al nervio) está cubierta en la parte superior (corona) por el esmalte y por las encías que rodean al diente. También las encías pueden retraerse con el tiempo, exponiendo la dentina de la superficie de la raíz que antes cubrían. La dentina contiene un gran número de poros o túbulos que van desde el exterior del diente hasta el nervio central.

El factor común de todas las situaciones en las que puedes sentir dolor es la exposición de la dentina. Se trata de la capa que subyace bajo el esmalte dental. En la estructura de la dentina se encuentran los túbulos dentinales. Sin la protección del esmalte, los cambios térmicos, táctiles o químicos causan fluctuaciones en la presión del líquido. Esto ocurre en dos situaciones: si el esmalte está deteriorado o cuando hay retracción de las encías.

La exposición de la dentina puede deberse a varios factores:

  • Desgaste del esmalte: El esmalte puede erosionarse con el tiempo por cepillado muy fuerte, uso de cepillos de cerdas duras o consumo habitual de bebidas ácidas/gaseosas.
  • Retracción de encías: Si las encías se “suben” o se retraen (por enfermedad periodontal o cepillado agresivo), dejan expuestas las raíces de los dientes.
  • Caries incipientes o fisuras: Una caries dental que va avanzando, o una pequeña grieta en el diente, pueden generar sensibilidad localizada.
  • Bruxismo (rechinar o apretar los dientes): Este hábito involuntario desgasta el esmalte considerablemente. Con el tiempo, el diente pierde su capa protectora y aparece sensibilidad.
  • Tratamientos dentales recientes: Procedimientos como un blanqueamiento dental, una limpieza profunda o incluso un empaste nuevo pueden dejar los dientes temporalmente más sensibles.
  • Alimentos muy fríos, calientes o ácidos: Consumir algo inusualmente frío/caliente puede darte una sorpresa desagradable si tienes alguna zona vulnerable.

Además, hay algunos tratamientos dentales que provocan sensibilidad. La finalidad de este artículo es fomentar la comprensión y el conocimiento de temas generales de salud oral. Su propósito no es sustituir la opinión, el diagnóstico o el tratamiento profesionales.

¿Cómo reconocer la sensibilidad dental? Suele ser un dolor breve, agudo y localizado desencadenado por un estímulo externo (temperatura, sabor dulce/ácido o tacto). Por lo general, dura solo unos segundos y desaparece al quitar el estímulo.

Muchas veces es posible encontrar tips para minimizar la sensibilidad, pero en ocasiones nos olvidamos de que hay determinados hábitos que la están acentuando sin darnos cuenta.

  • Cepillarte los dientes con fuerza: el cepillado debe ser siempre suave y con movimientos de barrido desde la encía hasta el final del diente.
  • Los alimentos cítricos como la naranja, el limón o la lima, los refrescos carbónicos como la naranja con burbujas y el azúcar provocan un efecto erosivo y de descalcificación sobre nuestros dientes, sobre todo a nivel de su cuello (en la línea de las encías).
  • Las pastas de dientes con efecto blanqueador contienen elementos abrasivos que producen un desgaste en el esmalte.

Técnica correcta para el cepillado de dientes | Oral B LT

Nuestro estilo de vida incide en las rutinas de higiene de la cavidad bucal y también en el tipo de alimentación. Un cepillado inadecuado, ejecutado con demasiada fuerza, desgasta el esmalte y hace que se retraigan las encías. Los alimentos y bebidas con pH muy ácido desmineralizan el esmalte.

Algunas afecciones bucales dan lugar a la hipersensibilidad dental como síntoma. En las enfermedades del periodonto las encías se retraen y dejan los cuellos al descubierto. Las piezas dentales se ven entonces más largas de lo normal. El bruxismo, que consiste en el rechinar involuntario de los dientes, se presenta en situaciones de estrés o durante la noche, al dormir.

En ocasiones, mis pacientes me dicen que, tras haber realizado una profilaxis en la clínica, han notado un aumento de sensibilidad. Y es importante que sepas que esta efecto no se debe a una mala praxis, sino todo lo contrario. Cuando el sarro se empieza a acumular, es el propio cálculo el que vuelve a cubrir esa parte del diente, evitando que esté en contacto con estímulos externos. Al quitar el sarro acumulado alrededor de las encías, la dentina puede quedar más expuesta.

Antes he incluido en la lista la presencia de caries como uno de los motivos de la sensibilidad dental. La diferencia entre ambos, es que cuando hay una lesión cariosa, el dolor no desaparece cuando ha dejado de estar en contacto con el estímulo. Así, si por ejemplo sentimos sensibilidad al beber agua fría, esa sensación irá a menos enseguida, tras retirar el estímulo, en este caso la bebida. Si la caries llega hasta la dentina ocasionará sensibilidad ante alimentos fríos, calientes o ácidos.

Si hay una fractura y esta alcanza la dentina. Dependiendo del alcanza de la fractura haremos un tratamiento u otro. En caso de que la fractura afecte solo a una parte del diente, es decir, que se rompa un trocito, podremos realizar un empaste o una funda, dependiendo del trozo.

Si por un cepillado agresivo o por la erosión causada por productos particularmente ácidos puede que un empaste o incluso un diente se desgaste y quede expuesta la dentina. Un cepillado agresivo o a una enfermedad periodontal (periodontitis) puede ocasionar encías retraídas. En este caso queda expuesta la raíz del diente, siendo esta muy sensible.

El esmalte del diente puede sufrir desgaste por el uso de una pasta abrasiva combinada por un cepillado agresivo, bruxismo o masticar con fuerza. En ocasiones el material utilizado para el empaste al solidificarse provoca una tensión en el diente. Los brackets u otro tipo de ortodoncia puede provocar sensibilidad dental debido a la presión que ejerce.

Otras patologías no relacionadas en un primer lugar con problemas bucales pueden llegar a crear un ambiente ácido en nuestra boca que puede desencadenar en sensibilidad dental. Algunos tratamientos odontológicos como por ejemplo una ortodoncia pueden causar también molestias de hipersensibilidad dental.

La acumulación de estrés, la ansiedad y el agotamiento mental son a menudo manifestados por algunas personas a través del bruxismo, conocido más comúnmente como rechinar los dientes. Realizamos esta acción a raíz de la tensión que se ejerce sobre la mandíbula. En muchos casos es una acción que se realiza de manera inconsciente, por lo que es difícil de detectar.

La Gingivitis es una inflamación de las encías causada por el sarro y las bacterias que atacan a los tejidos de soporte de los dientes (encías, ligamentos periodontales…). No es dolorosa cuando aparece pero sí puede causar sensibilidad en los dientes.

La recesión o retracción de encías es causada cuando la encía se retrae dando lugar a una recesión gingival y dejando expuesta la dentina y parte de la raíz del diente. Esto ocasiona la reducción de la capa protectora del diente generando sensibilidad dental. Con el paso de los años existe un desgaste gradual del esmalte de los dientes.

¿Cómo prevenir la sensibilidad dental?

Hay varios hábitos que puedes modificar para que el riesgo de sufrir hipersensibilidad dentinaria sea mínimo. Es mucho lo que puedes hacer al conocer las causas de la sensibilidad dental y cómo prevenirla para volver a disfrutar de un delicioso helado.

Existen cepillos dentales diseñados para lograr una limpieza apropiada sin lesionar. El cepillo dental Vitis Sensible tiene filamentos suaves de perfil recto que no agreden las estructuras de la cavidad bucal. De igual forma, la seda dental Vitis Suave te garantiza la eliminación indolora de la placa bacteriana.

Debido a este avance, es posible administrar hidroxiapatita activa de manera tópica. Esta molécula forma parte de la estructura natural de los dientes y, gracias a sus dimensiones, puede integrarse en el esmalte.

En definitiva, ahora que sabes las causas de la sensibilidad dental y cómo prevenirla, puedes hacer mucho por tu salud bucal y tu bienestar.

Un buen cepillado es uno de los pilares principales de tu salud dental, pero aún existe un gran desconocimiento sobre cómo realizar este ejercicio diario de manera correcta.

El estrés y la ansiedad repercute directamente en nuestro organismo a diferentes niveles, y uno de ellos es la salud oral. Y es que aunque a simple vista el nerviosismo parece que se traduce solo en dolor de cabeza o en la dificultad para conciliar el sueño, los dientes y encías también se ven perjudicados.

Que los dientes pueden doler aunque no haya caries es una realidad. Es una tensión que aparece especialmente en periodos de alta carga de trabajo o si hemos pasado por una situación complicada a nivel personal.

Son ya varios los estudios que han explicado cómo una carga emocional o psicológica aguda repercute directamente en el sistema inmunitario. Dicha alteración es la que crea desequilibrios en los microorganismos que habitan en la cavidad oral.

El bruxismo es el acto involuntario de rechinar los dientes, o dicho de otra forma, de apretar en exceso la mandíbula e incluso moverla ligeramente hacia los lados. A su vez, la pérdida de grosor en el esmalte deja al descubierto las capas internas de los dientes, causando cierta sensibilidad dental. Este cúmulo de circunstancias es lo que provoca dolor de dientes. En caso de que el rechinamiento sea consecuencia de altos niveles de ansiedad, es posible tratarlo mediante el uso de una férula de descarga.

Consecuencia directa del bruxismo son las alteraciones en la articulación temporomandibular o ATM. Está formada por diferentes huesos que conectan la mandíbula al cráneo y es la que permite el movimiento bucal. Al ser una articulación, se resiente con facilidad cuando un paciente bruxista ejerce mucha tensión en su dentadura. Como consecuencia, se produce dolor en la zona que puede extenderse incluso hasta el oído, cabeza y cuello. En este caso, el dolor de dientes por nervios resulta mucho más agudo, ya que implica complicaciones a nivel óseo.

El dolor de encías por nervios es también una realidad. Tal como explicábamos al inicio de este artículo, el desequilibrio hormonal afecta directamente a los microorganismos que habitan en nuestra boca. Esta condición se agrava especialmente en pacientes jóvenes que fuman con asiduidad, derivando en un tipo de gingivitis conocido como úlceronecrosante aguda (GUNA). Si se da esta situación, necesitamos fortalecer las encías para evitar que las bacterias dañen el tejido gingival y se desarrolle la periodontitis. Para ello, debemos extremar la higiene oral en casa y acudir a nuestro dentista de confianza.

Además de los desequilibrios hormonales, ciertas situaciones que provocan muchos nervios o estrés acarrean una bajada de defensas en nuestro organismo. ¿Cuántas veces has sentido nervios y te has encontrado mordisqueando el labio? Los actos que realizamos de manera involuntaria por puro nerviosismo no son inocuos por norma general. Morder constantemente el labio puede provocar la aparición de un mucocele. En ciertos casos, termina desapareciendo por sí misma al cabo de unos meses, pero tiende a reaparecer.

El estrés y los nervios dañan nuestra salud oral. Por ello, es importante saber cuándo estamos soportando una excesiva carga mental e intentar reducirla.

Para resumir, aquí hay una tabla con las causas y posibles soluciones para la sensibilidad dental:

Causa Solución
Desgaste del esmalte Pasta de dientes desensibilizante, flúor, evitar alimentos ácidos
Retracción de encías Cepillado suave, tratamiento periodontal, injerto de encía
Caries Empaste
Bruxismo Férula de descarga, técnicas de relajación
Alimentos ácidos Moderar el consumo, enjuagar con agua después de comer

Tratamientos para la Sensibilidad Dental

Como ves, hay varias posibles soluciones ante la sensibilidad dental. La buena noticia es que casi todas las causas de sensibilidad o sensación extraña en dientes tienen solución.

Te detallo a continuación algunos hábitos que puedes incorporar desde ya a tus rutinas diarias y también los mejores tratamientos que realizamos en nuestra clínica. Gracias a ellos, hemos ayudado a numerosos pacientes con dientes sensibles a mejorar su calidad de vida.

  • Incorpora productos específicos para dientes sensibles. Actualmente hay una amplia gama de productos de limpieza oral pensados para las necesidades de cada persona. En Ferrus&Bratos contamos con un equipo de higienistas que te dará las instrucciones y recomendaciones personalizadas para tu caso. Aunque dos pacientes tengan sensibilidad dental, no podemos aconsejarle las mismas técnicas, productos o utensilios. Por eso, te sugiero aprovechar tus visitas y revisiones para hacer un repaso por las instrucciones de higiene que más se adaptan a ti.
  • El uso de geles o pastas desensibilizantes funcionan muy bien a la hora de disminuir la hipersensibilidad dental y su uso está muy extendido.
  • Aplicar fluoruro en las zonas sensibles para ayudar a reforzar el diente.

En casa: Usa una pasta dentífrica desensibilizante (las que contienen, por ejemplo, nitrato de potasio o fluoruro de estaño). Estas pastas usadas a diario ayudan a bloquear esos tubitos en la dentina y reducen la sensación en unas semanas. También, considera un enjuague con flúor diario.

En el consultorio: Dependiendo de la severidad, podemos aplicar flúor barniz concentrado en las áreas sensibles para fortalecer el esmalte o colocar selladores o resinas protectoras sobre la zona expuesta.

Si la retracción de encía es grande y causa mucho problema, existe la opción de un injerto de encía para cubrir de nuevo la raíz expuesta.

La férula de descarga es un dispositivo que siempre recomiendo a mis pacientes con bruxismo nocturno. Pero aquí te cuento algo importante: si eres bruxista consulta con un especialista en ortodoncia, pues más a menudo de lo que crees ese rechinamiento dentario viene ocasionado por un mal encaje de los dientes.

Cuando realizo la valoración de un caso y advierto fuertes retracciones en las encías, suelo aconsejar la realización de un injerto. Se trata de una intervención sencilla y rápida para recuperar el tejido que se ha perdido, ya que las encías no se regeneran por sí mismas.

Las microcarillas de porcelana se enmarcan dentro de los tratamientos de Estética Dental, pero lo cierto es que también tienen una función protectora.

Por último, me gustaría explicarte en qué consiste el tratamiento desensibilizante que ha desarrollado una de nuestras higienistas dentales, Verónica Rebollo. La duración del tratamiento oscila entre 2 y 3 semanas, dependiendo de las necesidades y la evolución de cada persona. Mediante un escáner digital, se tomará una muestra de la dentadura del paciente para confeccionar unas férulas que deberá usar en casa. Todos estos productos contribuyen a la remineralización y el refuerzo del esmalte, disminuyendo la sensibilidad.

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