¿A quién no le gustan las croquetas? Es casi imposible conocer a alguien que pueda resistirse a esta receta de aperitivo. Es la tapa por excelencia, con esa superficie crujiente y un interior cremoso en el que podemos encontrar todo tipo de rellenos. Hoy vamos a preparar croquetas de jamón (aunque podemos cambiar ese ingrediente por prácticamente cualquier otro).

Pocos platos hay más españoles que las croquetas, aunque su origen parece ser francés. Pero desde que llegaron a la Península se han colado entre los aperitivos y entrantes más queridos y más recurridos. Perfectas para practicar la cocina de aprovechamiento y tan válidas para una comida de celebración como para un día cualquiera.
Origen e Historia de las Croquetas
Aunque las sintamos muy nuestras, las croquetas no nacieron en España. Hay varias teorías sobre su origen, pero todas apuntan a un país: Francia. La más extendida cuenta que el «padre» de las croquetas fue Louis de Bechamel, el encargado de la cocina del rey Luis XIV, pero fue el maestro Antonie Cámere el que tuvo la idea de cubrirlas con una capa crujiente, que es la que le da el nombre.
Llegara como llegaran a los recetarios tradicionales españoles, hoy no hay casa en la que no se haga de vez en cuando alguna versión de este delicioso manjar.
Ingredientes para Croquetas de Jamón
Para 4 personas:
- 100 g de harina sin gluten (o Maizena)
- 50 g de jamón picado de calidad
- 750 ml de leche sin lactosa
- 1/2 cebolla
- Pan rallado sin gluten ni lactosa
- 2 huevos
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal y pimienta negra recién molida (al gusto)
- 3 g de mantequilla
El precio podría variar. Para obtener unas croquetas de jamón deliciosas, es fundamental contar con ingredientes de primera. Antes de comenzar con la preparación de estas deliciosas croquetas de jamón ibérico, asegúrate de contar con todos los ingredientes necesarios. Cada uno de ellos es clave para conseguir el equilibrio perfecto entre cremosidad y sabor auténtico. Si quieres intensificar el sabor de tus croquetas, utiliza un jamón ibérico de bellota de nuestra tienda online. En Berídico, te ofrecemos jamones ibéricos de alta calidad que aportan un sabor intenso y auténtico.
Croquetas de Jamón - Receta Tradicional muy Fácil y Caseras
Preparación Paso a Paso
La preparación de unas croquetas de jamón ibérico perfectas requiere atención a cada detalle. La base de unas buenas croquetas de jamón es una bechamel suave y bien cocinada.
1. Preparar la Bechamel
Corta la mantequilla en dados y fúndela en una cazuela al fuego. A continuación, pica finamente la cebolleta y el diente de ajo, y añádelos a la cazuela. Rehoga todo durante 5-6 minutos. Después, incorpora el jamón picado y saltéalo. Cuando el jamón esté hecho, añade la harina y rehoga bien durante un par de minutos para evitar que quede cruda. Después, vierte la leche poco a poco, sin dejar de remover.
Añade poco a poco la leche a la mezcla de harina y mantequilla, removiendo sin parar para evitar grumos. Cocina a fuego medio hasta obtener una crema espesa y homogénea. Cocina la bechamel durante 20 minutos aproximadamente, removiendo constantemente. Para que la masa quede bien, hay que tener paciencia y remover mucho tiempo. Hasta que se despegue de los bordes al pasar el cucharón.
Cuando la bechamel esté lista, añade el jamón ibérico picado en pequeños trozos.
2. Enfriar la Masa
Vierte la masa en una fuente y cúbrela con papel film, asegurándote de que el plástico esté en contacto directo con la bechamel para evitar que se forme una capa. Deja enfriar la mezcla en la nevera durante al menos 4 horas.
Apartamos la cazuela del fuego, retiramos la masa a un bol o a una fuente y dejamos que enfríe. Os aconsejo que una vez que la masa de croquetas está tibia o fría, la tapéis con papel de plástico alimentario o film. La dejamos en la nevera hasta el día siguiente (24 horas aproximadamente). Es importante que no pongáis el film inmediatamente. Para evitar que salgan gotas por el calor y el vapor.
Este es quizás mi secreto, el reposo, así la masa quedará más consistente al rebozar. Si tenéis mucha prisa o son para el mismo día.

3. Dar Forma, Rebozar y Freír
Ahora empieza lo divertido, comenzamos a dar forma a las croquetas. Pon en un plato harina, en otro, los 3 huevos batidos y en otro, el pan rallado. Reboza las croquetas primero en harina, después, cúbrelas con el huevo y por último, con pan rallado. Batimos dos huevos en un plato hondo y ponemos abundante pan rallado sin gluten ni lactosa en un plato liso. Formamos la forma deseada para las croquetas, en casa nos ayudamos de una cuchara. Cogemos una porción de masa y le damos la forma deseada. Sumergimos cada bolita de croqueta en el huevo batido y luego, bien escurridas.
Pasa cada croqueta primero por huevo batido y luego por pan rallado.
Calentamos en una sartén honda una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra suave para freír. Tenemos que tener la precaución de ir bañando las croquetas con el aceite por su cara superior mientras se van friendo. Así evitaremos que se nos abran y les salga el relleno.
En una sartén profunda, calienta abundante aceite de oliva virgen extra. Cuando el aceite esté bien caliente, fríe las croquetas en pequeñas tandas hasta que estén doradas.
4. Servir
La versatilidad es una de las características principales de las croquetas de jamón. Se pueden servir como aperitivo, con una bebida fresquita, como parte de un bufé variado o un plato combinado con unas patatas fritas. Para acompañar las croquetas de jamón ibérico y huevo duro, si las hacéis de aperitivo os recomiendo una ensalada de brotes de lechugas variadas que refrescará cada bocado. Si las preparáis como plato para comer o cenar, entonces creo que es perfecto servirlas con la ensalada de champiñones, nueces y granada, debido a su efecto saciante para que no abuséis de las frituras, por ricas que estén.

Consejos Adicionales
- Para unas croquetas más cremosas: Si prefieres unas croquetas especialmente cremosas, añade un poco más de leche a la bechamel.
- Jamón de calidad: La clave de unas croquetas irresistibles está en el jamón ibérico que utilices.
- Congelar: Estas croquetas se pueden preparar con antelación, congelarlas para cualquier cena o comida, y usarse muchos rellenos diferentes. Una forma perfecta de aprovechar restos de carne o pescado.
Otras Variantes de Croquetas
En mi casa, la croqueta, es la reina de las sobras. ¡Qué sobra bacalao, pues croquetas de bacalao!; ¡qué sobra carne de cocido, pues croquetas de cocido! Vamos a descubrir lo fácil que es preparar croquetas a prueba de intolerancias.
- Croquetas de Queso de Tetilla: Una de las recetas de croquetas más cremosas que podrás probar, con uno de los quesos más típicos de Galicia: el queso de tetilla. Es una adaptación de una receta tradicional francesa, las croquetas de queso de roquefort, pero con una opción mucho más suave (apta para más paladares) y muy gallega.
- Croquetas de Centolla: Otro clásico gallego, el marisco… y más en concreto la centolla. Estas croquetas son una auténtica delicia y perfectas para cualquier fiesta.
- Croquetas de Bacalao: Con influencia de nuestros vecinos portugueses, las croquetas de bacalao son otras de las preferidas en las casas gallegas.
- Croquetas de Espinacas y Jamón: Popeye nos animaba a comer espinacas, y qué mejor manera de hacerlo que dentro de unas croquetas… y además combinadas con jamón.
- Croquetas de Pollo: Las croquetas de pollo son un clásico de la cocina española, perfectas para aprovechar los restos de pollo y convertirlos en un delicioso bocado. Crujientes por fuera y cremosas por dentro, estas croquetas son ideales como entrante o tapa en cualquier ocasión.
Información Nutricional
Al ser un producto que vamos a freír, será mejor consumir un ración pequeña como guarnición o dentro de una comida variada donde haya varios platos. A nivel nutricional, tenemos un aporte de proteínas por parte de la leche, el jamón y una ración pequeña en el huevo que usamos en el rebozado. A nivel de hidratos de carbono, tenemos un aporte tanto de la harina de trigo cómo del ban rallado. Podríamos usar harinas de maíz, arroz, o certificadas sin gluten para tener una receta apta para personas con celiaquía.
Si queremos una versión vegana, podríamos usar soja texturizada de grano fino y una pizca de alga nori, para tener un toque de sabor salado y textura similar al jamón, usando también bebida vegetal y grasa de coco en lugar de la mantequilla y la leche. Dentro de las carnes procesadas, hay mejores productos que otros, en función del tipo de procesado y uso de ingredientes. A nivel nutricional, destacamos su aporte de proteínas de calidad, así como un perfil graso algo más elevado. También es fuente de vitaminas del grupo B, vitamina D, así como calcio, magnesio o hierro.