¿Cuánto dura una infección dental y cuál es su tratamiento?

Muchos pacientes acuden a la consulta quejándose de un dolor punzante en el sector posterior de la boca. En muchas ocasiones, detectamos que se trata de una infección en una muela. Un absceso dental, también conocido como flemón dental, es una inflamación e infección que se produce en la raíz de un diente o en la encía.

En general, si recibe tratamiento temprano, el flemón debería desaparecer en unos pocos días. Sin embargo, si deja de recibir tratamiento o si la infección empeora, el flemón puede durar más tiempo.

La duración de un absceso dental depende de su gravedad y del tiempo que se tarde en iniciar el tratamiento dental. Sin intervención, un flemón puede durar días o semanas, empeorando progresivamente. Si se inicia tratamiento con antibióticos y drenaje en una clínica dental, la mejoría puede notarse en 24-72 horas, aunque la curación completa requiere eliminar la causa de la infección.

La pregunta de cuánto dura un flemón en la cara, va a depender de la gravedad de la infección.

Es importante destacar que un absceso no desaparece por sí solo: aunque el dolor disminuya, la infección puede seguir activa y reactivarse. Por ello, recomendamos actuar de inmediato.

Causas de una infección dental

De manera general, todos los procesos infecciosos relacionados con los molares tienen su origen en una higiene dental deficiente. Es decir, que el paciente no elimine debidamente tras cada comida todos los restos de alimentos de la boca y se produzca, por ello, el cúmulo de placa bacteriana. Es en estas ocasiones en las que pueden aparecer afecciones que, en caso de no tratarse debidamente, pueden derivar en una infección. A continuación, desgranamos una a una las patologías que suelen estar asociadas a procesos infecciosos.

  • Caries no tratadas: Las caries profundas pueden permitir que las bacterias penetren hasta la pulpa dental, lo que lleva a una infección. Si no se trata, esta infección puede extenderse hacia el hueso y los tejidos circundantes, causando un absceso.
  • Enfermedades periodontales: Las enfermedades periodontales son aquellas que atacan a los tejidos de soporte de nuestros dientes. Es decir, a la encía y al hueso.
  • Traumatismo dental: Un golpe o lesión en un diente puede dañar la pulpa dental, lo que facilita la entrada de bacterias y la posterior formación de un absceso.
  • Infecciones de las encías: La enfermedad periodontal grave puede provocar la formación de bolsas profundas entre los dientes y las encías, lo que crea un ambiente propicio para el crecimiento bacteriano y la formación de abscesos.
  • Erupción de las muelas del juicio: Otra de las causas más frecuentes de infección es la provocada por la erupción de las muelas del juicio.

En un inicio, las lesiones cariosas son asintomáticas. Por ello, los pacientes no suelen prestarle la atención debida y posponen su visita al dentista. En un estado inicial, la caries afecta al esmalte de las piezas. Es decir, a la capa más superficial del diente. Sin embargo, en caso de no ser tratada a tiempo, la lesión se va extendiendo a otras capas más internas de la pieza hasta llegar a la pulpa dental -o nervio-. En esta ocasión, las bacterias patógenas entran en contacto con la pulpa y se produce, por tanto, un proceso infeccioso.

En un estado inicial, la conocida como gingivitis provoca la inflamación y sangrado de las encías. Sin embargo, en caso de no ser tratada a tiempo deriva en periodontitis. La también conocida como piorrea provoca la pérdida de los tejidos de inserción -retracción de las encías, pérdida de hueso alveolar-. En caso de no poner un tratamiento adecuado, puede llegar a suponer la pérdida de las piezas dentales. En estados más avanzados de esta patología, se forman las denominadas bolsas periodontales.

En algunos casos, sólo aflora por encima de las encías una parte del, mientras que el resto queda oculto bajo la misma. En estas ocasiones, se forma un cúmulo de residuos y bacteria difíciles de eliminar, pues el acceso mediante el cepillado dental es prácticamente imposible. Esta situación suele desembocar en pericoronaritis. La pericoronaritis supone la inflamación de la encía que, en muchas ocasiones, viene acompañada de la aparición de un absceso dental, flemones e infección en esta zona.

Síntomas de un absceso dental

Un absceso en la boca tiene un avance muy rápido, así que es habitual sentir varios signos al mismo tiempo.

  • Dolor agudo y continuo.
  • Dolor intenso: Puede ser persistente, agudo o pulsátil. El dolor suele ser fuerte y puede irradiarse hacia la mandíbula, el cuello o el oído del lado afectado.
  • Hinchazón: La zona alrededor del diente infectado puede estar hinchada, enrojecida y sensible al tacto. En casos más severos, la hinchazón puede extenderse a la mejilla, la mandíbula o el cuello.
  • Sensibilidad dental: El diente afectado puede ser sensible al calor, al frío o a la presión al masticar.
  • Mal sabor o mal aliento: La acumulación de pus puede provocar un sabor desagradable en la boca o mal aliento persistente.
  • Fiebre: En casos más graves, la infección puede desencadenar fiebre y malestar general.

Si notas alguno de estos síntomas, no dejes de acudir al dentista.

Tratamiento de un absceso dental

Siempre que el paciente acuda acusando los signos típicos de una infección en una pieza dental, el odontólogo realizará una primera valoración del caso. De esta manera, podrá identificar dónde se encuentra el foco de infección y discernir cuál es la causa de la misma. Su labor será la de valorar el estado de la muela y prescribir el tratamiento adecuado, intentando conservar la pieza en boca siempre que sea posible.

  • Si el origen de la infección está ligado con el padecimiento de una enfermedad periodontal, el dentista optará por pautar un tratamiento periodontal. Este procedimiento está dirigido a eliminar los cúmulos de bacterias situados tanto por encima como por debajo de la línea de la encía y acabar, por tanto, con el foco de infección.
  • Por el contrario, si el proceso infeccioso está ligado a la existencia de una caries en estado avanzado, lo más habitual será realizar una endodoncia o tratamiento de conductos. Posteriormente, habrá que reconstruir la pieza con la colocación de una corona o una incrustación.
  • Sólo en casos de procesos infecciosos severos habrá que recurrir a la extracción de la muela. No obstante, en el caso de las muelas del juicio es posible que el odontólogo estime, de un modo preventivo, que es mejor sacar dichas piezas para evitar procesos infecciosos en un futuro.

Con el tratamiento para el absceso pretendemos erradicar la infección, devolviendo la salud al diente y encía, y evitar la caída de la pieza afectada. Realización de una endodoncia o tratamiento de conducto, cuyo fin es vaciar la cavidad pulpar para eliminar los tejidos afectados por la infección.

El tratamiento para un absceso dental incluye la eliminación de la infección y la reducción del dolor. Esto puede incluir una limpieza dental para eliminar la placa y el cálculo, así como el drenaje del absceso.

Una vez controlados estos síntomas, mediante la administración de medicamentos podremos afrontar el tratamiento odontológico que dependerá del alcance de la lesión que haya producido el absceso dental.

Cómo curar un FLEMÓN - Causas, tratamiento y remedios caseros del ABSCESO dental | Dentalk! ©

Si la causa es dental, en la mayoría de las ocasiones podremos efectuar una endodoncia en el diente afectado. Esto se realiza limpiando las raíces por dentro, eliminando los tejidos infectados y colocando la medicación adecuada para neutralizar las bacterias.

Por otra parte, si el problema es periodontal y están infectadas las encías, habrá que ejecutar un raspado y alisado de la zona y, en algunas ocasiones, combinarlo con cirugía periodontal para eliminar la infección por completo. Todos estos tratamientos se realizarán de manera completamente personalizada para cada paciente, teniendo en cuenta su caso personal.

Antibióticos para tratar un absceso dental

Una muela estará infectada hasta que se erradique el origen de dicha infección. Es decir, hasta que el odontólogo ponga un tratamiento adecuado en este caso. Es cierto que, con la ingesta de analgésicos y antibióticos, los síntomas de dolor podrían mitigarse.

Según la información pública del Ministerio de Sanidad, los antibióticos más utilizados para abordar infecciones de esta índole son: betalactámicos, macrólidos, tetraciclinas, metronidazol, clindamicina y fluorquinolonas. Solo tras una visita presencial con un dentista podrás saber qué medicamento es adecuado para tu caso y únicamente debes tomarlo con receta médica.

Tomando los antibióticos recetados por un especialista, y en función de la gravedad de la infección, el absceso puede durar entre 1 y 5 días. En este tiempo, irán desapareciendo los síntomas asociados. Una vez controlada la infección, la endodoncia se realiza en una sola sesión.

Remedios caseros para aliviar el dolor

En muchas ocasiones, nuestros conocidos o los resultados en las búsquedas a través de internet nos dan una serie de remedios caseros para quitar el dolor de muelas. Algunos de los más conocidos son los enjuagues con manzanilla o de agua templada con sal. Es cierto que, de manera momentánea, éstos pueden reducir las molestias.

Existen algunos remedios caseros que pueden ayudar a reducir la inflamación asociada con un flemón dental, pero es crucial comprender que estos métodos pueden brindar alivio temporal, pero no sustituyen el tratamiento dental necesario. Aquí hay algunos remedios caseros que podrían ser útiles:

  • Enjuague con agua salada: Mezcla una cucharadita de sal en un vaso de agua tibia y realiza enjuagues suaves varias veces al día. El agua salada puede ayudar a reducir la inflamación y a aliviar el dolor.
  • Compresas frías: Aplicar compresas frías en la mejilla del lado afectado puede ayudar a reducir la hinchazón y a aliviar el malestar. Utiliza una bolsa de hielo envuelta en un paño fino y aplícala en intervalos de 15-20 minutos.
  • Aceite de clavo de olor: El aceite de clavo de olor tiene propiedades analgésicas y antimicrobianas. Aplicar una pequeña cantidad de aceite de clavo de olor en el área afectada puede ayudar a aliviar el dolor y a reducir la inflamación.
  • Infusión de té de manzanilla: La manzanilla tiene propiedades antiinflamatorias y calmantes. Prepara una infusión de té de manzanilla y realiza enjuagues bucales con ella para reducir la inflamación y aliviar el malestar.

Complicaciones de una infección dental no tratada

En caso de que la infección sea localizada y sólo afecte a la pieza y a la zona colindante a la misma, no revestirá mucha gravedad. Bastará con atajar a tiempo este foco de infección y reconstruir, en caso de ser necesario, la pieza dañada.

Sin embargo, en caso de que se deje de lado los síntomas típicos de tener una muela infectada y no se acuda de manera pronta al dentista, el paciente puede llegar a sufrir la pérdida de la pieza afectada. Además, en otros casos las bacterias se traspasan al torrente sanguíneo. Es en esos casos en los que una infección de muelas puede llegar a derivar en infecciones sistémicas mucho más complejas. Entre las más comunes, podemos distinguir la endocarditis bacteriana, la sinusitis maxilar o la osteomielitis.

Prevención de infecciones dentales

Como dentista en Madrid considero que la prevención es la mejor herramienta para evitar infecciones y abscesos. Un control periódico en la clínica dental permite detectar problemas antes de que provoquen dolor o inflamación.

Para prevenir un flemón dental implica mantener una buena salud dental y acudir regularmente a las revisiones dentales.

Además, es muy importante mantener una buena higiene dental, utilizando tanto el cepillo como el hilo dental, suavemente en la zona dolorida. Usar enjuague bucal también puede ayudar a reducir el dolor y la inflamación.

Cuida la higiene de tu boca y no te limites al uso del cepillo. Hazte una higiene profesional cada 8 o 10 meses en caso de tener una boca sana. Si has tenido previamente gingivitis o periodontitis, la recomendación es hacer una profilaxis cada 4 o 6 meses.

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