Curiosidades del Diente de León: Más Allá de un Simple Deseo

¿Quién no ha soplado alguna vez la esfera de semillas del diente de león y las ha visto alejarse? Soplar una flor seca de esta planta con connotaciones mágicas es una experiencia muy especial. Sus semillas fluyen a través del aire en un bello espectáculo mientras recordamos nuestros sueños y deseos.

Diente de León listo para dispersar sus semillas.

El diente de león debe su nombre a la apariencia de sus hojas, que recuerdan a los dientes triangulares, afilados y desiguales del león. Ahora bien, es precisamente cuando sus hojas se van marchitando, cuando aparece la auténtica magia.

El nombre Taraxacum deriva de la palabra árabe-persa {tharakhchakon}, que designa un cierto tipo de achicoria (al diente de león también se le conoce como achicoria amarga pues con su raíz puede prepararse este sucedáneo del café que es la achicoria o "café de pobre"). No fue hasta el año 1000 que el nombre pasó al latín de la Edad Media por la mediación del médico árabe Avicena (Ibn Sinâ).

El Misterio del Vuelo del Diente de León

El vilano ayuda a ralentizar el descenso de la semilla, lo que favorece que los vientos la transporten más lejos, además de orientarla hacia el suelo según va cayendo. Sin embargo, hasta ahora no estaba claro por qué estos granos tienen un papus erizado en lugar de una membrana en forma de ala, que se sabe que mejora la elevación de las semillas en otras especies vegetales, como los arces.

Investigadores de la Universidad de Edimburgo (Reino Unido) han aclarado el misterio con la ayuda de la física, según el estudio que publican esta semana en la revista Nature. Su experimento consistió en construir un túnel de viento vertical para visualizar el efecto del flujo de aire sobre semillas de diente de león que se colocaron delante.

Así, usando fotografías de larga exposición e imágenes de alta velocidad para captar cada instante, descubrieron un anillo de fluido recirculante justo encima de la semilla y a una distancia fija del vilano. Esta burbuja de aire estable, llamada anillo de vórtice (o vórtice toroidal), se forma por el flujo que pasa a través de los radios de ese paraguas sin tela al que se parece el papus.

La hipótesis de los autores es que la geometría circular en forma de disco de este ‘paraguas’ y su porosidad son claves para la formación del anillo de vórtice.

Con un túnel del viento y cámaras especiales, los investigadores han descubierto el anillo de vórtice que se genera sobre la semilla del diente de león. / N. Cathal Cummins, Madeleine Seale, Alice Macente, Daniele Certini, Enrico Mastropaolo, Ignazio Maria Viola, Naomi Nakayama. “A separated vortex ring underlies the flight of the dandelion”.

Creencias Populares y Leyendas

Según la creencia popular si pensamos un deseo mientras soplamos sobre esa constelación de levísimas semillas blancas, este se cumple. Lo cierto es que no existe una creencia única acerca de por qué se le atribuyen propiedades mágicas a esta planta, pues ha protagonizado cientos de cuentos y leyendas alrededor de todo el mundo.

Ya en el siglo XVI Pier Andrea Mattioli, un médico italiano y autor de Commentarii in sex libros pedacii dioscorides, escribía: «los magos dicen que sí una persona se frota a si misma con un diente de león será bienvenido en todas partes y obtendrá lo que desee».

En el lenguaje victoriano de las flores el diente se león simboliza amor, felicidad, fidelidad, deseos y bienvenida.

Cuenta otra leyenda popular que el diente de león es producto de la labor de las hadas. Hace miles de años, cuando el mundo estaba poblado por hadas y duendes, aparecieron los humanos. Estas mágicas criaturas, debido a su pequeño tamaño, pasaban desapercibidas por los humanos, que, sin darse cuenta, las pisaban. Las hadas cansadas de ser pisoteadas, decidieron adoptar una apariencia más llamativa; se vistieron de color dorado y tomaron la forma de una flor de diente de león; una flor que además de no pasar desapercibida tiene la capacidad de retraerse si se la va a pisar.

Es por eso que se dice que la rápida recuperación del diente de león tras ser pisado es producto de la magia del hada que habita en su interior.

La magia puede hacer posible cualquier cosa, incluidos nuestros deseos. Seguramente por eso cuando soplamos un diente de león pedimos un deseo. Supersticiosos o no, ver las semillas de esta flor flotando en el aire nos hace pensar, por un instante, en nuestros sueños.

El diente de león es una planta muy utilizada en numerosas preparaciones comerciales: se encuentra en comprimidos, cápsulas, planta troceada, tintura, extractos, etc. y también forma parte de múltiples presentaciones compuestas.

Como otras especies semejantes de Taraxacum, suelen ser llamados, además de "dientes de león" (nombre que recibiría por sus hojas), también "áster" (latinismo que significa: astro o estrella) por la forma de su semilla voladora. Entre otros nombres comunes se encuentran: Amargón, taraxacón, achicoria amarga, bulanico, amargón, almirón, pelosilla, corona de fraile, achicoria amarilla, achicoria silvestre, bufas de lobo, chinita de campo, flor de macho, frango, lechiriega y taraxaco.

Propiedades Medicinales y Beneficios para la Salud

Hay plantas y flores que se consideran auténticos tesoros para la medicina natural, y el diente de león es uno de ellos. Puede ingerirse en forma de infusión o de cápsula, por lo que tomarlo en el día a día es bastante sencillo y muy recomendable.

El diente de león es un tipo planta herbácea y perenne que crece casi en cualquier tipo de terreno y climas y que, normalmente, se acaba confundiendo con una mala hierba. Sin embargo, esta planta tiene grandes propiedades y beneficios para nuestro cuerpo, tanto médicos como cosméticos. De ella no solo se usa la raíz, aunque sí es lo principal, sino que también pueden aprovecharse las hojas y, en general, toda ella.

Como hemos comentado, el diente de león cuenta con grandes propiedades, tanto médicas como cosméticas, por lo que se trata de una planta muy apreciada. Mejora la función hepática, ya que fomenta la secreción de bilis y ayuda a que esta se descargue en la vesícula biliar.

El diente de león (Taraxacum officinale Weber) es una planta cuyo uso medicinal está documentado desde principios del siglo XI, a través de los escritos de médicos persas de tan merecida fama como Ibn Sina, más conocido como Avicena, y su predecesor Al-Razi o Razí, a quien debe su nombre el actual “Instituto de Investigación Médica Razi”, situado cerca de Teherán (Irán).

Avicena ya deja constancia en sus escritos del uso del diente de león para estimular la producción de bilis y de orina. En el siglo XVI se consolida su utilización y se describen sus propiedades diuréticas resultantes de aumentar la producción de orina, y su doble acción sobre el hígado: por un lado estimula la producción de bilis (efecto colerético) y, por el otro, su vaciado desde la vesícula biliar hacia el duodeno, facilitando la digestión de las grasas. Este doble efecto a nivel hepático y renal y su acción suavemente laxante hacen que el diente de león se considere una buena planta con beneficios depurativos y digestivos.

Ya en el siglo XX, en la década de los cuarenta, el Dr. Henri Leclerc (1870-1954) señaló la mejoría que se obtenía utilizando infusiones de diente de león en ciertos problemas de la piel como eccemas, erupciones y picores, en aquellos pacientes en que los problemas dermatológicos coincidían con problemas de función insuficiente del hígado, debido a la relación que existe entre el buen funcionamiento hepático y la salud de la piel.

El diente de león se indica en la monografía de la Agencia Europea del Medicamento (EMA) como medicamento de uso tradicional (MTP) para trastornos digestivos leves (tales como sensación de plenitud abdominal, flatulencia y digestión lenta) y para aumentar la cantidad de orina y limpiar las vías urinarias y los riñones. Por su sabor amargo tiene también un efecto aperitivo y puede utilizarse para abrir el apetito.

El diente de león contiene compuestos bioactivos como flavonoides y ácidos fenólicos que actúan como antioxidantes, protegiendo las células hepáticas del daño oxidativo. Además, estimula la producción de bilis, facilitando la digestión de las grasas y contribuyendo a la reducción de la acumulación de lípidos en el hígado. Su efecto diurético suave también ayuda en la eliminación de toxinas, aliviando la carga hepática.

La medicina tradicional ha utilizado el diente de león como tratamiento para diversas condiciones físicas, afecciones y enfermedades. No obstante, no todas ellas han podido ser respaldadas por la evidencia científica. Actualmente, los estudios en laboratorios intentan determinar cómo utilizar sus diferentes propiedades para tratar varias patologías de una forma más natural.

Principales propiedades del diente de león:

  • Nutritiva: las hojas de diente de león se pueden comer crudas o cocidas, presentan un rico contenido nutritivo en vitamina A, C, E y K también despunta en vitaminas del grupo B y minerales como hierro, calcio, magnesio, potasio y silicio. Finalmente es rica en inulina, un tipo de fibra que refuerza la microbiota intestinal.
  • Digestiva: es un tónico amargo que favorece la estimulación de jugos gástricos implicados en la digestión. Por su contenido en inulina ayuda a mejorar estados de estreñimiento y en síndrome de colon irritable por su contenido en fibra y efecto prebiótico.
  • Colerética y protectora hepática: ejerce acción sobre el hígado y la vesícula biliar favoreciendo la formación y secreción de bilis, lo que facilita la digestión de las grasas y previene la formación de cálculos biliares. Asimismo también tiene la capacidad de regenerar el hígado y protegerlo de sustancias tóxicas.
  • Diurética: favorece la producción de orina y ayuda a eliminar el exceso de agua de nuestro organismo, por lo que se recomienda como tratamiento de cálculo de riñón y depurativo en general en curas estacionales.

Puede tomarse en tisana, extracto fluido (gotas) o cápsulas de polvo o de extracto seco, ya sea de las hojas, la raíz, o una mezcla de ambas.

Generalmente, si se trata de la raíz la dosis es la equivalente a 3-5 g, hasta tres veces al día. En el caso de las hojas, el equivalente a 4 a 10 g, hasta tres veces al día. En el caso de mezcla de raíz y hojas 3,5 - 7,5 g, hasta tres veces al día.

Para los extractos fluidos (gotas) y cápsulas de polvo o extracto seco, se recomienda seguir las instrucciones del laboratorio fabricante.

La Agencia de registros del Ministerio de Sanidad Alemán (Standardzulassung) recomienda para la mezcla de raíz y hojas la siguiente preparación:

Llevar a ebullición 1-2 cucharaditas de la mezcla en unos 150 ml de agua, llevar a ebullición, retirar del fuego y dejar reposar 15 minutos. Filtrar y edulcorar al gusto.

En cuanto a la dosis de la tisana así preparada indica que, salvo otra prescripción, se puede tomar una taza de infusión recién preparada por la mañana y otra por la noche.

Aunque el diente de león es seguro para la mayoría de las personas, existen algunas contraindicaciones:

  • No se recomienda su consumo durante el embarazo o la lactancia debido a la falta de estudios concluyentes sobre su seguridad en estas circunstancias.
  • Personas con obstrucción de las vías biliares, úlceras gástricas o alergias a las plantas de la familia Asteraceae deben evitar su consumo.
  • Puede interactuar con medicamentos diuréticos, anticoagulantes o hipoglucemiantes, por lo que se recomienda consultar a un profesional de la salud antes de incorporarlo a la dieta.

El diente de león no debe utilizarse nunca en caso de problemas biliares sin la supervisión de un médico y está contraindicado en caso de obstrucción de las vías biliares. Debido a que contiene sustancias amargas, el diente de león estimula la producción de jugo gástrico, por lo que a ciertas personas puede causarles molestias gástricas e hiperacidez.

Para evitar este problema se puede añadir a la mezcla para infusión alguna planta con mucílagos como el malvavisco, y en el caso de tomar un preparado líquido, las gotas pueden añadirse a una infusión de malva o malvavisco. También pueden tomarse con una infusión de estas plantas las cápsulas de polvo o de extracto seco de diente de león.

Es importante consultar con un especialista antes de tomar cualquier planta medicinal.

Infografía sobre las propiedades y beneficios del diente de león.

Usos Culinarios del Diente de León

En las artes culinarias de países del Mediterráneo es apreciada la ensalada primaveral depurativa hecha ya sea sólo con la hojas de taraxacum o mezclada con otras verduras (apio, cebolla o zanahoria) o hierbas (berro, mastuerzo, ...) pues aporta vitaminas A y C y niacina, aunque son amargas se puede rebajar el amargor dejándolas dos horas en agua antes de consumirlas. También los pétalos de las flores pueden contribuir a dar sabor y color a ensaladas mixtas.

Los botones de las flores son apreciados si se preparan con aceite de oliva y vinagre resultando deliciosos. Las flores también se pueden preparar en pastel e incluso fritas (rehogadas). Los tiernos brotes basales se pueden consumir al natural o con aceite de oliva extravirgen o salteados en una sartén con ajo.

En muchas regiones de Europa se preparaba una mermelada de flores de taraxacum. También se prepara una suerte de "vino": vino de diente de león.

En algunos periodos de escasez, la raíz seca se ha utilizado como sustituto de la achicoria, que a su vez era sustituto del café y para aromatizar ciertas cervezas de hierbas.

Además, es una de las principales especies de flora de interés apícola en las praderas, las abejas visitan sus flores indefectiblemente, entregando muy buena cantidad de néctar y polen. Por sus distribución prácticamente cosmopolita es conocido en todo el mundo por los apicultores.

Como ves, el diente de león sirve para todo, por lo que no está de más disponer de alguna infusión que contenga esta planta en casa.

¿Qué se usa y cómo tomar DIENTE DE LEÓN para la salud ?

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