Al preguntarnos por qué aparecen los dientes mal colocados o en maloclusión, contestamos que ello es debido a la falta de espacio. La falta de espacio se ocasiona por la falta de función.
La Rehabilitación Neuro-Oclusal (RNO) es una medicina preventiva de los problemas odontológicos. Su objetivo es el de conducir a la boca, desde la erupción de los primeros dientes, a una situación de equilibrio, mediante la estimulación de las propias fuerzas naturales. Los tratamientos de RNO, cuando son necesarios, se aplican intensamente desde el nacimiento hasta la adolescencia y se controlan hasta la senectud. Utilizan métodos sencillos y no agresivos como los tallados selectivos, las pistas de rodaje o prótesis de elaboración propia.
Sus aparatos, como todo el arsenal terapéutico de la RNO, tienen un hecho en común: dejan libre la mandíbula, permitiendo los movimientos de lateralidad. El trauma existe por no estar los dientes en su posición debida para poder realizar su función de molienda en el acto masticatorio, o sea, que la boca no está equilibrada. La causa fundamental de las lesiones es el trauma oclusal, que tanto se puede producir por hiper como por hipofunción.
Lo esencial en la RNO no está en el aparato propiamente, sino en la aplicación correcta de los principios terapéuticos. Si he inventado estas placas con pistas, es porque no encontré ningún aparato que aplicara satisfactoriamente mis principios terapéuticos de la Rehabilitación Neuro-Oclusal. Estos principios no son más que el resumen de las leyes Planas del Desarrollo y la Ley de la mínima dimensión vertical. Es, por tanto, necesario comprender el ‘porque’ para conocer el ‘como’.
La boca del adulto empieza su historia en la vida intrauterina. Desde el momento de nacer, “la lactancia materna” representa el mejor medio para estimular y favorecer no sólo el desarrollo afectivo del bebé, sino también el buen desarrollo de la boca. Obliga a un esfuerzo neuromuscular tan importante que activa el crecimiento de todo el sistema, posibilitando la dentición lacteal a los tres años en condiciones óptimas. Esta etapa comúnmente olvidada es vital para detectar anomalías incipientes. Trabajando sobre ellas haremos una terapia precoz de problemas posteriores.
Es indispensable vigilar en esta etapa la función masticatoria del niño, es decir, cómo come y por qué. De ello depende el crecimiento de los maxilares, que a los 7 años deben estar preparados para acoger la dentición definitiva en la que las piezas dentarias son mayores en número y en tamaño.
Por lo tanto podemos y debemos reorientar el crecimiento alterado o defectuoso de los maxilares modificando la manera anomala de masticar. Recuperando la masticación fisiológica normal conseguimos, así, un cambio en el estímulo generador de crecimiento y una respuesta de desarrollo normal.
Realizamos unas exploraciones sencillas que permiten rápidamente saber si el pequeño posee una buena función masticatoria o si por el contrario padece una disfunción. Es importante hacer este diagnóstico pues la disfuncion masticatoria repercute, también, en el sistema muscular del resto del organismo, (cabeza ladeada, hombros y pelvis asimétricos, desquilibrio postural…).
En general la boca es un foco emisor receptor de estímulos y de respuestas, en permanencia. Por eso recomendamos observar a los niños a partir de los 3 años, para poder hacer prevención de problemas futuros, no solamente dentarios sino también del resto del organismo.
Por otro lado si encontramos un decalaje evidente de la mandíbula respecto al maxilar superior, la cara y el cráneo del niño se desarrollarán de forma asimétrica y el trastorno posterior será inevitable y de solución compleja. Este es el momento del recambio dentario. Se pierden los dientes de leche y van apareciendo los definitivos. Hay que vigilar especialmente la higiene y las posibles lesiones de caries.
Si no se ha realizado antes, una inspección morfológica y funcional a esta edad permitira un tratamiento precoz de las patologías clásicas de la boca adolescente. No se debe nunca esperar a la erupción definitiva de la dentición permanente ya que la existencia de una maloclusion viene siempre acompañada de una disfuncion masticatoria que a su vez retroalimenta y aumenta el defecto morfológico que presenta el paciente.
A esta edad aparecen las clásicas anomalías bucales: masticación débil o unilateral, maloclusiones con malposiciones dentarias, desvíos mandibulares, etc. Así como las anomalías morfológicas y/o funcionales de los órganos a los que el sistema dentario está íntimamente relacionado: asimetrías faciales, respiración bucal, deglución infantil, trastornos en la fonación, auditivos, posturales y de la marcha, psicomotrices, etc.
Es el momento en que se establece la dentición definitiva. Un tratamiento en esta etapa evita la mayoría de trastornos funcionales, morfológicos y estéticos que habitualmente padece el adulto. Es indispensable que el tratamiento a esta edad persiga no solamente la corrección de la maloclusión sino también que esa corrección permita a la dentición definitiva una masticación fisiológica normal. Podemos afirmar que la del tratamiento efectuado en ortodoncia depende de la calidad de la masticación obtenida al final del tratamiento.
Extracciones: la técnica utilizada en rehabilitación neuro oclusal permite realizar la corrección de las maloclusiones sin llevar a cabo la extracción de piezas definitivas. El desarrollo transversal efectuado puede llegar a ser de hasta15 mm. Las extracciones no solamente no consiguen mayor espacio para las piezas residuales sino que favorecen la atrofia del tejido remanente disminuyendo el espacio vital interior. La lengua ve modificada su función al igual que la respiración.
La dentición definitiva debe permitir al adulto una buena masticación. Es decir, tiene que poder masticar de forma indistinta y alternativa por ambos lados. Es conveniente acudir al profesional, que verificará la higiene, el buen estado de cada pieza (caries), el equilibrio oclusal y el estado de la articulación temporomandibular.
La aparatología ortodóntica permitirá la corrección de muchas de las anomalías oclusales. Salvo excepciones, la técnica propia de la RNO permite el tratamiento ortodóntico sea cual sea la edad del paciente, y sin realizar estracciones. Los aparatos son fáciles y cómodos de usar. La masticacion se lleva a cabo sin los aparatos en boca.
Con los años son cada vez más importantes los controles de higiene y cuidados de las piezas cariadas. El control de los contactos oclusales entre las piezas es fundamental para evitar pérdidas por lesiones periodontales.
El Dr. Pedro Planas Casanovas nace en Barcelona el 28 de septiembre de 1912. Vive en la Ronda Universidad, en el centro mismo de Barcelona, y su padre que es dentista tiene la consulta en el mismo piso. Tiene un hermano mayor que se llama Martín, como su padre, y una hermana menor, Carmen.
Su infancia transcurre en Les Escoles Píes donde termina el bachillerato a los 16 años, momento en el que decide seguir el camino profesional de su padre. En el año 1928 inicia sus estudios en la Facultad de Medicina de Barcelona, ya que en ese momento se hacían 3 años comunes con Medicina y dos años de especialidad en la única Escuela de Odontología que estaba en Madrid.
Gracias a la amistad de su padre con el Prof. Carol, durante estos primeros años asiste de forma continuada al Servicio de Estomatología del Hospital de San Pablo, lo cual le supone un importante aprendizaje. Los años 1932 y 1933 los pasa en Madrid en la Escuela de Odontología obteniendo la Licenciatura de Odontología en 1933. Durante estos años, al mismo tiempo, sigue estudiando algunas asignaturas de la carrera de Medicina, con objeto de completar esta formación.
De vuelta a Barcelona trabaja en la consulta de su padre, tanto en la clínica como en el laboratorio y continua los estudios de Medicina, que termina en el año 1936, pero por motivo del estallido de la Guerra Civil no puede conseguir la titulación oficial. Obtendrá el título de Licenciado en Medicina en el año 1949.
La situación de confusión que se vive en Barcelona en este año 1936, hacen que huya hacia Francia tras casarse con Josefa (Pepa) Ferrer. En enero de 1937, un barco les lleva desde Burdeos a Lisboa, donde son recibidos y ayudados por una hermana de su padre que vive en Oporto.
Los años vividos en Portugal marcaron la trayectoria personal y profesional del Dr. Planas. Al llegar allí no tenía más remedio que vivir de la caridad de sus familiares, ya que en su calidad de refugiado y extranjero la titulación española no era válida en Portugal. Rápidamente se dio cuenta que el nivel de conocimientos odontológicos de los profesionales portugueses era menor que el suyo; en Portugal no existía una carrera específica de Odontología, y los tratamientos eran realizados por los otorrinos. Empezó a trabajar como protésico en la consulta de un amigo de la familia hasta que la suerte le hizo tropezarse con el Dr. Magalhaes, con quien inició una relación de amistad.
El Prof. Magalhaes era el catedrático de Otorrinolaringología, y el dentista de mayor reputación de Oporto. Como consecuencia de un accidente de automóvil, llega a la consulta del Prof. Magalhaes un joven de ... Misionera en Corea. Cuando mi comunidad llegó a Japón hace más de 20 años no tenían mucho dinero. Estaban estudiando japonés, por lo que apenas lo hablaban y sucedió que necesitaban ir al dentista.
A través de una amiga conocieron al Oshima Sensei (profesor/doctor en japonés). Él les ofreció trabajar en su clínica. A cambio, las trataría gratuitamente. Desde ese día y hasta, hoy Rosario (en la foto) y el Sensei son grandes amigos. Sensei ha pasado muchas situaciones difíciles en su vida familiar y las misioneras siempre han sido un apoyo para él.
El otro día tuve que ir al dentista (a su clínica) para sacarme la muela del juicio y, como siempre, le encontré lleno de alegría y de vida. El Sensei no es cristiano y, sin embargo, es un verdadero misionero del amor. Trata con una delicadeza increíble a cada paciente.
