El hueso dental, específicamente el hueso alveolar, juega un papel fundamental en la salud y estética bucal de un individuo. Sin embargo, muchas personas no son conscientes de su importancia hasta que comienzan a enfrentar problemas relacionados con su pérdida.
La pérdida de hueso dental no solo afecta la estructura facial y la apariencia de una persona, sino que también tiene serias implicaciones para la funcionalidad de la boca. En este artículo, abordaremos a fondo la naturaleza y la función del hueso alveolar, las razones detrás de su pérdida, las consecuencias a las que lleva y las soluciones disponibles.
¿Qué es el hueso alveolar y cuál es su función?
El hueso alveolar forma las crestas en las que están incrustados los dientes. El hueso alveolar, ubicado en el maxilar superior e inferior, contiene las cavidades donde se alojan las raíces de los dientes. Cada diente está fijado a un hueco denominado alvéolo.
Dentro del hueso hay perforaciones que contienen los vasos sanguíneos. Su función es primordial, pues es el encargado de mantener los dientes en la mandíbula y de responder a la presión que ejercen al masticar. El hueso alveolar es dinámico y puede cambiar en respuesta a estímulos, como la presión ortodóntica o la pérdida de un diente.

Estructura del diente y hueso alveolar
Causas de la pérdida de hueso dental
La pérdida ósea del hueso alveolar tanto de la mandíbula como del maxilar superior es una consecuencia común de la periodontitis crónica y de la pérdida de dientes. La causa más común de pérdida ósea es la pérdida de dientes que no se reemplazan, especialmente cuando son varios dientes seguidos.
A continuación, se detallan las causas más comunes:
- Pérdida o extracción de dientes: Con la pérdida o extracción de dientes, inevitablemente, se acaba produciendo una disminución de hueso de dental.
- Enfermedad Periodontal: La pérdida ósea del hueso es una consecuencia común de la periodontitis crónica. Cuando se contrae la enfermedad de las encías, la infección se desplaza hacia el ligamento periodontal y, finalmente, al hueso de la mandíbula subyacente.
- Falta de implantes: La causa más habitual de disminución de la densidad ósea es la pérdida de dientes que no se reemplazan. Como se ha explicado anteriormente, el hueso de los maxilares se conserva mediante la presión y el estímulo de masticar.
- Osteoporosis: Cuando los huesos pierden densidad, se vuelven más porosos.
- Diabetes: Quien tiene diabetes tipo 2 suelen tener más problemas relacionados con las enfermedades periodontales.
- Traumatismos.
Cuando se extraen dientes, el hueso se reabsorbe. Una vez que un diente se ha caído, por la causa que sea, el proceso de reabsorción se inicia tras 2 meses, aproximadamente. No abordar el problema a tiempo significa perder el 25% del hueso después de un año.
Uno de los casos más extremos de pérdida de hueso por falta de diente es el de la extracción de los molares del maxilar superior. La desaparición de estas piezas puede provocar una reabsorción adicional del hueso debido a la expansión de la cavidad sinusal.
Implantes dentales sin hueso: ¿Qué soluciones hay?
Consecuencias de la pérdida de hueso dental
Cuando se produce una pérdida ósea se originan diversas consecuencias, tanto morfológicas, como funcionales y estéticas. La pérdida de hueso dental es la principal consecuencia de la caída de dientes y conlleva empeoramiento de la funcionalidad de la mordida, con la consecuencia estética que implica.
Las personas que usan dentaduras postizas pueden experimentar otra consecuencia grave de la pérdida ósea: el colapso del tercio inferior de la cara. La pérdida del hueso de la cresta acerca la barbilla a la nariz, lo que hace que la mandíbula sobresalga y la nariz parezca sobresalir más porque el labio superior se ha arrugado. Aparecen arrugas profundas alrededor de la boca y la piel de las mejillas se vuelve flácida.
Algunas consecuencias específicas incluyen:
- Retraimiento de los labios: Al reducirse el volumen y la densidad del hueso maxilar, los labios tienden a retraerse. Los labios tienden a irse hacia adentro, pues no hay dientes que los sujeten.
- Aflojamiento de dientes: Cuando se empieza a perder hueso, pero aún conservamos algún diente, este pierde su soporte.
- Arrugas de expresión sobre el labio superior: Es consecuencia directa del punto anterior, porque trae consigo la aparición de arrugas.
- Modificación de la oclusión: Con la reducción del hueso, los dientes se inclinan, rotan y se mueven en general.
Consecuencias de la pérdida de hueso dental
Diagnóstico de la pérdida de hueso dental
La pérdida de masa ósea se identifica mediante radiografías panorámicas y TAC dental 3D. Las imágenes 3D permiten detectar precozmente la baja densidad del hueso alveolar. La baja densidad del hueso alveolar se puede detectar con anticipación mediante la captura de imágenes 3D con los escáneres CT de haz cónico. Una buena planificación mediante la realización de un buen estudio a través de la obtención de imágenes 3D con los escáneres CT de haz cónico, permite ver los dientes, los maxilares y las estructuras relacionadas en una vista completa de 360º. Cuanto más blanco es el color del hueso en la radiografía, más denso es.
Aunque la pérdida ósea puede ser imperceptible para el paciente, es crucial visitar al dentista semestralmente para detectar anomalías a tiempo. El síntoma más evidente es la movilidad dental debido a enfermedades periodontales avanzadas.
Soluciones para la pérdida de hueso dental
Por suerte, existen soluciones adaptadas a cada caso para recuperar el hueso dental perdido y restaurar las piezas que se han caído. Si te han dicho que no tienes suficiente hueso para un implante dental, puede que te sientas preocupado o incluso que creas que no hay solución para tu caso. Sin embargo, hoy en día la falta de hueso no es un impedimento para tener una sonrisa renovada y mejorar tu calidad de vida.
En casos de extracción o pérdida de dientes, la solución más eficaz es la sustitución inmediata del diente a través de implantes. Los implantes dentales actúan del mismo modo que los dientes naturales, contribuyendo a la estimulación y el crecimiento del hueso. Los implantes sustituyen las raíces de los dientes y se fusionan con ellos mediante la osteointegración con los tejidos bucodentales.
A continuación, se describen algunas de las soluciones más comunes:
- Implantes dentales: Los implantes sustituyen las raíces de los dientes y se fusionan con ellos mediante la osteointegración con los tejidos bucodentales. En Salud Dental Blanco somos especialistas en la colocación de prótesis fija sobre implantes integrados en la estructura ósea.
- Injertos óseos: En los casos en los que ya se ha perdido hueso, es posible que se necesite un injerto de hueso para proporcionar una base ósea suficiente para la colocación de implantes dentales. Un injerto de hueso no solo reemplaza el hueso perdido, sino que también estimula la mandíbula para que vuelva a crecer y eventualmente reemplaza el injerto de hueso con el propio hueso sano del paciente. El injerto óseo es una de las técnicas más tradicionales y eficaces. Este material se integra con el hueso natural a través de un proceso llamado osteogénesis.
- Elevación de seno: Cuando se han extraído los molares superiores, el hueso de la cresta se reabsorbe y la cavidad sinusal se expande, de modo que finalmente el hueso que separa la cavidad sinusal y la cavidad oral es muy delgado. Los implantes dentales no se pueden colocar en huesos tan delgados y en estos casos hay que realizar una elevación de los senos nasales. El seno se eleva empujando suavemente hacia arriba la membrana que recubre el seno y empaquetando material de injerto óseo en el espacio donde estaba la cavidad del seno. Otra cosa para preparar la mandíbula para los implantes dentales es una elevación de seno. Cuando los dientes de la mandíbula superior en la parte posterior se eliminan, el hueso de la cresta comienza a reabsorber lo que resulta en una pieza muy delgada de hueso entre las raíces de los dientes y el seno. Un procedimiento de elevación de seno se realiza levantando el seno ligeramente e insertando material óseo en el espacio y permitiendo que crezca.
- Implantes cigomáticos: Somos expertos en implantes corticales y cigomáticos para luego instalar piezas artificiales.
- Implantes angulados: Los implantes angulados son implantes dentales que se colocan con una inclinación específica en lugar de manera vertical.
- Implantes “All on four”: Los implantes “All on four” permiten rehabilitar toda la arcada dental utilizando solo 4 implantes estratégicamente posicionados, aprovechando las áreas de hueso disponible, incluso en pacientes con pérdida ósea considerable.

Tipos de injertos óseos
Prevención de la pérdida de hueso dental
Lo que siempre digo a mis pacientes es que el mejor tratamiento para la pérdida de hueso dental y otros problemas es la prevención. La mejor forma de prevenir la pérdida de hueso es acudiendo a revisiones periódicas con un especialista en odontología.
Aquí hay algunos consejos para prevenir la pérdida de hueso dental:
- Mantén una buena rutina de higiene dental para eliminar las bacterias de la cavidad bucal.
- Ten en cuenta que una dieta saludable y un estilo de vida sanos estimulan tu sistema inmunológico.
- En casos de extracciones dentales, la solución más eficaz es la sustitución inmediata del diente a través de implantes.
Aunque al principio la mandíbula tendrá un aspecto más o menos igual, con el tiempo, la barbilla empezará a acercarse a la nariz y a sobresalir. Al desgastar las crestas óseas, las prótesis dentales pueden acelerar el ritmo de la pérdida ósea. Esta suele ser la razón por la que muchas personas que llevan dentaduras postizas experimentan molestias, puntos de dolor o dificultad para masticar.