La erupción dental es un motivo de frecuentes consultas tanto a pediatras como a odontoestomatólogos de Atención Primaria de Salud. Las consultas sobre aspectos relacionados con la erupción dental son frecuentes en la práctica clínica del pediatra y del odontoestomatólogo de Atención Primaria de Salud.
A lo largo de la vida, una persona desarrolla tres tipos de denticiones: la dentición temporal, conocida popularmente como “dientes de leche” y formada por 20 piezas dentales, la dentición permanente, formada por 32 piezas dentales y la mixta, que es el periodo en el cual en la boca del niño conviven dientes de leche con dientes definitivos (suele ocurrir entre los 6 y los 12 años).
La dentición temporal emerge en los primeros años de la vida y tiene una duración limitada a los años en que el crecimiento craneofacial y corporal es más intenso. Comienza, aproximadamente, a los seis meses de edad, empezando por los dos incisivos centrales inferiores. Hasta los 30-36 meses de edad se produce la aparición de los 20 dientes temporales.
En etapas posteriores, los dientes temporales son sustituidos por los permanentes, que están preparados para durar toda la vida adulta del individuo. En una primera fase, que ocurre entre los seis y los ocho años, se cambian los cuatro incisivos inferiores y los cuatro incisivos superiores.
Un hecho importante dentro de esta primera fase es la aparición a los seis años de edad de los primeros molares permanentes en la región posterior al último molar temporal presente en la boca del niño. En una segunda fase, entre los diez y doce años, se produce el recambio del resto de los dientes (caen los caninos y los molares temporales y salen caninos definitivos y premolares).
Es importante recordar, no por la gravedad sino por la frecuencia de la consulta, que los dientes permanentes erupcionan por lingual de los temporales. Se inicia a los seis años de edad con la erupción del primer molar permanente, que lo hace detrás (en el área retromolar) del segundo molar temporal, sin que suponga exfoliación alguna de diente temporal, lo que hace, en no pocos casos, que pase desapercibido para los padres.
Se ha descrito que en las ultimas décadas, sin embargo, hay una tendencia creciente a que el primer diente definitivo que erupciona sea el incisivo inferior. Al aproximarse la pubertad se produce la erupción de los restantes dientes, los de los sectores laterales, iniciándose la dentición mixta segunda fase, con grandes variaciones individuales, influidas hormonalmente y con un adelantamiento generalizado en las niñas de 6 a 12 meses respecto de los niños.
También hay variaciones interarcadas, pues en la inferior la secuencia es canino, primer premolar, segundo premolar, en tanto que en la superior es el canino el que erupciona en segundo o en tercer lugar respecto a los premolares.
Igualmente, debemos considerar que un niño que “se retrasa” en la erupción de sus dientes temporales en algún mes respecto de la media, lo hará también en la dentición definitiva, sin que ello produzca menoscabo alguno.
Por lo general, los dientes inferiores preceden a los superiores -quizá la excepción sería el incisivo lateral-, sin que existan variaciones intersexuales. La exfoliación de los dientes temporales se lleva a cabo por odontoclastos y se trata de un fenómeno intermitente, en el cual priman los periodos de calma.
Fases de la Erupción Dental
Como es sabido, el diente se forma a partir de tejidos ectodérmicos (la lámina dental) y mesodérmicos (los tejidos de soporte).
- Fase preeruptiva: una vez iniciada la calcificación de la corona dentaria, el germen dentario en su conjunto se desplaza de modo centrífugo dentro de los maxilares.
- Fase eruptiva prefuncional: cuando ya está formado entre el 50 y el 75% de la raíz dentaria, se produce la emergencia clínica del diente a la boca. Se establece un área de enrojecimiento de la mucosa oral que luego se isquemiza y, acto seguido, se produce la unión del epitelio oral y dental.
- Fase eruptiva funcional: cuando el diente entra en contacto con su antagonista se detiene su desplazamiento vertical.
La erupción es un fenómeno biológico que tiene unos márgenes temporales muy amplios dentro de la normalidad. Por otra parte, y como ya se ha apuntado, es habitual observar cómo niños que siendo lactantes tuvieron una erupción posterior a lo habitual -pero sin ser patológica- conservan ese retraso aparente en la erupción de la dentición definitiva.
Así, no es de extrañar que, por ejemplo, en un niño que tuviera su primer diente temporal -el incisivo central inferior- a los siete u ocho meses en lugar de los seis, veamos iniciar el recambio de los homólogos definitivos a los siete años en lugar de a los seis.
El término “normal biologic eruption time” hace referencia al momento en que se produce la emergencia de un diente, fenómeno que ocurre cuando éste tiene 2/3 de la raíz formada. En contraposición, el término “ delayed biologic eruption” se utiliza cuando, pese a tener los 2/3 de la raíz formada, no se produce la emergencia dental.
Sin embargo, cuando un paciente presenta una erupción cronológicamente retrasada significa que tiene una edad dental no adecuada ya que no presenta formados los 2/3 de raíz que corresponderían a su edad. La erupción dentaria corresponde a la movilización o desplazamiento del diente desde el interior del hueso maxilar o mandibular hasta su posición final dentro de la arcada bucal, culminando con normalidad dicho proceso una vez lograda una correcta oclusión con el antagonista.
Conocer su evolución y entender la erupción como un proceso fisiológico es de vital importancia debido a que corresponde una guía para valorar el desarrollo y crecimiento de los niños. Si existen alteraciones a nivel eruptivo se pueden ir coordinando y controlando con el especialista en ortodoncia quien es el encargado de guiar el correcto crecimiento en caso de necesitarlo.
DENTICIÓN MIXTA: Es la transición de la dentición temporal a la definitiva.
DENTICIÓN DEFINITIVA: A medida que los maxilares van aumentando de tamaño se van recambiando los dientes temporales por dientes de mayor tamaño que están diseñados para estar en la boca toda la vida, siempre que no existan problemas de lesiones de caries importantes, infecciones, problemas de encía o traumas, entre otros.

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Manifestaciones Clínicas y Síntomas Asociados
La erupción de los dientes suele acompañarse de una tendencia al frotamiento gingival, ya sea con la mano o con algún mordedor, que va a provocar a su vez un babeo acusado y la consiguiente irritación perioral.
En algunos casos se produce un acúmulo líquido dentro del folículo dentario, que se encuentra a presión y próximo a erupcionar y que da lugar a las manchas azuladas; si bien, en ocasiones, puede tener un tamaño algo mayor y conocerse como quistes de erupción que, si son de contenido hemático se conocen como hematomas de erupción.

Como ya se ha comentado, el tejido folicular del diente en erupción se fusiona con el gingival y ambos inician una retracción que se conoce como erupción pasiva. En ocasiones, y sobre todo en los molares mandibulares, y normalmente como manifestación de que la erupción molar no se ha acompañado de un crecimiento acorde del hueso alveolar, permanece en distooclusal del molar un lóbulo de tejido blando gingival que se denomina opérculo gingival.
Su resolución espontánea se produce como consecuencia del antedicho crecimiento alveolar pero, en ocasiones, genera un cuadro clínico debido al mordisqueo continuo por hallarse en el plano oclusal del molar. Por último, hay otra patología relativamente frecuente que es la foliculitis de un diente permanente no erupcionado, debido a la infección profunda del temporal, que ocasiona una osteítis peridentaria.
Se debe realizar la exodoncia del diente temporal. La erupción precoz localizada se limita a los centrales inferiores, pudiendo ser dientes connatales, si ya están presentes en el momento del nacimiento del niño o neonatales si el diente erupciona en las primeras semanas de vida.
Estos dientes pueden crear un problema local de erosión en la lengua del lactante y en el pezón materno que dificultará la alimentación. Como además tienen una raíz todavía no formada, su grado de movilidad es importante, con el riesgo de exfoliación espontánea y aspiración.
Sin embargo, sí es frecuente la erupción precoz de dientes definitivos aislados cuando el temporal que les corresponde se ha perdido, ya sea por un traumatismo o por caries. Las causas sistémicas -equivalentes a las de la dentición definitiva- corresponden a una serie de síndromes y enfermedades que se relacionan en la Tabla 1 y que no son objeto de este artículo.
La prevalencia de los signos y síntomas de la erupción primaria en el metanálisis muestra la irritación gingival (86,81%), la irritabilidad (68,19%), y el aumento de salivación (55,72%) como los más frecuentes. Con menor frecuencia, se ha comunicado el hábito de chuparse el dedo, la pérdida de apetito, las alteraciones del sueño, la fiebre, la diarrea, el exantema facial y los vómitos.
Aunque se constata un leve aumento de temperatura en algunos estudios en aquellos niños con erupción dental temporal, en ningún caso es una temperatura que entre en el intervalo de fiebre, considerando como tal una temperatura > 37,5 °C a nivel timpánico o > 38 °C a nivel rectal.
Este metanálisis se encuentra directamente con algunas limitaciones, como la consideración de diferentes síntomas generales entre los estudios y la existencia de factores de confusión en algunos de ellos. Asimismo, los exámenes se realizan en intervalos largos de tiempo y en la mayoría de los estudios no exponen una definición clara de los métodos de diagnóstico, todo lo cual podría comprometer la correcta recopilación de datos.
La mayoría de los estudios seleccionados demostraron un alto riesgo de sesgo, especialmente en relación al diseño. Y los artículos con un menor riesgo de sesgo tenían poco tamaño muestral.
Puede haber molestias generales como irritabilidad, febrícula, aumento de salivación o rechazo de la alimentación, por lo general, son leves y ceden en poco tiempo. A nivel local, la encía perforada por el diente emergente puede estar enrojecida, provocando inflamación gingival, que es el signo más frecuente.
Lo más probable es que la dentición sea una especie de alerta de otros sucesos que ocurren entre los seis y 24 meses de edad, después de un periodo de calma relativa que suele vivirse durante el primer semestre. Estos eventos incluyen la repentina aparición de infecciones de vías aéreas superiores y del oído medio, así como episodios diarreicos e infecciones de la cavidad oral como gingivoestomatitis herpética.
Todo ello seguramente en relación con la tendencia marcada de los bebés por llevarse a la boca todo lo que encuentran a su alrededor, a la coincidencia de que para estas fechas inician destete (y con ello se privan del aporte de elementos que acudían en apoyo de su sistema inmunológico) y, especialmente, por la incorporación de muchos lactantes a centros escolares.
En caso de coexistir la aparición de los dientes con cuadros de infección de cualquier origen, debe siempre considerarse que son eventos separados, sin considerarlo simplemente como consecuencia de la erupción dental, lo que podría acarrear un retraso en el proceso diagnóstico y terapéutico innecesario.
Los datos proporcionados por este metanálisis no resuelven el debate debido a la poca evidencia que el estudio nos devuelve al respecto. Parece razonable pensar que no haya asociación entre estos signos y síntomas asociados, aunque sí que se justifique un aumento leve (y no significativo clínicamente) de la temperatura basal.
Problemas Asociados a la Erupción Dental
El correcto alineamiento de los dientes en las arcadas dentarias y, por tanto, la óptima fisiología del aparato estomatognático van a depender en gran medida de la correcta relación entre el espacio óseo disponible en los maxilares para alojar los dientes y el tamaño de estos.
Esta discrepancia entre el contenido y el continente, conocida como discrepancia óseo-dentaria y que aquí recogemos genéricamente como falta de espacio en la arcada, es la causa más frecuente de retraso eruptivo en la dentición permanente.
Son muchas las herramientas terapéuticas que se pueden emplear para el tratamiento de estas patologías (en función, lógicamente, de la etiología del caso) y que discurren desde la expansión ósea (para aumentar el continente), a la exodoncia de piezas definitivas, normalmente los premolares, (para disminuir el contenido). Mencionamos aquí una terapéutica menos conocida pero no infrecuentemente empleada, que es la de extracciones seriadas.
El tamaño de los premolares es menor que el de los molares temporales a quienes suplen, con lo cual se pierde algo de espacio. Sin embargo, el diente que con mayor frecuencia sufre este problema es el canino superior, ya sea por erupcionar en el lugar indebido (erupción ectópica) o incluso no erupcionar (impactación y/o inclusión).
Debemos sospechar estos problemas ante asimetrías y cuando, en el entorno de los 12 o 13 años de edad, con el conjunto de la erupción completada, detectemos la presencia, aún simétrica, de unos caninos superiores pequeños respecto de sus compañeros de arcada, más blanquecinos o erosionados.
Las pérdidas prematuras de los dientes temporales pueden ser causa de trastornos de la erupción de los definitivos, ya que pueden, como se ha comentado, acelerar o retrasar la erupción de estos en función del grado de maduración radicular del definitivo cuando se pierde el temporal.
Un ejemplo típico de este problema es la migración anterior o mesial del primer molar definitivo, al haber perdido prematuramente el segundo molar temporal. El diente definitivo en su estado de germen puede sufrir un impacto del homólogo temporal.
En ocasiones se produce una fusión entre el cemento radicular del diente temporal y el hueso alveolar que lo circunda, con pérdida del ligamento periodontal. Ello va a producir que ese diente no crezca como los demás, ni tampoco su hueso alveolar, como sí lo hace el resto de los diente de la arcada; su posición relativa es cada vez más baja, dando aspecto de que se sumerge, y no es extraño ver que llega a volver a meterse bajo la encía.
Esta anomalía va a provocar el retraso de la erupción del diente definitivo y la egersión del definitivo antagonista.
Normalmente, los restos radiculares de los dientes temporales no ocasionan problemas a los definitivos. El diente supernumerario es un diente extra sobre los 32 definitivos posibles.
El caso típico es un diente supernumerario en el maxilar central, conocido como mesiodens, que impide la erupción de alguno de los centrales, habiendo erupcionado el contralateral sin problemas, lo que crea una asimetría evidente que debe ponernos sobre aviso de este problema. Citaré, a modo de anécdota por lo infrecuente, el caso visto en una ocasión de dos mesiodens que generaron un aparente retraso simétrico.
Los quistes a tensión o las tumoraciones pueden ser causa de retrasos en la erupción. La radiación en los tumores pediátricos de cabeza y cuello, y aun de mediastino, puede ocasionar alteración en la formación de las raíces y su retraso en la erupción.
Cuidados Durante la Erupción Dental
La dentición temporal desempeña un papel fundamental en el desarrollo bucal de los niños y su importancia no debe subestimarse.
- Mantenimiento del espacio: Los dientes temporales sirven como marcadores de espacio para los dientes permanentes que vendrán más tarde. Mantienen el espacio adecuado en la mandíbula y la arcada dental para la erupción adecuada de los dientes permanentes.
- Apoyo al desarrollo del habla: Los dientes temporales juegan un papel importante en la producción de sonidos para el habla clara y articulada.
- Autoestima y desarrollo social: Una sonrisa saludable influye positivamente en la autoestima y la confianza de un niño.
Para aliviar las molestias de la erupción dental, se pueden seguir los siguientes consejos:
- Masaje de encías: Aplicar suavemente presión con un dedo limpio sobre las encías del niño puede ayudar a aliviar la incomodidad y reducir el dolor asociado con la erupción dental.
- Cepillado adecuado: Desde el momento en que aparece el primer diente, es importante cepillarlo dos veces al día con un cepillo de dientes suave y pasta dental fluorada.
- Fomentar una dieta saludable: Limitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas puede ayudar a prevenir la caries dental y mantener los dientes temporales sanos.
- Promover el hábito de beber agua: El agua es la mejor opción para mantener la hidratación y enjuagar los residuos de alimentos de la boca.
- Limitar el uso de chupetes y biberones: El uso prolongado de chupetes y biberones puede afectar negativamente al desarrollo dental.
- Educación sobre higiene bucal: Enséñele al niño la importancia del cuidado bucal adecuado y cómo cepillarse los dientes correctamente.
- Considerar selladores dentales: Los selladores dentales son una opción efectiva para proteger los dientes temporales contra la caries dental.
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